Reflexiones

TRANQUILO, TODOS SOMOS RAROS

Acabo de escuchar en una película algo así como: “la Paz es algo que hay que cuidar, mimar, sembrar, alimentar. Y eso los hombres no saben hacerlo”. Es la respuesta de un Abad a un joven religioso de la época templaria que preguntaba si alguna vez hubo Paz en el Mundo.

Antes soñaba con ese Mundo de Paz donde nuestras diferencias nos igualaban. Donde nuestras rarezas no nos separaban. Donde el respeto estaba por encima de la razón. Donde el pasado no se utilizaba para mantenerse en una lucha que sólo daña. Donde las creencias y las ideologías no se subían a ningún altar para mirar por encima del hombro a las demás.

Ahora me dedico a intentar SER esa Paz. A no dejarme arrastrar por mis juicios. Por mi soberbia. Por mi “yo sé más que tú”. Y, sobre todo, por la ignorancia que me parió. ¿O fui yo la que la parí a ella…?

Y cuando no pretendo demostrar nada a nadie (incluida a mí), cuando me dejo llevar por el sonido de mis latidos en lugar de por mi ruido, cuando Contemplo la Vida sin mayor ánimo que el de Contemplarla, sentirla, vivirla y Serla…, entonces es cuando la Paz ES en mí. Y cuando yo la puedo transmitir.

Sólo hace falta un Instante para descansar en la Paz que descansa en cada uno de nosotros

Sólo hace falta una Intención. La Intención de decidir escoger la Paz antes que la Guerra.

Es tan simple. Tan sencillo. Caminar en lugar de correr. Disfrutar en lugar de esforzar. Sentir en lugar de rechazar. AHORA en lugar de ayer o de mañana…

Si estuviésemos más en Silencio podríamos escuchar que nuestros lamentos no son más que nubes de pensamientos que nada tienen que ver con la Realidad. Pero nos empeñamos en analizar, en buscar, en estudiar, en conocer, en conseguir, en lograr. Y en esa búsqueda perseguida, forzada, metódica, teñida, coloreada…, nos dejamos de Ver. Nos dejamos de Escuchar. Nos dejamos de Sentir. Nos dejamos de Saber.

Empezamos a ponerle normas, reglas, mandamientos, leyes, correcciones, incorrecciones, virtudes, defectos, sombras, iluminaciones… a la Vida. Siendo nuestra piel también una forma de esa Vida.

Y en ese lugar de ilusoria Perfección, perdemos la Paz. Pues la Paz está carente de “deberías”, de “tendrías” y de tanta teoría.

Tengo un peluche de E.T. al que, en ocasiones, le doy las buenas noches. Lo acuesto en el sofá, lo miro a unos ojos que parece que me están viendo y le beso en la frente. Me despierta una ternura increíble. Es tan bonito…

Hay personas que no me hacen sentir nada y un peluche me hace sentir Todo. Sí. Soy rara. ¿Y qué?

Quizás la mayor de las conquistas del Ser Humano sea la de asumir sus rarezas, en lugar de luchar contra ellas. De querer cambiarlas. Arreglarlas. Mejorarlas. Iluminarlas.

Quizás la Vida tan sólo consista en compartirlas. Una rareza, una poesía, un baile, una canción, una manta, una lágrima, una sonrisa y alguna que otra puesta de Sol.

Quizás la Vida se trate de vivirla. Y poco más.

Así que puedes estar tranquilo, pues todos somos raros. Aunque la mayoría sigan intentando fingir que no.

Reflexiones

¿A QUÉ LE ESTÁS PRESTANDO ATENCIÓN?

Todos queremos Paz. Seguramente es el mayor anhelo de la Humanidad. Y, sin embargo, seguimos prestando atención a aquello que nos aleja de ella. Seguimos compartiendo nuestra vida con personas que no nos la despiertan. Ya sean parejas, amantes, familias o amistades.

Nos quejamos de las noticias, pero las compartimos en nuestras redes. Nos quejamos de las críticas, pero criticamos a quienes critican. Nos quejamos de los que juzgan, pero les juzgamos con toda nuestra artillería.

La mayoría actuamos con mucha incoherencia. Yo, la primera. Me observo diciéndole a “quién sea” que su decisión no es la más correcta o dando una opinión que no me han pedido de un suceso concreto, entrando en una lucha de razón absurda (por muy sutil que sea) que me provoca incomodidad, molestia, dolor. Y me pregunto, ¿pero para qué te metes donde no te llaman? ¿A ti qué te importa? ¡Que cada uno haga lo que le dé la gana! Y me digo que no lo volveré a hacer más porque no me aporta Paz. Hasta que vuelvo a caer en mi propia trampa.

Y así, una y otra vez. Cierto es que cada vez el malestar es más agudo, más fuerte, lo cual me hace recordar más a menudo que “por ahí, no”.

