Reflexiones

¿POR QUÉ SUFRIMOS?

Es muy simple: porque luchamos contra la realidad. Y entiéndase realidad como nuestros pensamientos y nuestras emociones. Lo que sucede Fuera tan sólo es una imagen. Y no es esa imagen la que nos provoca el sufrimiento sino lo que pensamos sobre ella y lo que pensamos sobre las emociones que sentimos que nos provocan los pensamientos que nos creemos.

Al creer que lo que pensamos y lo que sentimos es un error, es una tara, es una imperfección…, lo que sucede es que nuestra mente nos lleva a intentar cambiar, mejorar, arreglar… esos pensamientos y/o esas emociones. Así es cómo entramos en el Rechazo de Lo Que Es. De lo que estamos pensando. De lo que estamos sintiendo. De lo que estamos experimentando.

Así es cómo empezamos a sufrir y cómo abandonamos la Paz que siempre ES en nosotros y en cualquier otro lugar.

No son las experiencias las que nos hacen sufrir sino la interpretación que hacemos sobre ellas y sobre lo que sentimos de ellas


Vale. ¿Y ante esto qué puedo hacer?

a) Si no estás siendo Consciente de ese rechazo, de esa lucha, de esa no aceptación, NADA.

¿Y cómo soy Consciente? Si no sientes Paz es que estás luchando contra la realidad (sea la que sea). Y PAZ no es la ausencia de ciertas emociones como la tristeza, el miedo, el vacío, la ira o la soledad. PAZ es SER esas emociones. Punto final.

En cuanto te CREES que no tienes que sentirlas, bye a la PAZ. No es lo mismo un pensamiento sobre una emoción que creerse un pensamiento sobre una emoción. Los pensamientos puedes observarlos simplemente o identificarte con ellos.

El “problema” no son los pensamientos que tenemos sino que nos los creemos. Y como consecuencia de ese Creer, podemos actuamos mediante la lucha, el rechazo y la no aceptación de Lo Que Es.

b) Si estás siendo Consciente puedes DECIDIR dejar la lucha. Es así de sencillo. Es un “dejar” muy sutil. Como cuando estás discutiendo con alguien y paras de hacerlo porque “no te vale la pena”. Porque no te apetece. Porque pasas de eso.

Pues ese mismo mecanismo es el que se utiliza para dejar de creer los pensamientos que te estás creyendo sobre la realidad.

(es muy complicado de explicarlo porque estamos hablando de algo abstracto)

El error que comete la mayoría de “terapeutas-maestros-gurús” es querer cambiar esos pensamientos por otros “mejores”. Por otros más “positivos”. En este caso te podrá dar la sensación en ese momento de que estás mejor… hasta que te viene otro pensamiento que te vuelves a creer. Con lo cual te puedes pasar toda la vida en lucha por evitar tener ciertos pensamientos y ciertas emociones que no son evitables tener.

Ésta es la base de ¿por qué no funciona? ¿por qué sigo igual?

Entonces, TODAS las supuestas heridas, traumas etc que nos creemos que tenemos o que hemos heredado por nuestros ancestros no son tales. No son reales. No existen. Lo que existe es un pensamiento que me creo sobre ellas y que me genera una cierta emoción que considero (de nuevo otro pensamiento) que no debo sentir. Volviendo, de esta manera, a la lucha contra mí misma. Contra lo que estoy pensando. Contra lo que estoy sintiendo.

Y, de nuevo, se comete el error de querer curar esas heridas, esos traumas, ese transgeneracional, con la lucha que eso supone, la no aceptación de Lo Que Es , el bucle que se genera, el laberinto sin salida que se crea, la Rueda de Samsara, “el pez que se muerde la cola” y la zanahoria que el burro jamás se llega a comer.

El “problema” no son las heridas ni los traumas ni lo heredado, sino el creer (pensamiento) que esas heridas, esos traumas y eso heredado es un problema.

Es decir, lo que a mí me provocaba sufrimiento no era tener una madre alcohólica, sino el no querer tener a una madre alcohólica (lo cuál es muy humano). Era esa lucha contra la realidad la que me hacía sufrir, no el hecho en sí.

¿Que no era lo más agradable? Evidentemente. Pero ES lo que era. Y ante Lo Que Es no puedes hacer nada más que asumirlo. Más que rendirte a ello. Más que fluir con La Vida tal y como es, no tal y como te gustaría que fuera.

Y esto sirve para TODO. No hay más.

No tiene nada que ver con los hechos, sino con los pensamientos que te crees de los hechos.

De acuerdo. Y, teniendo ya claro que la clave reside en SER CONSCIENTE de cuándo estoy en modo lucha-rechazo-no aceptación, ¿cómo hago para ser consciente cuando no lo estoy siendo?

Y aquí viene el otro gran error en el que cae la mayoría de “terapeutas-maestros-gurús”:

– Por mucho que ellos te digan, NO puedes hacer NADA. No hay técnicas, no hay métodos, no hay herramientas, no hay meditaciones que te hagan ser más consciente de lo que eres (o no eres) en cada instante.

No hay NADA, absolutamente NADA, que puedas hacer o dejar de hacer para evitar esa inconsciencia cuando ya ES. Es como pretender evitar una tormenta cuando YA ha sucedido. O como pretender que no la haya nunca más.

NO ES POSIBLE controlar la Vida. NO ES POSIBLE que tú decidas no ser inconsciente. NO ES POSIBLE que tú impidas que dentro de 5 minutos o mañana sientas miedo o cabreo o sufrimiento. NO ES POSIBLE porque mañana no existe. Porque sólo el AHORA está vivo. Porque lo que sucede en cada Instante no lo puedes saber. Simplemente, ES.

Y cuando ES (ni antes ni después), tienes 2 opciones:

1. SERlo=PAZ

2. Rechazarlo=Sufrimiento

¿SABES LO QUE EN REALIDAD TE ESTOY DICIENDO?

