Reflexiones

SER UNO CON LA VIDA

Hay pocos Seres Humanos que confíen en la Vida. Que se rindan a ella teniendo la certeza de que “todo está bien” aunque en apariencia no lo esté.
Aunque a nuestra mente no le guste lo que ve.

CONFIAR en la Vida no significa estar ciego a ella. A lo que está sucediendo. A lo que estás sintiendo.
No significa no querer ver lo que estás viendo por temor a sentir lo que crees que no deberías sentir.
No significa quedarte con las manos cruzadas y esperar que tus rezos solucionen esa parte de la vida que sólo las “manos” del ser humano puede desenvolver.

Hay que saber distinguir muy bien lo que es “de Dios”, de la Vida, de lo que es del Humano.
Muchas personas lo confunden. Tanto por una lado, como por el otro. Y sólo ven 1 de esas 2 Realidades.
Unos por miedo. Otros por ignorancia.

Para CONFIAR en la Vida tienes que confiar en ti. En que todo lo que sientes o puedes sentir es perfecto porque ya ES en ti. Porque todo lo que ES, sea lo que sea, no puede ser de otra manera en ese Instante.

Algunos humanos quieren ser Dioses para no enfermarse. Para no sufrir. Para no sentir inseguridad, tristeza o miedo.
Y se disfrazan de Dioses. Y comen como Dioses. Y hablan como Dioses. En un intento de que la Vida no les toque.

Lo que no saben es que TODA la Vida es Dios.
Lo que no saben es que por mucho que intenten ser lo que no son, jamás dejarán de ser lo que son.
Porque si hay algo que define a la Humanidad, desde el principio de su existencia, es su Vulnerabilidad.

Pretender ser invulnerable, en el sentido que sea, es inútil. Es como si el agua pretende no mojar.

La Vida nos toca a todos, porque la Vida ES en nosotros. Y sólo el que la teme, quiere ponerse a salvo de ella.
Lo que no saben… es que esa pretensión de salvación es la que provoca su Separación y el alejamiento del Hogar, de la Paz, que tanto anhelan alcanzar.

No puedes ponerte a salvo de ti mismo. No puedes huir de ti mismo. De lo que estás pensando. De lo que estás sintiendo. Te puede dar la sensación de que los muros que tu mente ha alzado contra la vida son impenetrables. Pero sólo es una sensación. Porque esos muros no sirven para impedir la entrada de lo que YA está Dentro.

CONFIAR en la Vida no significa que la Vida, con todo lo que ésta conlleva, no te vaya a Tocar.
CONFIAR en la Vida es ABRIRTE a que te toque “lo que sea”. Incluida la Soledad. Incluida la Muerte. Incluida la enfermedad.

Y “abrirse” no significa “hacer para”. No es una acción externa, sino interna. No es tirarse por un precipicio. No es ser un imprudente.
Es una apertura de mente y de corazón total y absoluta.

Saber de tu Vulnerabilidad es el acto más supremo de Humildad.

Para re-Conocer tu Vulnerabilidad es necesario ser muy valiente.
Para re-CONOCER tu miedo es necesario abrirse a su Presencia. Y mirarlo a los ojos. Y ser UNO con él.

Sólo el que re-Conoce su miedo SABE que no hay nada que temer. Sabe que no es necesario eliminarlo. Ni hacerlo desaparecer.
Porque SABE que el miedo es ignorancia. Es desconocimiento. Y sólo puedes CONOCERLO, experimentándolo. Siéndolo. Abriéndote a él.

Siguen habiendo muchas personas que se cierran al Miedo. Y se cierran porque les da miedo. Lo que implica sentir el Miedo que tanto temen sentir y del que tanto se esfuerzan, de múltiples formas y maneras, en huir.

Eso no es CONFIAR en la Vida. Porque el Miedo también forma parte de la Vida cuando Es en ella.

Para SER CONSCIENTE del miedo (o de cualquier otra emoción) tienes que estar sintiéndolo. No puedes ser consciente de algo que no está sucediendo, eso es obvio.
Es esa Consciencia la que te va a permitir ELEGIR qué hacer con ese miedo.

Porque no es lo mismo sentir miedo que actuar con miedo.

Y muchas personas también están confundidas con esto. Muchas personas le echan la culpa al miedo de todos los males. Cuando el miedo es tan solo una emoción más.

Es la INCONSCIENCIA la que nos hace actuar CON miedo.
La misma INCONSCIENCIA que nos hace querer eliminarlo de nuestra Humanidad.

Y mientras sigas huyendo del miedo, mientras le sigas temiendo, jamás podrás CONOCERLO. Y si no lo conoces, no podrás SER CONSCIENTE, SABER (de sabiduría) que sentir miedo es como sentir alegría.
Beben de la misma Fuente. Nacen del mismo vientre.

Pero para saber (de sabiduría) que beben de la misma Fuente, que nacen del mismo vientre, tienes que ser TÚ quien lo VIVA, quién lo experimente, quién lo APRENDA. Y no CREERTE, sin más, lo que otros cuentan.

Porque si te CREES todo lo que lees, todo lo que escuchas, todo lo que “curseas”, sin ni siquiera ponerlo en duda, sin ni siquiera com-PROBARLO, corres el riesgo de convertirte en una teoría andante que se cree invulnerable.

No es lo que sientes, es lo que haces con lo que sientes.