En muchas ocasiones, soy consciente de ello, de esa inercia. Y la paro antes de que salga a la luz. Y en lugar de hablar, de opinar, de marcar territorio e identidad, ESCUCHO. Pero no un escuchar para responder y ganar… (eso no es escuchar), sino un ESCUCHAR de Verdad. Donde simplemente ESTÁS. Donde tu Presencia Silenciosa es lo mejor que puedes ofrecer y dar. Donde las palabras se quedan mudas. Donde el Amor basta para Amar…

Ahí sí que hay Paz. Ahí es donde la re-Encuentro. Ahí es donde vuelvo a casa. Donde Regreso al Hogar.

Escuchar la Vida. Escuchar lo que está sucediendo Aquí y Ahora, sin que el filtro de tus creencias, de tus historias, de tus heridas… ciegue la Verdad.

Escuchar a la otra persona, o a ti misma, sin que tus opiniones, sin que tus juicios la pinten del color que a ellos más les conviene. Sin que tus pensamientos enturbien su transparencia y su pureza. Sin que la veas como tú te proyectas en ella, en lugar de verla tal y como ES en ese preciso Instante.

Todos llevamos Dentro las mismas emociones. Los mismos sentimientos. Los mismos dolores. Las mismas penas. Las mismas frustraciones. Y hay personas que nos despiertan nuestra Paz y otras que nos despiertan nuestra No-Paz. Hay alimentos que a algunos nos sientan bien y a otros mal. Hay aficiones que a algunos nos apasionan y a otros les son indiferentes.

Cada uno de nosotros tenemos la LIBERTAD de elegir con quién compartimos nuestro espacio, nuestro tiempo, nuestra piel. Qué comemos. Cómo nos divertimos. Qué leemos. Qué escuchamos. Y qué vemos.

Si algo no le sienta bien a mi cuerpo, no lo tomo. Si alguien no le sienta bien a mi corazón, no me acerco. Es así de sencillo.

Somos nosotros mismos, con nuestras Elecciones, los que nos intoxicamos, no los demás. No lo demás.

Es nuestra Responsabilidad crear un Espacio, tanto interno como externo, donde la Paz Sea

No me sirve echarle la culpa a la familia, a los amigos, a los jefes, a los compañeros de trabajo, a los políticos, a los vecinos, a la sociedad, a los Illuminati, a las conspiraciones o a la “manipulación”.

Está únicamente en nuestra mano que esa Paz que todos anhelamos esté más Presente en la Vida.

Si quieres Paz y compartes lucha, enfrentamiento, crítica, juicio o queja, es evidente que ni tú ni el que recibe la obtendrá.

¿A qué les estás prestando atención? ¿Qué estás compartiendo? Porque aquello a lo que prestas atención, aquello que compartes… está hablando de ti, no del otro.

CON EL AMOR BASTA. Y con la ESCUCHA, también.

Reflexiones

LIBRE DE TI MISMO

Liberarnos de nosotros mismos. De las ideas que desenfocan la Realidad. De las creencias que nos alejan de nuestro Hogar.

No hay nadie externo que nos dañe internamente. No son los juicios de otros los que nos impiden respirar en libertad, sino los nuestros propios. Lo que nos creemos de nosotros mismos, no lo que creen de nosotros los demás.

Las voces de los otros tienen la misma importancia que nuestra propia voz: ninguna. Pues esas voces (ambas) no son más que pensamientos que nuestra mente suelta por nuestra boca. Pensamientos que nada tienen que ver con La Verdad. Con lo Real.

La Verdad es Silencio. Y el Silencio no piensa. No dice. No garabatea la Vida. ES la Vida.

Creer que nuestro cuerpo es la vestimenta con el que lo adornamos es no saber “qué” es el cuerpo.

Y eso mismo creemos de nosotros mismos. Que somos la vestimenta con la que cubrimos la Existencia. Que somos el sexo que tenemos y con el que tanto nos identificamos. Que somos la tierra en la que nacimos y con la que tanto nos identificamos. Que somos la lengua que hablamos y con la que tanto nos identificamos. Que somos la profesión que tenemos y con la que tanto nos identificamos. Que somos la madre, la hija, la hermana, la pareja, la amiga…, papel con el que tanto nos identificamos. Que somos “algo” separado a Lo Que Es y con el que tanto nos identificamos.

Y con esa identificación, vamos con los puños alzados y con el pecho repleto de lazos. O de colgantes. O de tatuajes. O de símbolos. O de banderas. O de estampitas.

La Existencia, la Vida, el Silencio es desnudez. Es pureza. Es NATURALeza

No tiene adjetivos. No tiene definiciones. No tiene calificativos.

Es un “ES” que ya lo llena todo con su Nada.

No necesita de misiones, de versiones mejoradas, de por qués, de para qués, de objetivos, de propósitos, de destinos.

Su “Siendo” ya ES todo lo que necesita SER. Ya ES completo. Ya ES perfecto.

Nuestro “yo” se cree imperfecto y por eso se complementa la piel con mil y un ARREGLOS que nada tienen que ver con él. Y se deshace por las bravas de lo que considera una tara, una herida, un error. Metiéndolo todo en un abarrotado cajón.