Que la no-paz, que el sufrimiento no es evitable. Que no depende de ti. Que cuando quieres sentir Paz es porque no la estás sintiendo YA. Y ante ese YA, ya no puedes hacer nada. Que tus técnicas, tus herramientas, tus meditaciones te sirven (si es que te sirven…) únicamente para el Instante en el que están SIENDO, no para el siguiente. No para mañana. Y que si las usas con la Intención de no sufrir es porque ya estás sufriendo por no sufrir.

La Vida es un misterio. Es espontánea. Es incontrolable. Es imprevisible. Y nosotros funcionamos igual porque SOMOS esa misma Vida.

Así que: ¿Cómo vas a poder evitar lo que aún no sabes que va a suceder? ¿Lo que aún no sabes que vas a pensar? ¿Lo que aún no sabes que vas a sentir?

Yo sólo te he explicado cómo funciona nuestra mente. El motivo de por qué sufrimos cuando sufrimos. A “toro pasado”. Cuando YA has luchado. Cuando YA ha sucedido.

La VIDA nos está de-Mostrando que no podemos controlar nada. Y ese NADA incluye nuestra reacción primaria que la mayoría quiere controlar y que es incontrolable. Que esto se acepte, se asuma o no, ya es otra cosa…

Lo que te quiero decir es que TODO lo que sucede fuera y dentro de ti es PERFECTO, pues ES LO QUE ES. ES lo que está Siendo. Y lo que está siendo ASÍ, no puede estar siendo asá a la vez, por mucho que no te guste y por mucho que lo luches.

Esta obviedad la pasamos por alto constantemente. Y es esta obviedad la que nos puede alejar o acercar a la PAZ.

Porque hasta que no COMPRENDEMOS, hasta que no somos Conscientes de que lo que estamos pensando, creyendo, sintiendo, experimentando en cada momento no se puede cambiar, seguiremos luchando, rechazando y no aceptando la Realidad.

¿Eso significa que cuando lo Comprenda dejaré de sufrir por siempre jamás y entraré en un estado permanente de Paz? No. Significa que en el Instante en el que lo Comprendas sentirás PAZ.

En el siguiente Instante, ¿quién lo puede saber si aún no existe? NADIE.

Y si nadie puede saber lo que sucederá mañana, dentro y fuera de ti, nadie puede afirmar con certeza que si haces o dejas de hacer esto o aquello eliminarás el sufrimiento (y/o lo que sea) de tu vida.

La pregunta (la respuesta) es:

¿Estás dispuesto a abrirte a la Vida de tal manera que el sufrimiento (y/o lo que sea) también quepa en ella?

Si la respuesta es no, pregúntate: ¿De qué tienes miedo?

Porque si tienes miedo a sufrir, ya estás sufriendo. Y no pasa nada. Es perfecto porque así lo estás sintiendo AQUÍ y AHORA.

No te estoy diciendo que dejes de tener miedo a la Vida. No tener miedo no es una Condición que te pone la Vida para Ser Vida. Esa condición, de nuevo…, tan sólo es un pensamiento que te Crees y que te lo imPones tú a ti.

Y tampoco te estoy diciendo que tengas miedo. Ni una cosa ni la otra.

Te digo que aunque quieras sentir, pensar, SER de otra manera, no puedes porque YA lo estás sintiendo, pensando y Siendo de esa manera.

Podemos saber el motivo de por qué sufrimos. De por qué hemos sufrido. Pero si quieres saber qué sentirás mañana, no tienes más opción que esperar a mañana.

Lo que tú te imagines, lo que otros se imaginen, no son más que ideas-opiniones-pensamientos. En ningún caso Verdades, Certezas.

Así que:

¿A quién le importa lo que yo/tú/él diga…. sobre una Vida que no está Siendo?

Reflexiones

LA OTRA VISIÓN DE LA VIDA

Hay una Visión de la Vida que está más allá de la apariencia. Que no se asemeja en nada a lo tangible. Que no viene guionizada por nuestras emociones ni por nuestros pensamientos ni por nuestras creencias.

A veces, da la sensación de estar “fuera de lugar”, aunque sea la más cercana a Donde Eres. A Donde Estás.
Por eso, esos “a veces” se Silencian tanto. Porque la mayoría de personas viven tan lejos de sí mismas, de Quienes Son en Realidad, que no llegan a Comprender esa otra Visión que sus ojos no alcanzar a vislumbrar.

Los pensamientos que tienen sobre la Vida son tan “estrechos” que la Verdad no cabe entre ellos.

No tiene nada que ver con la psicología. Con el análisis exhaustivo de tu “yo”. De tu historia. De tu personalidad. De tus supuestos traumas. De tus supuestas heridas. De tu supuesto transgeneracional.
Esto también forma parte de esa minúscula visión a la que me refería.
Aparentementente muy profunda. Aparentemente muy Consciente. Aparentemente muy Divina.

La Visión de la que yo hablo no reside en el intelecto. No reside en la mente. No reside en la piel.
No forma parte de ese “cuerpo”. Ni de las teorías evolutivas que se tatúan en él.

ES en otro espacio (por llamarlo de alguna manera) que cohabita con aquel que pisan nuestros pies.

Hay una Visión de la Vida donde los pensamientos, los sentimientos y las emociones no tienen cabida.
Es Absolutamente neutra. Y esa neutralidad puede darte la sensación de indiferencia y de frialdad. Pero no porque tu Corazón se haya congelado, sino porque tu Visión está a años Luz de la experiencia física que estás respirando.

Es como si tu Atención no estuviera puesta en la Humanidad sino en la Consciencia. Y con Consciencia no me refiero al “qué” de lo que eres Consciente sino a la Consciencia en sí.
No a lo observado sino al observador.

La Visión observa sin apegarse, sin aferrarse, sin perderse en lo observado.
Es como ver una película sin identificarte con ella. Sin que te “emocione” por muy emocionable que sea porque no te estás creyendo nada de ella.

A mí ya me pasaba de niña-adolescente cuando entraba en un Pasaje del Terror. No entendía por qué a la gente le daba miedo si ya sabían que era mentira, aunque en apariencia fuera real.

Pues algo así sucede con esa Visión.

