Reflexiones

LOS PROBLEMAS NO EXISTEN

Los problemas no existen. Existen las experiencias. Experiencias que tachamos negativamente cuando no son como nos gustaría que fueran. Lo cual implica que vamos a iniciar una lucha, consciente o inconsciente, contra la Vida. Que viene a ser lo mismo que contra nosotros mismos. Por algo que, nosotros mismos, nos hemos inventado.

La Vida es perfecta tal y como es. Que nuestra mente no la perciba así no significa que no lo sea. Que no me guste un día de lluvia no significa que ese día no sea perfecto. Que no me gusten mis canas, mis arrugas, mis grasas… no significan que no sean perfectas. Que no me guste tu voz no significa que no sea perfecta.

La Perfección ya ES. En ti, en mí, en el mundo… Pero los seres humanos no la vemos. Y no la vemos porque tenemos la mirada velada por capas de ignorancia. Por capas de ideas, de creencias, de “así tienen que ser las cosas porque así me las han enseñado”. Y como no tenemos el hábito de cuestionar, ni a nosotros ni a los demás, damos por hecho que lo que está escrito en los libros, que lo que dicen los Maestros, que lo que dicen nuestros ídolos, es Verdad.

Convertimos nuestros juicios en certezas cuando la certeza está vacía de juicios

¿Qué es un problema? Una experiencia que estás etiquetando como incorrecta. Como mala. Como tara. Como problema. Si en lugar de etiquetarla, la experimentas, deja de ser un problema y pasa a ser una VIVENCIA. Es decir, algo que forma parte de la vida. Sin mejor ni peor. Sin bonito ni feo. Sin acierto ni error.

¿Incómodo? Puede ser ¿Y quién ha dicho que la incomodidad no sea también perfecta? Los mismos que etiquetan, que separan, que CREAN problemas.

La clave no está en lo que (nos) sucede sino en lo que pensamos de lo que sucede. Es nuestra INTERPRETACIÓN lo importante.

La Vida no es interpretable. Es la que Es. Absolutamente neutra. Transparente. Pura. Todo lo que le añadimos es ilusión, imaginación, invención. Nada de Realidad. Nada de Verdad.

Juzgamos nuestras experiencias (y las de los demás) según las ideas que tenemos de CÓMO deben ser para que sean correctas. Una corrección bañada de otras ideas que surgen del mimo lugar que las anteriores. Lugar cuyo conocimiento habita en el pasado. Y si habita en el pasado, HOY no sabe nada. Porque para SABER algo sobre lo que te está sucediendo, debes estar experimentándolo AHORA. Pues es donde te está ocurriendo. Es donde está(s) SIENDO. No ayer ni mañana.

La Verdad de AHORA reside Aquí y Ahora

Sólo existe una Verdad y esa Verdad siempre, siempre, siempre está PRESENTE. No puedes buscarla en otro espacio. No puedes alcanzarla en otro lugar. En otro estado que no sea en el que YA estás.

Tenemos una IDEA, una imagen de Felicidad que excluye lo que consideramos problemas. Por eso hay tanta gente que sigue buscándola. Porque mientras sigas creyendo que existen problemas, jamás serás feliz pues tu IDEAl de felicidad no abarca TODA la vida, todo lo que te sucede en ella (en ti) sino sólo “lo correcto”, “lo bonito”, “lo espiritual”, “lo bueno”.

Y en lugar de cuestionar si lo que considero problema en realidad es un problema, nos embarcamos en una lucha interna y externa para transformar lo malo en bueno. Lo que consideramos malo en lo que consideramos bueno. Sin darnos cuenta de que estamos jugando al pez que se muerde la cola pues tanto malo como bueno son caras de la MISMA moneda. Una moneda que no tiene caras. Que no es DUAL. Que es sólo UNA. Pero que la hemos SEPARADO en dos aparentemente opuestas.

Y no es la Vida quien lo ha hecho. Hemos sido nosotros. Nuestra mente. Creando juicios. Creando etiquetas. Creando muros. Creando fronteras. Creando Separación en todos y cada uno de nuestros ambientes. Tanto internos como externos. Tanto de dentro como de fuera. Que vienen a ser también lo MISMO, pues tampoco están separados por mucho que tú así te lo creas.

SER CONSCIENTE de que nuestras ideas, nuestras creencias, nuestras separaciones, nuestra moralidad… simplemente son meros pensamientos que nada tienen que ver con lo que está sucediendo, con lo que estoy experimentando, con la Vida, conmigo, con el de enfrente… es la vía para que esos problemas que nos causan tantos problemas… se disuelvan en la Realidad. En la Verdad.