Cajón que es un gran ventanal sombrío por el que brotan a la velocidad de la Luz las ramas que pretende, inútil-mente, ocultar.

Porque las mentiras, tanto externas como internas, tienen las patas muy cortas. Y llegan hasta donde pueden llegar. Que no es muy lejos.

Una cosa es no ser consciente de nuestra propia mentira y otra muy distinta que esa mentira no se manifieste.

¿Y cómo lo hace? Haciéndote sentir vacío, soledad, miedo y/o cualquier otro sentimiento-emoción que se aleje de tu Paz (que no de tu tranquilidad o de tu calma).

Cuando estás en Paz, en Silencio, no sientes “nada” porque no estás subida a ninguna montaña rusa emocional. Es otro estado en el que “tú”, con todas sus identificaciones-ideas-creencias, está como dormido. No está Presente.

Y con esto no estoy diciendo que el 100% del tiempo estés en ese espacio. Como seres humanos emocionales y mentales que somos, no lo considero posible. Pues no podemos controlar cuándo nos identificamos con algo y cuándo no. Se hace sólo. Sin poder evitarlo.

Únicamente estoy describiendo dos espacios en los que coHabitamos. El del Silencio es nuestro estado natural, donde reside nuestro Hogar y la Paz. Y el “yo” es nuestro disfraz, donde residen los pensamientos, los sentimientos y las emociones.

El Silencio es el más desconocido pues el “yo” hace mucho ruido y nos cuesta escucharlo pues nuestra Atención está enfocada en nuestra vestimenta, en lugar de en nuestra piel.

Al final, es una cuestión de Observación. Si no estás en Paz es que estás situado en el “yo”. Así de simple. Y no se trata de arreglar más a ese “yo”. De desaprender el “yo”. De sanar el “yo”. Se trata de DARSE CUENTA de que estás Viendo a través de sus ojos. Con sus filtros repletos de polvos ilusorios.

Cuando te das cuenta, cuando eres consciente de ello, puedes volver (decidiéndolo) a tu estado natural de Paz. Puedes decidir soltar tu “yo”. Puedes decidir no hacerle el caso que le estás haciendo. Puedes dejar de Creer lo que estás creyendo de él.

No se necesita ninguna acción más que ésa.

Liberarte de “ti” para volver a SER Lo Que Eres.

Así es cómo se Regresa al Hogar. Hogar que siempre ES. Que siempre Está. Aunque haya momentos que no lo escuchemos. Aunque haya momentos que no lo percibamos.

Nunca dejamos de Ser Lo que Somos. Lo que sucede es que, en ocasiones, nos cegamos de Lo Que Somos porque nos estamos identificando con el personaje creado y creído.

Pero poco más.

Reflexiones

¿QUÉ PENSAMIENTOS TE ESTÁS CREYENDO?

La mayoría de personas luchan por lograr libertades externas porque creen que ahí habita su poder y su seguridad.

Pocas son conscientes de que la mayor de las libertades es la Interna. Y ésta se haya en la Paz, no en la batalla, en la lucha, en el rechazo, en la guerra o en la vanidad.

La mayoría de personas prefieren tener la razón que tener Paz. Y en cuanto la Vida les arrebata sus razones, sus libertades externas, se les cae la casa encima… y, con ella, su falsa sensación de seguridad y de paz.

Porque la Paz que el Ser Humano anhela no depende de ninguna circunstancia externa, de ninguna opinión externa, de ninguna idea externa, de ninguna solución-milagro externo.

La Paz que anhela el Ser Humano habita en el interior de cada uno de nosotros.
En la Rendición ante Lo Que Es.
En la capacidad de adaptación a los cambios que suceden en la Vida.
En la observación de tus pensamientos y no en sus juicios.
En el Amor hacia cada parte de ti mismo.
En la Comprensión de Quién Eres en realidad.

Cuando sientes esa Paz Interna, te es indiferente lo que suceda fuera de ti.
No tienes ninguna necesidad de cambiar la Vida. De cambiarte a Ti, pues ya estás en Paz contigo mismo. Con la Vida.

La Paz es el Hogar que tanto buscas.
Y no está Fuera, sino Dentro de ti.

Lo que nos esclaviza, lo que nos quita la libertad y la Paz es la creencia de nuestros propios pensamientos.
Y de esa CREENCIA, los únicos responsables y salvadores somos nosotros mismos.

¿Qué te estás contando que te estás creyendo y te aleja de la Paz?

Reflexiones

LA SALIDA ES HACIA DENTRO

A medida que pasan los días, se puede ver cómo muchas personas echan la culpa de no estar en Paz consigo mismas a los políticos, al miedo, a los informativos, a la población que cumple las normas, a algo externo, a Fuera… llegando incluso al menosprecio y al insulto. Cediendo, de esta manera, todo su Poder a la experiencia.

Cuando llega este momento en el que no sabemos lidiar con nuestra impotencia, con nuestra frustración, con nuestra inseguridad, con nuestra incertidumbre, con nuestra tristeza, con nuestro vacío, con nuestra soledad, con nuestros miedos, con nuestras sombras… es “el momento” de RESPONSABILIZARNOS de nosotros e ir HACIA DENTRO.

