Reflexiones

SI NUNCA TE EQUIVOCAS, ESTÁS BIEN JODIDO

Tenemos que caernos para aprender a levantarnos. No hay más. Es así de sencillo. ¿Y qué es lo complicado, entonces? Que queremos aprender sin tropiezos. Sin experiencias. Y eso es imposible. De los imposibles de Verdad, no de los que te venden que se pueden hacer Realidad.

A nadie le gusta sufrir. Eso es evidente. Ni enfermar. Ni que nuestro Corazón llore de dolor. De impotencia. De vacío. De soledad. De frustración.

El tema es a que La Vida no le interesan nuestras preferencias. Ella se dedica a SER y punto. No se tiene miedo a sí misma. No se esconde en ninguna cueva para que la lluvia no le moje. No se disfraza de lo que no es para que nadie la Vea tal y como es. Porque no se cree imperfecta. Porque no se cree con heridas. Con defectos. Con taras. Porque no se juzga. Porque no se castiga. Porque no se condena.

Pero nosotros, los Humanos…, tenemos esa manía de creernos que tenemos que ser lo que no somos. Esa manía de rechazarnos tanto. Esa manía de tan poco Amarnos.

Y de manía en manía nos vamos abandonando a nuestra propia deriva, culpando a las manías de otros por la infelicidad con la que nuestra piel respira. Metiendo a nuestra Responsabilidad en un pozo sin fondo. Y sin fondos.

Nos falta humildad para asumir nuestros errores. Nos sobra soberbia para poder pisar con los pies en la Tierra.

“Si nunca te equivocas, estás bien jodido”. Esta frase la escuché en la serie “Madres”. Se la decía el padre de una adolescente ingresada por anorexia a la madre cuando ésta quería seguir sobreprotegiéndola.

Si nos metemos en una burbuja (a nosotros o a aquellos a quienes amamos) quizás nos caeremos menos, pero te aseguro que el dolor por convertirte en un moribundo es muchísimo más devastador que el de haber tenido una mala experiencia.

Cuando Despiertas a la “sensación de estar Vivo”, a la importancia de estar Viva, es como si un rayo te atravesara por dentro y te dijera:

Pero, ¿qué coño estás haciendo escondida en esa guarida? Sal AHORA mismo ahí Fuera y Vive. Y grita. Y salta. Y baila. Y canta. Y ríe. Y llora. Y Siente. Y experimenta. Y haz lo que te apasiona. Déjate de tanta gilipollez y desnúdate de una vez. Que la Vida pasa. Y cuando menos te lo esperas, se te lleva por delante el “mañana ya lo haré”.

Te pega un buen revolcón, te sacude el miedo inconsciente que te mantenía dormida en los laureles y te arranca de cuajo las pieles con las que te vestías de muerta.

Es como si, de repente, te salieran Alas y quisieras volar todos los vuelos que habías cancelado durante ese tiempo. Hay unas ansias de Vivir, en mayúsculas, increíbles. Un aprecio infinito por lo sencillo. Por lo simple. Por el canto de un pájaro. Del viento. O del mar. Por el olor a asfalto. Por el sonido de una compañía amiga. Por la familiaridad de la familia…

Todo te parece bien. Hasta le sonríes a la apariencia de mal cuando toca a la puerta de tu diván.

Y te observas Quedándote Contigo cuando el Sentir te empieza a incomodar, en lugar de salir pitando y culpando a los demás de tu alta sensibilidad.

Para poder Agradecer La Vida de esta manera antes tienes que haberla maldecido. Y para maldecirla tiene que haberte jodido de lo lindo.

El sufrimiento forma parte de esta Vida dual y humana nuestra. Y no conozco a ningún Maestro-Gurú que no haya sufrido. Al contrario. Lo han hecho y mucho. La diferencia con otros sufridores es que ellos no han sucumbido a su pena. No se han quedado atrapados en su historia ni enganchados a sus piedras. Las han sabido (de sabiduría) Soltar.

Y cuando digo soltar no me refiero a aniquilarlas de tus entrañas, sino a abrazarlas. A COMPRENDERLAS. A Amarlas.

Así que si te has equivocado, ¡enhorabuena! ¡Felicidades! No te ocultes de tu Vulnerabilidad. No menosprecies tu Humanidad. Aprende. Comprende. Y sigue caminando. Y sigue latiendo.

Porque si te escondes de La Vida, ella te atrapará con su Vacío y su Soledad. Y entonces, cariño mío, entonces… sí que estarás bien jodida.

Reflexiones

NO ES LO MISMO VIVIR QUE ESPERAR LA MUERTE

Ha habido épocas de mi vida en las que no estaba viviendo, aunque estuviera viva. En las que la desilusión abrazaba mi piel. En las que iba vestida del revés. Y me resbalaba. Me resbalaba tanto que ni siquiera el fuego me encendía.

Ha habido épocas en mi vida en las que miraba al Mundo con indiferencia. Con la poca importancia que se le da a lo que poco te importa. Como si el frío hubiese congelado mis latidos y le hubiese arrancado de cuajo las ganas a la pasión.

Y es que no es lo mismo vivir que esperar la muerte. No es lo mismo vivir que estar vivo.

Vivir implica abrirse en canal al vacío. Al miedo. A la incertidumbre del qué pasará. A sentir la soledad que al Ser Humano caracteriza cuando se pregunta ¿de qué va todo esto? A caerse. A derrumbarse. A postrarse ante tu ignorancia. Ante tu humildad.

