Entrevistas

ENTREVISTA REALIZADA POR CRISTINA PAZ

Os comparto la entrevista que me ha realizado Cristina Paz de https://labrujuladelalma.blogspot.com/.

¿Se puede definir la Alegría?

Se puede intentar, pero ninguna definición, ninguna palabra, puede acercarse a Lo Que Es. Ya sea Alegría, Amor o Paz.

Sólo la experiencia propia puede hacerte Comprender (no a un nivel intelectual, mental) lo que Es un determinado Sentir. En este caso, la Alegría.

Y aunque lo experimentes, tampoco podemos tener la certeza de que lo que tú sientes es lo mismo que lo que siento yo. Así que, aunque yo te defina la Alegría, estará muy lejos no sólo de Lo Que Es sino también de Lo Que Es para ti.

Partiendo de esta base que sirve para cualquier otro intento de definición de cualquier otra “cosa”, para mí la Alegría es un estado que implica (consciente o inconscientemente) agradecimiento. Tú no puedes estar Alegre y, a la vez, cabreado con la Vida porque no te da lo que tú quieres. Es incompatible.

La Alegría aparece cuando te das cuenta de que todo es perfecto. Cuando dejas de juzgar. A ti, al Mundo y a los demás. En ese Instante, sientes que no te falta nada. Que ya Eres todo lo que “tienes que” ser. Que no hay nada que arreglar. Que cambiar. Que mejorar.

Y ahí es cuando el agradecimiento por el simple hecho de estar viva, de Ser Vida, de poder Sentir esa Vida en todas sus formas y desde nuestra maravillosa Humanidad-Dualidad… se une a la Alegría de ser Tú. Sin ponerle al ninguna traba ni ninguna objeción.

¿Qué la despierta en ti?

La despierta la Comprensión de que ya estoy completa. De que ya soy en todo momento Perfección. De que no tengo nada que alcanzar.

La despierta la poca importancia que le doy a mi personaje, a Emma. Al personaje de los demás. A los sucesos que me acontecen. A mis emociones. A mis pensamientos.

La despierta el Saberme Viva. Y Vida. Y lo increíble que es poder experimentar la Vida tal y como el Ser Humano la experimenta. Con esa pasión. Con esa intensidad. Con esa dualidad sin la cual no podríamos Sentirnos. Ya sea mediante lágrimas o mediante sonrisas. Ambas son Vida. Y es La Vida (no LO que se vive) el Milagro que la mayoría pasamos por alto.

Cuando me desconecto de esa Comprensión, desaparece la Alegría. Que no la Perfección…

Hubo un tiempo en el que pretendía que esa Comprensión, esa Alegría, esa Paz, fuera permanente. Y en esa pretensión, perdía de nuevo la Alegría. Pues lo que había debajo era miedo. ¿A qué? A la Vida. A esas formas de Vida que nos han dicho que no son correctas, plenas, abundantes, espirituales, no-duales.

Una trampa más de nuestra mente en la que caemos muchos. Hasta que Comprendes, de Verdad, que la Vida lo es Todo. Tanto la “alegría” como la “pena”. Y que es el significado que le damos, la interpretación que le damos, la creencia que le damos, la que nos la hace sentir de una manera o de otra.

Puedo sentir perfectamente Alegría de Vivir estando triste. Lo puedo sentir si Comprendo que la tristeza es el mismo milagro de Vida que la alegría.

Si me he creído que la tristeza, el vacío, la ira, el miedo, la soledad… son emociones erróneas, son taras, son “no aptas para evolucionados-iluminados” empezaré una lucha contra mí misma cada vez que las sienta. Querré desterrarlas de mi vida, ignorando que mi vida no existe. Que lo que existe es La Vida que todo lo incluye. Que todo lo Ama pues Todo Es Ella. Sin excepción.

No hay nada que te aleje más de la Alegría que el rechazo hacia ti misma.

¿Dónde la sientes? 

No la siento, la Soy. Y cuando Eres, el espacio donde Eres es Infinito. Es Eterno. No hay lugar, pues es Vacío. No hay cuerpo. No hay piel.

No hay un “dónde la siento”. Sólo hay “la siento”. Sólo hay “la Soy”.

¿Tiene algún opuesto la Alegría?

Aunque entiendo como ser humana los opuestos, no contemplo la Vida con opuestos.

Igual que entiendo que la Tierra la hemos dividido en continentes, en países, en comunidades, en provincias…, yo no la veo, no la siento “por partes”. Para mí es todo UNO.

De la misma manera, hemos dividido, catalogado y juzgado, los Sentires en varios. Les hemos dado una forma. Una definición. Un significado particular a cada uno de ellos. Diferenciando los unos de los otros. Clasificándolos en mejores y peores. En positivos y negativos. Igual que hemos hecho con los sexos, con las razas, con las religiones, con las ideologías, las banderas, las filosofías…

El Ser Humano se ha dedicado a Separar la Vida, cuando la Vida es sólo UNA “cosa” que ni siquiera tiene nombre.

E igual hacemos con nosotros mismos. Nos separamos en buenos y malos. En carentes y abundantes. En tristes y alegres. En tontos e inteligentes. En gordos y flacos. En conscientes e inconscientes. En despiertos y dormidos. En terrenales y espirituales. En duales y no duales. Cuando nada de ello existe. Cuando todos somos “la misma cosa”: Existencia. Vida.