Simplemente es un “no creerte” esta película donde interpretas el papel de un ser humano. Con un sexo determinado. Con unos gustos determinados. Con una familia determinada. Con una cultura determinada. Con unas situaciones externas e internas determinadas. Con unas vivencias determinadas.

Pero es un “no creerte” que no viene de la mente. Que no tiene ninguna “razón”.
Es un “no creerte” que ES en ti. Sin más dilación. Ni connotación.

Hay una Visión de la Vida que está Desnuda de filtros, de condición y de interpretación.
De deberías y de tendrías.
De juicios y de juzgador.

Hay una Visión de la Vida que sólo puede ser vista por la misma Vida.
Que lo Contempla (de contemplar y de contener) TODO sin darle mayor o menor importancia a la manifestación de su experiencia.
Como el río que Contempla el agua que lo llena.

Hay una Visión de la Vida que no ve nada separado de ella, porque SABE que TODO es ella.
Así de Eterna.
Así de Perfecta.

Por eso no intenta arreglarse.
Por eso no intenta cambiarse.
Por eso no intenta mejorarse.
Por eso no intenta evolucionarse.

Porque no hay ninguna mejor ni peor versión de ella.
Porque cada Instante ES lo que tiene que SER.

Pero esta Visión de la Vida, la visión de la mente no la comparte.
Porque no la entiende.
Porque sus ojos no la alcanzan a ver.
Porque está fuera de su lugar de pertenencia.
Porque nuestra mente funciona “por partes”.
Y pretende, inútilmente, llegar a la UNIDAD perfeccionándose a sí misma.

Sin COMPRENDER que la UNIDAD, que el HOGAR, está fuera de ella.
Que la UNIDAD jamás se dividió.
Que la UNIDAD jamás se quebrantó.
Que la UNIDAD jamás se perdió.

Que tan sólo es una percepción de separación y nada más.

Algunos creen y/o quieren creer que lo que estamos experimentando nos va a acercar más a “Lo que Somos”.
Nos va a Regresar más a nuestro Hogar.
Pero ésta tan sólo es otra idea de esa mente que se CREE separada de la Vida. Del Hogar. De la Unidad.

Ya SOMOS lo que Somos.
Ya SOMOS lo que “tenemos que ser”.

Aunque nuestra mente no lo Comprenda, no hay ninguna razón para que las cosas sucedan.
Simplemente SON lo que son.
Simplemente SON como son.

Pero para Comprender esto, tienes que salirte Fuera de tu tiesto.
Para darte cuenta de que no eres (únicamente) el tiesto ni lo que contiene el tiesto sino el “espacio” en el que el tiesto y lo que contiene el tiesto ES.

No eres la impermanencia sino LO que permanece.

Eres la VIDA, no la forma en la que se muestra la Vida.

Y la Vida es, ha sido y siempre será Eterna.

No eres TÚ quien muere. Es tu “forma” quien lo hace.

El que sólo se cree que es “forma”, temerá su Muerte.
Los que nos Sabemos VIDA, nos será indiferente su cercanía.

Hay una Visión de la Vida que respira más allá de la apariencia.
Y está PRESENTE para TODOS.
Y está PRESENTE.
Y Está.
Y ES…
el SILENCIO que TODO lo Escucha.

El SILENCIO que TODO lo Ve.

Reflexiones

LOS SANITARIOS NO SON HÉROES, SON HUMANOS

Hay “algo” que flota en el ambiente que me chirría. (Aviso a navegantes: voy a ser políticamente incorrecta. Muy incorrecta). Esas capas de Superman y Superwoman que les estamos colgando a los sanitarios pesan mucho. Demasiado para un Ser Humano. Y les puede pasar factura. De hecho, estoy segura de que emocionalmente ya lo está haciendo.

Lo siento, pero no. Yo me niego a cargarles con el disfraz de Dios. Con el papel de Salvador. Como si pudieran decidir a quién salvan y a quién no.

No sé explicar exactamente qué es, pero hay una voz que me grita: ¡Por ahí no!

Hoy no he salido a aplaudir. Ayer me sentí una marioneta. Como un robot al que habían programado para que a las 20h saliera al balcón. No sé hasta qué punto somos conscientes de lo que hacemos. De si es porque de verdad lo sentimos o si se ha convertido en una obligación. En una obligación más autoimpuesta que socialmente impuesta. Para que no te miren mal. Para que tú mismo no te fustigues si tus manos no acompañan a las de tus vecinos.

Me da la impresión (es tan sólo una sensación…) de que cada aplauso que damos es una piedra en su mochila que cargamos. Quizás al principio resultaba necesario. Emocionante. Pero ahora… no sé. Ahora ya no sé…

No son perfectos. También se equivocan. También tienen miedo. También lloran. Y es como si entre todos les estuviésemos reclamando que en estos momentos dejaran de ser humanos. Que su misión es salvarnos y YA. Que no tienen permiso para caerse. Para derrumbarse. Que no tienen permiso ni siquiera para enfermar.

¿Alguien es Consciente de lo que supone eso? ¿Alguien es Consciente de lo dañina que es esa presión para su mente y para su Corazón?

Yo creo que ni siquiera ellos lo saben. ¿Sabes por qué? Porque no tienen tiempo para mirarse al espejo. Para sentirse. Para cuidarse. Para salvarse… Porque “los héroes” no pueden perder ni un segundo de su Vida en ellos mismos. Porque “los héroes” lo único que pierden es su vida por la de los demás.

Y eso no es justo. Porque su vida vale igual que la nuestra. Porque ellos también tienen una familia a la que no están atendiendo por atender a la tuya y a la mía.

Y no. No es su trabajo. Su trabajo es cuidar, es acompañar, es hacer todo lo posible para que el cuerpo se cure. En ningún caso es salvar vidas. En ningún caso es perder la suya.

Pueden tener mucha maña, pero lo que no tienen es ese poder. Porque no son héroes. Son Humanos. Tanto dentro del hospital como fuera. Tanto con mascarilla como sin ella.

Ellos no pueden Responsabilizarse de los miedos de Toda la Humanidad (ya es hora de que cada uno se haga cargo de los suyos). Ellos no tienen por qué aguantar lo inaguantable. Ellos no tienen por qué enfermar para que otros no lo hagan.

