Reflexiones

UNIDOS POR UN MUNDO EN PAZ

Qué fácil es hablar. Qué fácil es escribir. Qué bonitas son esas frases espirituales que colgamos. Qué bonito es lo de la “Unidad”. Qué Conscientes somos todos cuando hay calma. Pero, ¿qué pasa cuando la cosa se tuerce? ¿Qué pasa cuando no ocurre lo que a mí me gustaría? ¿Qué pasa cuando hay algo que considero injusto? ¿Qué pasa cuando mis sueños se caen y la frustración, la ira, la tristeza y la impotencia se apoderan de mí?

Yo te digo lo que pasa. Que esa espiritualidad, esa consciencia y esa paz de la que alardeamos se va a tomar viento y las emociones toman el mando.

Qué fácil es hablar. Qué fácil es escribir. Qué difícil es ACTUAR con serenidad.

Las crisis, las “Noches oscuras”, el caos, nos ponen a prueba constantemente para que nos demos cuenta de LA VERDAD. ¿Y cuál es La Verdad? Que no somos ese personaje, ese ego, con esas creencias, con esas ideologías que están tatuadas en nuestra piel. En nuestro cuerpo. En nuestra mente. Y que no tienen nada que ver con nuestra Alma. Con nuestro Ser (que es el mismo para todos).

TODOS tenemos ese personaje. No podemos desprendernos de él. No hay técnicas ni herramientas que te arrebaten tu Humanidad. Somos la Consciencia que es consciente del personaje. Y nos estamos olvidando constantemente de esto.

Ante una situación como la que vivimos en Catalunya, en España, no es evitable “no sentir” nada. Porque todos tenemos a nuestro personaje, con unas ideologías y creencias concretas, “dándonos por culo”. Tanto los de un bando, como los del otro, como los que están en medio sosteniéndolos a los dos, vamos a sentir tristeza, impotencia, frustración, ira, vergüenza, hartazgo, agresividad, empatia y rabia. Cada uno por los motivos que su ego le indique.

No hay nadie que se vaya a quedar frío e impasible porque somos seres humanos emocionales y da igual que meditemos, que hagamos yoga, que cantemos mantras, que vayamos al gimanasio o a pasear por la playa. Estamos todos conectados. Y cuanto más cerca estamos físicamente, cuanto más vinculados estamos con los hechos, más “nos tocan” las energías que nos rodean. Por mucho que queramos quedarnos al margen y no intervenir para no meter más leña al FUEGO…, el Fuego va a venir a nosotros. Porque está también DENTRO de nosotros. Lo llaman INTERCONEXIÓN.

Entonces, ¿la solución es eliminar al ego, al personaje para así eliminar nuestras creencias y nuestras ideologías? ¡No! No se puede hacer eso. No puedes dejar de ser lo que eres. No puedes dejar de pensar lo que estás pensando. No puedes dejar de sentir lo que estás sintiendo. Pero sí puedes SER CONSCIENTE de ti. De ese personaje. De cómo tu ego, tus creencias, tus ideologías, están provocando todas esas emociones.

Sí puedes no dejarte arrasar por tu personaje.

Y eso no significa que no vayas a sentir todo lo que sientes. Yo llevo una semana (como casi todos los catalanes principalmente) que se me llevaban los “demonios” por dentro cuando veía lo que veía y escuchaba lo que escuchaba. Y no podía remediarlo. Sabía que era mi personaje con sus creencias haciéndome sentir al violento, al asesino, al intolerante, al agresivo y a lo peor que llevo dentro. Y, en otras ocasiones, también al empático, al solidario, al pacífico, al amoroso y al compasivo que también habitan en mí.

Y a mí también me hubiera gustado vomitarle a los demás toda esa mierda que vibraba en mí a base de insultos, de faltas de respeto, de lanzamientos de objetos, de cortes de calles, de carreteras y de mangas, y de violencia como han hecho muchos. Para desahogarme. Para quitarme de encima todas MIS emociones. Sumándome al carro destructor externo para que no se produjera mi destrucción interna.

Ésa era una OPCIÓN. La de proyectar en el otro lo que estaba en mí. La de sacar lo peor de mi personaje y olvidarme de la otra cara de la moneda de él. Y te aseguro que es muy muy difícil sostener todo ese fuego y canalizarlo para no dañar a nada ni a nadie. Y te aseguro que también me hubiese quedado muy a gusto quemando todo lo que se me pusiera por delante. Y no contra la policía, en mi caso.

Pero, pero, pero… DECIDÍ que aunque sentía ese impulso, no quería SER así. No quería SER lo que me estaba provocando ese estado de violencia interna. DECIDÍ no hacer realidad mis fantasías. DECIDÍ no reaccionar ante mis emociones. DECIDÍ no rechazar a mi personaje, pero tampoco dejar que tomara el control de mis actos. DECIDÍ ir a enfriarme a la sauna… en lugar de ir a calentar más el ambiente. DECIDÍ hacer un cordón de paz conmigo misma.

