Reflexiones

LA PAZ ES PRESENCIA

LA PAZ no se puede sentir, no se puede Ser, si estás rechazando el Instante Presente.
El Instante Presente es todo aquello que sientes.
Es todo aquello que piensas.

En Realidad, lo de Fuera simplemente es un escenario.
Es la carátula del disco interno que tú INTERPRETAS.
Lienzos que la Vida pinta y que nuestra mente juzga como correctos o incorrectos.
Como bien o mal.
Como bonitos o feos.
Con sus “deberías” y “no deberías” pensar o sentir esto o aquello.

La Paz no habita ahí.
La Paz no habita en las etiquetas.
La Paz no habita en lo que NO estás siendo.

La Paz es VIDA, no una “forma” de Vida en exclusiva y en particular.

Nuestros miedos son Vida.
Nuestras inseguridades son Vida.
Nuestras rabias son Vida.
Nuestras frustraciones son Vida.
Nuestras vulnerabilidades son Vida.
Nuestras tristezas son Vida.
Nuestros vacíos son Vida.
Nuestras soledades son Vida.
Nuestras no-Paz son Vida.
Nuestras enfermedades son Vida.
Nuestros virus son Vida.
Nuestra Muerte es Vida.

Si rechazas la Vida, sea cual sea su manifestación, estás rechazando la Paz.

Si te SEPARAS de ti, sea cual sea tu manifestación, te estás separando de la Paz.

La Vida, lo que sucede en ella, SIEMPRE se da Aquí y Ahora.
Y si se da Aquí y Ahora, continuamente, espontáneamente, no puedes SABERLA ni ayer ni mañana.

La palabra ALCANZAR implica tiempo. Implica futuro.
Y la Paz no está Allí (lejos), sino Aquí (cerca).

VIVIR significa ser la Vida que estás siendo en cada momento.

Que tú la Interpretes como no perfecta no significa que no lo Sea. Ésa tan sólo es tu Idea de la Vida.
De cómo tiene que ser o no ser.
De cómo tiene que latir o no latir.

La VIDA no es una idea mental.
Es LO QUE ES.
Sin ningún ingrediente más.

RENDICIÓN es la Aceptación Absoluta y COMPLETA de TODO lo que estás experimentando.
De TODO lo que estás Siendo.
Tras todos nuestros juicios,
ahí es donde descansa el Amor y la Paz.

Nada ni nadie te puede enseñar a RENDIRTE, más que la propia Vida. Más que tu propia experiencia de vida. La de nadie más.

Porque para RENDIRTE (y así descubrir esa Paz), no puedes huir ni evitar aquello que estás sintiendo y pensando.
Es necesario abrazarlo. Es necesario SERLO con cada poro de tu piel.
Es necesario que seas UNO con ello.

Por eso, cualquier herramienta, cualquier técnica, cualquier método, cualquier enseñanza, cualquier meditación… que implique una evasión, una huida (que viene a ser lo mismo que un rechazo) de lo que estás pensando o sintiendo en ESTE INSTANTE (sea lo que sea) para lo único que te servirá es para darte cuenta de que no te sirve para nada (si es que te das cuenta de ello…).

TÚ, con tu permanecer contigo en cada momento, eres “la técnica”.
TÚ, con tu Presencia, eres “el método”.
TÚ, con tus alegrías y tus penas.
Con tus risas y tus lágrimas.
Con tus subidas y tus bajadas.
Con tus valentías y tus cobardías.
Con tus sabidurías y tus ignorancias.
Con tus silencios y tus ruidos.
Con tus carencias y tus abundancias.
Siempre EN TI.
Siempre CON-TIGO.

Porque no hay nada que sea en Ti
que no deba ser Amado.

Ya sea un virus, un miedo, un pensamiento, un sollozo o un placer.

NO HAY CAMINO HACIA EL AMOR.
LA VIDA ES EL CAMINO.

Reflexiones

NO RENIEGUES DE TI POR MIEDO A LA SOLEDAD

Este año pasado ha sido demoledor. Poco a poco me fui acercando a mi querida Soledad. Primero se fue mi trabajo, luego mis amistades y, sin darme cuenta, me vi más sola que nunca. Un “vi” de sentirme más que de estar. Una Soledad que inconscientemente elegí para que me enseñara que por muy sola que me sintiera siempre me tendría a mí. Y que ese “mí” era mucho más importante que un “otro” que en lugar de sumarte, te resta.