No hay nada que saber más que saber que no sabemos nada. Pues cada Instante es nuevo. Pues cada respiración es distinta a la anterior.

No demos por hecho lo que aún no es un hecho o caeremos en la trampa de creer que ya sabemos lo que aún no podemos saber. Y nos convertiremos en marionetas de nuestro propio desconocimiento sin darnos cuenta de que es nuestra ignorancia la que está moviendo los hilos de nuestra piel.

Ignorancia que, por otra parte, también es perfecta. Pues nada ni nadie existe en la Vida que no lo sea. Aunque nuestra mente no lo crea.

Los problemas no existen. Y, quizás, para algunas personas esto suponga un problema pues si el problema (personas incluidas) al que le estoy echando la culpa de MIS emociones, de MI sentir, no es real:

¿a quién Responsabilizo de mi infelicidad?

Reflexiones

NO HAY NADA QUE ESTÉ FUERA DE LUGAR

Estuve muchos años queriendo que mi vida fuese de otra manera. Queriendo que yo fuese de otra manera. Queriendo que otras personas fuesen de otra manera. Y no sólo queriéndolo, también intentándolo. Hasta que comprendí que no tenía ese poder. El poder de cambiar lo que estaba sucediendo. El poder de dejar de sentir como sentía. El poder de tocar con la varita al mundo que me rodeaba y pintarlo del color que más creía que me convenía.

Y para llegar a esa RENDICIÓN total y absoluta de LO QUE ES, he tenido que luchar mucho. Luchar contra mí. Contra los demás. Contra el Presente. Contra la Realidad. Una lucha que me suponía un desgaste energético y emocional infinito. Una lucha que CREÍA que era mi deber. Mi obligación. Una lucha de supuestos valientes, de supuestos inconformistas, de supuestos héroes…

Nos venden (compramos) que si luchas por tus sueños, los alcanzarás. Algunos lo hacen. Otros no. Y no porque hayan luchado menos, sino porque no todos los sueños se cumplen. No todos los amores son para siempre. Y no todas las enfermedades se curan. Por muchas ganas que tengas de ello.

Muchos hablan de cómo alcanzar tus sueños, pero pocos hablan de qué pasa luego….

Luchar contra lo que sientes, contra lo que se está dando, jamás, jamás, jamás, te va a dar PAZ. Porque lucha y Paz son incompatibles. Porque si luchas, no Amas (lo que ahora Es). Y si no Amas, ¿qué más da por lo que luchas?

Las respuestas están en tu Vida de Aquí y de Ahora, no en la de ayer ni en la de mañana. Porque la Vida sólo se está dando Aquí y Ahora. El pasado y el futuro son ilusiones que crea nuestra mente. Y una ilusión es una mentira.

CREEMOS que hay situaciones, experiencias, que están fuera de lugar. Que no deberían estar sucediendo. Que no son correctas. Y yo me pregunto: ¿Quienes somos nosotros para juzgarlas? ¿Quienes somos nosotros para decir que esa emoción que sientes no deberías sentirla? ¿Que ese sufrimiento no es normal? ¿Que ese vacío es un síntoma de que algo en ti está mal?

¿De dónde salen esas interpretaciones? ¿Esas percepciones? ¿Esas creencias?

Nada ni nadie puede estar fuera de lugar porque está SIENDO justo en el único lugar que existe: el Presente. Que me guste más o menos no tiene nada que ver con la Realidad sino con mi moralidad. Moralidad que tampoco tiene nada que ver con esa VERDAD que se escribe en mayúsculas y de la que tan poco se habla porque tan poco se SABE.

La mayoría de personas basan la Verdad en sus propios pensamientos. En sus razones. En su lógica. En sus creencias. En el personaje que son. Y la Verdad habita en la Consciencia, no en la mente. Habita más allá de nuestro cuerpo. De nuestras neuronas. De nuestra cultura. De nuestra inteligencia. De nuestros conceptos espirituales y hormonales…

Hay mucha gente que nunca se ha preguntado quién es el que es consciente de los pensamientos que tiene. Se creen que el pensamiento y la Consciencia son lo mismo. Que su identidad y la Consciencia son lo mismo. Y sin esta base tan básica no puedes llegar a Comprender de dónde viene tu lucha (sea la que sea) y el sufrimiento consecuente de ella.