¿Yo me quedo en casa pero tú no tienes derecho a pisarla porque “me tienes que salvar”? ¿Yo me quedo en casa pero eres tú el que te contagias…? ¿Haz que yo no me ahogue, pero a nadie le importa que te “ahogues” tú? ¿O cómo va esto? ¿De qué estamos hablando? ¿De que yo soy más importante que tú? ¿De que tu deber es protegerme a toda costa?

¿Dónde están los héroes que salvan a “los héroes” ? ¿O tampoco tienen derecho a que alguien cuide de ellos?

No sé… Hay “algo” que me chirría. Y quizás, sólo quizás…, sea la respuesta a esta pregunta:

¿Alguien les ha preguntado, acaso, si quieren ser Héroes? ¿Alguien les ha preguntado si quieren dar su salud por la nuestra? ¿Alguien ha tenido, al menos, la decencia de pedirles permiso para colgarles ese papel?

Lo siento, pero no. Yo no les voy a llamar Héroes. Y tampoco les voy a volver a aplaudir. Prefiero que sean ellos los que decidan libremente “quién quieren ser”. Porque también tienen ese derecho. Igual que lo tienes tú. Igual que lo tengo yo.

Y no seré yo la que se lo arrebate de cuajo. Pues tampoco yo soy Dios. Pues tampoco lo es el “mando único”. Pues tampoco lo eres tú.

Reflexiones

ESTAR CON UNO MISMO

ESTAR CON UNO MISMO no entiende de espacios externos, sino de internos. Por ello, siempre estamos con nosotros mismos. A todas horas. Independientemente de dónde estemos y de con quién estemos.

Porque para estar contigo mismo, para escucharte, para conocer cómo funciona la mente, para saber quién eres… sólo te NECESITAS a ti. Y a nadie más que a ti.

Tu PRESENCIA es tu Maestra. Es donde habitan tus respuestas. Donde reside tu Paz. Tu Hogar.

CREEMOS que necesitamos la Presencia de otros para VER. Para SABER. Pero no es cierto. Porque la sabiduría implica experiencia, no teoría. Y todo lo que no surja en y de ti, es teoría. Es alimento para la mente, simple-mente.

Los “retiros” en los que aprendí más, en los que puede COMPRENDER quién era de Verdad, fueron aquellos en los que me encontraba sola, en mi propia casa y sin nadie que me sostuviera más mi propia Presencia.

¿Por qué?
– Porque no había nadie que me dijera lo que tenía y no tenía que hacer, más que YO.
– Porque no había nadie cuyo supuesto poder ensombreciera el mío.
– Porque no había nadie que me estuviera dando las respuestas que sólo yo y en mí puedo encontrar.
– Porque eran mis brazos, y no los de otros, los que me abrazaban.
– Porque era mi piel, y no la de otros, la que mis lágrimas acariciaba.
– Porque sólo estaba yo. Y al estar sólo yo, no puedo huir de mí. No puedo acudir a nadie más a que me “salve” de lo que sólo yo me puedo “salvar”. Ante lo que sólo yo me puedo Rendir.

No estoy diciendo que no se tenga que pedir ayuda.
Estoy diciendo que hasta que no te quedas contigo, no puedes DESCUBRIR toda la sabiduría, el poder y el Amor que YA ES en ti.
Estoy diciendo que hasta que no te adentras tú solito, sin el apoyo de nadie más, en TI, y te sientes sin barreras, sin muros, sin separaciones ni fronteras, CREERÁS que tienes que pasar diferentes niveles, estados, dimensiones, escalones, vidas… para Regresar a ti.
Y CREERÁS que los demás te tienen que enseñar a gatear, a caminar y a respirar.
Y CREERÁS que todo lo que has aprendido de la vida, de ti, ha sido gracias a ellos.
Y CREERÁS que sin ellos, sin esos gurús-maestros, tú solito no hubieras podido ni puedes.

Pero es sólo una CREENCIA. Una apariencia.
Una Creencia, una apariencia, que sólo destapas, que sólo descubres cuando te Retiras contigo mismo y te das cuenta de que, en Realidad, no necesitas a nadie que te indique cuál es tu Camino ni cómo Caminar.
Porque en ese momento lo estás haciendo tú solita sin ningún hombro en el que apoyarte.
Porque, en Realidad, siempre lo has hecho por ti misma, aunque creyeras o te hayan hecho creer que lo hacías mal.

Y no estoy diciendo que nunca te apoyes en nadie.
Digo que hasta que no te apoyas en Ti, en tu Presencia y en la de nadie más, no dejas de CREER que tú sola no puedes.

Porque para ser LIBRE, para poder ELEGIR si te ayudan o te ayudas, tienes que SABER que Tú Puedes. Y ese saber (no intelectual) sólo te lo da la experiencia de la Soledad.

La Soledad de los demás no te enseña nada. Es la tuya la única que puede iluminar tus mentiras.

No es lo mismo ESTAR CON UNO MISMO acompañado por uno mismo que estar con uno mismo acompañado por los demás.

Reflexiones

SER UNO CON LA VIDA

Hay pocos Seres Humanos que confíen en la Vida. Que se rindan a ella teniendo la certeza de que “todo está bien” aunque en apariencia no lo esté.
Aunque a nuestra mente no le guste lo que ve.

CONFIAR en la Vida no significa estar ciego a ella. A lo que está sucediendo. A lo que estás sintiendo.
No significa no querer ver lo que estás viendo por temor a sentir lo que crees que no deberías sentir.
No significa quedarte con las manos cruzadas y esperar que tus rezos solucionen esa parte de la vida que sólo las “manos” del ser humano puede desenvolver.

Hay que saber distinguir muy bien lo que es “de Dios”, de la Vida, de lo que es del Humano.
Muchas personas lo confunden. Tanto por una lado, como por el otro. Y sólo ven 1 de esas 2 Realidades.
Unos por miedo. Otros por ignorancia.

Para CONFIAR en la Vida tienes que confiar en ti. En que todo lo que sientes o puedes sentir es perfecto porque ya ES en ti. Porque todo lo que ES, sea lo que sea, no puede ser de otra manera en ese Instante.

Algunos humanos quieren ser Dioses para no enfermarse. Para no sufrir. Para no sentir inseguridad, tristeza o miedo.
Y se disfrazan de Dioses. Y comen como Dioses. Y hablan como Dioses. En un intento de que la Vida no les toque.

Lo que no saben es que TODA la Vida es Dios.
Lo que no saben es que por mucho que intenten ser lo que no son, jamás dejarán de ser lo que son.
Porque si hay algo que define a la Humanidad, desde el principio de su existencia, es su Vulnerabilidad.

Pretender ser invulnerable, en el sentido que sea, es inútil. Es como si el agua pretende no mojar.

La Vida nos toca a todos, porque la Vida ES en nosotros. Y sólo el que la teme, quiere ponerse a salvo de ella.
Lo que no saben… es que esa pretensión de salvación es la que provoca su Separación y el alejamiento del Hogar, de la Paz, que tanto anhelan alcanzar.

No puedes ponerte a salvo de ti mismo. No puedes huir de ti mismo. De lo que estás pensando. De lo que estás sintiendo. Te puede dar la sensación de que los muros que tu mente ha alzado contra la vida son impenetrables. Pero sólo es una sensación. Porque esos muros no sirven para impedir la entrada de lo que YA está Dentro.

CONFIAR en la Vida no significa que la Vida, con todo lo que ésta conlleva, no te vaya a Tocar.
CONFIAR en la Vida es ABRIRTE a que te toque “lo que sea”. Incluida la Soledad. Incluida la Muerte. Incluida la enfermedad.

Y “abrirse” no significa “hacer para”. No es una acción externa, sino interna. No es tirarse por un precipicio. No es ser un imprudente.
Es una apertura de mente y de corazón total y absoluta.

Saber de tu Vulnerabilidad es el acto más supremo de Humildad.

Para re-Conocer tu Vulnerabilidad es necesario ser muy valiente.
Para re-CONOCER tu miedo es necesario abrirse a su Presencia. Y mirarlo a los ojos. Y ser UNO con él.

Sólo el que re-Conoce su miedo SABE que no hay nada que temer. Sabe que no es necesario eliminarlo. Ni hacerlo desaparecer.
Porque SABE que el miedo es ignorancia. Es desconocimiento. Y sólo puedes CONOCERLO, experimentándolo. Siéndolo. Abriéndote a él.

Siguen habiendo muchas personas que se cierran al Miedo. Y se cierran porque les da miedo. Lo que implica sentir el Miedo que tanto temen sentir y del que tanto se esfuerzan, de múltiples formas y maneras, en huir.

Eso no es CONFIAR en la Vida. Porque el Miedo también forma parte de la Vida cuando Es en ella.

Para SER CONSCIENTE del miedo (o de cualquier otra emoción) tienes que estar sintiéndolo. No puedes ser consciente de algo que no está sucediendo, eso es obvio.
Es esa Consciencia la que te va a permitir ELEGIR qué hacer con ese miedo.

Porque no es lo mismo sentir miedo que actuar con miedo.

Y muchas personas también están confundidas con esto. Muchas personas le echan la culpa al miedo de todos los males. Cuando el miedo es tan solo una emoción más.

Es la INCONSCIENCIA la que nos hace actuar CON miedo.
La misma INCONSCIENCIA que nos hace querer eliminarlo de nuestra Humanidad.

Y mientras sigas huyendo del miedo, mientras le sigas temiendo, jamás podrás CONOCERLO. Y si no lo conoces, no podrás SER CONSCIENTE, SABER (de sabiduría) que sentir miedo es como sentir alegría.
Beben de la misma Fuente. Nacen del mismo vientre.

Pero para saber (de sabiduría) que beben de la misma Fuente, que nacen del mismo vientre, tienes que ser TÚ quien lo VIVA, quién lo experimente, quién lo APRENDA. Y no CREERTE, sin más, lo que otros cuentan.

Porque si te CREES todo lo que lees, todo lo que escuchas, todo lo que “curseas”, sin ni siquiera ponerlo en duda, sin ni siquiera com-PROBARLO, corres el riesgo de convertirte en una teoría andante que se cree invulnerable.

No es lo que sientes, es lo que haces con lo que sientes.

Sólo es LIBRE aquél que conoce ambas caras de la moneda. Y el único método, técnica, herramienta… para conocerlas es adentrarte en ellas. Es experimentarlas. Es SER ellas. Es SER UNO CONTIGO.

CONFIAR en la Vida no es evitarla. Es SERLA por COMPLETO.

Pero no me creas, por favor. Yo tan sólo soy una teoría más para ti.
Compruébalo. Sé tu propio Maestro. Descubre la Sabiduría que ya ES en ti.

YO CONFÍO EN TI.

¿Confías tú en ti?

Reflexiones

LA PAZ ES PRESENCIA

LA PAZ no se puede sentir, no se puede Ser, si estás rechazando el Instante Presente.
El Instante Presente es todo aquello que sientes.
Es todo aquello que piensas.

En Realidad, lo de Fuera simplemente es un escenario.
Es la carátula del disco interno que tú INTERPRETAS.
Lienzos que la Vida pinta y que nuestra mente juzga como correctos o incorrectos.
Como bien o mal.
Como bonitos o feos.
Con sus “deberías” y “no deberías” pensar o sentir esto o aquello.

La Paz no habita ahí.
La Paz no habita en las etiquetas.
La Paz no habita en lo que NO estás siendo.

La Paz es VIDA, no una “forma” de Vida en exclusiva y en particular.

Nuestros miedos son Vida.
Nuestras inseguridades son Vida.
Nuestras rabias son Vida.
Nuestras frustraciones son Vida.
Nuestras vulnerabilidades son Vida.
Nuestras tristezas son Vida.
Nuestros vacíos son Vida.
Nuestras soledades son Vida.
Nuestras no-Paz son Vida.
Nuestras enfermedades son Vida.
Nuestros virus son Vida.
Nuestra Muerte es Vida.

Si rechazas la Vida, sea cual sea su manifestación, estás rechazando la Paz.

Si te SEPARAS de ti, sea cual sea tu manifestación, te estás separando de la Paz.

La Vida, lo que sucede en ella, SIEMPRE se da Aquí y Ahora.
Y si se da Aquí y Ahora, continuamente, espontáneamente, no puedes SABERLA ni ayer ni mañana.

La palabra ALCANZAR implica tiempo. Implica futuro.
Y la Paz no está Allí (lejos), sino Aquí (cerca).

VIVIR significa ser la Vida que estás siendo en cada momento.

Que tú la Interpretes como no perfecta no significa que no lo Sea. Ésa tan sólo es tu Idea de la Vida.
De cómo tiene que ser o no ser.
De cómo tiene que latir o no latir.

La VIDA no es una idea mental.
Es LO QUE ES.
Sin ningún ingrediente más.

RENDICIÓN es la Aceptación Absoluta y COMPLETA de TODO lo que estás experimentando.
De TODO lo que estás Siendo.
Tras todos nuestros juicios,
ahí es donde descansa el Amor y la Paz.

Nada ni nadie te puede enseñar a RENDIRTE, más que la propia Vida. Más que tu propia experiencia de vida. La de nadie más.

Porque para RENDIRTE (y así descubrir esa Paz), no puedes huir ni evitar aquello que estás sintiendo y pensando.
Es necesario abrazarlo. Es necesario SERLO con cada poro de tu piel.
Es necesario que seas UNO con ello.

Por eso, cualquier herramienta, cualquier técnica, cualquier método, cualquier enseñanza, cualquier meditación… que implique una evasión, una huida (que viene a ser lo mismo que un rechazo) de lo que estás pensando o sintiendo en ESTE INSTANTE (sea lo que sea) para lo único que te servirá es para darte cuenta de que no te sirve para nada (si es que te das cuenta de ello…).

TÚ, con tu permanecer contigo en cada momento, eres “la técnica”.
TÚ, con tu Presencia, eres “el método”.
TÚ, con tus alegrías y tus penas.
Con tus risas y tus lágrimas.
Con tus subidas y tus bajadas.
Con tus valentías y tus cobardías.
Con tus sabidurías y tus ignorancias.
Con tus silencios y tus ruidos.
Con tus carencias y tus abundancias.
Siempre EN TI.
Siempre CON-TIGO.

Porque no hay nada que sea en Ti
que no deba ser Amado.

Ya sea un virus, un miedo, un pensamiento, un sollozo o un placer.

NO HAY CAMINO HACIA EL AMOR.
LA VIDA ES EL CAMINO.

Reflexiones

¿HAS PROBADO CON DEJAR DE LUCHAR?

CREER que por rezarle a Dios, por escuchar música de “alta vibración”, por llevar una dieta saludablemente milagrosa, por sonreírte en el espejo mil veces al día, por pegarte una estampita de la Virgen de Lourdes en el pecho o por repetirte cien veces al oído “a mí el virus no me pilla”…
vas a no contagiarte ni a tener síntomas de contagio (no es lo mismo la primera que la segunda)
es como CREER que por rezarle a Dios, por escuchar música de “alta vibración”, por llevar una dieta saludablemente milagrosa, por sonreírte en el espejo mil veces al día, por pegarte una estampita de la Virgen de Lourdes en el pecho o por repetirte cien veces al oído “mi cuerpo es impenetrable”…
las balas que te están disparando en primera linea del frente van a rebotar contra tu piel, sin más.
O como CREER que por saber nadar, no te vas a ahogar ante un Tsunami si te pilla en primera linea del Mar.
O como CREER que por perfumarte de incienso y pedirle de una manera amorosa a una paloma que no te cague, no te va cagar.

Nadie sabe lo que le va a deparar la Vida.
Nadie sabe lo que mañana sucederá.
Y da igual todos los reMedios que utilices para evitarla.
Si te tiene que tocar el virus, la ola, la bala o la cagada… te va a tocar igual.

Y con esto no estoy diciendo que no comas sano, que no reces, que no seas amable contigo misma, que no aprendas a nadar, que no te pongas mascarilla, que no escuches música para meditar o que no hables con las palomas.

Digo que bajes de las nubes y plantes los pies en la Tierra.
Digo que si te contagias,
NO TE SIENTAS CULPABLE por no haber rezado más…
o por no haber comido más ecológico…
o por no haberte sonreído tanto…
o por haber sucumbido al miedo…
o por no haber sido un católico mejor…
o por no haberte portado bien…
o por haber pecado…
o por no haber “vibrado” más alto

PORQUE NI TU EGO NI TÚ SOIS DIOS.
PORQUE NINGÚN SER HUMANO ES INMUNE A LA VIDA. Ni siquiera aquellos que tienen tanta necesidad de inmunizar(se) y (la).

¿Has probado con RENDIRTE a la Vida, con abrirte Absolutamente a ella, con dejar de controlarla tanto y de evadirte de Todo lo que sucede en ti?

¿Has probado con dejar de luchar?

Reflexiones

LA HORA DE LOS GURÚS HA ACABADO

Ha llegado la hora de que nos responsabilicemos de nuestra Maestría. De nuestro poder interno. Ése que muchos creen que no tienen. Ése que muchos creen que sólo pueden acceder a él si suben de nivel.

Ha llegado la hora de que soltemos la manita de mamá Maestra y de papá Maestro y que agarremos con fuerza la nuestra. Y que dejemos de buscar salvaciones y salvadores externos.

Ha llegado la hora de que nos demos cuenta de que aquellos a los que hemos subido a un altar, aquellos a los que tanto veneramos, aquellos cuyos pies besamos y por los que nos arrastramos, tienen los mismos miedos que nosotros. Las mismas tristezas. Las mismas inseguridades. Los mismos dolores. Y las mismas oscuridades. Aunque ellos los nieguen. Aunque ellos intenten ocultarlos.

Ha llegado la hora de que abramos los ojos de la Consciencia. Y en lugar de admirar tanto al otro, nos adMiremos un poquito a nosotros. Porque TODOS somos IGUALES. Igual de vulnerables. Igual de Humanos.