Me quedé sola porque me ELEGÍ a mí. Dejé un trabajo que no me llenaba y una amistad que no estaba equilibrada en el dar y el recibir. Y me sigo eligiendo a mí, día a día. Instante a instante.

Porque no hay mayor soledad que la de abandonarse a uno mismo

Que el permanecer al lado de una persona que te ignora, que no te escucha, que te falta al respeto, que no te comprende, que te vomita toda su toxicidad cada vez que la ves, que no te elige, que no te prioriza.

No escogemos a nuestra familia. Es la que nos toca. Y hay como una creencia insana colectiva de obligatoriedad en permanecer vinculados a ella. Como es tu madre, tu padre, tu abuelo, tu hermano , tu prima o “lo que sea” tenemos que mantener una relación continua con ellos sí o sí. Y esto es absurdo.

Los lazos familiares son muy difíciles de romper, pero cuando te hacen daño (por el motivo que sea) la distancia es una opción.

La culpa hará acto de presencia, seguro. Igual que aparece cuando te separas de tu pareja teniendo hijos en común. Pero NADA ni NADIE es más importante que tu Felicidad. Que tu salud emocional.

Yo quiero mucho a mi familia, pero no tengo nada que ver con ellos. Soy de esas “raritas” que cayeron ahí en medio. No tenemos nada en común (excepto nuestro amor, que no es poco). Nuestras formas de sentir la vida, nuestras prioridades, nuestros hábitos, nuestras creencias, nuestros valores, nuestras aficiones, nuestras inquietudes, nuestra actitud, nuestra energía… es opuesta. No los elegiría como amigos, pero el Amor que siento por ellos es inmensamente superior al que siento por cualquier otra persona.

Por eso, la familia es lo que más nos duele. Porque es donde se fraguaron nuestras heridas y los que tienen el poder de reabrirlas con facilidad.

Pero que yo Ame a alguien no significa que me haga bien. Y tampoco que deba permanecer con él. Esto es algo que se confunde mucho y da la sensación de que porque estés enamorada debes “ser pareja de”, por mucho que sufras.

Hay un Amor que sí que se DECIDE y es el Amor hacia uno mismo. Porque implica tomar ciertas decisiones, ciertas acciones, ciertos “Noes” muy valientes que pueden no gustar a quien te rodea. Que pueden sentar mal. Que pueden resultar incomprensibles. Que puedan hacer que te quedes sola-sin-ellos, pero no-sola-contigo.

Ese NO al otro que te perjudica se transforma en un SÍ hacia ti. Un Sí a la plenitud, a la paz, a la abundancia, a la independencia, al respeto, al honor, a la dignidad. Un Sí a ser tú misma. Un Sí a la Honestidad. Un Sí a la Vida. A una Vida que aunque temporalmente te deje a oscuras, estará iluminada por tu propia Luz y abierta a que Luces similares a la tuya entren en ella.

Llega un momento en que es necesario ROMPER. Romper con lo que no te permite avanzar. Con lo que te mantiene encadenada a un pasado que “ya no es”. Con un lugar que ya no sientes como Hogar.

Y la ruptura siempre trae dolor, pero también libertad, paz e ilusión. Es como si volvieras a nacer y abrazaras de nuevo la Vida. Una Vida que se escribe con tu nombre y no con el de los demás. Una Vida sin normas, sin mandamientos, sin reglas. Una Vida Completa porque AHORA estás TÚ en ella.

Es difícil dar según qué pasos, pero te aseguro que es mucho peor quedarte donde estás cuando ese “donde” sólo te aporta frustración, apatia, vacío, dolor, inseguridad, aburrimiento, malestar, tristeza y soledad.

Soledad no es estar sola, es sentirte sola. Y cuando SABES disfrutar de ti, ESTAR contigo, escucharte, respetarte, tratarte con amabilidad y cariño, sostener todas y cada una de las emociones; cuando te ELIGES A TI, de igual modo, ELIGES a tus compañías.

De ahí que: Si quieres saber cómo te tratas a ti misma, observa con quién duermes y qué amistades tienes.

Porque quien se respeta, no permite que alguien no lo haga. Ni lo más mínimo. Y no lo escoge ni como pareja ni como amante ni como amigo. Es así de simple.

No podemos culpar al otro de lo que es nuestra RESPONSABILIDAD. Si no te gusta con quién estás, atrévete a dejarlo. Pero estar continuamente criticándolo es muy inmaduro y muy cobarde.