Si no eres consciente de que tú no eres tus pensamientos ni tus ideologías ni tus creencias ni tus sentires, vivirás guiados por ellos. Manipulados por ellos. Oprimidos por ellos. Encarcelados por ellos. Esclavizados por ellos. Agredidos por ellos. Y reaccionarás creyendo que quienes te causan esa falta de libertad y de paz que sientes son “fulanito o menganito”, cuando en Realidad, eres tú mismo, creyéndote tus propios pensamientos ilusorios (todos los pensamientos lo son), el que te la está “provocando”.

La Consciencia te lleva a darte cuenta de que la Libertad y la Paz están en tu mano. Te abre una puerta a ser salvado de ti mismo. De la falta de conocimiento que tienes sobre el funcionamiento de la mente y sobre la existencia de la Consciencia. Te lleva a DESPERTAR de tu propia ignorancia y a hacerte RESPONSABLE de ella. De ti.

La Consciencia no piensa. No cree. Sólo es Consciente. Sólo ES. Por lo tanto, cualquier pensamiento que tengas de la índole que sea no es Verdad. Por muy “iluminado” que éste sea. Por muy de moda que esté. Por muy consciente y evolucionado que digan que es.

¿Entonces todo lo que pensamos es mentira? ¡¡Sí!! Todo lo que piensas sobre ti es mentira. Todo lo que piensas sobre tus padres es mentira. Todo lo que piensas sobre el cambio climático es mentira. Todo lo que piensas sobre los políticos es mentira. Todo lo que piensas sobre tu pareja es mentira. Todo lo que piensas sobre el amor es mentira. Todo lo que piensas sobre la iluminación es mentira. Todo lo que piensas sobre el éxito es mentira. Todo lo que piensas sobre el propósito de vida es mentira. Todo lo que piensas sobre el sufrimiento es mentira. Todo lo que piensas sobre todo lo que piensas… es mentira. Porque sólo son pensamientos, opiniones, creencias, que no tienen nada que ver con LA VERDAD.

Entonces, ¿qué es Verdad? La Consciencia que es consciente de todos esos pensamientos, opiniones, identidades, reacciones, emociones, sentires y creencias.

Porque la Verdad es neutra. La Consciencia es neutra. Sólo observa. No juzga. No clasifica. No etiqueta. No excluye. NO SEPARA, porque para ella TODO ES UNIDAD. Porque Ella Es Unidad.

Pero no tenemos que olvidar que aunque seamos conscientes de que somos esa Consciencia y no aquello de lo que somos conscientes, también pensamos. También sentimos. También somos Humanos. Y esto nada ni nadie nos lo que puede arrebatar. Ni siquiera el pensamiento de querer hacerlo. Recuerda que la Consciencia no piensa, así que “quien” quiere mejorarse, cambiarse, evolucionarse e iluminarse es un simple pensamiento. Pensamiento que, igual que el resto, no es VERDAD.

¿Alguna vez te has preguntado QUIÉN, dentro de ti, quiere ser más de lo que es?

Porque he visto durante mucho tiempo, a mí incluida, como alumnos-maestros-gurús espirituales repiten por activa y por pasiva que “no somos nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestro ego”, pero que son fervientes seguidores de sus pensamientos, de sus emociones y de su ego. Me pregunto si alguna vez se han cuestionado de dónde viene ese impulso, esa necesidad de mejorarse, de perfeccionarse, de “exitarse”, de “extasiarse”, de “abundarse”, de iluminarse. Y si alguno se ha dado cuenta de que viene de la misma mente que enseñan a los demás que no son.

Es una trampa en la que caemos la mayoría. La de pretender cambiar un pensamiento por otro cuando el pensamiento, sea el que sea, no es real. Por lo tanto, es absurdo intentar cambiar algo que no existe (por mucho que parezca que sí).

Es como si el pensamiento “el elefante puede volar” me causara tristeza. Y utilizara una herramienta-técnica-método para modificar ese pensamiento por el de “el elefante no puede volar” y así dejar de sentirme triste.

¿Te imaginas pasarnos la vida cambiándonos todos aquellos pensamientos que nos creemos y que nos provocan sufrimiento? Sería agotador y nunca acabaríamos. Porque estaríamos cortando ramas que vuelven a crecer en lugar de ir a la raíz.

Y la Raíz es tan simple como COMPRENDER que cualquier pensamiento, te lo creas o no, es una ilusión.

Es en la Consciencia donde habita la Paz y no en la corrección de tus pensamientos o de tu ego.