Eso que, a la hora de la Verdad, tan pocos practican.

Hay un miedo al virus, a enfermar, a morir. Sí.
Pero hay otro del que pocos hablan:
EL MIEDO A ESTAR CON UNO MISMO.

Eso es lo que este confinamiento, que tan criticado está siendo por muchos “espirituales”, nos está sacando a la Luz.
Y de lo que muchos “conscientes” ni siquiera están siendo Conscientes.

Porque SIEMPRE es más fácil culpar a los demás que ser HONESTOS con nosotros mismos.

¿Desde cuándo la Libertad Verdadera te la da salir de 4 paredes?

Hablamos mucho de OPORTUNIDAD, pero luego nos vemos luchando, batallando, guerreando CONTRA la Vida.
Porque el confinamiento que estamos experimentando, por si alguien no se ha dado cuenta, forma parte de la Vida también. Puesto que AHORA está sucediendo en ella.

Pero en lugar de INCLUIRLO, volvemos a caer en la exclusión. En el rechazo. En la SEPARACIÓN.

Igual que hacemos con las razas, con las ideologías, con los sexos, con las emociones, con los pensamientos.

Eso sí, luego vendemos (y compramos) cursos, talleres, retiros, meditaciones, libros para enseñar cómo vivir en Paz. Como Regresar a la Unidad. Al Hogar.

¿Cómo vas a enseñar a SER UNO contigo, con la Vida, si estás excluyendo una parte de la Vida?
No tiene mucho sentido…

¿Cómo vas a vivir en Paz, contigo y con el Mundo, si no eres capaz de estar en Paz con lo que está sucediendo?

Porque estar en Paz cuando las experiencias son “pacíficas” es muy fácil.
El reto es estar en Paz bajo la tormenta. Bajo el caos.
El reto es asumir tu poder, tu Libertad y sentirte Libre aún y estando confinada en tu casa.
Ésa es la verdadera Libertad. La interna. La “otra” es anecdótica.

Cuando estás en PAZ contigo misma, te puedes pasar la vida entera entre 4 paredes.
¿Por qué?
Porque sientes PAZ y la PAZ es “el destino”.
Porque no tienes ninguna NECESIDAD de que cambie lo que estás experimentando
Porque AGRADECES lo que tienes y lo que Eres.
Porque no haces caso a tus pensamientos porque sabes que no son Reales.
Porque te dedicas a vivir Aquí y Ahora y no a predecir futuros apocalípticos. Siendo “apocalíptico” tanto “el virus va a acabar con nosotros” como “el miedo va a acabar con nosotros”.
(Algunos se quejan del mensaje apocalíptico que se supone que dan algunos informativos y lo “contrarrestan” con otro mensaje aún más apocalíptico. Lo cual resulta muy incoherente. Y tampoco son Conscientes de ello)
Porque no te da miedo el Apocalipsis y tu desaparición. Individual o colectiva. Porque sabes que tú no eres ni tu cuerpo ni tu mente. Porque sabes que lo que en Realidad eres, ES eterno.
Porque tu Visión no está en lo que no puedes hacer sino en lo que sí estás haciendo.
Porque asumes tu Poder Interno. Tu Maestría.
Porque te Responsabilizas de todas y cada una de las emociones que aparecen en ti.
Porque Eres UNO con la Vida. Siendo la Vida TODO.

Hay muchas personas, sobre todo que se hacen llamar “espirituales, despiertas y conscientes”, que se quejan de que el resto no se queje ante el confinamiento ni entre en guerra con las “élites”.
Es decir, que viven en esa Queja que tanto predican que es tan tóxica.
Y que dan por hecho que los que no nos quejamos y lo asumimos somos esclavos de “no sé qué”, que actuamos como un rebaño y que nos guía el miedo.

Sólo el que no vive en Paz consigo mismo, critica, insulta y se queja. Ya sea en esta situación o en cualquier otra.

A ellos, yo les pregunto:
¿De qué tenéis tanto Miedo?
¿Qué es lo que tanto necesitáis/anheláis que confinados, AQUÍ y AHORA, en el Presente donde TODO está y ES, CREÉIS que no tenéis o no podéis tener/SER?

Sigue sin entenderse lo que significa la palabra RENDICIÓN.
Sigue sin entenderse que LA SALIDA ES HACIA DENTRO.

Reflexiones

¿LUCHAR O NO LUCHAR?

Ante una situación (realidad) tienes 3 opciones:

1. Luchar contra la situación como si estuvieses en guerra.
2. Luchar contra “los que luchan contra la situación como si estuviesen en guerra” como si estuvieses en guerra.
3. Estar en Paz con la situación (rendirte a ella).

El “contra qué” luchas es una anécdota.
Lo relevante es el LUCHAR o NO LUCHAR.
He ahí la cuestión.

