Reflexiones

NADIE PUEDE SALVARTE

La mano que necesitamos es la nuestra. El amor que necesitamos es el nuestro. El salvador que necesitamos somos nosotros mismos.

Nadie puede hacer por ti lo que tú no haces. Te pueden aconsejar, recomendar, guiar… pero si pretendes que con sólo eso, obre el milagro, ¡buena suerte!

La experiencia de los demás no funciona. Sólo la tuya propia. La sabiduría de los demás no puede sustituir a la tuya.

Puedes realizar los talleres, los cursos, los retiros, las terapias, las meditaciones… que quieras que si no eres honesto contigo mismo, si no te escuchas, si no tomas decisiones, no te servirán de nada más que de montaña rusa emocional. Te darán un subidón momentáneo y poco más. Y te convertirás en un adicto a esa emoción que nada tiene que ver con la verdadera Paz.

Por eso, la mayoría se pasan años a las faldas de un Gurú, de un Maestro. Porque en el fondo, no se responsabilizan de sí mismos. En el fondo, no se atreven a mirar a sus miedos de frente. A reConocerlos. A estar con ellos mismos.

En el fondo, prefieren quedarse como están, aunque ese como están no les aporte Paz.

El Maestro debe tener sus días contados en tu vida. No puede ser alguien a quien acudas siempre que se te rompa una uña. Alguien que te tenga que dar continuamente las respuestas a tus preguntas. Porque si lo utilizas para eso, entonces es que no has aprendido nada de él. Es que sigues igual que al principio del camino.

Porque una de las cosas que enseña un Maestro de Verdad es a que no dependas de él. A que creas más en ti que en él. A que confíes más en ti que en él. A que te llames a ti y no a él. A que te retires contigo y no con él.

Los Maestros deben ser temporales y no eternos. Porque si se convierten en tu muleta, entonces te pasarás la vida cojeando. Y jamás DESCUBRIRÁS tu poder, la respuesta a “quién eres” y La Verdad de la Realidad.

Porque estas tres cosas sólo se descubren cuando saltas al Vacío de tu Oscuridad. Y cuando lo haces sólo, no acompañado por alguien más. Sea quien sea ese alguien más.

Hasta que no te quedas contigo cuando la Noche te Oscurece el Alma, no puedes caminar sola y ser totalmente independiente. Sin necesitar otros pies que no sean los tuyos.

Y hasta que no te abrazas de VERDAD en esos momentos en los que tienes el Corazón partido, en los que el Vacío te engulle y la Soledad te ahoga, siempre CREERÁS que necesitas a alguien más para que te saque de ahí.

Y cuando lo haces, cuando te quedas contigo cuando crees que más necesitas a los demás, entonces es cuando te das cuenta de que no necesitas a nadie y cuando empiezas a ELEGIR a los que te rodean para Amarlos, para Dar y no para que te Amen y para que te den lo que tú no te sabes dar.

Eso sí que es actuar en Libertad y desde la Libertad.

Mientras sigas acudiendo a un Maestro externo, seguirás ensombreciendo al tuyo Interno.

Porque mientras le escuchas a él, no puedes escuchar al tuyo.

Nadie puede salvarte, excepto Tú.

Y de ti.

Reflexiones

LA HORA DE LOS GURÚS HA ACABADO

Ha llegado la hora de que nos responsabilicemos de nuestra Maestría. De nuestro poder interno. Ése que muchos creen que no tienen. Ése que muchos creen que sólo pueden acceder a él si suben de nivel.

Ha llegado la hora de que soltemos la manita de mamá Maestra y de papá Maestro y que agarremos con fuerza la nuestra. Y que dejemos de buscar salvaciones y salvadores externos.

Ha llegado la hora de que nos demos cuenta de que aquellos a los que hemos subido a un altar, aquellos a los que tanto veneramos, aquellos cuyos pies besamos y por los que nos arrastramos, tienen los mismos miedos que nosotros. Las mismas tristezas. Las mismas inseguridades. Los mismos dolores. Y las mismas oscuridades. Aunque ellos los nieguen. Aunque ellos intenten ocultarlos.

Ha llegado la hora de que abramos los ojos de la Consciencia. Y en lugar de admirar tanto al otro, nos adMiremos un poquito a nosotros. Porque TODOS somos IGUALES. Igual de vulnerables. Igual de Humanos.