¿Cómo vas a sentir Alegría si te separas de Lo Que Eres? ¿Si rechazas Lo Que Eres?

No hay opuestos, pues no existe el “2”, sino únicamente el UNO.

¿Y algún sinónimo?

Sinónimo no. Pero te puedo decir que la Alegría va de la mano de la Gratitud y de la Paz. Se dan a la vez.

¿Tiene color, sabor, aroma, se ve? 

La Alegría, como todos los Sentires, se refleja en la mirada. Es una mirada que brilla. Que sonríe. Que quema. Como si un cañón de Luz hubiera poseído tus ojos.

Sabe a Plenitud. Huele a Tierra. Y su color es el mismo que el de los Latidos.

¿Cómo la evocarías?

Dejando de intentar evocarla. La Alegría no se puede conseguir. No se puede lograr. Ni alcanzar. No hay técnicas. No hay métodos.

Cualquier pretensión de querer serla, tenerla, poseerla, será en vano. Perseguir la Alegría es como perseguir la Felicidad. O a una mariposa. Cuanto más corras hacia ella, más lejos de ella estarás.

La Alegría, la Paz, la Felicidad, son estados que suceden por sí mismos. En realidad, según cómo lo Comprendo yo, TODO sucede por sí mismo. Todo es espontáneo. Y nosotros, nuestro personaje, forma parte de ese Todo.

Aparentemente, nosotros hacemos algo. Nosotros evolucionamos. Nosotros aprendemos. Nosotros cambiamos. Pero nada tiene que ver con “nosotros”. Emma no decide sentir Alegría o miedo o ira o una Paz inmensa. Emma no decide qué pensar ni cómo pensar ni cuándo dejar de hacerlo. Emma no decide Comprender lo que Comprende ni cuándo lo Comprende. Emma no decide ser “consciente de” o “inconsciente de”. Emma no decide. Igual que la oruga no decide intervenir en el proceso de transformación a mariposa ni puede manipularlo ni no convertirse en mariposa.

Nos creemos que hacemos algo, cuando simplemente somos canales de Vida, que ni pinchamos ni cortamos.

No se pueden forzar los estados. No depende de “nosotros”. No tenemos ese poder. Somos ilimitadamente limitados en nuestra humanidad.

A veces, siento Alegría. A veces, siento tristeza. A veces, siento ira. A veces, agradezco. A veces, no lo hago. A veces, me doy cuenta de mis juicios. A veces, los juicios vuelan solos sin que pueda evitarlos.

Asumir que somos unos COMPLETOS ignorantes y que no podemos controlar la Vida (incluyéndonos a nosotros mismo pues nosotros somos esa Vida) es el sumun de la Sabiduría.

Si sientes Alegría no tienes necesidad de evocarla. Si no sientes Alegría, lo mejor que puedes hacer es Amar tu no-alegría.

¿Y cómo Amas tu no-alegría cuando no la estás amando? No tengo ni idea. Habría que preguntárselo a La Vida, que es la que manda…

Y, por último, si hay algo que te gustaría compartir con nosotros que estamos en este encuentro en directo por zoom, adelante. 

Hace poco escribí un artículo en el que recordaba lo Alegre que me sentía hace unos años. La intensidad con la que vivía. El poco miedo que tenía a Sentir, a experimentar, a Vivir. Y sufría bastante.

Hace unos 8 años, me adentré en el mundillo “espiritual” porque quería dejar de sufrir. Me apunté a meditación para “controlar mi mente”. Qué inocente… Y ahí inicié un viaje hacia la Profundidad. Hacia Dentro. Y profundicé tanto que me olvidé de Vivir. Que me separé de la intensidad de la Vida. Y cuanto más me separaba, más la temía.

Me metí en una burbuja espiritual donde el autonocimiento se convirtió en mi huida.

La Alegría innata que me caracterizaba se fue apagando poco a poco.

Hace muy poquito que me di cuenta de que lo que en Realidad tenía era miedo. Miedo a sentir. Miedo a que la Vida me doliera de nuevo.

Tengo Paz, pero no siento esa Alegría de Vivir. Y no se puede sentir si la caminas con una armadura en tu Corazón. Y hay una armadura espiritual muy potente que muchos tienen/tenemos y bajo la que nos escudamos para no lanzarnos al Vacío.

Con esto quiero decir que hay que saber mantener el equilibrio entre el Fuera y el Dentro. Entre estar en Silencio y gritarle al viento. Porque si te pasas el día profundizando, corres el peligro de desconectarte de la Vida. De la experiencia de Vida Humana tan maravillosa que tenemos y somos.

Invito a todos a que se arriesguen, a que sientan y vivan más y se autoconozcan menos. A que se maravillen con la dualidad. A que se equivoquen. A que lloren. A que se derrumben. A que se despeinen. A que también sean caos.

Que la Vida también duele. Y que, por doler, no es menos Perfecta. Ni menos Vida.

Si quieres Alegría, vas a tener que mojarte.

Hay que saber cuándo retirarse del Retiro para que el Retiro no se convierta en tu nueva máscara. En tu nuevo disfraz. Y te impida sentir “La Alegría de Ser Tú”.

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