Reflexiones

¿CÓMO AQUIETAR LA MENTE?

Para aquietar la mente antes necesitas saber cómo funciona porque si no te creerás lo que te cuenta y te convertirás en su marioneta. Dándote vueltas sobre ti mismo en bucle sin llegar jamás a la meta que te ha impuesto. Con la frustración e impotencia que esto conlleva.

La función de la mente es pensar. Genera pensamientos. Pero sólo unos pocos son los que necesitamos en el día a día. El resto, no nos sirven para nada. Son totalmente desechables.

Todos aquellos pensamientos que juzgan, para bien o para mal, en positivo o en negativo, nada tienen que ver con la Realidad. Son falsos. Provienen de unas experiencias, de una educación, de una cultura, de una moral, de una ideología… que hemos hecho Verdad. Pensamientos con los que nos hemos identificado, aferrado, apegado, CREÍDO, y a los que seguimos sin cuestionar.

Lo de “cada uno tiene su verdad” es erróneo. Sólo existe una Verdad. Las otras, son ilusiones. Mentiras. Creencias que cada uno de nosotros hemos adoptado y etiquetado como Absolutas e inamovibles.

Si una verdad no es Universal, no es Verdad

Decir que un amanecer es precioso (por mucho que a mí me lo parezca) no es una verdad. Es una apariencia. Un juicio. Un gusto subjetivo. Y nos paseamos por la vida haciendo de nuestros gustos, verdades. Y de los gustos de los demás, mentiras. Siendo ambos, falsedades si tenemos en cuenta la Realidad, que es absolutamente neutra.

Eso no significa que no puedas indicar que a ti te gusta más esto que aquello. Me refiero a que no respetes las CREENCIAS (o gustos) de los demás por CREERTE que las tuyas son las mejores. Las correctas. Las únicas posibles. Cuando son sólo una posibilidad entre infinitas. Una preferencia individual, no colectiva.

Llegamos hasta el punto de creernos (y, por lo tanto, creArnos) que estamos heridos, traumatizados. Y de, por consecuencia, querer curarnos. Cuando el origen (y su fin) es un pensamiento que en ese momento nos estamos creyendo. Y lo hacemos nuestro. De nuestra propiedad. Nos lo tatuamos en las venas y le damos FORMA de error, de incorrección, de tara, de no estar completos. Una forma que, a su vez, se expresa en otra forma emocional: vacío, tristeza, rabia, ira, soledad…

Y así es como nos enfermamos. Cómo nos alejamos de la Paz. Cómo provocamos luchas internas y externas, guerras, miedos, intolerancias, violencias y demás. Por una total ignorancia sobre el funcionamiento de nuestra mente. Sobre qué es exactamente un pensamiento. Sobre las emociones. Sobre “Quién soy”.

Cada Instante es nuevo. Es puro. No está manchado de historias. De pasados. De futuros. Nosotros, somos ese Instante que se está creando una y otra vez. Que está naciendo impoluto en cada momento.

Es la identificación con nuestros pensamientos la que nos llena de películas. La que nos disfraza de lo que no somos. La que nos enmascara nuestra piel. La que esconde nuestra desnudez.

Por todo ello, no es cuestión de sanar nada pues no hay nada que sanar. Sólo nos hemos creído lo que nos hemos contado o lo que nos han contado los demás.

La cuestión es:

  1. Ser consciente de cómo funciona la mente (ya lo he explicado) para cuestionar nuestros juicios-creencias
  2. Aprender a aquietarla cuando se acelera

Y, ¿cómo se aquieta la mente? Pues de la misma manera que se aquieta un columpio, un ventilador o el ritmo del corazón. PARANDO la actividad. Dejando de correr, de hacer, de empujar. En este caso, estando en Silencio. Observando. Sin razonar. Sin analizar. Sin ir hacia adelante o hacia atrás. Sin imaginar. Sin proyectar. Sin “atraer”. Sin tampoco iniciar la acción de generar positividad pues es una acción que genera movimiento mental de igual modo.

