Reflexiones

NO PODEMOS MATAR A LOS MUERTOS

Este fin de semana estuve en Madrid realizando un intensivo sobre el Duelo. Una de las frases que escuché y me encantó más fue:

Lo malo que tienen los muertos es que no hay forma de matarlos

No podemos deshacernos de los recuerdos. El amor implica apego, en un grado o en otro. Y el apego, sufrimiento. Es así. Yo he sufrido mucho porque he amado mucho. Lo que ocurre es que a medida que vamos acumulando “muertes” (con el consecuente sufrimiento posterior), nos vamos llenando la mochila de experiencias dolorosas. Y eso provoca, inconscientemente, que le cojamos miedo al apego, al vínculo, al Amor.

Es inevitable ese temor. Y hay dos posibles reacciones ante él: o te alejas del Amor evitando amar y que te amen (inconscientemente siempre) o te aferras a cualquier “amor” que te pase por delante para cubrir ese vacío que es propio del duelo. Saltando de una piel a otra por no saber sostener las emociones que surgen del propio duelo: soledad, vacío, culpa, rabia, remordimiento, perdición, tristeza, inseguridad…

Luego está la opción de pasar el duelo de cada muerte y volver a amar, pero en los casos que ha habido mucho sufrimiento y repetido, ésta no suele darse. A corto plazo, al menos.

La cuestión que te planteas en un momento determinado es:

¿Prefieres no sufrir o prefieres Amar, con todo lo que conlleva el amar?

Y no hay respuesta correcta o incorrecta. Cada uno somos libres de vivir nuestra vida como consideremos. A fecha de hoy, yo siento que puedo morirme tranquila porque he tenido muchísimas experiencias amorosas, de todo tipo. Llevo unos años “retirada del mercado” y me encantaría volver a enamorarme, a tener ese vínculo con alguien, ese apego, esa unidad, esa fusión. Ya no le tengo miedo al sufrimiento que conlleva el tener una relación, al posible abandono, a que no funcione, a la separación etc. Ha pasado tanto tiempo que ni me acuerdo de lo que es.

Pero no voy en busca y captura. Si aparece genial y si no, también genial. No es algo que se pueda forzar. No tengo una “necesidad de” aunque sí hay “ganas de”, que es muy distinto.

He aprendido a disfrutar de mi propia compañía, a que no se me caiga la casa encima, a dejar de correr, a deleitarme con el Silencio. Me he enamorado de mi Presencia y eso hace que no escoja a “cualquiera” para compartir mi vida. Y no hablo sólo de pareja sino también de amistad.

Cuanto mejor estás contigo misma, cuanto más plena te sientes (y no hablo del utópico SIEMPRE), más exigente te vuelves con los demás. Porque tu Paz está por encima de cualquier otra cosa que puedas alcanzar. Lo cuál también hace que te sea más difícil sentir esa chispa (que es energética y acorde a tu energía) que es la que verdaderamente te atrae hacia esa persona, independientemente de sus características físicas y no físicas.

El abanico de posibilidades se va volviendo cada vez más pequeño y más especial.

Cuando algo o alguien con el que tienes un vínculo emocional, que amas, se muere, empieza un proceso de duelo. Puede ser una separación, que se haya roto una amistad importante, el cese de un trabajo por circunstancias “X” en el que estabas como en casa… Se produce un vacío, una pérdida del Hogar.

Hay muy pocos duelos que sean patológicos; que necesiten un tratamiento terapéutico. Lo que pasa es que vivimos en una sociedad que está repleta de “herramientas para no sentir” a las que nos es muy fácil acceder. Y en lugar de darle espacio a todo ese vacío, a toda la soledad que nos invade en esos momentos, a esa “tierra de nadie” que pisamos, nos la tapamos y anestesiamos porque siempre hemos huido de esas emociones que somos incapaces de sostener.

Y si nos están repitiendo constantemente que TENEMOS QUE ser felices, estar alegres, ser positivos, que el sufrimiento es opcional, que no hay que vivir con sufrimiento blablabla pues más conflicto interno se produce al CREERTE que si no sientes todo eso, es que estás enfermo.

Cuando el duelo es algo natural y nos lo queremos quitar de encima enseguida (lo cuál es humano también) y eliminar de nuestra vidas.

¿Pero qué ocurre? Que no podemos matar a los muertos. Que hagamos lo que hagamos, van a estar dentro nuestro. Y que tarde o temprano saldrán para que les ofrezcamos el luto que se han ganado.

Digan lo que digan por ahí…, Amar implica sufrir. Y no pasa nada por sufrir. Significa que estás viviendo la 100%. Que lo estás dando todo. Que no te estás reservando. Que no te estás protegiendo. Que te has abierto en canal.

No somos robots. Llevamos a cuestas todo nuestro pasado con todas nuestras experiencias. Experiencias que por mucho que las comprendamos, entendamos, aceptemos, perdonemos, siguen estando ahí. Y no es cuestión de arrancárnoslas de nuestra mente y de nuestro corazón sino de aprender a convivir con ellas.

Los Muertos siempre van a estar vivos en nosotros.

Y cuanto más quieras negarlo, más quieras “sanarlos”, más estarás luchando contra ti y contra tu naturaleza Humana.

Libérate de la “obligación divina y espiritual” de no TENER QUE sufrir para así atraer una vida exitosa, amorosa y abundante. Es demasiada presión para un Ser Humano.

Descansa en la Paz de saber que pienses lo que pienses, sientas lo que sientas y hagas lo que hagas, eres merecedor del Amor por el simple hecho de estar vivo. Que no tienes que cumplir ninguna meta ni vibración para “ir al Cielo”. Que lo que ya eres y las experiencias que tienes, sean las que sean, ya son SAGRADAS. Que los “mandamientos”, los requisitos para tener una buena vida NO los ha mandado “Dios” sino un ser humano que desconocía que la Vida YA era “buena” de por si. Y él, también.

DESCANSA. DESCANSA. DESCANSA.

Y que Sea lo que tenga que Ser.

Reflexiones

UN MUNDO DE HUMANOS PARABLES

Algunos quieren crear un mundo de Almas imparables. Yo prefiero un Mundo donde la Humanidad deje de correr hacia el mañana y se PARE en este Instante. Donde asuman lo que SON en lugar de luchar por cambiarse.

Ya sé que mi propuesta no está de moda. Que para negociar con ella, no funciona. Que lo que se lleva es generar insatisfacción, miedos y creencias para poder así vender su solución. Se me da fatal el marketing comercial. Me da mucha pereza lo de proyectar una imagen que no tiene nada que ver conmigo. Soy demasiado honesta para ello.

La gente quiere milagros. Quiere sensaciones. Quiere subidones. Quiere maestros-gurús a los que seguir. Quiere escapar de su realidad. De su oscuridad. Quiere distraerse del marrón que tiene en casa. Quiere que otros se carguen con su responsabilidad: padres, madres, parejas, jefes, políticos, religión, sociedad. Quiere una droga espiritual con la que evadirse de la Vida. Quiere que el Universo tome decisiones por ellos. Quiere que un libro le diga lo que tiene o no tiene que hacer. Quiere que una técnica, una herramienta, elimine de su día a día la tristeza, el vacío, la soledad, la rabia y cualquier otra emoción que le incomode. Quiere reconocimiento externo. Quiere medallas. Quiere palmaditas en la espalda. Quiere trofeos.

Y yo no ofrezco eso. Mi mensaje no es “sé mejor de lo que eres”. El mío es “sé lo que estás siendo“. No hay producto ahí. No me puedo inventar un curso, un taller, un retiro que te enseñe a ser lo que ya eres porque YA lo eres. Casi nadie me compra porque todo el mundo quiere ser otra cosa diferente a la que es. Quiere pensar lo que no piensa. Y sentir lo que no siente.

Quieren Amarse, pero no Ahora que es cuando más lo (se) necesitan sino cuando se conviertan en esos humanos aparentemente perfectos con vidas perfectas, salud perfecta, mente perfecta, familia perfecta, pareja perfecta y cuenta corriente perfecta.

Amarse a medias no es amarse

Nos avasallan a mensajes que rechazan nuestro presente, nuestra humanidad, nuestra vida por completo. Y nos los creemos. Y los compramos porque estamos desesperados, no porque sean ciertos. Y entramos en un mundo espiritual, de crecimiento personal, de autoayuda, repleto de mentiras, de “maestros” que están hechos polvo por dentro, cuyo único objetivo (consciente o inconsciente) es ser un bestseller y cuya Paz interna brilla por su ausencia. Porque para ello venden esa Alma de la que tanto hablan. Para conseguir el Poder que no se creen tener y ese éxito externo tan efímero que buscan alcanzar para dejar de escuchar la voz de sus heridas (lo siento por vosotros, pero este truco no funciona. Seguid probando…).

No tienes nada que mejorar. Nada que arreglar. Nada que sanar. Nada que limpiar. Nada a lo que evolucionar. Nada que trabajar. Nada que iluminar. Está todo bien en ti. Lo único que te ocurre es que no te aceptas tal y como eres. Que NO TE ASUMES. Que quieres controlarte. Planearte. Programarte. Como si fueras un robot. Y no eres un robot, eres un ser humano emocional (como todos) que SIENTE lo que siente, no lo que le gustaría sentir.

Y si te crees que por pasarte 1, 2, 3 o 7 años de terapias o de “trabajo interior” o cumpliendo a rajatabla los mandamientos de un libro vas a lograr la felicidad eterna y dejar de sentir y de sufrir, te vas a llevar un chasco tras otro de mil pares de cojones porque la Vida no funciona así. Y hará que te caigas de tu fantasía espiritual para que aprendas a PARAR. A desnudarte de tanto rollo mental, de tanta creencia espiritual, te mires al espejo y te rindas a tu realidad. No a la Divina, sino a la HUMANA, que es la que eres de verdad.

Y te Ames así. Tan bella como fea. Tan gloriosa como echa una mierda. Y puedas sostener todas y cada una de las emociones que sientas. Y ser el HOGAR en el que abrazarlas y acogerlas, sin ningún otro análisis mental más.

¡PARA ya de rechazarte! ¡De luchar contra ti! ¡De disfrazarte de otra persona! ¡De esconder tus sombras!

¿No estás cansado de ser tan esclavo de ese idílico mañana?

¿Cómo puedes caminar cargando tanto peso sobre tus espaldas?

Es agotador, en serio. Yo he estado ahí y te suda sangre el Corazón de tanto esfuerzo. De tanta disciplina. De tanta exigencia.

¿Para qué? Para nada. Porque todo lo que alcanzas es una sensación que te dura lo que una respiración. Y luego se pasa. Y quieres alcanzar otra. Y luego otra. Y luego otra. Sólo por sentir ese subidón emocional que no tiene nada que ver con la PAZ. Con la verdadera Libertad.

¿Y a eso lo llamas Éxito? ¡Venga, no me jodas! Un poco de seriedad.

¿Cómo vas a tener Éxito si tienes tanta necesidad de él? ¿Si dependes tanto de las ventas de tus libros, de los seguidores de tus redes, de la cantidad de público que acude a tus talleres y retiros y del éxtasis de tu piel?

No os volváis IMPARABLES. Que cansa mucho estar corriendo siempre hacia ningún sitio. Que si estás mirando tanto hacia delante y hacia arriba, no puedes VER DÓNDE ESTÁS y por dónde caminas. Y si no puedes ver el lugar en el que TE ENCUENTRAS, te vas a perder. Y no te vas a Disfrutar ni a ti ni a lo que te rodea.

Cuidado con los falsos gurús que te empujan a que compres y dependas de sus milagros en lugar de señalarte que el Milagro YA ERES TÚ y que no los necesitas a ellos para nada.

Confía en ti. Y si no lo haces, como mínimo, cuestiónatelo TODO y a todos. Por muy sabios que parezcan.

Y RECUERDA que antes que ser un Alma, eres un Ser Humano. Y ser humano implica no ser ni poder ser perfecto.

Te propongo una cosa:

¿Qué tal si en lugar de jugar a ser Dios juegas a ser Tú?

Quizás descubras que la Vida es mucho más sencilla de lo que nos cuentan. Y que el único problema que tienes es CREER que tienes un problema.