No. No es lo mismo estar vivo que sentirte vivo. No es lo mismo tenerlo todo que sentir que lo tienes todo. Hay una infinita diferencia entre el conocer y el Saber.

El conocer tan sólo requiere de mente. De memoria. El Saber, sin embargo, va unido a la experiencia. Y no a la ajena, sino a la propia. A la capacidad de Ver más allá del dolor, de la tristeza, de la melancolía. A la capacidad de caminar a la vez sobre ambas caras de la moneda de la Vida. La de las lágrimas y la de las risas. Sabiendo ESTAR en cada una de ellas sin poseerlas. Y sin huirlas.

Sólo aquél que es capaz de permanecer en su oscuridad puede iluminarla

Y cuando digo permanecer, no digo regodearse. Aunque, en ocasiones, el regodeo es el que te harta de tanto fango. Y el que te empuja a salir de él con otra desnudez diferente a la que habías entrado.

Me he pasado más de la mitad de mi vida (bastante más) con una intensidad en mis venas que podrían haberme explotado en cualquier momento. No recuerdo temerle a nada. Es curioso cómo cuando más he sufrido, menos miedo tenía.

Hasta que llegó un momento que mi cuerpo, mi mente y mi corazón me dijeron Basta. Y empecé un camino “espiritual” en el que descubrí muchísimas cosas y me olvidé de otras tantas. Entre ellas, me olvidé de Vivir.

Vivir a lo bestia, con el Corazón abierto de par en par, me hizo sufrir mucho. Cuando no has sufrido lo suficiente, no le tienes miedo a sufrir. Los que tenemos miedo somos los que lo hemos dado todo. Los que nos hemos abalanzado al vacío sin paracaídas. Los que nos hemos enamorado, una y otra vez, sin medias tintas. Porque sólo cuando Sientes con cada poro de tu piel, como si entre el sentir y tú no hubiera ninguna barrera, es cuando puedes decir que has Vivido.

Y yo lo hice tanto que me agoté. Porque todo lo que sube, baja. Porque la intensidad no sólo es intensa para las alegrías, sino también para las penas. Es pura adrenalina.

Ya hace un tiempo que digo que ya me puedo morir en Paz. Y no porque AHORA tenga Paz, sino por la cantidad de veces que no la he tenido. Porque he sentido de menos y de más. Porque he amado como si no hubiera un mañana. Porque me han roto el corazón. Porque lo he roto yo. Porque he viajado a atardeceres de película. Porque me he fundido con la naturaleza más salvaje. Porque he tocado el Cielo. Porque he besado el Infierno. Porque he aprendido a disfrutar de una simple paseo por la playa, por la montaña o por mis sábanas. Porque ya no necesito chutarme montañas rusas emocionales. Porque me conozco la noche como si la hubiera parido. Y, desde hace unos años, también el día.

Porque he tenido tantas experiencias, unas muy agradables y otras lo contrario, que lo que me queda por respirar es un regalo de más.

Y no me arrepiento de ninguna pues cada pozo que toqué lo hice estando muy viva.

Me olvidé de Vivir porque le cogí miedo a la intensidad. Porque la desterré de mi hogar sin darme cuenta de que la Vida es intensa. Y que al desterrar esa intensidad, también me estaba desterrando a mí.

Es difícil salir ahí Fuera cuando has estado tanto tiempo Dentro. Es difícil acariciar otras pieles cuando te has pasado años acariciando únicamente la tuya. Porque tiemblas de miedo, aunque no lo sientas como tal. Porque esa intensidad que antes disfrutabas y amabas, ahora te ahoga. Por eso, hay que enseñar primero una patita y luego la otra. Ir a paso lento. A beso lento. A verso lento. Verso a verso, creando tu propia poesía.

Una Vida que es la que te avisa de que ya has descansado suficiente. Que es hora de Despertar y de reventar la burbuja en la que inconscientemente te habías escondido.

Porque no hay nada más hermoso que Sentirse Vivo. Que reír a lo grande. Que amar a lo grande. Y, por qué no, que también llorar como si jamás lo hubieras hecho antes.

Yo ya me he cansado de esperar a la Muerte. Prefiero que me pille vomitando quimeras que ahorrando latidos.

Prefiero que me pille Sintiendo, pues Sentir es sinónimo de seguir VIVO.

Reflexiones

TRANQUILO, TODOS SOMOS RAROS

Acabo de escuchar en una película algo así como: “la Paz es algo que hay que cuidar, mimar, sembrar, alimentar. Y eso los hombres no saben hacerlo”. Es la respuesta de un Abad a un joven religioso de la época templaria que preguntaba si alguna vez hubo Paz en el Mundo.

Antes soñaba con ese Mundo de Paz donde nuestras diferencias nos igualaban. Donde nuestras rarezas no nos separaban. Donde el respeto estaba por encima de la razón. Donde el pasado no se utilizaba para mantenerse en una lucha que sólo daña. Donde las creencias y las ideologías no se subían a ningún altar para mirar por encima del hombro a las demás.

Ahora me dedico a intentar SER esa Paz. A no dejarme arrastrar por mis juicios. Por mi soberbia. Por mi “yo sé más que tú”. Y, sobre todo, por la ignorancia que me parió. ¿O fui yo la que la parí a ella…?

