Poesía

CON EL AMOR BASTA

Queremos conseguir tantas cosas, alcanzar tantos objetivos… que se nos olvida que CON EL AMOR BASTA.

Quizás sea necesario acumular frustraciones, lágrimas y peores versiones para darnos cuenta de lo sencillo que resulta ser feliz. Sencillo porque cuesta muy poco. Tanto de pesetas como de sudores.

Quizás debemos encerrarnos durante un tiempo con nuestras pajas mentales… para descubrir cómo Hacernos el Amor en el Silencio de nuestras sábanas.

Quizás se trate únicamente de dejar de darle vueltas a las historias que nos contamos para que nuestros nudos se deshilachen sin tantas filigranas.

Quizás el no mirar atrás sea un olvido necesario para poder Ver dónde Eres, dónde Estás y cuál es tu Verdad.

Quizás tenemos que perder partidas, entradas y salidas… para poder ganar el juego de aprender a disfrutar de la Vida.

Quizás con dejar de arreglarnos el rostro, las penas y las canas… y empezar a Sentirnos tan Humanos como nos han parido sea suficiente para encendernos las ilusiones y las ganas.

Quizás… CON EL AMOR BASTA para amarnos.

Quizás nuestro Hogar siempre ha habitado en la Tierra que pisamos.

Reflexiones

SI NUNCA TE EQUIVOCAS, ESTÁS BIEN JODIDO

Tenemos que caernos para aprender a levantarnos. No hay más. Es así de sencillo. ¿Y qué es lo complicado, entonces? Que queremos aprender sin tropiezos. Sin experiencias. Y eso es imposible. De los imposibles de Verdad, no de los que te venden que se pueden hacer Realidad.

A nadie le gusta sufrir. Eso es evidente. Ni enfermar. Ni que nuestro Corazón llore de dolor. De impotencia. De vacío. De soledad. De frustración.

El tema es a que La Vida no le interesan nuestras preferencias. Ella se dedica a SER y punto. No se tiene miedo a sí misma. No se esconde en ninguna cueva para que la lluvia no le moje. No se disfraza de lo que no es para que nadie la Vea tal y como es. Porque no se cree imperfecta. Porque no se cree con heridas. Con defectos. Con taras. Porque no se juzga. Porque no se castiga. Porque no se condena.

Pero nosotros, los Humanos…, tenemos esa manía de creernos que tenemos que ser lo que no somos. Esa manía de rechazarnos tanto. Esa manía de tan poco Amarnos.

Y de manía en manía nos vamos abandonando a nuestra propia deriva, culpando a las manías de otros por la infelicidad con la que nuestra piel respira. Metiendo a nuestra Responsabilidad en un pozo sin fondo. Y sin fondos.

Nos falta humildad para asumir nuestros errores. Nos sobra soberbia para poder pisar con los pies en la Tierra.

“Si nunca te equivocas, estás bien jodido”. Esta frase la escuché en la serie “Madres”. Se la decía el padre de una adolescente ingresada por anorexia a la madre cuando ésta quería seguir sobreprotegiéndola.

Si nos metemos en una burbuja (a nosotros o a aquellos a quienes amamos) quizás nos caeremos menos, pero te aseguro que el dolor por convertirte en un moribundo es muchísimo más devastador que el de haber tenido una mala experiencia.

Cuando Despiertas a la “sensación de estar Vivo”, a la importancia de estar Viva, es como si un rayo te atravesara por dentro y te dijera:

Pero, ¿qué coño estás haciendo escondida en esa guarida? Sal AHORA mismo ahí Fuera y Vive. Y grita. Y salta. Y baila. Y canta. Y ríe. Y llora. Y Siente. Y experimenta. Y haz lo que te apasiona. Déjate de tanta gilipollez y desnúdate de una vez. Que la Vida pasa. Y cuando menos te lo esperas, se te lleva por delante el “mañana ya lo haré”.

Te pega un buen revolcón, te sacude el miedo inconsciente que te mantenía dormida en los laureles y te arranca de cuajo las pieles con las que te vestías de muerta.

Es como si, de repente, te salieran Alas y quisieras volar todos los vuelos que habías cancelado durante ese tiempo. Hay unas ansias de Vivir, en mayúsculas, increíbles. Un aprecio infinito por lo sencillo. Por lo simple. Por el canto de un pájaro. Del viento. O del mar. Por el olor a asfalto. Por el sonido de una compañía amiga. Por la familiaridad de la familia…

Todo te parece bien. Hasta le sonríes a la apariencia de mal cuando toca a la puerta de tu diván.