Si buscas justicia, pero no tienes Paz… has Perdido.
Si buscas la verdad, pero no tienes Paz… has Perdido.
Si buscas libertad, pero no tienes Paz… has Perdido.
Si buscas amor, pero no tienes Paz… has Perdido.
Si buscas consciencia, pero no tienes Paz… has Perdido.
Si buscas iluminación, pero no tienes Paz… has Perdido.
Si buscas paz, pero no tienes Paz… has Perdido.

Porque el HOGAR es PAZ.

Porque hagas lo que hagas,
por muy admirable, honrada, bondadosa, heroica… que sea tu lucha,
sin PAZ… ya habrás Perdido.

Porque…
¿de qué me sirve ganar, alcanzar mi objetivo, mi destino, mi meta… si no he sentido Paz en el Camino?

En ocasiones, la Vida te confina, te arrebata libertades, no para que luches contra ella, sino para que te RESPONSABILICES de TI (de tu sentir) y DESCUBRAS a través de TI (y de nadie más) lo que significa la verdadera PAZ.

Que SIEMPRE ES Dentro, no Fuera.
Que SIEMPRE ES interna, no externa.

La única pregunta que tiene sentido realizarse AQUÍ y AHORA es:
– ¿Qué opción ELIJO yo?

¿Prefieres luchar o prefieres estar en Paz?

Tú DECIDES.

Reflexiones

ESTAR EN PAZ CON UNO MISMO

Estar en Paz con uno mismo implica también estar en Paz con el mundo exterior.
Mientras juzgas, criticas, condenas, acusas… no estás en Paz.
Mientras tu intención, tu propósito, tu misión, tu necesidad.. sea la de cambiar-transformar “lo que sea” del Mundo, tanto interno como externo, no estarás en Paz.

(Otra cosa es que el cambio-transformación se produzca por sí mismo, que es cómo se ES siempre aunque aparente que “nosotros” lo causamos)

La PAZ se manifiesta cuando eres UNO con lo que sucede en la Vida (tanto fuera como dentro). Con lo que experimentas. Con lo que sientes. Con lo que piensas.

Porque mientras estás siendo UNO con Todo, no puedes estar siendo nada más.
No puedes estar en lucha.

En el momento en que rechazas algo de ti, del otro, de la vida… ya estás en modo Separación.

Es así de simple.

La PAZ es la aceptación absoluta del Instante Presente (con todo lo que Instante Presente rePresenta).
También llamada… RENDICIÓN.
También llamada… REGRESO AL HOGAR.

Lo único es DARSE CUENTA de cuándo estás en modo Lucha-rechazo-separación para dejar de estarlo.
Y lo estás SIEMPRE que no sientas PAZ.

A la pregunta: ¿Qué hago para estar en Paz?
La respuesta: Ríndete. Deja de luchar.

No necesitas ningún curso ni ningún taller ni pasar por ningún proceso ni subir ningún escalón en tu supuesta evolución.

Esa Rendición se realiza en un Instante.
En una Decisión que sólo tomas tú y nadie más.

Reflexiones

¿POR QUÉ NO SIENTO PAZ?

La PAZ está siempre Aquí y Ahora. No se encuentra en otro tiempo ni en otro espacio, pues no existe ningún tiempo ni ningún espacio más que en el que ya eres y estás.

¿Y por qué no la siento?
Simplemente porque no le estás prestando Atención.

No tiene nada que ver con tu escalón de vibración ni con tu nivel de Consciencia. No existen tales cosas.
No tienes que subir peldaños para “mañana” o en otra vida… llegar a la Paz. Llegar al Hogar. Llegar a “ti”.
Eso es otra creencia más que te mantiene dando vueltas sobre ti mismo. Sobre tu identidad.

Es como creer que el ruido tiene que transformarse en Silencio para poder escuchar el Silencio. Cuando el ruido siempre será ruido. Y no se puede acceder al Silencio a través de él.

En todo momento, el Silencio está Presente. Los sonidos de la vida hablan “encima” de él, pero jamás lo hacen ni pueden hacer desaparecer.

Lo único que tienes que hacer es Observar ambos para saber diferenciarlos.

Allá donde te encuentres, ESCUCHA. Puedes oír, quizás, el canto de los pájaros, el viento, las voces de tus vecinos, un estornudo, la televisión, la lavadora… Y, si observas, a la vez, está el Silencio también.

De la misma forma, puedes observar tu ruido mental y tu Silencio, que es el mismo que el anterior pues no hay separación entre Dentro y Fuera.

Tu ruido mental son tus pensamientos. Pensamientos que tampoco eliminan ese Silencio donde habita la Paz. El Hogar.

Por ello, no es cuestión de cambiar esos pensamientos a otros “mejores” sino de poner tu Atención en lo que hay “tras” esos pensamientos.
Y “tras” no significa analizarlos. Este análisis sólo te lleva a tener más pensamientos que etiquetas como profundos, pero que son pensamientos igual.

La Paz, el Hogar, no ES un pensamiento pacífico. O un pensamiento positivo. O un pensamiento evolucionado. O un pensamiento consciente. O un pensamiento sanado. O la mejor versión que un pensamiento puede tener.
Esto únicamente te puede ofrecer una sensación de calma instantánea que proviene de un pensamiento. Que tal como viene, se va. Como cuando te subes a una montaña rusa.