Y cuando no pretendo demostrar nada a nadie (incluida a mí), cuando me dejo llevar por el sonido de mis latidos en lugar de por mi ruido, cuando Contemplo la Vida sin mayor ánimo que el de Contemplarla, sentirla, vivirla y Serla…, entonces es cuando la Paz ES en mí. Y cuando yo la puedo transmitir.

Sólo hace falta un Instante para descansar en la Paz que descansa en cada uno de nosotros

Sólo hace falta una Intención. La Intención de decidir escoger la Paz antes que la Guerra.

Es tan simple. Tan sencillo. Caminar en lugar de correr. Disfrutar en lugar de esforzar. Sentir en lugar de rechazar. AHORA en lugar de ayer o de mañana…

Si estuviésemos más en Silencio podríamos escuchar que nuestros lamentos no son más que nubes de pensamientos que nada tienen que ver con la Realidad. Pero nos empeñamos en analizar, en buscar, en estudiar, en conocer, en conseguir, en lograr. Y en esa búsqueda perseguida, forzada, metódica, teñida, coloreada…, nos dejamos de Ver. Nos dejamos de Escuchar. Nos dejamos de Sentir. Nos dejamos de Saber.

Empezamos a ponerle normas, reglas, mandamientos, leyes, correcciones, incorrecciones, virtudes, defectos, sombras, iluminaciones… a la Vida. Siendo nuestra piel también una forma de esa Vida.

Y en ese lugar de ilusoria Perfección, perdemos la Paz. Pues la Paz está carente de “deberías”, de “tendrías” y de tanta teoría.

Tengo un peluche de E.T. al que, en ocasiones, le doy las buenas noches. Lo acuesto en el sofá, lo miro a unos ojos que parece que me están viendo y le beso en la frente. Me despierta una ternura increíble. Es tan bonito…

Hay personas que no me hacen sentir nada y un peluche me hace sentir Todo. Sí. Soy rara. ¿Y qué?

Quizás la mayor de las conquistas del Ser Humano sea la de asumir sus rarezas, en lugar de luchar contra ellas. De querer cambiarlas. Arreglarlas. Mejorarlas. Iluminarlas.

Quizás la Vida tan sólo consista en compartirlas. Una rareza, una poesía, un baile, una canción, una manta, una lágrima, una sonrisa y alguna que otra puesta de Sol.

Quizás la Vida se trate de vivirla. Y poco más.

Así que puedes estar tranquilo, pues todos somos raros. Aunque la mayoría sigan intentando fingir que no.

Poesía

LA VIDA MARCA EL RITMO

Es la Vida la que marca los tiempos.
Los ritmos.
De las tristezas y de las alegrías.
De los levantamientos y de las caídas.

Es la Vida la que nos hace hablar o callar.
La que nos quita y la que nos trae.
La que nos empuja y la que nos retiene.
La que nos mama y la que nos da de mamar.

Creemos que podemos adelantarnos a sus pasos.
O retrasarla a nuestro antojo.
Y no es posible porque nosotros somos Ella.
Porque no podemos no pensar lo que pensamos.
Porque no podemos no sentir lo que sentimos.

Así que sólo nos queda Vivirla.
Ya sea cuando la Noche nos oscurece el Alma
o cuando el Día nos la Ilumina.
Tanto monta monta tanto.
Pues tanto el monta como el tanto SON la misma Vida.

¡Vivamos!
Ya sea con risas o con llantos.
Que para estar Muertos…
ya tendremos tiempo.

Poesía

DISFRUTAR DE LA VIDA

Llega un momento, para algunas personas, en que decides enfocarte en lo que despierta en ti alegría, amor y paz. Y todo lo demás, no es que no lo veas, es que no pierdes ni un solo segundo en ello. No te apetece su regodear.

Quizás sea tan fácil como rodearte de gente que te suma, hacer aquello que disfrutas, dejar de darle tantas vueltas al pasado y al futuro, y asumir que la Vida, en ocasiones, también es jodida.

Así de sencillo como dar un paseo con una amiga mientras charláis de la vida. Compartir una paella, las arrugas y las canas con tu familia. Escuchar el canto de los pájaros, las risas de los niños, el ritmo de tus latidos, el sonido del silencio o el vaivén de las olas del mar. Anochecer con la luna. Amanecer con el sol. Atardecer en tu sofá.

Quizás sea así de fácil. Quizás no se trate de nada más.

Reflexiones

LA VIDA ES LA QUE MANDA

La Vida no tienes planes. No tiene un diario en el que escribe cómo se va a manifestar. No tiene una mente pensante que imagine y cree. Y proyecte.

Es mucho más simple que todo eso que la mayoría cree. La Vida ES. Y Es espontáneamente. Sin que intervenga ningún por qué ni ningún para qué. Sin que haya una causa que provoque un efecto. Ni un karma. Ni un dharma.

No posee un ADN que la predisponga a ser o no ser de tal o cual manera.

¡No, no, no! La Vida no ES así. Es mucho más simple que todo eso…

Sólo hay que Observar el sol, la luna, las estrellas, el mar, la naturaleza… para COMPRENDER qué es la Vida. Qué es la Existencia.

SER. Sin las máscaras que nos ponemos. Sin los maquillajes con los que nos ocultamos. Sin los juicios con los que nos fragmentamos.

La Vida es la que manda, pues es Lo Que Todo Es.

Nos confundimos al creer que somos una piel que camina. O una mente que piensa. O un corazón que siente.