Para que haya un positivo tiene que haber un negativo. No existe el uno sin el otro. No existe ni el uno ni el otro. Ni la luz ni la oscuridad. Ni el bien ni el mal. Luchar por el bien lleva implícito la existencia del mal. Deja de luchar. Sal de esa Dualidad que te has creído que existe.

Ese positivo que pretendes atraer está alimentando el negativo del que pretendes huir

Y, ¿cómo se sale de la Dualidad? Conociéndola. Descubriéndola. Estando contigo mismo. Escuchando todo el sonido de tu mente para darte cuenta de que esos pensamientos, ese ruido, no es real. No es Verdad. Y así volver a tu centro, a tu calma, a tu Unidad, poco a poco. Las tormentas no cesan en un segundo. Nuestra mente tampoco deja de girar en un minuto. Necesita un tiempo de desaceleración en el que no (nos) estemos acelerando.

Y cuando hablo de centro, de calma, no me refiero a tener la mente en blanco. Eso no existe. Es una quietud que proviene de no identificarte con esos pensamientos que te generan malestar, dolor, ansiedad; no de no tener pensamientos. Que es muy distinto.

Esa no-identificación no se realiza a través de una “acción de inacción” sino entrando en silencio. En no movimiento. Sin intervenir.

A veces, pretendemos entrar en quietud, en Silencio, haciendo cosas para llegar a él. Mediante técnicas, métodos, herramientas etc. Y es simplemente dejar de hacer lo que hay que hacer. Para no darle más fuerza a nuestros pensamientos (del tipo que sean). Pensamientos que nos creemos y que son los mismos que nos llevan a movernos de donde estamos. De Aquí y de Ahora. De donde SOMOS.

No hay nada que alcanzar. No hay nada que mejorar. No hay nada que cambiar. No hay nada que evolucionar. No hay nada que transformar.

Cuando sintamos que hemos perdido nuestra Paz, quitémonos de en medio. Dejemos que el tiempo y el Silencio se encarguen de ponernos en nuestro sitio.

Es en el Silencio cuando podemos VER(nos) con claridad.

Y poco menos. Y poco más.

Reflexiones

TODO LO QUE PIENSO DE TI ES MENTIRA

“Todo lo que he pensado de ti hasta ahora es mentira”. Ésta es una invitación de Sergi Torres a decir (internamente) a cada persona con la que tengamos un encuentro. Yo le añado: principalmente, a nosotros mismos.

El otro no es lo que nuestros pensamientos dicen que Es. Y nosotros no somos lo que nuestros pensamientos dicen que Somos. La mente se reCrea en historias pasadas que han sido interpretadas. Lo cuál indica que no son verdad. La Realidad, la experiencia, no es interpretable. No es juzgable. No es condenable. Eso lo realiza nuestro sistema mental. El de todos, sin excepción.

Ser Consciente de ello es lo importante para poder “elegir” PARAR y no reaccionar ante las emociones que nos generan esos pensamientos que tenemos sobre los demás y sobre nosotros. Que no son más que opiniones. Y las opiniones, opiniones son…

Muchas veces se confunde Consciencia con nulidad emocional. Se CREE que cuanto más Consciente eres, menos sientes. Lo cual es una incoherencia porque tu Expansión de la Consciencia abarca más (como el nombre indica) no menos. Y ese más lo incluye todo, no sólo lo agradable para nuestro Corazón.

Cuando COMPRENDES el Juego de la Ilusión te das cuenta de que nada es lo que decimos que es. Ni tú ni yo ni el Cielo ni la Tierra ni el Alma ni Dios. Te das cuenta de cómo hemos generado una Identidad “yo” que no tiene nada de Verdad aunque se sienta muy real. Te das cuenta de que por mucho que hagas, no puedes hacer nada ante tu Humanidad. Que no puedes salirte del Juego. Que el famoso Despertar es una toma de Conciencia y poco más. Que no te puedes librar de tu personalidad, con sus dones y sus no-dones. Que no hay nada ni nadie que Iluminar. Que lo que vemos no es “Lo que Es”, pero eso no significa que no te toque. Que no te penetre hasta las entrañas. Que no te duela. Que no podemos separar lo que no somos de lo que somos. Que el SER engloba ambos seres. Por eso se llama UNIDAD. No-dualidad.