Te invito a que te pasees por la casa de esos Maestros que dicen que no tienen miedo, que ellos son inmunes, que “ellos ya han llegado”, que venden milagros y que tienen en su poder el poder de curarte. De sanarte. De mejorarte. De empoderarte. De transformarte. De iluminarte. Con sus libros. Con sus cursos. Con sus talleres. Con sus meditaciones. Con sus técnicas. Con sus métodos. Con sus herramientas. En lugar de señalarte las tuyas. Ésas que nada tienen que ver con efectos placebo ni con tiritas que tal y como se ponen, se quitan… Para que luego NECESITES volver a ellos, para que te las vuelvan a poner ELLOS (a un precio más o menos económico) con SUS manitas.

(Lo llaman generar Dependencia)

Te invito a que los Observes en Silencio. Para que el velo de tu ceguera pueda caerse y que así, al darte cuenta de que no son ni más ni menos que tú, que en realidad no saben ni más ni menos que tú, en lugar de acudir a ellos cuando tengas lo que consideras un problema, acudas A TI. Y te escuches. Y te respondas lo que sólo tú te puedes responder. Y te abraces como sólo tú te puedes abrazar. Y te Ames como sólo tú te puedes Amar.

Porque si siempre huyes de ti, porque si siempre les perSIGUES a ellos, jamás te darás cuenta del poder tan enorme que YA ERES. Porque para ser Consciente de él, tienes que permanecer contigo. Tienes que ESTAR contigo.

La Vida ha querido que dejemos de hacer Retiros con los demás para que los hagamos con nosotros mismos

Para que nos Descubramos, para que nos SEPAMOS, a través de nuestra propia Soledad.

Ha llegado la hora de que dejemos de comprar píldoras de espiritualidad que otros se han inventado y que nos miremos a los ojos. A los nuestros, no a los de otros. Para que podamos VER de lo que nos escondemos. Lo que rechazamos. Lo que excluimos. Lo que etiquetamos como negativo. Para que podamos acceder a los cajones donde encerramos partes de nosotros que no Amamos. Para que podamos VER que detrás de nuestros miedos, sólo hay ignorancia y desconocimiento. Y que nada ES lo te has creído ni lo que te hacen creer.

Pero esto sólo tú lo puedes Hacer. Con el exclusivo acompañamiento de tu piel. De tu piel con (tu) piel.

Hasta que no te tiras al agua, no puedes aprender a nadar

Ha llegado la hora de que nos tiremos a nuestro Vacío. De que dejemos ya una teoría que está más que caducada y nos pongamos (nuestras) manos a (nuestra) la obra. Y dejemos de echar pelotas Fuera. Y dejemos de pretender que los Sabios Maestros nos llenen y nos completen con sus Ideas. Ideas que tampoco son suyas, sino que han adquirido de la misma manera.

En estos tiempos que corren, donde los que no tienen miedo por su salud lo tienen por su economía (o por ambos), pueden utilizarse, aún con más ahínco, estrategias de Márketing Comercial Espiritual donde la manipulación brille por su presencia. Y nos hagan CREER que Ellos tienen NUESTRA respuesta. Que Ellos tienen NUESTRA Luz. Que Ellos tienen NUESTRO poder. Que Ellos tienen NUESTRO método. Que Ellos son NUESTRO milagro. Y que su Camino es NUESTRO camino. Y lo pongan a la venta. Y lo compremos por doquier.

Te invito a que te pasees por sus casas. Y observes lo bien puestas y colocadas que están sus palabras para que caigamos en la trampa. En la trampa que su miedo ha urgido para reLlenar los agujeros de sus bolsillos.

La hora de los Gurús ha acabado. ¿Sabes por qué? Porque ya no los necesitamos. Porque ya no los necesitas. Porque del mismo modo que tú solita te caes, puedes ponerte también en pie con tus propios pies, y no con los pies de los demás.

Porque la Sabiduría no se memoriza sino que se “sabe” día a día a través de la misma Vida. Porque el verbo Amar no entiende de cursos ni de palabrerías. Ya sean dichas o escritas.

Sólo tienes que creértelo. De verdad, es tan sólo una cuestión de creérselo.

Pero “no me compres”… pues no estoy en venta yo ni mi experiencia. Pues no tiene precio. Ni tampoco recompensa. Pues es mía y sólo mía. La tuya, la tienes que encontrar TÚ. Sin (mi) ayuda.

Yo SÍ CREO QUE PUEDES. Sin técnicas. Sin métodos. Sin herramientas. Sin gurús. Sin iluminados. Sin maestros. Tan “solo” con tus latidos. Tan “solo” con tu PRESENCIA.

Así que adelante. ¡Salta a tu Vacío interno!

Ha llegado la hora de que vayas a por TI.