No tienes ni que hacer el ejercicio de dejar de creer en tus pensamientos. Es tan sencillo como ser Consciente de tus creencias, de tus pensamientos, de lo que te remueve esto y aquello. Esta persona o aquella. Y punto. No es ni bueno ni malo tener según qué creencias. No las podemos evitar. Hemos sido educados en ellas. No podemos controlar nuestras pasiones. Nuestros ascos. Nuestros gustos. Nuestros disgustos…

Ni siquiera podemos aprender a ser conscientes. Porque no es algo que se aprenda. Es algo que se ES. No hay técnicas para ello.

¿Cómo te observas a ti mismo cuando no te estás observando a ti mismo?

No es posible no ser lo que estás siendo ni ser lo que no estás siendo. No es aprendible ni desaprendible conscientemente. Otra cosa es que la Vida te lleve a percibir esa Consciencia. Pero es la Vida la que lo hace, no tú.

El gusano no se transforma conscientemente en mariposa. ¿Sabes por qué? Porque no sabe que se va a transformar en mariposa. No sabe lo que está ocurriendo ahí. Así que no sabe cómo hacerlo. Cómo sucederlo. Es un proceso en el que no interviene. Simplemente, ES así.

A nosotros nos ocurre lo mismo. Algunos tendrán cierta Consciencia y otros no. Y ni los que la tienen ni los que no, pueden hacer algo por evitarlo. No está en su mano. Y ninguno de ellos es mejor o peor que el otro. Ambos son perfectos tal cual son porque ambos son igual de VIDA. Ni menos ni más (este juicio procede de la mente, no de la VERDAD).

Un color es un color independientemente del color que sea.

Sólo SABES lo que sabes cuando lo sabes. Ni antes ni después.

Por eso, no hay nada ni nadie que esté fuera de lugar. Todos SOMOS y ESTAMOS en el preciso lugar, en el momento exacto y Perfecto para SER lo que somos: VIDA.

Reflexiones

NUNCA VAS A PODER RESOLVER LA VIDA

Nunca vas a poder hacerlo porque la Vida ya está resuelta. Pero nos creemos que tenemos que hacer algo más que vivirla, que experimentarla, que SERla.

La mente del Ser Humano tiene mucha necesidad de conseguir cosas. De lograr objetivos. De alcanzar metas. Porque si no lo hace, se siente inútil. Insatisfecha. Siente que le falta algo. Y ese algo que siente simplemente es el Vacío que está vinculado a la Plenitud de nuestra existencia. Donde los opuestos bailan constantemente el uno con el otro.

Porque somos Todo. Y en ese Todo está tanto la Luz como la Oscuridad. Tanto el Cielo como el Infierno. Tanto la alegría como la pena. Tanto la compañía como la soledad. Tanto el ruido como el silencio. Tanto la salud como la enfermedad. Y tanto la separación como la Unidad.

Queremos deshacernos de una parte de nosotros. Luchamos para dejar de sentir esa otra cara que conforma la moneda que somos sin darnos cuenta de que también ES nosotros. De que no nos la podemos extirpar por mucho que lo intentemos. Por mucho que la disfracemos de otra cosa.

Entramos en una guerra interna donde el único enemigo que existe somos nosotros mismos. Anhelamos Regresar a nuestro Hogar por un camino que nos devuelve a la dualidad de la que queremos escapar. Nuestro Hogar es la Unidad de esa dualidad, de esa ambivalencia, y no su separación. Por eso nunca llegamos. Por eso siempre nos sentimos fuera de casa. Que no encajamos. Porque estamos rechazando una parte de nuestro Hogar, lo cuál hace que nos falte algo para sentirnos como en casa. Y no nos falta nada. Ya estamos completos. Ya somos completos. Pero nos estamos equivocando en el camino. En la interpretación de lo que es el Hogar y la Unidad. Y esta mala interpretación, ese error conceptual, esta creencia de lo que es y no es el Hogar y el Amor Incondicional, nos lleva a alejarnos de quién SOMOS en Realidad. A abandonarnos. Nos lleva a no sentirnos Libres. A no sentir Paz.

Y por muchos talleres, cursos y retiros que realicemos, por muchas meditaciones diarias que practiquemos, por muchos métodos, técnicas y herramientas que utilicemos, jamás conectaremos con ese Hogar que ya somos porque nos estaremos enfocando en un objetivo que nos hace huir de Él.

Si yo estoy intentando eliminar una parte de mí que considero errónea, nunca sentiré ese Amor, esa Luz, porque me la estaré apagando inconscientemente. Y esto es lo que no vemos. Creemos que tenemos que desprendernos de nuestras heridas para estar sanos, cuando ya lo SOMOS, con heridas o sin ellas.