Y no somos nada que eso, aunque también lo seamos.

Cuando no hay piel, cuando no hay pensamientos, cuando no hay emociones ni sentimientos… ESO que queda, es lo que en Realidad Somos.

Hay algo que Existe más allá de TODOS nuestros sentidos. Algo que no es explicable. Algo que sólo puede ser Comprendido cuando se es comprendido. No antes ni al ser escuchado. Ni al ser memorizado. Ni al ser leído.

Nada sirve para Comprender lo que sólo se puede comprender al ser experimentado por uno mismo.

Ni el mejor taller. Ni el mejor libro. Ni el mejor retiro. Ni el mejor escrito.

Nada sirve. Nada sirve. Nada sirve para comprender “Qué Soy”.

La mayoría de personas quieren que los demás les den las respuestas. Las soluciones. Las señales. Las fórmulas mágicas. Las sanaciones. Las bendiciones.

Pero ignoran que nadie tiene esa capacidad de darte lo que sólo tú te puedes dar. Y aún así, se sigue dando. Y aún así, se sigue reclamando. Y aún así, se sigue vendiendo salvación. Y aún así, se sigue comprando “amor”.

Es absurdo hacer un curso sobre cómo vivir mejor. O cómo dejar de sufrir. O cómo aprender a sentir. O cómo ser tu mejor versión. Yo hice unos cuantos. De todo tipo. De todo color. Ninguno me sirvió de VERDAD.

Pues la Verdad está en la Vida misma. La Verdad está en cada Instante. En cada experiencia. Y no en una experiencia ajena. O en una voz ajena. O en una letra ajena. O en un latido ajeno. O en una piel ajena.

Pero para ENCONTRAR la Verdad tienes que estar abierta a ser una mentira. Tienes que cuestionar todas (y cuando digo todas, digo TODAS) las verdades que abanderas. Sobre todo, las que más te crees. A las que más te aferras.

Si no es así; si no estás dispuesto a desprenderte de “ti” y de todo lo que “ti” conlleva, entonces sigue con tu máscara. Sigue con tu disfraz. Sigue con tu mentira. Sigue buscando otras verdades que otros abanderan de la misma manera que haces tú. Sigue ciego ante los Maestros Pedestales. Sigue anestesiado, adormecido y obnubilado ante sus supuestos logros materiales o espirituales. Sigue comprándoles las mentiras que ignoran que están siendo.

Sigue así si eso es lo que quieres; si así ya estás cómodo; pero no digas que buscas La Verdad. Pues la Verdad está en ti porque sólo puede SER en ti. Y en nadie más.

La Vida, la sutil Existencia que casi nadie puede percibir, es la que manda. Pues ES lo único que ES.

¿Lo demás? Humo.

Que tal como viene, así de veloz se va.

Reflexiones

LA VIDA TIENE MÁS FUERZA QUE “TÚ”

La Vida es como un Huracán. Nada puedes hacer ante su fuerza. Ante su intensidad. Hay momentos en los que por muy Consciente que seas de lo que ese huracán está haciendo contigo, tan sólo te queda rendirte a él. Y ser UNO con él.

Creemos que nuestra Presencia puede mejorar. Que nuestras emociones se pueden controlar. Que nuestra mente puede evolucionar. Pero… para nada. Es únicamente una ilusión de transformación en algo “más” de lo que eres. O de lo que eras. Qué más da.

Y es en esos momentos en los que la Vida arrasa con todo tu Centro, con toda tu calma, con todo tu “saber ser y estar”, cuando te das cuenta de que no existe tal transformación. Y quizás, la Vida, en esos instantes es lo que te quiere decir. Que dejes de intentar salvar lo que no está en peligro. Que dejes de creer que lo de “ayer” es inferior a lo de “hoy”.

Que TODO sigue igual porque lo Esencial no cambia, por mucho que lo no-esencial lo haga.

Muchos creen, dicen, opinan, sienten… que después de “ésta” seremos mejores de lo que somos. Que aprenderemos. Que estamos en proceso de ascensión… De evolución.

Yo no lo veo así. Por experiencia y, sobre todo, por honestidad…, puedo ser consciente de que la Emma de ayer es la misma que la de hoy. Aunque, en apariencia, sea totalmente distinta.

Hay una raíz que no puede ser manipulada por nada ni por nadie. Ni siquiera por mí. No hay experiencia dolorosa, traumática, placentera, extática, iluminativa… que sea capaz de moverla de su sitio.

En el momento, parece que “algo” ha hecho mella en ti. Pero no es así. El Huracán no logra llevarse quién eres (en minúscula). No logra borrar los tatuajes que la Vida ha pintado sobre tu piel.

Y considero que uno de los mayores “darse cuenta” es éste. El darse cuenta de que por mucho que te maquilles la cara, tu ROSTRO seguirá siendo el mismo.

ACEPTARLO puede resultar incómodo. Porque hay partes de nuestro Rostro que no nos gustan. Que están mal vistos, también para nuestros ojos. Que hacen que te arrastres. Que te humilles. Que beses pies que no desean ser besados por tus labios.

Todos tenemos un Talón de Aquiles que nos hace RECORDAR que somos Humanos. Y que jamás dejaremos de serlo, por muchos cursos que realicemos para ello.

Abrazarte, tratarte con cariño, con ternura, con dulzura cuando ese Talón cobra importancia, es imprescindible para que tu Vulnerabilidad no sea lastimada (por ti).

El AMOR es el milagro. El AMOR hacia uno mismo es el remedio.

La Vida tiene más fuerza que “tú”. Que ese “tú” que se empeña en ser lo que no es, con el esfuerzo y lucha que esto implica. Ese “tú” miedoso que teme a la enfermedad y a la Muerte. Y que por eso se protege con mil y un métodos, visualizaciones, meditaciones, mantras, luces de colores, cuarzos milagrosos y estampitas de Jesusín (niño Jesús dicho con cariño).

Un “tú” que se cree separado de la Vida. Un “tú” que no es capaz de mirarse al espejo y reconocerse tal y como es, no tal y como le gustaría que fuese.

En ocasiones, se nos va la pinza y no hay manera de encontrarla. Y te pasas las horas buscando y buscando y buscando. Mirando hacia el suelo. Intentando no pisarla. Hasta que te chocas de bruces contra la pared y te das cuenta de que la “pinza” sólo existe en tu cabeza. Pero no fuera, sino Dentro de ella.

No necesitamos protegernos de la Vida porque nosotros somos la Vida. Y es absurdo tener miedo de uno mismo. No tiene ningún sentido estar continuamente vigilándote, estudiándote, analizándote… para que no vayas “hacia atrás”. Para que no involuciones. Para que no empeores.

Vivir así te desgasta hasta… las ganas de vivir a lo grande. Y a lo grande no es con grandes cosas sino con el Corazón abierto de par en par. Con la piel desnuda de destinos, de metas, de propósitos, de objetivos, de misiones. Siendo una hoja en blanco donde cada Instante deja su huella. Y tal como la deja, la deja… Sin más.

Da mucha Paz no intentar mejorar nada de ti. No intentar sanar nada de ti. No intentar estar en otro sitio en el que no estás. No intentar tener “más”. No intentar ser “más”.

Porque todo lo que sea “más y mejor” de Lo Que Es supone resistencia. Supone combate. Supone lucha. Y ninguna de ésas tres cosas aporta Paz.

Siente la Paz que habita en la perfección de quién eres en cada momento

Siente la Paz que surge de sentir que nada de lo que ocurre Fuera ni Dentro de ti es un error. Es una tara. Es una herida. Es una imperfección.

Siente esa Paz que sólo se puede sentir cuando Observas la Realidad, en lugar de juzgarla. Cuando no tienes necesidad de cambiarla. Cuando CONFÍAS en la Vida y, por ello, no necesitas rezarle a ningún Dios para que cuide de ti.

La Vida tiene más fuerza que “tú”. Por eso, cada vez que “tú” intentas esquivarla, transformarla, elevarla… Ella te responde con un Huracán que tira por Tierra… toda tu inconsciencia, toda tu ignorancia y toda tu vanidad.

Y te caes del pedestal en el que en ese momento te habías subido, para luego volverte a levantar…. ni mejor ni peor. IGUAL. Despidiéndote de él con un “hasta la próxima” porque eres consciente de que tus pies, por muchas alas que les dibujes, no vuelan. Y que cuando se tropiezan con alguna piedra, lo hacen con el mismo arte que la primera vez. La piedra podrá tener otra forma, pero seguirá siendo una piedra.

Lo importante no es la piedra, sino el tropezar. Lo importe no es LO que vives, sino el VIVIR.

La Vida. Tan imprevisible. Tan Mágica. Tan espontánea. Tan humana como divina.

¿Sabes por qué no podemos evitarla? Porque Somos Ella. Y nadie puede evitar ser uno mismo porque constantemente está siendo uno mismo. Que “tú” creas que ese uno mismo no eres tú, es otra cosa. Pero SER, lo estás siendo. Te guste o no.

SOMOS maravillosos por el simple hecho de que la Vida es maravillosa (Talón de Aquiles incluido).

Y quién crea lo contrario… pues sí. También lo es.

Reflexiones

LA REALIDAD NO ES INTERPRETABLE

Lo que tus ojos ven no es lo que eres.
Lo que tu mente piensa, tampoco lo eres.

ERES Aquel que Ve.
Aquel que Observa lo que piensa.

ERES la Visión misma. La Observación misma.

Ser CONSCIENTE no significa no sentir emociones o no tener pensamientos, del tipo que sean.
Significa, como la palabra indica, que eres Consciente de ellos.
Y una vez eres Consciente de ellos, tanto de tus emociones como de tus pensamientos, puedes “elegir” no ser su marioneta,

Puedes “elegir” tratarlos como lo que son: meras nubes que viajan por tu interior.

Tú Eres el Cielo (lo PERMANENTE), no las nubes que tal y como aparecen, desaparecen (lo IMPERMANENTE).

El sufrimiento se crea cuando interpretas la Realidad de manera negativa. Y la interpretación, el juicio, es un pensamiento sobre la realidad, sobre ti, sobre el otro… al que te estás aferrando. Que te estás creyendo. En el que te estás perdiendo.

Es así de sencillo.

La Realidad, tú, yo, el otro… no es interpretable. No es adjetivable. No es etiquetable. No es juzgable.
ES LO QUE ES.
SOMOS LO QUE SOMOS.

Pero nuestra mente humana funciona mediante la separación. Mediante la dualidad. Lo bonito y lo feo. Lo correcto y lo incorrecto. El bien y el mal.

Es nuestra CONSCIENCIA la que permite que esa separación, que esa dualidad, se quede en una simple nube. En lo que realmente es.