Las películas no son reales pero existen como “películas” que son. Lo que percibimos, tanto por nuestros sentidos como por nuestra mente, es esa película. Nuestra identidad, nuestro nombre, nuestras creencias, nuestras ilusiones, nuestros objetivos, nuestras reencarnaciones, nuestra búsqueda espiritual, nuestra “mejor versión”, nuestro destino, muestra misión, nuestra evolución, nuestro Regreso al Hogar, nuestro “yo”…. es una película. No es REAL, pero existe. No estamos separados de ella, pero tampoco SOMOS ella.

Todo lo que pienso de ti es mentira. Todo lo que pienso de mí es mentira. Entonces, ¿qué es VERDAD?

VERDAD es el SILENCIO. Lo que no juzga. Lo que no habla. Lo que no etiqueta. Lo que no excluye. Lo que permanece. Lo que no cambia.

El Silencio es el idioma del Vacío. Creemos, pensamos…, que en el Vacío no hay nada. Y no lo hay. Sin embargo, es el espacio donde surge, sucede TODO. El sonido, la música, las palabras… surgen desde el Silencio. Desde “lo que hay antes de” que se cree una voz.

Antes del Nacimiento, la Existencia ya existía. La NADA ya existía. La Vida, antes de ser vida, ya latía

Ninguno de nuestros pensamientos es real, aunque existan como tal. Como la película. Pero les entregamos todo el poder de la Realidad. De la Verdad. Y en ellos basamos nuestras ideologías, nuestras filosofías, nuestros caminos de vida.

Se habla mucho de Espiritualidad, pero ésta sólo es un concepto más. Un pensamiento más que genera una separación más. Una Forma más dentro de la película del mundo de las formas.

Muchos siguen creyendo que la Espiritualidad está fuera de ese mundo. Pocos COMPRENDEN que forma… parte del mismo Juego. Del mismo Sueño. Y muchos también creen que la Eternidad es temporal. Y pocos Comprenden que la Eternidad no es “todo el pasado, el presente y el futuro”. La Eternidad es AQUÍ Y AHORA. Es un único Instante, no un conjunto infinito de instantes.

No hay ningún lugar al que llegar. No hay ningún Hogar al que Regresar. No hay ningún ego que trascender. No hay ningún Alma que evolucionar. No hay ningún cuerpo que mejorar. No hay ninguna Comprensión que comprender… Todos esos destinos, todas esas Iluminaciones, son meros pensamientos-teorías que nos hemos creído. Así de simple. Así de sencillo.

La VIDA ya ES. El Ser Humano (ni no humano ni no-ser) no tiene que hacer ni dejar de hacer nada porque Lo que Es ya está SIENDO, independientemente de nuestro movimiento, de nuestra voluntad y de lo que creemos de DEBEMOS y no debemos ser.

Nosotros, nuestra identidad, nuestro “yo”, no es relevante para la VERDAD. Somos así de insignificantes. Así de poco importantes en la “Creación”. Nuestra mente se cree Dios, pero ignora que Dios la creó a ella.

En el Silencio, en el Vacío, no hay ningún “yo” controlador. No hay ninguna mente que ordene y mande. Simplemente, hay Existencia siendo lo que Es.

Es el ruido el que aparece y desaparece. El SILENCIO es eterno. Siempre ES, ha sido y será.

Y entendamos ruido no sólo como sonido sino también como pensamiento, como emoción, como sentimiento, como olor, como imagen, como objeto, como forma, como tú, como yo.

Todo lo que pienso de ti es mentira. Todo lo que pienso de mí es mentira. TODO LO QUE PIENSO… es mentira.

Y poco más.