No es cuestión de curar lo que somos sino de ACEPTAR lo que somos.

Pero todo el Mundo quiere que lleguemos a una Perfección que no es perfecta si excluye lo que consideramos imperfección. Si nos lleva a desterrar una parte que somos de nosotros. Algo que es imposible de realizar porque esa parte que no queremos ver está pegada a nuestros latidos y a nuestra piel.

COMPRENDER que no hay nada que resolver. Ni en la vida ni en ti. Que lo que ha pasado ya está resuelto. Que lo que está pasando, ya se está resolviendo por sí mismo. Y que lo que pasará, no se puede resolver porque aún no está sucediendo.

Comprender que sólo existe el Presente, este momento. Y que mientras estás respirando, lo único que puedes hacer es respirar.

COMPRENDER que la mano no está separada del antebrazo. Y que no es necesario realizar ninguna acción o inacción para que se UNAN, porque ya lo están.

COMPRENDER que a nuestra mente le encanta inventar propósitos que siempre habitan en el mañana. Pero que el propósito Real de la Vida está AQUÍ y AHORA. En todo aquello que estás experimentando en cada Instante. Y que no tiene nada que ver con ser de una manera o de otra, con tener esto o aquello, con sentir más o menos, con vibrar algo o bajo, con aumentar tu consciencia, con aprender o con servir a un bien mayor. Tiene que ver con SER. Y ya.

Demasiado sencillo para ser Verdad, ¿no?

Por eso no nos lo creemos. Porque a la mente le atrae lo complicado. Pero la Vida no es la mente, aunque también la incluya. Y nosotros tampoco somos esa mente enrevesada, aunque también nos forme parte.

El tema no es deshacernos de ella (como muchos pretenden), sino sencillamente (de nuevo) saber diferenciar una cosa de la otra. Diferenciar la ola del Mar. El Silencio del ruido. Lo relativo de lo Absoluto. El personaje (Emma) de Dios.

COMPRENDER que el personaje está lleno de emociones de todo tipo, de sentimientos de todo tipo, de pensamientos de todo tipo, que le hacen ser Humano. Perfectamente imperfecto.

COMPRENDER que somos tanto ese Silencio como ese ruido. Tanto ese humano como ese Dios. Que ambos cohabitan en esta Tierra nuestra. En nuestro Interior. Y que la UNIDAD no es la muerte del humano sino la fusión del humano (con todas sus partes) con Dios.

Y que pretender enDiosar al humano es como pretender humanizar a Dios. No es posible. Es como querer convertir las peras en olmo y al olmo en peras. El humano no puede dejar de ser humano. Y Dios no puede dejar de ser Dios.

La mente, ésa que está repleta de creencias, de ideologías, de etiquetas, de condiciones, de misiones, de objetivos, de mandamientos, de iluminaciones, de karmas, de evolucionaes, de leyes y de moralidad, no pertenece a Dios, sino al personaje que el humano ha creado. Y como no tenemos esa COMPRENSIÓN, se la hemos endosado (la mente) a Dios. Achacándole a él todas nuestras desgracias. Todos nuestros desastres. Todas nuestras heridas. Todas nuestras carencias. Todas nuestras guerras. Todos nuestros olvidos. Toda nuestra inconsciencia. Toda nuestra perdición. Y toda nuestra salvación. Como si él fuera un ser humano más. Un personaje más que está actuando en la película Humana

Dios (la Vida, el Silencio, el Amor, la Fuente, el Creador o blablablá) ES lo que ES. No juzga, no condena, no castiga. No quiere, no necesita, no pide, no reclama que nada cambie porque el bien y el mal, el mejor y el peor, lo correcto y lo incorrecto no forman parte de él sino de esa mente nuestra tan humana.

DIOS simplemente se dedica a SER. Cualquier añadidura a ese SER no le pertenece a ÉL sino a nuestra mente. Por lo tanto, no es Real aunque en apariencia lo sea para el personaje. Para el humano. Para el cuerpo. Para el vehículo. Para esa ola que se cree separada del Mar. De su Hogar.

La única vida que vas a poder resolver es la que se ha montado tu personaje. La que has montado en tu propia película. Película que no tiene nada que ver con una VIDA que se sigue sin COMPRENDER.

¿La Iluminación? SENCILLAMENTE un juego más de nuestra mente (disfrazada de espiritualidad). Otra película más que nos hemos creído. Otro propósito más. Otro mañana más. Nada que ver con la Realidad. Nada que ver con la VERDAD. Y nada que ver con el MAR.