Aquí la pregunta sería:
¿Y cómo me vuelvo Consciente?

Y la respuesta es el gran misterio de la Vida:
“Tú” no puedes hacer nada porque la Consciencia no habita en el “tú”.
Por eso no sirven las herramientas ni las técnicas ni las teorías ni los métodos. Porque es el “tú” quien los realiza.

De ahí la “necesidad” de Rendición ante la Vida. Ante TODO lo que sucede en ella. En ti.

Porque será Ella y no “tú” quien decida en cada Instante cómo se manifiesta a través de ti.

Para la inmensa mayoría esto no es asumible porque implica que nada está en nuestra mano. Ni siquiera el asumir lo inasumible.

La Apariencia nos dice que Sí podemos controlar algo.
La Realidad es que la Vida es un movimiento espontáneo constante.
Nosotros también funcionamos así. Y si SOMOS un movimiento espontáneo continuo, ¿dónde está el libre albedrío?

Para darse cuenta de que cada respiración es nueva, cada pensamiento es nuevo, cada emoción es nueva, cada Instante es nuevo… tienes que prestar(te) ATENCIÓN porque esa “novedad” es muy muy muy sutil y prácticamente imperceptible.

No existe el tiempo porque TODO ES AHORA. Y si todo ES, existe, sucede…AHORA, no hay nada que se pueda predecir ni cambiar ni mejorar ni evolucionar A OTRA COSA.

Creemos que nuestra respiración es una continuidad de la anterior, cuando cada respiración nace y muere al momento.

Ese “nacer-morir” sirve para todo y para todos. Pero como he dicho antes, la Apariencia nos resulta lo contrario porque nuestros ojos no pueden ver La Verdad.

Una VERDAD que está más allá de nuestros Sentidos.

Una Verdad que o la ves o no la ves. Que nadie te puede enseñar. Que nadie te puede explicar, aunque se le pongan unas palabras que ni siquiera se le acercan.
Que sólo tú, con tu “vista” puedes Comprender.

Si te PARAS, podrás SER CONSCIENTE de que en Realidad no está sucediendo Nada.
Simplemente se está proyectando una película ante nosotros.

Es la INTERPRETACIÓN que hacemos de ella, la que le da “vida”. La que hace que sintamos lo que sentimos.

¿Y cómo dejo de Interpretarla y de sentir lo que siento?
De nuevo, “tú” no puedes hacer nada. Porque la interpretación también es espontánea.

Aquí la cuestión no es dejar de ser lo que somos, dejar de pensar lo que pensamos, dejar de sentir lo que sentimos o mejorar lo que somos, mejorar lo que pensamos, mejorar lo que sentimos…

Aquí la cuestión es DESCUBRIR QUIÉN/QUÉ ERES para DESCUBRIR QUE TODO ES PERFECTO TAL Y COMO ES para DEJAR DE LUCHAR/INTERFERIR CON LO QUE ES (incluida la propia lucha).

¿Y cómo se Descubre uno a uno mismo?
Pues no tengo ni idea. Porque todo lo que sea con la intención de “hacer, cambiar, mejorar, evolucionar” viene de ese “yo” que en Realidad no hace/decide/comprende nada.

La Comprensión no se puede entender con la mente. Simplemente, SUCEDE

No hay Camino hacia ella. Es Ella la que decide presentarse o no presentarse en tu camino.

Y Ella no tiene nada que ver con ese “tú” desde el que queremos alcanzarla.

Es irrelevante, indiferente en quién sucede, puesto que Tú y Yo somos la misma “persona”.
Tú y Yo es también una percepción de separación.

Es como si nuestros ojos nos vieran separados en millones de seres humanos o no humanos. Pero, en Realidad, sólo existe UNA “cosa” llamada VIDA (o como cada uno la nombre) que a nuestros ojos, a nuestra mente, está divida en infinidad de “vidas”.
Pero tal división no es REAL.

La Humanidad es tan sólo un disfraz, una experiencia que tiene la VIDA. Como el recorrido que hacemos en una montaña rusa.

Si desaparece la Humanidad, no desaparece la Vida.
Si desaparece la montaña rusa, no desaparece la Humanidad.

Lo que SOMOS ES ETERNO.
Jamás muere.
Porque jamás nació.

Yo sólo expreso “lo que Veo”.
¿Para qué?
Para “no lo sé”.

Reflexiones

SER UNO CON LA VIDA

Hay pocos Seres Humanos que confíen en la Vida. Que se rindan a ella teniendo la certeza de que “todo está bien” aunque en apariencia no lo esté.
Aunque a nuestra mente no le guste lo que ve.

CONFIAR en la Vida no significa estar ciego a ella. A lo que está sucediendo. A lo que estás sintiendo.
No significa no querer ver lo que estás viendo por temor a sentir lo que crees que no deberías sentir.
No significa quedarte con las manos cruzadas y esperar que tus rezos solucionen esa parte de la vida que sólo las “manos” del ser humano puede desenvolver.

Hay que saber distinguir muy bien lo que es “de Dios”, de la Vida, de lo que es del Humano.
Muchas personas lo confunden. Tanto por una lado, como por el otro. Y sólo ven 1 de esas 2 Realidades.
Unos por miedo. Otros por ignorancia.