Sólo es LIBRE aquél que conoce ambas caras de la moneda. Y el único método, técnica, herramienta… para conocerlas es adentrarte en ellas. Es experimentarlas. Es SER ellas. Es SER UNO CONTIGO.

CONFIAR en la Vida no es evitarla. Es SERLA por COMPLETO.

Pero no me creas, por favor. Yo tan sólo soy una teoría más para ti.
Compruébalo. Sé tu propio Maestro. Descubre la Sabiduría que ya ES en ti.

YO CONFÍO EN TI.

¿Confías tú en ti?

Reflexiones

ELEGIR CON EL CORAZÓN

Hay momentos en los que la Vida te lo pone difícil a la hora de ELEGIR porque te lleva al límite de la situación en la que te encuentras para ver hasta qué punto eres capaz de escoger con el Corazón. De apostar por aquello que te hace más ilusión en lugar de por aquello que te da seguridad.

Al final es una cuestión de confianza en la Vida. Una cuestión de SABER esperar. De tener paciencia. De no apresurarse. De no quedarte con lo primero que te llega, por muy tentador que sea. De ESCUCHARte muy bien. De ser muy honesto contigo.

¿Es esto lo que de verdad quiero? ¿Me motiva lo suficiente como para que cada día me levante con una sonrisa en la boca y no con un peso sobre mi espalda?

Estas respuestas te las responde el Corazón. Cuando es un No, en mi caso, siento tristeza, opresión en el pecho, rechazo hacia esa posibilidad que me puede dar mucha estabilidad, mucho dinero, pero nada de ilusión. Mi mente intenta autoengañarme para que le haga caso a ella. Y me llena de miedos donde el futuro se ve oscuro. Entonces vuelvo al Presente, al Aquí y Ahora, a lo que tengo en este instante y a dónde me gustaría llegar. Y realizo un acto de absoluta confianza hacia esa INTUICIÓN tan fuerte que me está diciendo que “por ahí, NO”. Y me veo anulando entrevistas de trabajo que cualquiera aceptaría sin pensárselo tan solo porque a mi CORAZÓN no le gusta esa opción. Sin ninguna otra razón más.

Cuando te quedan dos meses para que se te acabe el paro, cuando estás viviendo sola y pagando un alquiler, cuando ves que te estás quedando sin los pocos ahorros que tenías, decir NO a una trabajo “muy bueno” parece una insensatez. Pero si hay algo que he aprendido en estos últimos años, en estos últimos meses, en los que me he visto en la misma situación, es que, al final, “Dios aprieta pero no ahoga”. Y que un trabajo al que no vayas contento, con ganas, te acaba arrebatando tu felicidad y tu paz.

Y quizás ese trabajo al que le dices SÍ no tiene nada del otro mundo. Es muy parecido al que decías No. Pero tiene “algo”, quizás los compañeros, el ambiente, que es lo que marca esa diferencia entre sentir alegría por ir o tristeza.

Y me dirás: -Ya, pero eso cuando escoges no lo sabes.

Y te digo: – Es la mente la que no sabe. El Corazón, la Intuición, lo tiene claro.

Por eso, se trata de tener FE en ella. En Él. Y apartar tus miedos para que sean tus latidos los que te guíen.

A mí me han ocurrido cosas “milagrosas”, inesperadas, inconcebibles, cuando he seguido a mi Corazón. Y sé que es muy difícil “confiar en lo que no se ve”. En lo que no tiene ninguna explicación científica. Me ha costado mucho llegar a este punto de “lo dejo todo por lo que siento y no por lo que pienso” porque soy muy mental. Pero cuanto más te escuchas, más fácil es distinguir uno del otro porque esos síntomas de molestia, de sensación de ahogo, tristeza, son cada vez más fuertes. Más intensos. Y ya no te permiten decir SÍ a lo que es NO.

Siempre sabemos qué es lo mejor para nosotros, pero no siempre nos atrevemos a elegirlo.

Porque el Miedo nos gana. La impaciencia nos gana. La inseguridad nos gana.

Poco a poco vas aprendiendo qué es lo IMPORTANTE en la Vida. Qué es aquello de lo que puedes prescindir y aquello de lo que no. Y para cada uno será algo diferente porque cada uno tenemos nuestra personalidad y nuestras prioridades. Pero la llamada, la Voz del Corazón, está en TODOS.

Yo seguiré arriesgándome. Seguiré esperando. Y mientras busco, aunque no sepa qué busco, seguiré apostando por mí. Por el lugar, la persona, que siento que me va a sumar y no a restar. Y eso no significa que la incertidumbre, el miedo no me acompañe. Claro que se presenta también. No soy un robot ni una máquina fría e insensible. También soy vulnerable. Pero yo DECIDO qué hacer con él.

Si no estás en Paz contigo misma, no puedes estarlo con los demás. Y para estar en Paz contigo misma, debes ser COHERENTE con tu Sentir (sin olvidarte de tus responsabilidades).

No permitas que el Miedo guíe tu Vida y tome las decisiones. Porque con Miedo no se puede ser Feliz ni sentir Paz. Y no estoy hablando en ningún momento de no sentir miedo, sino de no dejar que el miedo te domine.

CONFÍA. CONFÍA. CONFÍA.

Al menos, no te arrepentirás de no haberlo intentado.

Y QUE SEA LO QUE TENGA QUE SER.