Reflexiones

PONERNOS LA ZANCADILLA

Los extremos llaman a los extremos. La Vida se encarga de equilibrarlo todo. Pero lo hace sin ánimo de equilibrar. No hay una intención. No hay un por qué. No hay un para qué. Simplemente, sucede así. Sin más.

Por eso, si existe la riqueza también debe existir la pobreza. Si existe la Luz también debe existir la Oscuridad. Si existen las izquierdas, también las derechas. Si existe el bien, también el mal.

Da igual lo que hagamos o dejemos de hacer porque no somos nosotros los que intervenimos sino una mano Mayor que no tiene tacto ni piel.

Cuando sacas un hielo del congelador, éste se deshace porque su temperatura se equilibra con la del exterior. El hielo se calienta y el ambiente se enfría.

Nos creemos Dioses al pretender que aquel extremo que no nos gusta desaparezca sin darnos cuenta de que si lo hace, el otro que nos encanta lo hará también.

Nos quejamos de que el Mundo está fatal. Pero no es verdad. Sólo es a lo que prestamos atención. El Mundo está PERFECTAMENTE EQUILIBRADO en sus energías. Otra cosa es que seamos conscientes de la otra parte.

Hay personas que actúan como monstruos. Y es la misma cantidad de personas que lo hace como ángeles. Pero estas últimas pasan más desapercibidas; lo cual no significa que no existan.

Si enciendes la tele y pones la noticias parece que el Ser Humano sea un caos. Que esté enloquecido. Siempre con violencias, luchas, insultos, peleas, abusos de poder, quejas, faltas de respeto. Pero la Realidad no es esas noticias; lo cual tampoco significa que sean falsas o mentiras. Significa que para Ver la Realidad tienes que abrir su abanico y contemplarlo COMPLETO.

No sirve quedarse sólo con una parte. No sirve juzgar a alguien o a algo únicamente por una cara de su moneda. Eso es ignorancia, no sabiduría.

Es tan falso querer ver sólo lo positivo como querer ver sólo lo negativo. Ya sea del Mundo, de uno mismo o de los demás.

AMAR implica conocer el Todo. Si sólo ves una parte, si sólo conoces una parte, ¿qué se supone que estás amando? ¿Tu fantasía?

Amar las zancadillas que nos ponemos a nosotros mismos es igual de importante que amar los abrazos que nos damos. Porque esas zancadillas también forman parte de nuestra existencia en ese momento, aunque no nos guste ni reconocerlas ni mirarlas.

Gana el que logra asumir sus derrotas. ¿Y cómo se asumen? Disfrutando del Juego… de la Vida.

Cuando disfrutas del Camino, le quitas importancia a las piedras con las que te tropiezas porque las incluyes en Él. No pretendes caminar un camino sin ellas. No te pasas la vida mirando hacia al suelo para esquivarlas, para mejorarlas, para arreglarlas…, perdiéndote así la Belleza del Paisaje que te envuelve.

¿Te imaginas vivir la única Vida que tenemos mirando siempre hacia el suelo “por si acaso”? Menuda pérdida de vida sería…

Cuando veas, escuches, leas… una desgracia, Recuerda que hay una dicha sucediendo al mismo tiempo.

Cuando una lágrima te esté mojando las penas, recuerda que hay una sonrisa esperando bañar tus alegrías.

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