La Paz, el Silencio, no tiene nada que ver con la mente pensante ni con la calidad de sus pensamientos.
Ni con educar o trascender el ego. Ni con mejorar la personalidad. Ni con deshacerte de tu Identidad.

Una cosa es el ego y otra el Silencio, la Paz, el Hogar que siempre SON y ESTÁN a tu alcance y al de todos sin necesidad de que tu ego (que cuando lo desgranas te das cuenta de que no es más que la creencia de unos pensamientos) cambie nada.

Es una cuestión de Enfoque. Nada más.

Es como si tienes delante tuyo dos pantallas. En una emiten escenas (pensamientos) que generan placer, terror, drama, violencia, humor, espiritualidad…
Y la otra no emite “nada”. Hay Silencio. Y, en el Silencio, Paz pues no hay ningún tipo de juicios sino una neutralidad absoluta ante Todo.

(No es que haya una pantalla al lado de la otra sino que la pantalla-escenas está “dentro” de la del Silencio. La del Silencio nunca se apaga-muere pues es Vida eterna y la otra sí lo hace pues es impermanente. Cuando se queda sin “batería”, se apaga-muere)

Ninguna de las dos se puede apagar mientras tanto, pero sí puedes Observarlas para conocerlas y SABER (de sabiduría) dónde está la Paz y dónde no.
Y COMPRENDER, así, que por muchos pensamientos que tengas, del tipo que sean, jamás puedes dejar de SER quien Eres. Jamás puedes SEPARARTE de ti. Del Silencio. De la Paz. Que no tienes que Regresar a ningún sitio. Que nunca te abandonaste. Y que sólo estabas poniendo tu atención en las Escenas (pensamientos), en la Impermanencia, en lugar de en la Paz.

Los pensamientos y el Silencio habitan en el mismo Tiempo-Espacio. SON al unísono.

Cuando dejas de sentir esa PAZ es porque hay un pensamiento al que te estás aferrando. Una escena a la que le estás prestando tanta atención que hace que te olvides de la Paz que siempre ES en ti.
Así de sencillo.

No hay métodos. No hay caminos largos a recorrer para llegar a la “iluminación”. No hay técnicas. No hay meditaciones. No hay distancia entre la PAZ y tú.
Todo eso es mentira.

El Silencio, el Hogar, la Paz ya ES en ti.

No puedes desprenderte de tus pensamientos. Son espontáneos. No puedes controlarlos. Aparecen y se van. Comos las olas del Mar.

No tienes que “perfeccionar” cada ola para que la ola se transforme en Mar

El MAR ya ES siempre. La Ola YA es el Mar. Pero no lo recuerda porque en lugar de Observar TODO lo que le rodea está mirando únicamente su ombligo y los pensamientos que tiene (y se inventa y se cree) sobre ella.

Toma distancia (de tus pensamientos) para que la Perspectiva GLOBAL te enseñe quién eres y quién no eres.

La VIDA siempre te está hablando. Y su VERDAD suena EN el Silencio.

Atención. Observación. Escucha.

Reflexiones

LA PAZ ES PRESENCIA

LA PAZ no se puede sentir, no se puede Ser, si estás rechazando el Instante Presente.
El Instante Presente es todo aquello que sientes.
Es todo aquello que piensas.

En Realidad, lo de Fuera simplemente es un escenario.
Es la carátula del disco interno que tú INTERPRETAS.
Lienzos que la Vida pinta y que nuestra mente juzga como correctos o incorrectos.
Como bien o mal.
Como bonitos o feos.
Con sus “deberías” y “no deberías” pensar o sentir esto o aquello.

La Paz no habita ahí.
La Paz no habita en las etiquetas.
La Paz no habita en lo que NO estás siendo.

La Paz es VIDA, no una “forma” de Vida en exclusiva y en particular.

Nuestros miedos son Vida.
Nuestras inseguridades son Vida.
Nuestras rabias son Vida.
Nuestras frustraciones son Vida.
Nuestras vulnerabilidades son Vida.
Nuestras tristezas son Vida.
Nuestros vacíos son Vida.
Nuestras soledades son Vida.
Nuestras no-Paz son Vida.
Nuestras enfermedades son Vida.
Nuestros virus son Vida.
Nuestra Muerte es Vida.

Si rechazas la Vida, sea cual sea su manifestación, estás rechazando la Paz.

Si te SEPARAS de ti, sea cual sea tu manifestación, te estás separando de la Paz.

La Vida, lo que sucede en ella, SIEMPRE se da Aquí y Ahora.
Y si se da Aquí y Ahora, continuamente, espontáneamente, no puedes SABERLA ni ayer ni mañana.

La palabra ALCANZAR implica tiempo. Implica futuro.
Y la Paz no está Allí (lejos), sino Aquí (cerca).

VIVIR significa ser la Vida que estás siendo en cada momento.

