EL AMOR NO ENTIENDE DE ARREGLOS

¿Sabes a qué suena el llanto de un bebé? A Vida. Cuando nacemos, lo primero que hacemos es llorar. O eso dicen… No nos juzgamos a nosotros mismos por hacerlo. No buscamos la causa de nuestras lágrimas. No nos analizamos. No nos pensamos. Simplemente, lloramos porque así lo sentimos.

Es curioso, ¿no? Que el llanto sea nuestra primera reacción humana y “la segunda” sea pasarnos la vida intentando evitarlo. Como si llorar fuese un error. Como si sentir tristeza o rabia o ira o miedo o vacío o soledad no estuviese permitido. Como si SENTIR abiertamente fuese “de críos”.

En ocasiones, me pregunto por qué tanto afán en no parecer Humanos. En no sentir lo que estamos sintiendo. En no mostrarnos vulnerables, cuando es la vulnerabilidad la que nos conecta a unos con otros. La que hace que empaticemos. Que intimemos. Que seamos compasivos. Que nos comprendamos. Que nos aceptemos. Que nos amemos.

Pero, ¿cómo vas a empatizar con el otro si te estás juzgando a ti mismo por sentir según qué emociones? ¿Por no ser, pensar o actuar como dicen que seamos, pensemos y actuemos?

¿Cómo vamos a amar si no nos amamos a nosotros?

Le estaremos recriminando al otro lo que sea continuamente, de una manera más o menos sutil. Le estaremos forzando a que cambie lo que nosotros no consideramos correcto en su forma de ser. En su personalidad. Le juzgaremos. Le condenaremos. Le castigaremos. Actuaremos con él/ella de la misma forma que actuamos con nosotros.

Si tú te crees incorrecta, incompleta, si te crees que tienes algo que arreglarte, verás esas mismas taras en el otro. Y las rechazarás igual que las rechazas en ti.

Caminamos por la Vida como si estuviésemos en obras. Como si el Mundo fuese una eterna construcción donde nunca nada está bien. Donde nunca nada ni nadie es Perfecto. Donde siempre podemos ser mejores. Donde siempre podemos ser “más que”.

Y yo me pregunto: ¿mejores que quién? ¿Mejores que aquellos que tampoco se sienten mejores…?

Así es cómo nos vemos a nosotros mismos cuando nos miramos al espejo: con mil arreglos que hacernos, tanto por Fuera como por Dentro. Mil arreglos que jamás llegan a 0.

Llora. Llora como un bebé. Cántale a la Vida tus lágrimas. A Ella no le importa ni el cómo ni el por qué ni el para qué. Ella te Ama así de Vulnerable. Así de Sentida. Y así de Humana.

Llora. Llórate. Que no eres un robot. Que no eres una máquina. Que eres un SER.

EL AMOR NO ENTIENDE DE ARREGLOS.

EL AMOR AMA SIN CONDICIÓN

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