Queremos a alguien que nos Ame como merecemos, pero no somos conscientes de lo poco merecedores que nos creemos y de lo mal que amamos nosotros. A nosotros mismos y a los demás.

Se confunde soportar, aguantar, con AMAR. El Amor no se soporta ni se aguanta, se COMPARTE. Y para compartir antes tienes que tenerlo tú, si no, ¿qué se supone que vas a dar? Y, ¿qué vas a permitir recibir?

No reniegues de ti por miedo a la soledad o te sentirás solo el resto de tu vida. Por muy acompañado que estés….

Reflexiones

A TODOS NOS DUELE LO MISMO

Hay personas con las que te cruzas y piensas: “no tengo nada que ver con ella”, “somos totalmente opuestas”, “no tenemos nada en común”. Y es cierto si tenemos en cuenta únicamente nuestra personalidad, nuestras ideologías, nuestras creencias, nuestros gustos, nuestros valores y nuestras preferencias. Pero hay algo que está mucho más allá de todo nuestro envoltorio: lo que hay Dentro de él.

A todos nos duele lo mismo. Nos UNE nuestra Humanidad, nuestra sensibilidad, nuestra vulnerabilidad, nuestros latidos. ¿Quién no se ha sentido solo alguna vez? ¿Quién no ha sufrido por una separación? ¿Quién no ha sido traicionado en alguna ocasión? ¿A quién no se le ha muerto un ser querido? ¿Quién no ha sentido una tristeza profunda? ¿A quién no se le ha roto el corazón en mil pedazos?

Todos anhelamos lo mismo: el AMOR. El propio y el de los demás. A algunos se nos da peor que a otros lo de Amar. Algunos se quedan pegados a una piel, dependiendo de ésta, para no sentir esa Soledad que es tan humana. Y otros nos alejamos de esa piel por miedo a que la separación nos parta de nuevo el Alma.

Cada uno con nuestros muros, con nuestras protecciones, con nuestras heridas, con nuestras defensas. Pero TODOS intentando vivir lo que mejor que podemos y sabemos con ellas.

El Amor nos Une. El Miedo nos separa. Pero tanto el uno como el otro forman parte de la misma moneda humana. Pretender no sentir miedo es pretender ser un robot, una máquina. Otra cosa es lo que hagamos con él. Con lo que pensamos. Con lo que sentimos. El cómo proyectamos al Mundo nuestro mundo.

Por mucho que lo deseemos, no podemos pensar y sentir de manera “perfecta”. Con un positivo con el que hemos catalogado lo incatalogable: los pensamientos y las emociones. No depende de nuestra consciencia pensar y sentir lo que queremos. Cómo CREEMOS que debemos hacerlo. El desconocimiento del funcionamiento de nuestra mente nos lleva a intentar, con mucho esfuerzo, frustración y dolor, controlar algo que sucede de manera espontánea como es el pensar y el sentir.

La VIDA sucede con una espontaneidad prácticamente imperceptible. Nosotros, los seres humanos, Vida en una de sus expresiones, SOMOS también así. Y por mucho que nos planifiquemos, tanto por dentro como por fuera, seremos lo que tengamos que Ser, experimentaremos lo que tengamos que experimentar, independientemente de nuestros sueños.

Y nadie será mejor ni peor que el otro. Nada será mejor y peor que lo anterior o lo siguiente. Porque TODO, porque TODOS, formamos parte del mismo Todo. Porque aunque no lo veamos a través de nuestros ojos, de nuestros sentidos, somos “un cuerpo” común y no un brazo, una mano o un dedo que están separados del resto.

Nuestras diferencias, nuestras exclusiones, nuestras etiquetas, nuestras fronteras surgen del miedo de una mente posesiva, egoísta y ambiciosa que no quiere perder una identidad ilusoria que se ha creado para no sentir el vacío y la soledad de una Separación que desconoce que no es real. Que no existe.

Porque si supiésemos que las olas únicamente son formas del Mar a las que se les ha dado otro nombre y, con él, la creación de una nueva identidad por creerse que son “otra cosa” diferente, no habría conflicto entre ellas porque no habría un “ellas”. Sólo nos sentiríamos Mar aunque en apariencia fuésemos ola.