Que tú la Interpretes como no perfecta no significa que no lo Sea. Ésa tan sólo es tu Idea de la Vida.
De cómo tiene que ser o no ser.
De cómo tiene que latir o no latir.

La VIDA no es una idea mental.
Es LO QUE ES.
Sin ningún ingrediente más.

RENDICIÓN es la Aceptación Absoluta y COMPLETA de TODO lo que estás experimentando.
De TODO lo que estás Siendo.
Tras todos nuestros juicios,
ahí es donde descansa el Amor y la Paz.

Nada ni nadie te puede enseñar a RENDIRTE, más que la propia Vida. Más que tu propia experiencia de vida. La de nadie más.

Porque para RENDIRTE (y así descubrir esa Paz), no puedes huir ni evitar aquello que estás sintiendo y pensando.
Es necesario abrazarlo. Es necesario SERLO con cada poro de tu piel.
Es necesario que seas UNO con ello.

Por eso, cualquier herramienta, cualquier técnica, cualquier método, cualquier enseñanza, cualquier meditación… que implique una evasión, una huida (que viene a ser lo mismo que un rechazo) de lo que estás pensando o sintiendo en ESTE INSTANTE (sea lo que sea) para lo único que te servirá es para darte cuenta de que no te sirve para nada (si es que te das cuenta de ello…).

TÚ, con tu permanecer contigo en cada momento, eres “la técnica”.
TÚ, con tu Presencia, eres “el método”.
TÚ, con tus alegrías y tus penas.
Con tus risas y tus lágrimas.
Con tus subidas y tus bajadas.
Con tus valentías y tus cobardías.
Con tus sabidurías y tus ignorancias.
Con tus silencios y tus ruidos.
Con tus carencias y tus abundancias.
Siempre EN TI.
Siempre CON-TIGO.

Porque no hay nada que sea en Ti
que no deba ser Amado.

Ya sea un virus, un miedo, un pensamiento, un sollozo o un placer.

NO HAY CAMINO HACIA EL AMOR.
LA VIDA ES EL CAMINO.

Reflexiones

NADIE ES INMUNE A LA VIDA

Aunque algunos pretendan protegerse con estampitas, con rituales, con afirmaciones, con meditaciones, con dietas milagrosas, con aguas benditas, con aceites esenciales, con símbolos sagrados, con la lectura de un libro, con la visión de una charla, con la realización de un taller, con el conocimiento de una teoría, de una herramienta o de una práctica….nadie es inmune a la Vida.

Porque la Vida es la que manda, no tú. Porque es la Vida la que va a decidir si te enfermas, no tú.

¿Eso significa que tengo que pasar de todo y tirarme por el balcón? No, no estoy diciendo eso.
Sólo estoy diciendo que esa parte de la mente que ve peligros por todas partes, va a ofrecerte pensamientos para que te enfrentes de diferentes formas a esos supuestos peligros. Y que todas estas ofertas las puedes comprar, vender… o simplemente OBSERVAR. Y que la emoción que las ampara no es la confianza, sino el miedo.

¿Eso significa que sentir miedo es malo? Claro que no. Igual que ninguna otra emoción. No estoy diciendo eso. Las emociones están para sentirlas. Para dejar que SEAN cuando aparecen.
Sólo estoy diciendo que “antes de”, te PARES y mires DESDE DÓNDE actúas. Que seas CONSCIENTE de si es, en realidad, el Miedo el que te está manipulando y el que está tomando las decisiones.

Algunos no se dan cuenta de que están cayendo en la trampa del Miedo y están ofreciendo-compartiendo-vendiendo miedo en lugar de Paz, al pretender erradicarlo de su particular manera.

Cuando quieres acabar con algo, es porque lo temes

Es así de simple. Y DESDE ese lugar de temor no se puede ser ni compartir ni Paz ni Amor porque TODO lo que venga de ahí (por muy angelical que sea) estará bañado de miedo.
Si quieres acabar con ciertos pensamientos es porque les tienes miedo y todo lo que se haga o deje de hacer con esa intención se hará o dejará de hacer CON miedo. Si quieres (desde la NECESIDAD) acabar con la enfermedad, con la Muerte, con la guerra, con ciertas emociones, con tus kilos de más, con tus euros de menos, con tus arrugas, con tu ignorancia, con tu inconsciencia, con tus supuestas heridas y traumas, con tu transgeneracional… lo harás DESDE el miedo. Y miedo es lo que proyectarás. A ti mismo y a los demás.

Porque cuando estás en Paz contigo, lo estás con el Mundo y con la Vida (y cuando digo en Paz no digo con frialdad o sintiendo siempre alegría y nunca vulnerabilidad). Y no te da miedo pensar, sentir, enfermar o morir. Estás abierto a TODO lo que la Vida te traiga. Porque SABES que nada de eso depende de ti, aunque tu mente así lo quiera pensar. Así lo NECESITE controlar.

Y “lo que la vida te traiga” no significa ponerte a 300km/h por la carretera, alcoholizarte, llenarte el estómago de donuts de chocolate o quedarte donde no te quieres ni con quien no te quieres quedar.
Eso no te lo está trayendo la Vida, te los estás trayendo tú. ¿Libremente? Sí. Es sólo una opción de reacción más.