Porque por mucho caos que haya fuera, por muchas emociones que nos estén atormentando (y a mí me han atormentado muchísimo), SIEMPRE SIEMPRE SIEMPRE tenemos la opción de ELEGIR el Amor y la Paz. Y el Amor y la Paz no es negar lo que estás sintiendo y “hacer ver” que estás en las nubes, levitando, que eres un ser de luz y blablabla. Elegir el Amor y la Paz es elegir no ser el Demonio que estás sintiendo que eres (no es lo mismo Ser que pensar o sentir).

Nos creemos que cuanto más conscientes somos, menos emociones “negativas” sentimos. Y no es verdad. No tiene nada que ver la Consciencia con las emociones. Las emociones forman parte del personaje que somos (y que siempre seremos). La Consciencia es lo que hay más allá del personaje (ego espiritual incluido).

La CONSCIENCIA es “consciente de” no es “dejar de sentir, creer o pensar tal o cual cosa”.

Y sólo cuando eres CONSCIENTE de ti, de tu personaje, de tus creencias, de tus ideologías, puedes dejar de reaccionar ante ellas (que no sentirlas). Mientras no te des cuenta de que tus ideologías sólo son una identificación con una serie de pensamientos, de IDEAS, de creencias que has heredado, que te han inculcado o que te has creído, no podrás ser Consciente de que la única RESPONSABLE de tus acciones e inacciones eres TÚ y nadie más.

Y si no eres consciente de ello, ¿sabes qué ocurre? Que empiezas a echarle la culpa a los illuminati, a la luna llena, al cambio climático, al patriarcado, a los políticos, a los independentistas, a los unionistas, a las banderas, a las patrias, a los nacionalismos, a los Mossos, a la Policía Nacional, a la Guardia Civil, a los “els carrers seran sempre nostres”, a los “a por ellos, oé”, al Rey, a Puichdemont, a Torra, a Buch, a Sánchez, a los jueces, a los CDR, a los Tsunamis, a la Constitución, a los radicales, a Guardiola, al procés, a Rivera, a las sentencias, a los adoquines, a las porras y a la madre que los parió a cada uno de ellos y a cada una de nosotras.

Y todo por NO SER CONSCIENTE de lo que está sucediendo dentro de ti y por NO SABER sostener las emociones de un personaje que te has creído que eras.

¿Te imaginas que todo fuera una cuestión de AUTOCONOCIMIENTO? No del personaje ni de sus heridas ni de sus historias ni de sus misiones, sino de la diferencia que hay entre la mentira de tu personaje (incluido el espiritual) y lo que eres en Realidad.

¿Sabes qué ocurriría con una sociedad con tal Consciencia?

Que no haríamos caso a nuestro personaje, con sus creencias y sus ideologías, y estaríamos UNIDOS POR UN MUNDO EN PAZ.

Reflexiones

LA POLINIZACIÓN DEL EGO ESPIRITUAL

Hay muchas personas “espirituales” que creen firmemente que el hecho de ver Sálvame o Gran Hermano es indicativo de que tienes un problema y de que además es incompatible con la Espiritualidad. Como si estuviesen metiendo al personaje y a Dios (o como lo llames) en el mismo cajón. Como si el personaje y la Consciencia tuvieran algo que ver.

Aún me sigue sorprendiendo ver a “maestros” que se pasan la vida meditando, que tienen la mente llena de conocimientos filosóficos, que se han convertido en una enciclopedia andante, que se han empapado de las enseñanzas de los más grandes…., no darse cuenta de ese aire de superioridad con el caminan y que tan alejado está de lo que predican.

Yo también me lo creí. Lo de que había diferentes niveles de consciencia y que cada uno implicaba un “programa de televisión” concreto. Un deporte concreto. Una afición concreta. Una sexualidad concreta. Unos hábitos concretos. Una alimentación concreta. Unas emociones y pensamientos concretos…

Yo también caí en esa trampa en la que el ego se disfraza de espiritualidad y en lugar de llevarte a necesitar “tener más” te lleva a necesitar “ser más”. Con una lucha contra uno mismo constante. Con la paz que te arrebata. Con el poco Aquí y Ahora que implica. Y con el peso, la culpa, la frustración y la prepotencia que conlleva.

Hace años que no medito. Veo series de televisión. Y también sálvame y gran hermano. Como lo que me apetece, cuando me apetece y las veces que me apetece. No practico yoga, aunque sí lo he hecho (igual que he practicado fútbol). No soy ecológica. Consumo porno de vez en cuando. Y también amo a los animales, a los minerales y a la naturaleza. Y a la poesía. Y reflexiono sobre el silencio, el amor, la vida y la muerte. Y sobre el significado de la luz y la oscuridad. Y sobre el vacío. Y sobre el sufrimiento. Y sobre la soledad. Y sobre el Hogar. Y sobre Dios. Y sobre el Ser Humano. Y sobre el Silencio. Y sobre la Existencia. Y sobre la no dualidad. Y hablo sobre ello. Y escribo sobre ello. Y lo comparto. Y ME comparto.

Y no considero que ninguna de esas dos partes sea superior o inferior a la otra. Ni mejor o peor. Ni que me haga más o menos consciente. Ni que me haga “más o menos”. Ni que sea un error.