Muchos creen que cuando DESPIERTAS a este saber, dejas de sentir dolor y de tener según qué pensamientos. Y no es cierto. Convives con ambas realidades: con la relativa (ola) y con la Absoluta (mar). La ola no desaparece en el Mar. Ni tu personalidad con él. Sencillamente te das cuenta de que tú no eres ese personaje ilusorio que se cree el dueño y señor de la Vida sino que eres la misma Vida expresándose espontáneamente a través de ese cuerpo, de esa mente y de esa personalidad.

Pero sigues teniendo miedos, sigues riendo y llorando, sigues sintiendo como sentías y pensando como pensabas. Lo único que cambia es que hay una CONCIENCIA que se ha expandido completamente por cada poro de tu piel, por cada pensamiento que piensas y por cada emoción que sientes. Pero tus impulsos, tus pasiones, tus anhelos, tus principios, tus virtudes y tus defectos son los mismos, aunque AHORA los Ves desde otro lugar. Desde otra perspectiva. Sabiendo que esa identidad que sientes no es La Verdad. Que forma parte de un juego.

Pasas de sentirte humana a SER con tu Humanidad.

Algunos sólo son conscientes de su personaje, de su identidad. Y creen que tienen que luchar por ella. Por su supervivencia. Por sus “ideales”. Algunos creen que pueden cambiar las normas del juego cuando ellos mismos son el juego y, por lo tanto, no pueden ni modificarlo ni transformarlo.

El soñador no puede cambiar el sueño porque él es el sueño. Cuando COMPRENDES esto no dejas de soñar. DESPERTAR no significa salir del sueño, significa SER CONSCIENTE de él. Y ser consciente de él no te otorga ningún poder más que el de ser consciente.

Muchos quieren Iluminarse creyendo que su felicidad será absoluta y plena de por vida si lo logran. Este tipo de Iluminación que se vende es un engaño. Es sólo una zanahoria que te pone el “mundillo espiritual” para que corras tras ella igual que a otros “mundillos” les ponen la zanahoria de la riqueza, de la ambición profesional o de “lo que sea”. Todas son las mismas expresiones espontáneas de la Vida. Todas pantallas diferentes del mismo juego. Ni mejores ni peores. Ni más ni menos.

Nuestras raíces confluyen en una misma Raíz, idéntica para todos nosotros. Da igual el color de nuestra piel, nuestro sexo, nuestra bandera, nuestra religión o nuestra raza. Nos duele lo mismo. Amamos lo mismo. Porque SOMOS LO MISMO.

Y nuestro idioma también lo es: EL SILENCIO.

Reflexiones

CUANDO LA IDEOLOGÍA ES MÁS IMPORTANTE QUE EL AMOR

Soy de Barcelona. Amo Barcelona. ¿Sabes por qué? Porque es “multidetodo”. Convivimos SERES HUMANOS de diferente ideología política, religiosa, espiritual y cultural. Yo creo que es la ciudad, no sólo española sino también europea, donde existe mayor diversidad.

A algunas personas no les gusta esa “apertura de mente y de fronteras”. A mí me encanta que hayan iglesias, mezquitas y templos budistas a mi alrededor. Que puedas pasear por la playa y veas a la gente jugar a fútbol, a voley, a paddle y a decenas de deportes más que ni siquiera sabía que existían. Que te encuentres en el Parque de la Ciutadella un grupo de personas bailando salsa, otra haciendo yoga y otra tocando tambores africanos. Hay opciones para todo. Para todos los gustos. Para todos los colores. Porque Somos de todo. Y ésa es para mí la Esencia de Barcelona. Su Grandeza.

El problema surge cuando la ideología pasa a estar por encima del Amor y de la Paz. Cuando es la prioridad. Cuando es ‘lo importante’. Cuando se intenta imponer. Cuando se deja de respetar la de los demás.

Entonces es cuando se produce la fractura social y cuando empieza la lucha para ver quién tiene “la bandera más grande”. Entonces es cuando la testosterona toma el mando y el Corazón es olvidado.

Al final, es muy simple. ¿Qué es más importante para ti? ¿Tu ideología o la paz?

Cuando se nos ha ido de las manos, cuando estamos desbordados, cuando hemos perdido el control de la situación, cuando no se mejora sino que se empeora, cuando en lugar de beneficiar, perjudica, cuando el procés ya no da para más, es preferible hacer un acto de CONSCIENCIA, de sabiduría, dar un paso hacia atrás (que es hacia adelante…), dejar de luchar, de combatir, de insistir y de apretar… para que vuelva a reinar la Paz, el respeto y la cordialidad entre todos.

