TRANQUILO, TODOS SOMOS RAROS

Acabo de escuchar en una película algo así como: “la Paz es algo que hay que cuidar, mimar, sembrar, alimentar. Y eso los hombres no saben hacerlo”. Es la respuesta de un Abad a un joven religioso de la época templaria que preguntaba si alguna vez hubo Paz en el Mundo.

Antes soñaba con ese Mundo de Paz donde nuestras diferencias nos igualaban. Donde nuestras rarezas no nos separaban. Donde el respeto estaba por encima de la razón. Donde el pasado no se utilizaba para mantenerse en una lucha que sólo daña. Donde las creencias y las ideologías no se subían a ningún altar para mirar por encima del hombro a las demás.

Ahora me dedico a intentar SER esa Paz. A no dejarme arrastrar por mis juicios. Por mi soberbia. Por mi “yo sé más que tú”. Y, sobre todo, por la ignorancia que me parió. ¿O fui yo la que la parí a ella…?

Y cuando no pretendo demostrar nada a nadie (incluida a mí), cuando me dejo llevar por el sonido de mis latidos en lugar de por mi ruido, cuando Contemplo la Vida sin mayor ánimo que el de Contemplarla, sentirla, vivirla y Serla…, entonces es cuando la Paz ES en mí. Y cuando yo la puedo transmitir.

Sólo hace falta un Instante para descansar en la Paz que descansa en cada uno de nosotros

Sólo hace falta una Intención. La Intención de decidir escoger la Paz antes que la Guerra.

Es tan simple. Tan sencillo. Caminar en lugar de correr. Disfrutar en lugar de esforzar. Sentir en lugar de rechazar. AHORA en lugar de ayer o de mañana…

Si estuviésemos más en Silencio podríamos escuchar que nuestros lamentos no son más que nubes de pensamientos que nada tienen que ver con la Realidad. Pero nos empeñamos en analizar, en buscar, en estudiar, en conocer, en conseguir, en lograr. Y en esa búsqueda perseguida, forzada, metódica, teñida, coloreada…, nos dejamos de Ver. Nos dejamos de Escuchar. Nos dejamos de Sentir. Nos dejamos de Saber.

Empezamos a ponerle normas, reglas, mandamientos, leyes, correcciones, incorrecciones, virtudes, defectos, sombras, iluminaciones… a la Vida. Siendo nuestra piel también una forma de esa Vida.

Y en ese lugar de ilusoria Perfección, perdemos la Paz. Pues la Paz está carente de “deberías”, de “tendrías” y de tanta teoría.

Tengo un peluche de E.T. al que, en ocasiones, le doy las buenas noches. Lo acuesto en el sofá, lo miro a unos ojos que parece que me están viendo y le beso en la frente. Me despierta una ternura increíble. Es tan bonito…

Hay personas que no me hacen sentir nada y un peluche me hace sentir Todo. Sí. Soy rara. ¿Y qué?

Quizás la mayor de las conquistas del Ser Humano sea la de asumir sus rarezas, en lugar de luchar contra ellas. De querer cambiarlas. Arreglarlas. Mejorarlas. Iluminarlas.

Quizás la Vida tan sólo consista en compartirlas. Una rareza, una poesía, un baile, una canción, una manta, una lágrima, una sonrisa y alguna que otra puesta de Sol.

Quizás la Vida se trate de vivirla. Y poco más.

Así que puedes estar tranquilo, pues todos somos raros. Aunque la mayoría sigan intentando fingir que no.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .