Reflexiones

HAZLO CON MIEDO

Si hay algo que la Vida me ha enseñado es a hacer “siempre” aquello que siento. El arrepentimiento por no haber hecho o dicho “lo que sea” por miedo a la respuesta, a las consecuencias, es lo que peor he podido llevar.

Así que un día decidí ir a por todas, asumiendo la posibilidad de no lograr lo que quería.

Lo importante es intentarlo, no conseguirlo.
Lo importante es el camino, no el objetivo.

El miedo es Humano. No es cuestión de dejar de sentirlo sino de Comprender lo que somos y de seguir caminando con toda nuestra Humanidad de la mano.

Sea lo que sea, hazlo. Aunque estés cagado de miedo. Para que en tu último día no digas lo que dice la mayoría:
“Tendría que haberlo hecho”

Poesía

DISFRUTAR DE LA VIDA

Llega un momento, para algunas personas, en que decides enfocarte en lo que despierta en ti alegría, amor y paz. Y todo lo demás, no es que no lo veas, es que no pierdes ni un solo segundo en ello. No te apetece su regodear.

Quizás sea tan fácil como rodearte de gente que te suma, hacer aquello que disfrutas, dejar de darle tantas vueltas al pasado y al futuro, y asumir que la Vida, en ocasiones, también es jodida.

Así de sencillo como dar un paseo con una amiga mientras charláis de la vida. Compartir una paella, las arrugas y las canas con tu familia. Escuchar el canto de los pájaros, las risas de los niños, el ritmo de tus latidos, el sonido del silencio o el vaivén de las olas del mar. Anochecer con la luna. Amanecer con el sol. Atardecer en tu sofá.

Quizás sea así de fácil. Quizás no se trate de nada más.

Poesía

AMO EL CONFINAMIENTO

Amo el confinamiento… porque nadie me toca. Porque nada me toca.
Y si nada ni nadie me toca, nada ni nadie me puede ensuciar.

Amo el confinamiento… porque no me quita de mis casillas. Porque mi casilla la tengo muy conocida.
Y lo que conozco me asegura comodidad.

Amo el confinamiento… porque tengo una excusa para estar encerrada en mi casa.
Y si tengo una excusa, no tengo culpa.

Amo el confinamiento… porque nada me diferencia del resto.
Y si nada me diferencia, tampoco nada me destaca.

Amo el confinamiento porque retirada no tengo que amar a nadie más.
Y si no tengo a nadie más a quien amar, no tengo nadie que me pueda abandonar.

Amo el confinamiento… porque me mantengo alejada de la puta vida.
Y si me mantengo alejada de la puta vida, ninguna putada se me puede de nuevo tatuar.

Amo el confinamiento porque encarcelada no siento miedo.
Y si no siento miedo, puedo respirar en paz.

Aunque sea ese miedo el que más Ame mi confinamiento.
Aunque el precio a pagar sea el de no vivir a lo grande nunca más.

Amo el confinamiento…
porque, en Realidad,
la Vida me caga de miedo.

Y toda esa apariencia que me viste
tan sólo es una razón de menos.
Tan sólo es una excusa de más
para que el Amor
no vuelva a penetrar en mis entrañas.
Para que el Amor
no me recuerde
el significado de la palabra Temblar.

Reflexiones

CUANTO MENOS CONOCIMIENTO, MÁS SABIDURÍA

Recuerdo la época en la que llenaba mi mente de libros, de teorías, de técnicas, de cursos, de métodos, de títulos, de filosofías. Era un no parar. Creía que todas esas páginas me ayudarían a conocerme. A encontrarme. A saberme. Pero nada más lejos de la Realidad…

Hubo un momento en el que me di cuenta de que cuanto más me conocía, menos me Sabía. A mí y a la Vida, que vienen a SER lo mismo. Y fue entonces cuando empecé a soltar lo que creía saber. Dejaron de interesarme los talleres, las meditaciones, las lecturas y empezó a fascinarme lo que mis ojos veían. Lo que mi oídos escuchaban. Lo que mi piel sentía.

Porque al Final, eso es lo que nos llevamos. Lo que nos hace temblar. Ya sea de calor o de frialdad. Lo que hace que nuestros latidos se estremezcan. Ya sea de tristeza o de alegría. Porque TODO cuenta. Porque TODO es Vida.

¿Y acaso existe algo más maravilloso que SENTIRTE Vivo?

La mayoría están más pendientes de alimentar su mente con teorías que ni siquiera saben de dónde surgen ni de la motivación real por la que lo hacen, que de SENTIR el momento. Este AQUÍ y AHORA donde sucede, donde ES lo que están anhelando, buscando, sin ser conscientes de que ya lo tienen. De que ya lo SON.

Se ha inventado un concepto de Felicidad que no incluye la tristeza, el miedo, el vacío, la soledad, la ira, la frustración, la impotencia… Emociones, sensaciones, que forman parte de nuestra Humanidad y de las que no nos podemos desprender. Por eso, esa mayoría siguen dándose vueltas sobre sí mismos sin PARARSE a prestarse atención a sí mismos.

Porque si lo hicieran, se darían cuenta de que Lo Que Son, de que la Paz, de que el Amor, está libre de creencias; incluidas las espirituales, las conscienciales, las despertares, las no-dualidades… que muchos confunden con Sabiduría y que no son más que una teoría más que alimenta a la mente. Que no a La Verdad.

La Verdad es muy Silenciosa

Intentamos llenarla de propósitos, de misiones, de destinos, de objetivos… que florecen en nuestros pensamientos. Pensamientos que florecen, a su vez, por todo lo memorizado, conocido, Creído.

La Vida no entiende de palabras, sino de Silencios. De Vacíos, y no de llenos. De Neutralidad, y no de parcialidad.

Nos velamos la mirada con esos (auto)conocimientos, acabando cegados por la identidad “espiritual” que nos hemos Creado y que nada tiene que VER con Lo Que Somos en Realidad.

Nos metemos en la Espiritualidad para dejar de sufrir y acabamos juzgando a la Vida por tal y como Es. Lo cuál implica un enorme sufrimiento ya que no hay nada que te haga sentir peor que el Rechazo hacia lo que está siendo. Hacia lo que estás siendo.

Y se entra en un círculo vicioso de Maestros y Alumnos donde nadie Es lo que aparenta Ser. Donde nadie es capaz de Ver la Verdad de la mentira que algunos llaman espiritual. Pues no existe tal cosa como lo espiritual y lo no espiritual. Pues tan sólo es un juicio más adquirido por todo lo “conocido” en esa espiritualidad que te lleva a separarte de tu Igual; elevándote a un pedestal que te hace sentir superior a los demás y que lo único que muestra es tu absoluta Ignorancia sobre la Realidad.

Pero como no hay más ciego que el que no quiere (o puede) Ver, vamos dando lecciones de sabiduría a diestro y siniestro cuando lo único que estamos ofreciendo es otra Ilusión más.

Así que RECUERDA:

No Saber nada es el Principio de una larga Libertad.

Sal ahí “Fuera” para Vivir(te), en lugar de para Conocer(te).

La Vida no se puede ni conocer ni aprender pues es imprevisible, es inocente, es espontánea, es transparente. Igual que tú. Igual que yo.

VIVIR. Y poco más.

Poesía

LA NADA DEL MIEDO

El Miedo no es nada más que un pensamiento que nos estamos creyendo. Eso no significa que sea ni bueno ni malo. Es Lo Que Es.

Quizás, lo único que podamos hacer sea Asumir que somos Humanos. Y que, como Humanos, también sentimos miedo. Nos guste o no.

Quizás, al abrazarlo, al aceptarlo, al dejar de huir de él… nos demos cuenta de la Nada que Es. De que no tiene Nada que decirnos. De que lo que creemos de él, no ES él.

Miedo y Nada. Nada y Miedo.

Nada que Rechazar. Todo por Amar.

Libros

NUEVO LIBRO: “QUIÉN SOY”

Os informo que ya está a la venta en Amazon mi nuevo libro ¿Quién Soy? por 3,99 euros, en formato Kindle exclusivamente.

Es un libro breve, muy profundo e íntimo que me ha llevado a cuestionar todo lo que creía saber sobre mí, sobre la Vida y sobre la no-dualidad mediante microdiálogos entre Emma (E) y el Silencio (S) donde nada es lo que parece.

Os comparto el Primer Capítulo (hay 50):

¿QUIÉN SOY?

E: Llevo desde que sentí que tenía que escribir este libro cuestionándome Quién Soy. Creía que había comprendido quién era. Que yo no era mi personalidad sino el Silencio que siempre Es y siempre Está. Y, teniendo claro que no soy ese personaje llamado Emma ni su forma de sentir, de pensar y de hacer, ahora pongo en duda la que consideraba La Verdad.
Voy directa al grano: ¿Quién Soy?
S: No puedes saber quién eres pues Lo Que Eres no puede ser Consciente de sí mismo.
E: Entonces, ¿el Silencio del que tanto hablo y que puedo percibir (que no sentir) no es ese Todo, esa Unidad, que creía que era?
S: No. Si me puedes escuchar, si me puedes percibir, entonces es que estás separada de mí. Y si hay separación, no hay Unidad.
E: Pero eso siempre va a suceder. En el momento en el que soy consciente de algo, ya me estoy separando de eso. Sea lo que sea. Ya no puedo ser eso de lo que me estoy dando cuenta.
S: No eres nada de lo que puedas ser consciente.
E: En ese caso, nunca voy a saber quién soy.
S: No.
E: Y, entonces, ¿para qué tengo que preguntarme Quién Soy? ¿Cuál es la finalidad de una pregunta cuya respuesta no puedo saber?
S: ¿Para qué te ha servido hasta ahora?
E: Para descubrir que no era quien creía ser.
S: ¿Y para qué te ha servido descubrir eso?
E: Para tener Paz.
S: ¿Tienes Paz? ¿De verdad?
E: Cuando la tengo, sí.
S: ¿Qué es para ti tener Paz?
E: Aceptarme tal y como soy, sin rechazarme ni juzgarme.
S: Te vuelvo a hacer la pregunta. ¿Tienes Paz?
E: (…) Está bien. Ya sé por dónde vas. Evidentemente, no siento permanentemente esa Paz. Hay momentos en los que me veo luchando contra la Realidad y, en esos momentos, no tengo Paz. Pero no es algo que pueda evitar. Suceden solos. Por sí mismos. Son inconscientes. Y, al cabo de un tiempo, unas veces más y otras al instante, me doy cuenta de ello y es cuando puedo parar ese automatismo que se ha iniciado.
S: Vuelvo de nuevo. Si no tienes Paz, ¿para qué te ha servido descubrir quién no eres?
E: (….) No lo sé. Me están entrando ganas de llorar. ¿Ha sido todo un autoengaño?

Para más información, clic en el enlace:

Reflexiones

NADIE PUEDE SALVARTE

La mano que necesitamos es la nuestra. El amor que necesitamos es el nuestro. El salvador que necesitamos somos nosotros mismos.

Nadie puede hacer por ti lo que tú no haces. Te pueden aconsejar, recomendar, guiar… pero si pretendes que con sólo eso, obre el milagro, ¡buena suerte!

La experiencia de los demás no funciona. Sólo la tuya propia. La sabiduría de los demás no puede sustituir a la tuya.

Puedes realizar los talleres, los cursos, los retiros, las terapias, las meditaciones… que quieras que si no eres honesto contigo mismo, si no te escuchas, si no tomas decisiones, no te servirán de nada más que de montaña rusa emocional. Te darán un subidón momentáneo y poco más. Y te convertirás en un adicto a esa emoción que nada tiene que ver con la verdadera Paz.

Por eso, la mayoría se pasan años a las faldas de un Gurú, de un Maestro. Porque en el fondo, no se responsabilizan de sí mismos. En el fondo, no se atreven a mirar a sus miedos de frente. A reConocerlos. A estar con ellos mismos.

En el fondo, prefieren quedarse como están, aunque ese como están no les aporte Paz.

El Maestro debe tener sus días contados en tu vida. No puede ser alguien a quien acudas siempre que se te rompa una uña. Alguien que te tenga que dar continuamente las respuestas a tus preguntas. Porque si lo utilizas para eso, entonces es que no has aprendido nada de él. Es que sigues igual que al principio del camino.

Porque una de las cosas que enseña un Maestro de Verdad es a que no dependas de él. A que creas más en ti que en él. A que confíes más en ti que en él. A que te llames a ti y no a él. A que te retires contigo y no con él.

Los Maestros deben ser temporales y no eternos. Porque si se convierten en tu muleta, entonces te pasarás la vida cojeando. Y jamás DESCUBRIRÁS tu poder, la respuesta a “quién eres” y La Verdad de la Realidad.

Porque estas tres cosas sólo se descubren cuando saltas al Vacío de tu Oscuridad. Y cuando lo haces sólo, no acompañado por alguien más. Sea quien sea ese alguien más.

Hasta que no te quedas contigo cuando la Noche te Oscurece el Alma, no puedes caminar sola y ser totalmente independiente. Sin necesitar otros pies que no sean los tuyos.

Y hasta que no te abrazas de VERDAD en esos momentos en los que tienes el Corazón partido, en los que el Vacío te engulle y la Soledad te ahoga, siempre CREERÁS que necesitas a alguien más para que te saque de ahí.

Y cuando lo haces, cuando te quedas contigo cuando crees que más necesitas a los demás, entonces es cuando te das cuenta de que no necesitas a nadie y cuando empiezas a ELEGIR a los que te rodean para Amarlos, para Dar y no para que te Amen y para que te den lo que tú no te sabes dar.

Eso sí que es actuar en Libertad y desde la Libertad.

Mientras sigas acudiendo a un Maestro externo, seguirás ensombreciendo al tuyo Interno.

Porque mientras le escuchas a él, no puedes escuchar al tuyo.

Nadie puede salvarte, excepto Tú.

Y de ti.

Reflexiones

LIBRE DE TI MISMO

Liberarnos de nosotros mismos. De las ideas que desenfocan la Realidad. De las creencias que nos alejan de nuestro Hogar.

No hay nadie externo que nos dañe internamente. No son los juicios de otros los que nos impiden respirar en libertad, sino los nuestros propios. Lo que nos creemos de nosotros mismos, no lo que creen de nosotros los demás.

Las voces de los otros tienen la misma importancia que nuestra propia voz: ninguna. Pues esas voces (ambas) no son más que pensamientos que nuestra mente suelta por nuestra boca. Pensamientos que nada tienen que ver con La Verdad. Con lo Real.

La Verdad es Silencio. Y el Silencio no piensa. No dice. No garabatea la Vida. ES la Vida.

Creer que nuestro cuerpo es la vestimenta con el que lo adornamos es no saber “qué” es el cuerpo.

Y eso mismo creemos de nosotros mismos. Que somos la vestimenta con la que cubrimos la Existencia. Que somos el sexo que tenemos y con el que tanto nos identificamos. Que somos la tierra en la que nacimos y con la que tanto nos identificamos. Que somos la lengua que hablamos y con la que tanto nos identificamos. Que somos la profesión que tenemos y con la que tanto nos identificamos. Que somos la madre, la hija, la hermana, la pareja, la amiga…, papel con el que tanto nos identificamos. Que somos “algo” separado a Lo Que Es y con el que tanto nos identificamos.

Y con esa identificación, vamos con los puños alzados y con el pecho repleto de lazos. O de colgantes. O de tatuajes. O de símbolos. O de banderas. O de estampitas.

La Existencia, la Vida, el Silencio es desnudez. Es pureza. Es NATURALeza

No tiene adjetivos. No tiene definiciones. No tiene calificativos.

Es un “ES” que ya lo llena todo con su Nada.

No necesita de misiones, de versiones mejoradas, de por qués, de para qués, de objetivos, de propósitos, de destinos.

Su “Siendo” ya ES todo lo que necesita SER. Ya ES completo. Ya ES perfecto.

Nuestro “yo” se cree imperfecto y por eso se complementa la piel con mil y un ARREGLOS que nada tienen que ver con él. Y se deshace por las bravas de lo que considera una tara, una herida, un error. Metiéndolo todo en un abarrotado cajón.

Cajón que es un gran ventanal sombrío por el que brotan a la velocidad de la Luz las ramas que pretende, inútil-mente, ocultar.

Porque las mentiras, tanto externas como internas, tienen las patas muy cortas. Y llegan hasta donde pueden llegar. Que no es muy lejos.

Una cosa es no ser consciente de nuestra propia mentira y otra muy distinta que esa mentira no se manifieste.

¿Y cómo lo hace? Haciéndote sentir vacío, soledad, miedo y/o cualquier otro sentimiento-emoción que se aleje de tu Paz (que no de tu tranquilidad o de tu calma).

Cuando estás en Paz, en Silencio, no sientes “nada” porque no estás subida a ninguna montaña rusa emocional. Es otro estado en el que “tú”, con todas sus identificaciones-ideas-creencias, está como dormido. No está Presente.

Y con esto no estoy diciendo que el 100% del tiempo estés en ese espacio. Como seres humanos emocionales y mentales que somos, no lo considero posible. Pues no podemos controlar cuándo nos identificamos con algo y cuándo no. Se hace sólo. Sin poder evitarlo.

Únicamente estoy describiendo dos espacios en los que coHabitamos. El del Silencio es nuestro estado natural, donde reside nuestro Hogar y la Paz. Y el “yo” es nuestro disfraz, donde residen los pensamientos, los sentimientos y las emociones.

El Silencio es el más desconocido pues el “yo” hace mucho ruido y nos cuesta escucharlo pues nuestra Atención está enfocada en nuestra vestimenta, en lugar de en nuestra piel.

Al final, es una cuestión de Observación. Si no estás en Paz es que estás situado en el “yo”. Así de simple. Y no se trata de arreglar más a ese “yo”. De desaprender el “yo”. De sanar el “yo”. Se trata de DARSE CUENTA de que estás Viendo a través de sus ojos. Con sus filtros repletos de polvos ilusorios.

Cuando te das cuenta, cuando eres consciente de ello, puedes volver (decidiéndolo) a tu estado natural de Paz. Puedes decidir soltar tu “yo”. Puedes decidir no hacerle el caso que le estás haciendo. Puedes dejar de Creer lo que estás creyendo de él.

No se necesita ninguna acción más que ésa.

Liberarte de “ti” para volver a SER Lo Que Eres.

Así es cómo se Regresa al Hogar. Hogar que siempre ES. Que siempre Está. Aunque haya momentos que no lo escuchemos. Aunque haya momentos que no lo percibamos.

Nunca dejamos de Ser Lo que Somos. Lo que sucede es que, en ocasiones, nos cegamos de Lo Que Somos porque nos estamos identificando con el personaje creado y creído.

Pero poco más.

Reflexiones

EL PASADO NO SE PUEDE SANAR

Es tan simple como que el pasado no existe. Y, ¿cómo vas a sanar algo que no existe? ¿Cómo vas a estar herido por algo que no está sucediendo?

Lo único Real es el Presente. Es lo que AHORA estás sintiendo. Lo que AHORA estás pensando. Lo que AHORA estás experimentando.

A este AHORA es al que hay que atender (no existe otro), no al de hace “nosécuantosaños”.

Y aunque parezca una nimiedad, no es lo mismo creer que es el pasado el que te provoca tu dolor, que saber que es un pensamiento que estás teniendo TÚ ahora el que te lo está causando.

Si crees la primera opción, echarás la culpa a ese pasado (personas incluidas) y harás mil y una virguerías para transformar una experiencia que YA no es real. Que es tan sólo un recuerdo. Y un recuerdo no es más que un pensamiento que estás teniendo. Y un pensamiento es una falsedad. Lo que indica que estarás actuando sobre una falsedad para eliminar el dolor que AHORA tienes. Lo que indica que no funcionará, aunque percibas MOMENTÁNEAMENTE que sí lo hace.

Cualquier estado que no sea el de PAZ viene provocado por una interpretación errónea de la Realidad.

Es así de simple. Así de real. Y así de Humano.

No podemos controlar previamente a nuestra mente y sus interpretaciones porque las hace por sí misma. Son automáticas. Por eso, no podemos evitar (por muy iluminados que estemos y seamos) sentir emociones. Ser Humanos. No podemos programarnos para estar o no estar eternamente en “modo” Paz.

No es una cuestión de dejar de sentir lo que sentimos, de dejar de pensar lo que pensamos, sino de COMPRENDER cómo funcionamos. De COMPRENDER “qué” somos. Para quitarnos importancia. Para saber RENDIRNOS a Lo Que Es y a lo que no está en nuestra mano cambiar.

Si eres Consciente de que no estás en Paz, primero ríndete a esa experiencia. No la rechaces. No la interpretes. No la juzgues.

Y segundo, date cuenta de que tu estado proviene de un juicio que tu mente ha hecho AHORA. No necesitas cambiar nada de ayer. Ni analizar de dónde viene. Sólo ser consciente de ello. Porque una vez eres Consciente, ya estás fuera de ese juicio (sea el que sea). Lo estás Observando. Estás siendo “la observación”, no “lo observado” (pensamiento-emoción). Y ahí se corta la no-paz y vuelves a tu estado natural.

Otra cosa es que al instante siguiente tu mente vuelva a juzgar espontáneamente “lo que sea” y vuelvas a entrar en no-paz.

Ésta es la explicación a lo que ocurre en nuestra mente y lo que provoca esa alteración de nuestro estado natural. No tiene nada que ver con tus historias pasadas ni con tus traumas en la niñez ni con el karma ni el transgeneracional ni con tu memoria de “no sé qué”.

Es tan sencillo como estar juzgando la realidad. Como estar creyéndote un pensamiento que está juzgando “algo”. Y eso lo hacemos todos, en mayor o menor medida. La única diferencia es que no todos somos conscientes de ello una vez sucede.

Pasarte la vida desentrañando todos y cada uno de los pensamientos que juzgan es entrar en un laberinto sin salida. Es entrar en bucle con la mente. Es aferrarte a la Rueda de Samsara.

Sólo se necesita un segundo de Consciencia para que desenmascare al Instante TODOS esos pensamientos que nos estamos creyendo en ese instante. No hay que ir uno por uno pues lo importante es el estado de Consciencia no el “de qué” eres consciente. No hay que poner el foco de atención, de “curación”, en el pensamiento sino en la Consciencia.

No hay ningún pasado que se sane, hay una creencia errónea que estás teniendo AHORA, que te está alejando de la Paz AHORA.

No es la experiencia pasada la que te está hiriendo, es la creencia que estás teniendo AHORA la que lo hace. Que no es lo mismo.

Dentro de este “cómo funcionamos” está el no poder controlar nada. Siendo nada también nuestro estado de Consciencia, de Observación, de Rendición que es el que nos aleja-acerca a nuestro estado natural de Paz Interior. Y que es igual de espontáneo que esos pensamientos-creencias que tenemos.

Por eso siempre digo que “es la Vida la que manda” y no nosotros, como Seres Humanos en los que la Vida que Somos se está expresando.

¿Qué puedes hacer “tú” para estar en Paz? En Realidad, muy honestamente y de Absoluta Verdad, NADA. ¿Por qué? Porque NADIE puede evitar esa espontaneidad, pues es “obra de Dios” y no obra de humano. No se puede practicar. No se puede entrenar. No se puede controlar.

El pasado no puede ser sanado porque no existe. Y lo que no existe, no puede estar herido.

Siempre estamos viviendo el Presente. No se puede ni abandonar ni perder. Da igual lo que hagas o dejes de hacer para intentar vivir más en el Presente. No se puede vivir más el Presente de lo que ya se está viviendo. Es absurdo. Otra cosa… es que tu mente juzgue ese Presente. Pero ese juicio se está haciendo en el Presente, así que tampoco te has ido fuera de él.

Jamás puedes dejar de estar Presente pues el Presente es lo único que existe. Es lo único que Eres.

Por mucho que disfraces una mentira de verdad, seguirá siendo una mentira.

Por mucho que rechaces una verdad, seguirá siendo Verdad.

Reflexiones

LA VIDA ES LA QUE MANDA

La Vida no tienes planes. No tiene un diario en el que escribe cómo se va a manifestar. No tiene una mente pensante que imagine y cree. Y proyecte.

Es mucho más simple que todo eso que la mayoría cree. La Vida ES. Y Es espontáneamente. Sin que intervenga ningún por qué ni ningún para qué. Sin que haya una causa que provoque un efecto. Ni un karma. Ni un dharma.

No posee un ADN que la predisponga a ser o no ser de tal o cual manera.

¡No, no, no! La Vida no ES así. Es mucho más simple que todo eso…

Sólo hay que Observar el sol, la luna, las estrellas, el mar, la naturaleza… para COMPRENDER qué es la Vida. Qué es la Existencia.

SER. Sin las máscaras que nos ponemos. Sin los maquillajes con los que nos ocultamos. Sin los juicios con los que nos fragmentamos.

La Vida es la que manda, pues es Lo Que Todo Es.

Nos confundimos al creer que somos una piel que camina. O una mente que piensa. O un corazón que siente.

Y no somos nada que eso, aunque también lo seamos.

Cuando no hay piel, cuando no hay pensamientos, cuando no hay emociones ni sentimientos… ESO que queda, es lo que en Realidad Somos.

Hay algo que Existe más allá de TODOS nuestros sentidos. Algo que no es explicable. Algo que sólo puede ser Comprendido cuando se es comprendido. No antes ni al ser escuchado. Ni al ser memorizado. Ni al ser leído.

Nada sirve para Comprender lo que sólo se puede comprender al ser experimentado por uno mismo.

Ni el mejor taller. Ni el mejor libro. Ni el mejor retiro. Ni el mejor escrito.

Nada sirve. Nada sirve. Nada sirve para comprender “Qué Soy”.

La mayoría de personas quieren que los demás les den las respuestas. Las soluciones. Las señales. Las fórmulas mágicas. Las sanaciones. Las bendiciones.

Pero ignoran que nadie tiene esa capacidad de darte lo que sólo tú te puedes dar. Y aún así, se sigue dando. Y aún así, se sigue reclamando. Y aún así, se sigue vendiendo salvación. Y aún así, se sigue comprando “amor”.

Es absurdo hacer un curso sobre cómo vivir mejor. O cómo dejar de sufrir. O cómo aprender a sentir. O cómo ser tu mejor versión. Yo hice unos cuantos. De todo tipo. De todo color. Ninguno me sirvió de VERDAD.

Pues la Verdad está en la Vida misma. La Verdad está en cada Instante. En cada experiencia. Y no en una experiencia ajena. O en una voz ajena. O en una letra ajena. O en un latido ajeno. O en una piel ajena.

Pero para ENCONTRAR la Verdad tienes que estar abierta a ser una mentira. Tienes que cuestionar todas (y cuando digo todas, digo TODAS) las verdades que abanderas. Sobre todo, las que más te crees. A las que más te aferras.

Si no es así; si no estás dispuesto a desprenderte de “ti” y de todo lo que “ti” conlleva, entonces sigue con tu máscara. Sigue con tu disfraz. Sigue con tu mentira. Sigue buscando otras verdades que otros abanderan de la misma manera que haces tú. Sigue ciego ante los Maestros Pedestales. Sigue anestesiado, adormecido y obnubilado ante sus supuestos logros materiales o espirituales. Sigue comprándoles las mentiras que ignoran que están siendo.

Sigue así si eso es lo que quieres; si así ya estás cómodo; pero no digas que buscas La Verdad. Pues la Verdad está en ti porque sólo puede SER en ti. Y en nadie más.

La Vida, la sutil Existencia que casi nadie puede percibir, es la que manda. Pues ES lo único que ES.

¿Lo demás? Humo.

Que tal como viene, así de veloz se va.