Tan importante es intentarlo como saber PARAR. No todo se puede conseguir. No todos los sueños se hacen realidad, aunque muchos nos hagan creer lo contrario. Aunque muchos nos hagan creer que si te esfuerzas mucho, lo conseguirás. Nuestros pies no están para tocar el cielo sino la tierra…

A veces, la Rendición se transforma en la mejor de las Victorias. Pero, para ello, hay que ser muy valiente. VALIENTE, de verdad. Porque no es nada fácil dejar a un lado unas creencias que tienes tan arraigadas para lograr un BIEN MAYOR.

Cuando para conseguir tus derechos, pisoteas con tus acciones o inacciones los de los demás, entonces ya has perdido. Ya hemos perdido. TODOS.

¿Dónde empieza tu libertad, acaba la mía? No, si ponemos en práctica la empatia, el sentido común y la solidaridad.

Yo no soy ni independentista ni “españolista”. Respeto ambas banderas. Ambos himnos. Respeto las manifestaciones de ambas opciones. Pero no respeto que ninguna me imponga la suya. No respeto que ninguna de las dos me arrebate mi derecho a abrir mi negocio, a coger un vuelo, a circular por la carretera, a acudir a mi trabajo o a llevar el escudo que me dé la gana llevar.

No respeto que no me respeten.

No entiendo que una “bandera”, una lengua, un trozo de tierra, pueda ser más importante que la Humanidad, que la convivencia pacífica con tus vecinos. No entiendo tanta lucha, tanta dependencia, tanta ira, tanta agresividad, tanto nacionalismo español y catalán.

Catalunya es de las poblaciones más solidarias del Mundo. ¿Cómo puede ser, a la vez, tan insolidaria consigo misma? ¿Cómo puede estar destrozándose tanto a sí misma?

¿Dónde está el problema en que cada uno lleve la bandera que sienta, que hable la lengua con la que mejor se comunique y que cante el himno que más le emocione? ¿Qué daño hace? ¿A quién? ¿A nuestro Ego? ¿A nuestra supremacía catalana y española? ¿A nuestra prepotencia?

Que yo sea budista (no lo soy) no significa que TODO el mundo tenga que serlo. Que yo sea vegana (no lo soy) no significa que TODO el mundo tenga que serlo. Que a mí me guste el ajedrez (me gusta) no significa que a TODO el mundo le tenga que gustar. Y menos aún, que lo vaya a imponer porque YO CREA que es lo mejor de lo mejor.

El problema no son ni las ideologías ni los himnos ni las lenguas ni las banderas. El problema es que hay personas que se CREEN que SU bandera (filosofía de vida, raza, sexo, creencia blablabla) es superior a la de los demás y pisotean la que es contraria a ellos. Que es lo que ha venido ocurriendo a lo largo de toda la historia de la Humanidad y lo que ha provocado (y sigue provocando porque no aprendemos) tanta xenofobia, tanto abuso, tantos holocaustos, tantos fascismos, tanta intolerancia, tanta discriminación y tantas guerras.

Tanto el nacionalismo catalán como el español vienen de ese apego, de ese sentimiento de superioridad. Son las dos caras de la misma moneda. Y un nacionalismo “descontrolado” siempre siempre siempre, tarde o temprano, lleva a la violencia (tanto física como psicológica) por mucho que no se quiera ni se esté de acuerdo con ella. Y ahí está la Historia para confirmarlo.

Así que, cuando se descontrola, cuando se le pone demasiado énfasis, cuando se vuelve una necesidad insana, cuando se le da más importancia que a ‘lo importante’, debemos PARAR, soltar las emociones, las banderas, mirarnos al espejo y preguntarnos:

¿De verdad, vale la pena? Tanto sufrimiento, ¿PARA QUÉ?

Y, a partir de ahí, ASUMIR las consecuencias de nuestras LIBRES decisiones, de nuestros LIBRES actos, de nuestras LIBRES formas y de nuestras LIBRES respuestas.

Podemos convivir todos juntos, como hemos hecho durante tantos años, con todos nuestros nacionalismos y no nacionalismos, con todas nuestras luces y nuestras sombras, sin tener que alzar más fronteras ni más MUROS (para eso ya está Trump) de los que ya hay en nuestro Mundo. Es sólo una cuestión de Respeto, de Humildad y de poco más.

¿No es acaso la PAZ (interna y externa) lo que todos deseamos y anhelamos?

¿Tenemos que llegar al punto de “la maté porque era mía” (la nación)?

Menos Ideologías. Más Amor.