Nadie es Inmune a la Vida, por mucho que se “inmunice” ante ella.

Y ya sé que para algunos oídos este mensaje suena a no Responsabilidad. A no tener el Poder sobre ti. Y que esto, a su mente no le gusta nada y le provoca mucho miedo. Porque la inercia y protección de la mente (y lo que nos han enseñado) es el CONTROLAR.

¿Sabes cuál es su método favorito? El CONOCIMIENTO.

El querer estudiar todo, analizar todo, para poder controlarlo todo mejor y más. Por eso nos empapamos de libros, de títulos, de técnicas y de enseñanzas. Para pretender saber lo que sólo la Vida, con sus experiencias, nos puede enseñar. Para intentar evitarlas. Para intentar controlarlas. Como si alguno de nosotros pudiera ser Dios. Como si ese conocimiento nos pudiera desHumanizar y enDiosar.

Por mucho que repitas una frase, un mantra o un sonido, por mucho que te leas un libro milagroso, por mucho que visiones una charla, por mucho que realices un taller o un retiro… lo único que vas a lograr es alimentar a tu mente. Es llenarte de más paja mental y así “vaciarte” de Ti.

Nada tiene que ver el conocimiento, la intelectualidad, con la Consciencia. Con la Sabiduría. Es absurdo creer que porque repitas cien veces “sé nadar y lo hago genial” vas a saber nadar y hacerlo genial. Es absurdo creer que porque repitas cien veces “me amo de manera incondicional” o “me siento seguro” te vas a amar de manera incondicional y a sentirte seguro. Podrás tener esa sensación durante unos segundos, pero se evaporará. Y, ¿sabes lo único que lograrás? Hacerte adicto a esa sensación y necesitar otro chute más. Y otro más. Y otro más.

No funciona así. O nadas o no nadas. O amas o no amas. Pero no por hacer repeticiones o memorizar el libro gordo espiritual de Petete van a salirte alas o te vas a iluminar. Y esto sirve para las repeticiones, los libros (incluidos los míos), los talleres, las charlas, los escritos, los retiros y para todo aquello que venga de FUERA, aunque hable de Dentro.

Yo sé perfectamente que nada de lo que escribo le sirve a alguien. Aunque muchos me digáis lo contrario. Aunque os provoque momentáneamente esa sensación. Quizás yo pueda indicar, señalar una “dirección”, pero poco más.

¿Y para qué lo hago, entonces? No hay un “para algo”. Es un impulso. Un sentir. Como el que compone. Como el que pinta. Como el que baila. Como el que canta.

No os engañéis. Mi Vida sólo me sirve a mí y a nadie más. Y la tuya, sólo a ti y a nadie más. Por eso, el único Maestro-Gurú al que “tienes” que escuchar es a ti. Porque sólo tú y de ti puedes escuchar, COMPRENDER (con cada poro de tu piel y de lo que no es tu piel) las respuestas.

Y con esto no estoy diciendo que una técnica, una herramienta, una meditación, un retiro, un taller, una charla o un libro sea algo “malo”. No estoy juzgando nada ni a nadie. Son opciones. Y cada uno de nosotros es libre para salir o para entrar. Para hablar o para callar.
Digo que Observemos lo que hacemos y desde dónde lo hacemos. Porque a lo mejor…a lo mejor…a lo mejor… lo que tú crees que estás haciendo desde la paz y el amor, lo estás haciendo desde el miedo. Y ni siquiera te estás dando cuenta de ello.

Porque SIEMPRE que tu intención (por muy sutil que sea) es querer arreglar, mejorar, cambiar, transformar lo que AHORA está sucediendo, en lugar de sencillamente Amarlo, es porque hay no aceptación y miedo detrás. Por muy loable, honrada, amorosa y bien-intencionada que sea.

Muy… muy… muy poquitas personas son Conscientes de ello y han dejado de buscar (se). La mayoría siguen intentado alcanzar lo que no son. Lo cuál, es imposible. Por eso, lo (per)siguen intentando. Por eso, lo (per)siguen no logrando.

Y lo digo DESDE la experiencia de haber sido una estudiosa compulsiva y una gran evitadora de la Vida. Y porque VI mis trampas, también puedo ver las tuyas. Porque al final, todos utilizamos o hemos utilizado las mismas.

Nadie es Inmune a la Vida a no ser que esté muerto

No es lo que piensas, no es lo que sientes, no es lo que haces.
Es QUÉ haces con lo que piensas, qué haces con lo que sientes y DESDE qué lugar interno, desde DÓNDE haces lo que haces.
¿Y cómo lo descubro? Parando. Sintiendo. Observando. Y Escuchando al Silencio.

RECUERDA:
La VIDA es una experiencia, no una teoría.
Y para SABERLA, de VERDAD, vas a tener que experimentarla por tu propia mano, no estudiarla por las manos de los demás.

DesInmunízate de la Vida para que la Vida, la Paz y el Amor te puedan “tocar”.