Para CONFIAR en la Vida tienes que confiar en ti. En que todo lo que sientes o puedes sentir es perfecto porque ya ES en ti. Porque todo lo que ES, sea lo que sea, no puede ser de otra manera en ese Instante.

Algunos humanos quieren ser Dioses para no enfermarse. Para no sufrir. Para no sentir inseguridad, tristeza o miedo.
Y se disfrazan de Dioses. Y comen como Dioses. Y hablan como Dioses. En un intento de que la Vida no les toque.

Lo que no saben es que TODA la Vida es Dios.
Lo que no saben es que por mucho que intenten ser lo que no son, jamás dejarán de ser lo que son.
Porque si hay algo que define a la Humanidad, desde el principio de su existencia, es su Vulnerabilidad.

Pretender ser invulnerable, en el sentido que sea, es inútil. Es como si el agua pretende no mojar.

La Vida nos toca a todos, porque la Vida ES en nosotros. Y sólo el que la teme, quiere ponerse a salvo de ella.
Lo que no saben… es que esa pretensión de salvación es la que provoca su Separación y el alejamiento del Hogar, de la Paz, que tanto anhelan alcanzar.

No puedes ponerte a salvo de ti mismo. No puedes huir de ti mismo. De lo que estás pensando. De lo que estás sintiendo. Te puede dar la sensación de que los muros que tu mente ha alzado contra la vida son impenetrables. Pero sólo es una sensación. Porque esos muros no sirven para impedir la entrada de lo que YA está Dentro.

CONFIAR en la Vida no significa que la Vida, con todo lo que ésta conlleva, no te vaya a Tocar.
CONFIAR en la Vida es ABRIRTE a que te toque “lo que sea”. Incluida la Soledad. Incluida la Muerte. Incluida la enfermedad.

Y “abrirse” no significa “hacer para”. No es una acción externa, sino interna. No es tirarse por un precipicio. No es ser un imprudente.
Es una apertura de mente y de corazón total y absoluta.

Saber de tu Vulnerabilidad es el acto más supremo de Humildad.

Para re-Conocer tu Vulnerabilidad es necesario ser muy valiente.
Para re-CONOCER tu miedo es necesario abrirse a su Presencia. Y mirarlo a los ojos. Y ser UNO con él.

Sólo el que re-Conoce su miedo SABE que no hay nada que temer. Sabe que no es necesario eliminarlo. Ni hacerlo desaparecer.
Porque SABE que el miedo es ignorancia. Es desconocimiento. Y sólo puedes CONOCERLO, experimentándolo. Siéndolo. Abriéndote a él.

Siguen habiendo muchas personas que se cierran al Miedo. Y se cierran porque les da miedo. Lo que implica sentir el Miedo que tanto temen sentir y del que tanto se esfuerzan, de múltiples formas y maneras, en huir.

Eso no es CONFIAR en la Vida. Porque el Miedo también forma parte de la Vida cuando Es en ella.

Para SER CONSCIENTE del miedo (o de cualquier otra emoción) tienes que estar sintiéndolo. No puedes ser consciente de algo que no está sucediendo, eso es obvio.
Es esa Consciencia la que te va a permitir ELEGIR qué hacer con ese miedo.

Porque no es lo mismo sentir miedo que actuar con miedo.

Y muchas personas también están confundidas con esto. Muchas personas le echan la culpa al miedo de todos los males. Cuando el miedo es tan solo una emoción más.

Es la INCONSCIENCIA la que nos hace actuar CON miedo.
La misma INCONSCIENCIA que nos hace querer eliminarlo de nuestra Humanidad.

Y mientras sigas huyendo del miedo, mientras le sigas temiendo, jamás podrás CONOCERLO. Y si no lo conoces, no podrás SER CONSCIENTE, SABER (de sabiduría) que sentir miedo es como sentir alegría.
Beben de la misma Fuente. Nacen del mismo vientre.

Pero para saber (de sabiduría) que beben de la misma Fuente, que nacen del mismo vientre, tienes que ser TÚ quien lo VIVA, quién lo experimente, quién lo APRENDA. Y no CREERTE, sin más, lo que otros cuentan.

Porque si te CREES todo lo que lees, todo lo que escuchas, todo lo que “curseas”, sin ni siquiera ponerlo en duda, sin ni siquiera com-PROBARLO, corres el riesgo de convertirte en una teoría andante que se cree invulnerable.

No es lo que sientes, es lo que haces con lo que sientes.

Sólo es LIBRE aquél que conoce ambas caras de la moneda. Y el único método, técnica, herramienta… para conocerlas es adentrarte en ellas. Es experimentarlas. Es SER ellas. Es SER UNO CONTIGO.

CONFIAR en la Vida no es evitarla. Es SERLA por COMPLETO.

Pero no me creas, por favor. Yo tan sólo soy una teoría más para ti.
Compruébalo. Sé tu propio Maestro. Descubre la Sabiduría que ya ES en ti.

YO CONFÍO EN TI.

¿Confías tú en ti?

Reflexiones

YO, ME, MI, CONMIGO

Una de las cosas más difíciles de VER es que todo aquello que sentimos es RESPONSABILIDAD nuestra. Y con esto no me refiero a causa sino a que culpar a los demás, a las experiencias que hemos tenido/tenemos, a nuestra cultura, a nuestra sociedad o a la Vida… es echar balones FUERA. Y reclamarles soluciones, una pérdida de tiempo. Porque nadie puede salvarte de ti.