Menos es más

Reflexiones

NO PODEMOS LLENARNOS DE AMOR

No podemos llenarnos de algo que ya somos. Y tampoco vaciarnos de ello. Es como si el agua dice que se ha llenado de agua. No tiene ningún sentido. No puede vaciarse ni llenarse de sí misma. Es tan sólo una falsa percepción.

Pero, ¿a qué nos referimos cuando hablamos de Amor? Confundimos sentir amor con el Amor. Para mi el Amor es la Vida. Es esa NADA que lo es TODO. Es DIOS. No es ningún sentimiento ni ninguna emoción del ser humano. Es ese Hogar, esa Consciencia que ES infinita y eterna. Que jamás deja de Ser. Es Silencio. Es Existencia. Y Es lo que Somos en Realidad más allá de nuestra Humanidad.

Es “muy importante” tener esta COMPRENSIÓN de lo que somos y no podemos dejar de ser por mucho que nuestra mente así nos lo quiera hacer creer. Porque si nos creemos que en algún momento, por alguna circunstancia interna o externa, por alguna manera de ser o de sentir, por un tipo de personalidad, de reacción, de sentimiento, pensamiento o emoción…, no estamos siendo ese Amor que la mayoría está intentando ALCANZAR, lo que provocaremos es un estado continuo de impotencia, culpa, lucha y frustración.

La Iluminación no es alcanzar ese estado de Amor donde el sufrimiento no tiene cabida. La Iluminación es COMPRENDER que ya somos esa perfección hagamos lo que hagamos, pensemos lo que pensemos y sintamos lo que sintamos. Y cuando hablo de comprensión no me refiero a un entendimiento mental. Conceptual. Es la integración de ese conocimiento. Es ese ‘clic’ que te hace VER la Vida tal y como Es y no tal y como nos hemos creído o nos gustaría que fuese. Es el ¡Eureka!. Y es un eureka al que nuestra mente no puede acceder porque está fuera de ella.

Esa Iluminación-Comprensión no es alcanzable por nuestro personaje, por nuestro yo. No hay técnicas, métodos, herramientas, meditaciones, retiros, libros, sanaciones, silencios que te provoquen ese ‘clic’. La mente, que NECESITA una razón y saber el por qué, el para qué y el cómo de todo, te dirá que ha ocurrido por seguir cierto camino. Por realizar ciertas prácticas. Pero no es verdad, aunque lo parezca.

Yo no sé cómo he llegado a esa COMPRENSIÓN. Cómo ha sido en mí. Lo que sí sé es que ‘yo’ no he hecho nada. Y que no hay nada que se pueda realizar o dejar de realizar para alcanzarla.

Lo único que puedo hacer es compartir esa Comprensión de la Vida, pero ya está.

Podemos llenar nuestra mente de conocimiento, de conceptos, de técnicas, de métodos. Podemos memorizar todas las enseñanzas, pero nada de eso tiene que ver con la Sabiduría. Y ninguna de ellas te llevará a esa falsa iluminación que pretende eliminar tu humanidad, tu ego, tu personalidad. Porque no es posible. Porque esa iluminación sólo es un concepto mental más que ha creado el ego espiritual.

Y esto sólo es comprensible cuando lo has COMPRENDIDO.

COMPRENDER que todo está bien. Que no hay nada que cambiar. Que no hay nada a lo que evolucionar. Que cada Instante ES el que tiene que Ser. Ni mejor ni peor. Ni más correcto ni más incorrecto. Que cada emoción, cada pensamiento, cada sentimiento, cada tormenta, cada sufrimiento, cada vacío, cada soledad, cada nacimiento, cada muerte, cada tropiezo, cada defecto, cada virtud, cada desastre natural o no natural, cada luz, cada oscuridad, cada apocalipsis, cada ‘lo que sea’ que sucede ES ese Amor. Es VIDA en su máxima perfección.

Y que es nuestra mente la que lo juzga, la que lo interpreta a su imagen y semejanza, no a la imagen y semejanza de Dios.

Cuando Comprendes que ya eres ese Amor, dejas de intentar llenarte de él. Dejas de necesitar “sentirte” las 24 horas. No te hace falta. Porque sabes que ya eres perfecta. Que aunque tu mente te llene de imperfecciones, estás vacía de ellas. Que tus pensamientos no te definen. Ni tus diagnósticos. Ni tus heridas. Ni tus traumas. Ni tus trastornos. Porque estos sólo existen en esa mente que crea problemas donde sólo hay experiencias de vida. Y dejas de querer y necesitar sanarte de todos esos supuestos problemas que tienes y que supuestamente son los que te impiden ser ese Amor y esa Paz. Dejas de intentar pensar y sentir otra cosa de lo que estás pensando y sintiendo. Porque dejas de verlo como una tara. Como algo a solucionar. A arreglar. A ‘iluminar’.