Lo que sí considero absurda es esa consideración.

Hay mucha confusión sobre este tema. ¿Que tendrán que ver los gustos de tu personaje con ese “más allá”? ¿Con lo que no se puede ver ni oír ni tocar?

Se CREE que es el personaje el que se tiene que “elevar”, que conscienciar, que iluminar. Se quieren mezclar las churras con las merinas. Y eso es inviable. Una cosa son las churras y otras las merinas. Una cosa es el personaje y otra la Consciencia-Dios.

Y esa confusión es a la que te lleva el Ego Espiritual, que es muy inteligente y sabe por dónde pillarte. Y te la cuela bien colada. Y si eres un comunicador-maestro-gurú-terapeuta, te dedicas a polinizarla por todas las mentes que te escuchan y te leen. Y lo haces con la buena intención de “despertar a los dormidos”, sin darte cuenta de que eres tú el más cegado y el más dormido.

Hasta que VES lo engañado que estabas. Hasta que Ves que no habías COMPRENDIDO nada de todo lo supuestamente aprendido. Y te caes de tu inconsciente pedestal. De tu superior “nivel” de conciencia y espiritualidad. Y te avergüenzas de tu ridiculez. Y te sientes ignorante. Muy ignorante. Y aparece la Humildad. Una Humildad que te quita la mirada del ombligo y te la recoloca en el Corazón. En el Corazón que todo lo Ama. En el Corazón que TODO lo ES.

Mientras sigas creyendo que TIENES QUE ser de una determinada manera para poder SER, seguirás siendo prisionero y esclavo de “ti mismo” (de tu personaje, de tu ego espiritual). Y dará igual el tiempo que medites, las prácticas “iluminadas” que realices y lo mucho que te “sanes” y te psicoanalices. No serás libre porque no habrás encontrado, COMPRENDIDO la VERDAD.

RECUERDA:

Eres perfecto tal y como eres. No tienes nada que arreglarte. Y el AMOR te Ama sin ningún tipo de Condición.

Haz lo que te salga de la peineta. No te tacharán de “espiritual”, pero serás LIBRE. Libre como el viento. Libre como el MAR.

Reflexiones

LA TRAMPA DEL EGO

¿Sabes quién es el que pretende adiestrar al ego? El mismo ego. Ésa es su mayor trampa. Trampa en la que seguimos cayendo una y otra vez.

Al ego, al personaje, a sus creencias, a sus historias, hay que dejarlo en Paz. Hay que darle su espacio para que fantasee, para que juegue, para que interprete su papel.
El Ego siempre será ego. Jamás se convertirá en tu Alma, en tu Esencia. Por mucho que lo ilumines. Por mucho que le pintes Alas. Por mucho que lo vistas de compasión, de honestidad, de bondad y de sensibilidad.

El Hogar no habita ahí. Respira en otro espacio. En otro lugar al que el ego no puede acceder.

Olvídate del ego y de las falsas heridas en las que te ha atrapado
Para salir del laberinto del Ego no tienes que encontrar su salida recorriendo cada uno de sus rincones oscuros para encenderles una vela. Eso es como el pez que se muerde la cola. El Ego SIEMPRE te creará un rincón nuevo para que no escuches el Silencio. Para distraerte de La Verdad.

No se puede conocer al ego puesto que es el mismo ego el que se quiere conocer. Y te dará las respuestas que más le convienen para mantenerte anclado a él. Para que sustituyas a un personaje por otro más espiritual. Por otro personaje más.

Sólo tienes que realizar un ‘salto de lugar’ dejándotelo de CREER.

¿Cómo? No tengo ni idea. Simplemente sucede. Y ‘te das cuenta’ de la diferencia entre una voz y la otra. Entre su voz y la del Corazón (Alma, Ser, Esencia, Amor, Dios, Silencio, Hogar). 
No TU Corazón (si hay un tu, hay separación y es ego) sino EL Corazón (Unidad). Es el mismo para todos.

DESPIERTAS de ese sueño. Y en ese momento SABES que el ego no se puede mejorar ni controlar ni manipular ni sanar ni evolucionar. Sólo te hace creer que sí para que sigas dormido. Para que sigas en el mismo sitio, aunque lo coloree de distinto. 
El personaje con todas sus historias y su personalidad sigue existiendo, pero pasan a un segundo plano donde no les das ninguna importancia porque SABES que no son reales. Que sólo forman parte de la película. Entonces es cuando te liberas de él y te permites ser él también, teniendo la absoluta certeza de que únicamente estás “actuando”.

En el Hogar no hay nada que cambiar. No hay nada por lo que luchar.

Todo es perfecto tal y como es. Tanto dentro como fuera. Incluido el sufrimiento, el vacío, la rabia, la ira, la tristeza y la soledad. Incluido el propio Ego, sea como sea.

Y si no sientes esa Verdad, es que sigues perdido en su laberinto. Prisionero de él. 
Lo cuál, también es perfecto.

Pero ahí no reside ni La Verdad ni la Paz ni la Libertad.