Yo lo he hecho muchas veces. Inconscientemente. Ignorantemente… Hasta que, poco a poco, me he ido dando cuenta de que da igual qué o quién me haya hecho despertar las emociones en mí. Es irrelevante el otro. Lo importante es: ¿qué hago yo conmigo?

¿Qué hago con mi tristeza, con mi vacío, con mi soledad, con mi frustración, con mi miedo, con mi impotencia, con mi culpa, con mi ira, con mi rabia? Con MI, MI, MI.

Puedo distraerme para distraerla. Puedo taparme para taparla. Puedo huirme para huirla. Puedo negarme para negarla. Puedo rechazarme para rechazarla. Puedo lucharme para lucharla. También lo he intentando en múltiples ocasiones. Pero llegan unas alturas que al Corazón le dan vértigo… en que ya somos capaces de visualizar el cartel de “esto no funciona”. Y te PARAS. Y dejas de correr hacia otro lugar que no sea en el que estás sintiendo lo que sientes. Y dejas de poner tu esperanza en un futuro que no existe. En un mañana que no te quita la emoción de la que te quieres separar. Y te empiezas a cuestionar todo lo que la mayoría de maestros-gurús por los que has pasado (directa o indirectamente) han dicho y dicen. Y una pregunta asoma a tu ventana:

¿Y si de lo único que se trata es de AMAR lo que sientes?

Siendo Amar una aceptación, un asumir que no eres tú la que le sucede a la Vida sino que es la Vida la que sucede EN ti, un abrazar cada pensamiento, cada sentimiento, cada abandono, cada Instante que ES en TI.

¿Y si todo fuera tan simple como SER lo que estás siendo?

Y no me refiero a permitir que te falten al respeto, que te chantajeen, que no pongas límites o que abusen de ti. Hablo de lo interno. Hablo de lo profundo. Hablo de la sangre que hierve por tus venas. De los latidos que no te bombean. De las miradas que te tiemblan. De las soledades que te acompañan. Y de los vacíos que te llenan…

Hablo de lo que ocurre EN ti en cada momento. Eso que sólo tú sabes. Eso que sólo tú escuchas. Eso que nadie más puede entender porque nadie más lo está sintiendo.

Muchos hablan del AMOR INCONDICIONAL. Pocos son los que no le ponen ninguna condición.

Que si hay que vibrar más alto, que si hay que ser la mejor versión, que si hay que despertar, que si hay miedo no hay amor, que si la abundancia, que si el éxito, que si la plenitud, que si la felicidad, que si la paz, que si la iluminación, que si la mente en blanco, que si la expansión de la consciencia, que si la quinta dimensión, que si “no hemos venido para”, que si nuestra misión, que si deshacerse del ego, que si liberarte de ti, que si subir un escalón, que si trascender un patrón, que si limpiar el karma, que si sentir más, que si sentir menos, que si ser más, que si ser menos… Y un largo bla bla blá.

Cuantas condiciones, ¿no?

Cuanta exigencia, cuanta obligación, cuanto peso, cuanta culpa, cuanto castigo, cuanta frustración, cuanto tan poco AMOR.

Seguimos cayendo en la trampa. En la trampa de no responsabilizarnos de lo que somos en cada instante. En la trampa de no amarnos en cada instante. En la trampa de la SEPARACIÓN. De la separación de MÍ. Siendo MÍ todo aquello que pienso, siento, no pienso y no siento. Siendo MÍ tanto el ruido como el silencio. Tanto la Luz como la Oscuridad. Tanto el Amor como el Miedo. Tanto la ola como el Mar. Tanto la dualidad como la no-dualidad.

¿Que tus circunstancias externas son una mierda? Bienvenido a LO QUE ES. Bienvenido a la Verdad. Bienvenido a la Autenticidad. Bienvenido a una Realidad no maquillada. No falseada. No inventada.

Bienvenido a la Pura, Puta e Intensa Vida. Vida que no puedes controlar.

Y una vez asumido esto, ¿qué te queda? Asumirte a TI. Asumir que, quizás, en este momento, no puedes. Asumir que, quizás, en este momento, no eres feliz. Asumir que, quizás, en este momento, te sientes igual de mierda que esa circunstancia externa. Asumir que, quizás, en este momento, no eres como te gustaría ser.

Creo que lo llaman HONESTIDAD. Algo de lo que mucha gente también habla y de lo que muy poca gente ES.

Cada vez somos más los que apostamos por el AMOR en lugar de por el “mejor”. Cada vez somos más los que apostamos por el SOY en lugar de por el “me gustaría ser”. Cada vez somos más los que apostamos por el AHORA en lugar de por el mañana. Cada vez somos más los que Comprendemos que no hay nada ni nadie que alcanzar. Que ningún taller, ningún curso, ningún retiro, ninguna técnica, ninguna charla, ninguna herramienta, ningún libro, ningún camino… puede acercarte más a TI porque no puedes estar más cerca de ti de lo que YA y SIEMPRE estás. Que ese “ti”, ese “Hogar” del que hablan, que te indican, no tiene nada que ver conTIgo sino con su IDEA-PENSAMIENTO-CONCEPTO-CREENCIA de lo que TIENE QUE ser “ti” y “Hogar”.

Cada vez somos más los que Vivimos sin un por qué ni un para qué.

Cada vez somos más los que Comprendemos que Vivimos simplemente por el hecho de que Somos Vida.

YO, ME, MI, CONMIGO.

Y poco más.