Y te observas Quedándote Contigo cuando el Sentir te empieza a incomodar, en lugar de salir pitando y culpando a los demás de tu alta sensibilidad.

Para poder Agradecer La Vida de esta manera antes tienes que haberla maldecido. Y para maldecirla tiene que haberte jodido de lo lindo.

El sufrimiento forma parte de esta Vida dual y humana nuestra. Y no conozco a ningún Maestro-Gurú que no haya sufrido. Al contrario. Lo han hecho y mucho. La diferencia con otros sufridores es que ellos no han sucumbido a su pena. No se han quedado atrapados en su historia ni enganchados a sus piedras. Las han sabido (de sabiduría) Soltar.

Y cuando digo soltar no me refiero a aniquilarlas de tus entrañas, sino a abrazarlas. A COMPRENDERLAS. A Amarlas.

Así que si te has equivocado, ¡enhorabuena! ¡Felicidades! No te ocultes de tu Vulnerabilidad. No menosprecies tu Humanidad. Aprende. Comprende. Y sigue caminando. Y sigue latiendo.

Porque si te escondes de La Vida, ella te atrapará con su Vacío y su Soledad. Y entonces, cariño mío, entonces… sí que estarás bien jodida.

Entrevistas

ENTREVISTA REALIZADA POR CRISTINA PAZ

Os comparto la entrevista que me ha realizado Cristina Paz de https://labrujuladelalma.blogspot.com/.

¿Se puede definir la Alegría?

Se puede intentar, pero ninguna definición, ninguna palabra, puede acercarse a Lo Que Es. Ya sea Alegría, Amor o Paz.

Sólo la experiencia propia puede hacerte Comprender (no a un nivel intelectual, mental) lo que Es un determinado Sentir. En este caso, la Alegría.

Y aunque lo experimentes, tampoco podemos tener la certeza de que lo que tú sientes es lo mismo que lo que siento yo. Así que, aunque yo te defina la Alegría, estará muy lejos no sólo de Lo Que Es sino también de Lo Que Es para ti.

Partiendo de esta base que sirve para cualquier otro intento de definición de cualquier otra “cosa”, para mí la Alegría es un estado que implica (consciente o inconscientemente) agradecimiento. Tú no puedes estar Alegre y, a la vez, cabreado con la Vida porque no te da lo que tú quieres. Es incompatible.

La Alegría aparece cuando te das cuenta de que todo es perfecto. Cuando dejas de juzgar. A ti, al Mundo y a los demás. En ese Instante, sientes que no te falta nada. Que ya Eres todo lo que “tienes que” ser. Que no hay nada que arreglar. Que cambiar. Que mejorar.

Y ahí es cuando el agradecimiento por el simple hecho de estar viva, de Ser Vida, de poder Sentir esa Vida en todas sus formas y desde nuestra maravillosa Humanidad-Dualidad… se une a la Alegría de ser Tú. Sin ponerle al ninguna traba ni ninguna objeción.

¿Qué la despierta en ti?

La despierta la Comprensión de que ya estoy completa. De que ya soy en todo momento Perfección. De que no tengo nada que alcanzar.

La despierta la poca importancia que le doy a mi personaje, a Emma. Al personaje de los demás. A los sucesos que me acontecen. A mis emociones. A mis pensamientos.

La despierta el Saberme Viva. Y Vida. Y lo increíble que es poder experimentar la Vida tal y como el Ser Humano la experimenta. Con esa pasión. Con esa intensidad. Con esa dualidad sin la cual no podríamos Sentirnos. Ya sea mediante lágrimas o mediante sonrisas. Ambas son Vida. Y es La Vida (no LO que se vive) el Milagro que la mayoría pasamos por alto.

Cuando me desconecto de esa Comprensión, desaparece la Alegría. Que no la Perfección…

Hubo un tiempo en el que pretendía que esa Comprensión, esa Alegría, esa Paz, fuera permanente. Y en esa pretensión, perdía de nuevo la Alegría. Pues lo que había debajo era miedo. ¿A qué? A la Vida. A esas formas de Vida que nos han dicho que no son correctas, plenas, abundantes, espirituales, no-duales.

Una trampa más de nuestra mente en la que caemos muchos. Hasta que Comprendes, de Verdad, que la Vida lo es Todo. Tanto la “alegría” como la “pena”. Y que es el significado que le damos, la interpretación que le damos, la creencia que le damos, la que nos la hace sentir de una manera o de otra.

Puedo sentir perfectamente Alegría de Vivir estando triste. Lo puedo sentir si Comprendo que la tristeza es el mismo milagro de Vida que la alegría.

Si me he creído que la tristeza, el vacío, la ira, el miedo, la soledad… son emociones erróneas, son taras, son “no aptas para evolucionados-iluminados” empezaré una lucha contra mí misma cada vez que las sienta. Querré desterrarlas de mi vida, ignorando que mi vida no existe. Que lo que existe es La Vida que todo lo incluye. Que todo lo Ama pues Todo Es Ella. Sin excepción.

No hay nada que te aleje más de la Alegría que el rechazo hacia ti misma.

¿Dónde la sientes? 

No la siento, la Soy. Y cuando Eres, el espacio donde Eres es Infinito. Es Eterno. No hay lugar, pues es Vacío. No hay cuerpo. No hay piel.

No hay un “dónde la siento”. Sólo hay “la siento”. Sólo hay “la Soy”.

¿Tiene algún opuesto la Alegría?

Aunque entiendo como ser humana los opuestos, no contemplo la Vida con opuestos.

Igual que entiendo que la Tierra la hemos dividido en continentes, en países, en comunidades, en provincias…, yo no la veo, no la siento “por partes”. Para mí es todo UNO.

De la misma manera, hemos dividido, catalogado y juzgado, los Sentires en varios. Les hemos dado una forma. Una definición. Un significado particular a cada uno de ellos. Diferenciando los unos de los otros. Clasificándolos en mejores y peores. En positivos y negativos. Igual que hemos hecho con los sexos, con las razas, con las religiones, con las ideologías, las banderas, las filosofías…

El Ser Humano se ha dedicado a Separar la Vida, cuando la Vida es sólo UNA “cosa” que ni siquiera tiene nombre.

E igual hacemos con nosotros mismos. Nos separamos en buenos y malos. En carentes y abundantes. En tristes y alegres. En tontos e inteligentes. En gordos y flacos. En conscientes e inconscientes. En despiertos y dormidos. En terrenales y espirituales. En duales y no duales. Cuando nada de ello existe. Cuando todos somos “la misma cosa”: Existencia. Vida.

¿Cómo vas a sentir Alegría si te separas de Lo Que Eres? ¿Si rechazas Lo Que Eres?

No hay opuestos, pues no existe el “2”, sino únicamente el UNO.

¿Y algún sinónimo?

Sinónimo no. Pero te puedo decir que la Alegría va de la mano de la Gratitud y de la Paz. Se dan a la vez.

¿Tiene color, sabor, aroma, se ve? 

La Alegría, como todos los Sentires, se refleja en la mirada. Es una mirada que brilla. Que sonríe. Que quema. Como si un cañón de Luz hubiera poseído tus ojos.

Sabe a Plenitud. Huele a Tierra. Y su color es el mismo que el de los Latidos.

¿Cómo la evocarías?

Dejando de intentar evocarla. La Alegría no se puede conseguir. No se puede lograr. Ni alcanzar. No hay técnicas. No hay métodos.

Cualquier pretensión de querer serla, tenerla, poseerla, será en vano. Perseguir la Alegría es como perseguir la Felicidad. O a una mariposa. Cuanto más corras hacia ella, más lejos de ella estarás.

La Alegría, la Paz, la Felicidad, son estados que suceden por sí mismos. En realidad, según cómo lo Comprendo yo, TODO sucede por sí mismo. Todo es espontáneo. Y nosotros, nuestro personaje, forma parte de ese Todo.

Aparentemente, nosotros hacemos algo. Nosotros evolucionamos. Nosotros aprendemos. Nosotros cambiamos. Pero nada tiene que ver con “nosotros”. Emma no decide sentir Alegría o miedo o ira o una Paz inmensa. Emma no decide qué pensar ni cómo pensar ni cuándo dejar de hacerlo. Emma no decide Comprender lo que Comprende ni cuándo lo Comprende. Emma no decide ser “consciente de” o “inconsciente de”. Emma no decide. Igual que la oruga no decide intervenir en el proceso de transformación a mariposa ni puede manipularlo ni no convertirse en mariposa.

Nos creemos que hacemos algo, cuando simplemente somos canales de Vida, que ni pinchamos ni cortamos.