La tormenta es tormenta. No es ningún trastorno meteorológico. Es una perfecta expresión de la Vida. Con toda su intensidad. Con toda su autenticidad.

El problema no es el problema. El problema es el juicio que hago del problema. La etiqueta que le coloco.

Sin juicios, no hay problemas. Simplemente hay VIDA viviéndose a sí misma.

¿Y cómo dejo de juzgar? ¡No se deja! Sólo se COMPRENDE.

¿Y cómo COMPRENDO? No tengo ni idea (ni tengo necesidad de tenerla). Es Ella la que te alcanza a ti. Sabiendo esto, lo que puedes es dejar de correr hacia ella. Dejar de esforzarte. De agotarte… Pero este ‘dejar de’ tampoco te asegura nada. Lo que sí hará es que la vida te resulte menos pesada. Que no entres en guerra con la Realidad y que no sufras por estar sufriendo. Es una Rendición total ante lo que ES en cada Instante.

¿Y cómo hago que suceda esa Rendición? Tampoco tengo ni idea. Estamos en lo mismo. ¿Cómo hago para no sentir lo que siento? “Tú” no DECIDES integrar el conocimiento. Tú no decides Comprender. Tú no decides Iluminarte. Tú no decides enamorarte. Simplemente, sucede. El cómo es un misterio que está fuera del alcance de nuestro entendimiento mental.

¿Quién lo decide? Dios. La Vida. Lo Absoluto. El Amor. “A Saber”.

SER (incluido Ser el no-ser). Y poco más…

Libros

NUEVO LIBRO, LA NOCHE OSCURA DEL ALMA

Ya está disponible en Amazon, para todo el mundo y por 2,99 euros, mi nuevo libro. En él relato de manera breve, pero muy profunda e intensa, una experiencia que tuve el verano del 2019, donde el vacío, la tristeza y la soledad se apoderaron de mí. Hablo del sufrimiento, de la vida, del silencio y del amor. De qué fue lo que sentí. De cómo reaccioné. Y de lo que esa Noche tan oscura se llevó de mí y me permitió Ver.

” Podía escuchar dos voces dentro de mí que me indicaban dos caminos muy distintos. Una me llevaba a huir de ese estado en el que me encontraba. A buscar una salvación. Algo para eliminar lo que sentía. Que me arrancara esa tristeza, ese vacío y esa soledad de cuajo. Y la otra me susurraba que confiara. Que aunque no entendiera nada, tuviera Fe. Que me quedara donde estaba. Que sintiera lo que sentía. Que no me rechazara. Que no me abandonara. Que me acompañara como semanas antes había acompañado a mi madre. Que abrazara mi dolor. Que me Amara sin condición…”

Reflexiones

EL DÍA QUE DECIDÍ AMAR EL MUNDO

Fue un día cualquiera. Sin hora. Sin fecha. Tenía la sensación de que algo había cambiado. El escenario era el mismo pero desprendía otro aroma. Un aroma con sabor a Libertad. Con sabor a ‘uno mismo’. A Paz.

Y entonces lo entendí. Entendí las grandes verdades que se ocultan entre las grandes mentiras. Entendí lo que tantas veces había leído, escrito, visto y escuchado. Entendí que siempre había estado ahí. Esperando que lo Viese. No con los ojos, ya se entiende.

Llevaba años caminando hacia ella. Hacia esa sensación de ‘respirar en paz’. Y aunque era conocedora de ella, no la SABÍA. Así, en mayúsculas. Ese saber que ocupa todo tu espacio. Todo tu lugar. Que impregna cada célula de tu cuerpo. Cada esquina de tu mente. Cada duda que te hacía regresar a tu no-Hogar.

Y es así de simple:

AMARTE A TI TAL CUAL ERES. AMAR EL MUNDO TAL CUAL ES

La de veces que habré repetido esta frase. Y sabía que era cierta, pero no me la acababa de creer. Mi mente siempre aparecía, con todas sus herramientas y estrategias, para darme la vuelta. Para llenarme de dudas. Para vestirme de ‘alguien’ e identificarme, de nuevo, con él.