Te invito a que te pasees por la casa de esos Maestros que dicen que no tienen miedo, que ellos son inmunes, que “ellos ya han llegado”, que venden milagros y que tienen en su poder el poder de curarte. De sanarte. De mejorarte. De empoderarte. De transformarte. De iluminarte. Con sus libros. Con sus cursos. Con sus talleres. Con sus meditaciones. Con sus técnicas. Con sus métodos. Con sus herramientas. En lugar de señalarte las tuyas. Ésas que nada tienen que ver con efectos placebo ni con tiritas que tal y como se ponen, se quitan… Para que luego NECESITES volver a ellos, para que te las vuelvan a poner ELLOS (a un precio más o menos económico) con SUS manitas.

(Lo llaman generar Dependencia)

Te invito a que los Observes en Silencio. Para que el velo de tu ceguera pueda caerse y que así, al darte cuenta de que no son ni más ni menos que tú, que en realidad no saben ni más ni menos que tú, en lugar de acudir a ellos cuando tengas lo que consideras un problema, acudas A TI. Y te escuches. Y te respondas lo que sólo tú te puedes responder. Y te abraces como sólo tú te puedes abrazar. Y te Ames como sólo tú te puedes Amar.

Porque si siempre huyes de ti, porque si siempre les perSIGUES a ellos, jamás te darás cuenta del poder tan enorme que YA ERES. Porque para ser Consciente de él, tienes que permanecer contigo. Tienes que ESTAR contigo.

La Vida ha querido que dejemos de hacer Retiros con los demás para que los hagamos con nosotros mismos

Para que nos Descubramos, para que nos SEPAMOS, a través de nuestra propia Soledad.

Ha llegado la hora de que dejemos de comprar píldoras de espiritualidad que otros se han inventado y que nos miremos a los ojos. A los nuestros, no a los de otros. Para que podamos VER de lo que nos escondemos. Lo que rechazamos. Lo que excluimos. Lo que etiquetamos como negativo. Para que podamos acceder a los cajones donde encerramos partes de nosotros que no Amamos. Para que podamos VER que detrás de nuestros miedos, sólo hay ignorancia y desconocimiento. Y que nada ES lo te has creído ni lo que te hacen creer.

Pero esto sólo tú lo puedes Hacer. Con el exclusivo acompañamiento de tu piel. De tu piel con (tu) piel.

Hasta que no te tiras al agua, no puedes aprender a nadar

Ha llegado la hora de que nos tiremos a nuestro Vacío. De que dejemos ya una teoría que está más que caducada y nos pongamos (nuestras) manos a (nuestra) la obra. Y dejemos de echar pelotas Fuera. Y dejemos de pretender que los Sabios Maestros nos llenen y nos completen con sus Ideas. Ideas que tampoco son suyas, sino que han adquirido de la misma manera.

En estos tiempos que corren, donde los que no tienen miedo por su salud lo tienen por su economía (o por ambos), pueden utilizarse, aún con más ahínco, estrategias de Márketing Comercial Espiritual donde la manipulación brille por su presencia. Y nos hagan CREER que Ellos tienen NUESTRA respuesta. Que Ellos tienen NUESTRA Luz. Que Ellos tienen NUESTRO poder. Que Ellos tienen NUESTRO método. Que Ellos son NUESTRO milagro. Y que su Camino es NUESTRO camino. Y lo pongan a la venta. Y lo compremos por doquier.

Te invito a que te pasees por sus casas. Y observes lo bien puestas y colocadas que están sus palabras para que caigamos en la trampa. En la trampa que su miedo ha urgido para reLlenar los agujeros de sus bolsillos.

La hora de los Gurús ha acabado. ¿Sabes por qué? Porque ya no los necesitamos. Porque ya no los necesitas. Porque del mismo modo que tú solita te caes, puedes ponerte también en pie con tus propios pies, y no con los pies de los demás.

Porque la Sabiduría no se memoriza sino que se “sabe” día a día a través de la misma Vida. Porque el verbo Amar no entiende de cursos ni de palabrerías. Ya sean dichas o escritas.

Sólo tienes que creértelo. De verdad, es tan sólo una cuestión de creérselo.

Pero “no me compres”… pues no estoy en venta yo ni mi experiencia. Pues no tiene precio. Ni tampoco recompensa. Pues es mía y sólo mía. La tuya, la tienes que encontrar TÚ. Sin (mi) ayuda.

Yo SÍ CREO QUE PUEDES. Sin técnicas. Sin métodos. Sin herramientas. Sin gurús. Sin iluminados. Sin maestros. Tan “solo” con tus latidos. Tan “solo” con tu PRESENCIA.

Así que adelante. ¡Salta a tu Vacío interno!

Ha llegado la hora de que vayas a por TI.

Reflexiones

EL COVID NO ES COMO UNA GRIPE

Hay muchas personas que siguen creyendo (por necesidad psicológica inconsciente o por ignorancia) que lo del COVID-19 es como una gripe y que la alarma la crean los medios de comunicación provocando miedo en la sociedad.

Los sanitarios (soy enfermera), ya sea directa o indirectamente por compañeros, tenemos muy claro que ésta es otra Fake New más, muy presente entre los “espirituales” y que mucho daño está haciendo, por su imprudencia, a los que SÍ saben con al menos muchísima más certeza (porque están en primera línea) que nada tiene que ver una cosa con la otra. Ni por el tipo de virus que es ni por las consecuencias que se están viendo.

Es como si comparas la gripe con un resfriado o la depresión con la tristeza.
Quizás, los que no sepan, al ver superficialmente similitudes, crean eso. Pero los que sí saben, se echan las manos a la cabeza cuando lo escuchan.

Ayer le pregunté a una compañera de trabajo enfermera que está en urgencias de un Hospital de Barcelona y es también profesora de Universidad, si consideraba que el COVID-19 era como una gripe y si lo que había en realidad era mucha alarma y exageración generada por los medios (y los miedos).
Tiene una experiencia de más de 30 años en hospitales.

Su respuesta:

“No es como la gripe. Es mucho más contagiosa que la gripe. Hay gente que puede ser positiva asintomática y contagia. Es más contagiosa porque cada portador contagia a más personas que la gripe.
Y los infectados que hacen problemas de neumonía, son más complicadas. Pueden llegar a hacer fibrosis pulmonar y la neumonía normal no lo hace.
Si fuese como una gripe, no estarían los hospitales como están. En invierno, con la gripe también aumenta el trabajo y los ingresos, pero ni punto de comparación con esto. Y el personal sanitario no se protege de los pacientes infectados de gripe como nos disfrazamos ahora con el COVID-19, ya que se contagia muy rápido.
Yo tengo compañeras enfermeras y médicos de mi edad (40 y tantos) ingresados en UCI y entubados.
No es una tontería. Yo no había visto el hospital como lo veo ahora y llevo 30 años trabajando en hospitales.”

Que muchas personas causen con síntomas leves no significa que haya que quitarle importancia porque hay otras muchas que causan con síntomas totalmente opuestos en gravedad. Con patologías previas o no.
Cuanta más exposición tengas al virus, cuanta más carga viral te “entre”, más te afectará. Y dará igual lo súperinmune que seas, lo “alto que vibres” y lo “trabajado que estés”, porque tendrás muchas probabilidades de acabar hospitalizado.

Con la gripe se pueden colapsar las urgencias en un momento dado. Lo que no se colapsan son las UCIS ni los respiradores.

Evidentemente, desde el sofá de nuestra casa, desde la no experiencia, es muy fácil hablar y equivocarnos sobre lo que hablamos.
Yo si me quedo con mi visión de la situación también puedo decir que no pasa nada porque yo estoy estupendamente de salud y lo llevo de maravilla.
Pero porque no estoy viendo el GLOBAL, sino únicamente mi parcela. Mi individualidad. Mi ombligo.

Y mi parcela, mi pieza de puzzle, no es el puzzle entero.

Si desde el principio no se hubiera tratado el COVID-19 como una simple gripe (que es lo que escuchábamos en los medios de comunicación, políticos etc que supuestamente nos alarman), posiblemente no estaríamos en la situación que nos encontramos porque se hubieran tomado medidas preventivas antes.

Así que, por favor, por los sanitarios que se están jugando literalmente su salud y su vida por la salud y la vida de los demás, y a los que tanto aplaudimos, antes de compartir una noticia, unos datos, una OPINIÓN de estas características, sed prudentes y aseguraros, como mínimo, de que es cierta.

Porque las consecuencias de la IGNORANCIA pueden resultar peores que las de ese MIEDO al que tanto miedo… se le tiene.

No os creáis todo lo que dicen por ahí. Tampoco os creáis lo que digo yo. Cuestionadlo antes de darlo por válido.

Os aseguro que es muy indignante para un sanitario que está viendo todo lo que puede llegar a provocar y provoca el COVID-19 que se haga ver que esto es como una gripe.

Aún no sabemos prácticamente nada del COVID-10. Es totalmento NUEVO. Lo estamos conociendo día a día.
Así que me resulta irresponsable, imprudente y de una ignorancia absoluta que en estos momentos se haga ese tipo de comparativas o de cualquier otra. Porque para comparar dos situaciones, ambas tienen que haber sido estudiadas, analizadas y finalizadas. Y no es el caso porque aún estamos al principio de una de ellas.

Nos quejamos mucho de los medios de comunicación.
Mirémonos un poquito al espejo, si eso…

Y si tanto miedo te da lo que el miedo pueda provocar…, te invito a que te lo tomes como una oportunidad para descubrir que hay tras él y en esa necesidad de controlarlo tanto.

Lo que falta es Tierra. Mucha toma de tierra.

Y, sobre todo, Humildad. Mucha humildad.

Reflexiones

LA NO EXISTENCIA DE LA RAZÓN

Casi todo el mundo busca Razones sobre lo que estamos experimentando con el COVID-19 para que su mente pueda tener la sensación de control a través del (supuesto) conocimiento.

Nos las encontramos para “todos los públicos”:

  • Las de cuidar el Planeta
  • Las de transformar la Sanidad
  • Las de darnos cuenta de lo Importante
  • Las de cambiar de Dimensión
  • Las de subir un escalón en la Humanidad
  • Las de ascender en la Espiral
  • Las del Karma
  • Las Conspiranoicas Illuminatis
  • Las Evolutivas
  • Las de Consciencia
  • Las de Iluminación
  • Las de SOMOS UNO
  • Las de Recordar lo que es Amar
  • Las de soltar el control
  • Las de trascender la Muerte
  • Las de acabar con el Miedo
  • Las de Regreso al Hogar
  • Las de sanación de traumas, heridas y transgeneracional
  • Las de “Aprender a”
  • Las de “lo que cada uno se quiera imaginar”

Como si la Vida tuviera un “plan para”.
Como si la Vida no sucediera HOY, sino que viviera en el ayer y en el mañana.

Casi todo el mundo sigue NECESITANDO saber el por qué y el para qué sucede lo que sucede.
El por qué y el para qué existe lo que existe.

Y no lo estoy juzgando. Forma parte del Juego esa Búsqueda Espiritual donde quizás, sólo quizás… la respuesta sea: PARA NADA en particular.
Pero es divertido ver cómo cada uno de nosotros trata de agarrar con la mano las respuestas que más convencen a su mente. Y cómo intentamos convencer de ellas a los demás.

Aunque hay otra posibilidad, otra opción, que casi nadie contempla:
– ¿Y si no hubiera ninguna razón? ¿Y si sencillamente Lo Que Es, Es porque así Es Lo Que Es?
Dicho de otra manera: porque sí y YA.

La mayoría de personas necesitan una razón para la existencia del Sol. Y la encuentran. Cada uno “a su semejanza y manera”.

Pocas… se quedan observándolo, sintiéndolo, viviéndolo, Siéndolo.
Sin ninguna pretensión, intención, necesidad… más.

VIENDO la ABSOLUTA PERFECCIÓN.

¿Y si nadie tuviera la razón, no porque no la tengan sino SIMPLE-MENTE porque no exista ninguna en REALIDAD ?