Pero ese día fue distinto. Decidí (sin decidir) apostar por esa Verdad. Decidí (sin decidir) saltar a su vacío, con todo lo que el vacío conlleva. Decidí (sin decidir) no volver atrás.

Y ahí me quedé. Y ahí sigo ESTANDO. Ya, sin necesidad de creer. Ya, sin necesidad de repetirme ese mantra una y otra vez.

Amarme a mí tal cual soy. Parece prácticamente imposible. ¿Cómo se hace eso? ¿Cómo me amo si no me estoy amando? ¿Cómo me amo cuando me estoy repitiendo constantemente que tengo que ser de otra manera y me lo estoy creyendo?

No se puede. Es imposible.

Mediante técnicas, cursos, sanaciones, meditaciones, disciplina y esfuerzos no se alcanza a Amarse de manera Incondicional. Eso no significa que no tengas que seguir ese camino si es así como lo sientes. Pero esto tampoco significa que ese camino sea la causa de ese Despertar.

Ya sé que para la mente, para la razón, sí la es. Pero es un blanco y en botella muy tramposo. Que no sirve para lo que sucede en Realidad.

Hay un ‘algo’, que habita en el Más Allá (que está justo Acá), que es el que lo decide, independientemente del tipo de camino que hayas recorrido. Por eso, da igual lo que hagas o dejes de hacer porque ese destino, ese objetivo, no depende de ti alcanzarlo. Y éste es otro “día en el que me rendí al más allá“.

Amarme. Con todo lo que llaman defectos, imperfecciones y oscuridad. Amarme en mi rareza. En mi locura. En mi particularidad. Amarme cuando me encierro en mi cueva. Cuando reniego de las personas. De la sociedad. Amarme cuando me siento insegura, cobarde, vacía, sola, fracasada o totalmente devastada. Amarme en cada decisión. Equivocada o no. En cada pensamiento aterrador. En cada obsesión. En cada hedor que desprende mi mierda. En cada falta de amor.

Y al amarme así, sin mandamientos, sin requisitos, sin condición y sin justificación, el juicio hacia mí misma, con su condena y castigo, dejan de tener cabida. Desaparecen de mi mapa. Y paso a ser simplemente YO.

Y no es que dejes de tener pensamientos impuros o de sentir esas emociones que molestan. No te conviertes en un Santo ni en la Madre Teresa de Calcuta. No vuelas ni levitas ni ves rayos de colores ni tienes mirada ultravioleta. No estás orgasmizada.

Simplemente dejas de juzgarte. Y como el juicio ha desaparecido, ERES lo que eres. Sin NECESIDAD de ninguna excusa. De ningún propósito. De ninguna misión. De ningún motivo. Y de ninguna calificación.

Con total RENDICIÓN a ti.

Y, al unísono, como es dentro es fuera, Amas de igual manera el Mundo que tus sentidos ven. Y sientes que todo está bien, aunque sea una puta mierda. Aunque tu mente lo aborrezca. Desde las guerras, la violencia, los maltratos, los abusos, las violaciones, los robos, los asesinatos, los chantajes emocionales y no emocionales, las adicciones, las pobrezas, los sufrimientos y las frialdades… hasta los tsunamis, los incendios, los terremotos, las sequías y los huracanes.

Suena a psicopatía. A persona anti-empática. A desconexión total de tu compasión, de tu humanidad. Pero es que este tipo de AMOR, el Incondicional, no es humano. El humano está repleto de condiciones. Yo no me estoy refiriendo a ése, sino al de Más Allá.

Sientes que todo es perfecto tal y como sucede. Que tú eres perfecta. Que las experiencias son perfectas. ¿Para qué? No lo sé. Ni lo necesito saber. Son las que son. Soy lo que soy.

Da igual lo que tu hijo sea y haga. No vas a dejar de Amarlo por ello, por mucho que no te guste ‘quién sea’. Pues así es como se AMA de Verdad. Sintiendo ese amor y ya está.

El bien y el mal se borran con el Amor Incondicional

Por eso, no hay nada ni nadie por lo que luchar. Al que transformar. Al que mejorar.

Desde ese día nazco y muero en cada instante. Puedo serlo todo y al instante siguiente, nada. He dejado de tomar decisiones para que las decisiones me tomen a mí.

Dejé de querer cambiar el Mundo para sencillamente AMARLO.

Y pude respirar, por fin, en Paz.