No se pueden forzar los estados. No depende de “nosotros”. No tenemos ese poder. Somos ilimitadamente limitados en nuestra humanidad.

A veces, siento Alegría. A veces, siento tristeza. A veces, siento ira. A veces, agradezco. A veces, no lo hago. A veces, me doy cuenta de mis juicios. A veces, los juicios vuelan solos sin que pueda evitarlos.

Asumir que somos unos COMPLETOS ignorantes y que no podemos controlar la Vida (incluyéndonos a nosotros mismo pues nosotros somos esa Vida) es el sumun de la Sabiduría.

Si sientes Alegría no tienes necesidad de evocarla. Si no sientes Alegría, lo mejor que puedes hacer es Amar tu no-alegría.

¿Y cómo Amas tu no-alegría cuando no la estás amando? No tengo ni idea. Habría que preguntárselo a La Vida, que es la que manda…

Y, por último, si hay algo que te gustaría compartir con nosotros que estamos en este encuentro en directo por zoom, adelante. 

Hace poco escribí un artículo en el que recordaba lo Alegre que me sentía hace unos años. La intensidad con la que vivía. El poco miedo que tenía a Sentir, a experimentar, a Vivir. Y sufría bastante.

Hace unos 8 años, me adentré en el mundillo “espiritual” porque quería dejar de sufrir. Me apunté a meditación para “controlar mi mente”. Qué inocente… Y ahí inicié un viaje hacia la Profundidad. Hacia Dentro. Y profundicé tanto que me olvidé de Vivir. Que me separé de la intensidad de la Vida. Y cuanto más me separaba, más la temía.

Me metí en una burbuja espiritual donde el autonocimiento se convirtió en mi huida.

La Alegría innata que me caracterizaba se fue apagando poco a poco.

Hace muy poquito que me di cuenta de que lo que en Realidad tenía era miedo. Miedo a sentir. Miedo a que la Vida me doliera de nuevo.

Tengo Paz, pero no siento esa Alegría de Vivir. Y no se puede sentir si la caminas con una armadura en tu Corazón. Y hay una armadura espiritual muy potente que muchos tienen/tenemos y bajo la que nos escudamos para no lanzarnos al Vacío.

Con esto quiero decir que hay que saber mantener el equilibrio entre el Fuera y el Dentro. Entre estar en Silencio y gritarle al viento. Porque si te pasas el día profundizando, corres el peligro de desconectarte de la Vida. De la experiencia de Vida Humana tan maravillosa que tenemos y somos.

Invito a todos a que se arriesguen, a que sientan y vivan más y se autoconozcan menos. A que se maravillen con la dualidad. A que se equivoquen. A que lloren. A que se derrumben. A que se despeinen. A que también sean caos.

Que la Vida también duele. Y que, por doler, no es menos Perfecta. Ni menos Vida.

Si quieres Alegría, vas a tener que mojarte.

Hay que saber cuándo retirarse del Retiro para que el Retiro no se convierta en tu nueva máscara. En tu nuevo disfraz. Y te impida sentir “La Alegría de Ser Tú”.

Reflexiones

NO ES LO MISMO VIVIR QUE ESPERAR LA MUERTE

Ha habido épocas de mi vida en las que no estaba viviendo, aunque estuviera viva. En las que la desilusión abrazaba mi piel. En las que iba vestida del revés. Y me resbalaba. Me resbalaba tanto que ni siquiera el fuego me encendía.

Ha habido épocas en mi vida en las que miraba al Mundo con indiferencia. Con la poca importancia que se le da a lo que poco te importa. Como si el frío hubiese congelado mis latidos y le hubiese arrancado de cuajo las ganas a la pasión.

Y es que no es lo mismo vivir que esperar la muerte. No es lo mismo vivir que estar vivo.

Vivir implica abrirse en canal al vacío. Al miedo. A la incertidumbre del qué pasará. A sentir la soledad que al Ser Humano caracteriza cuando se pregunta ¿de qué va todo esto? A caerse. A derrumbarse. A postrarse ante tu ignorancia. Ante tu humildad.

No. No es lo mismo estar vivo que sentirte vivo. No es lo mismo tenerlo todo que sentir que lo tienes todo. Hay una infinita diferencia entre el conocer y el Saber.

El conocer tan sólo requiere de mente. De memoria. El Saber, sin embargo, va unido a la experiencia. Y no a la ajena, sino a la propia. A la capacidad de Ver más allá del dolor, de la tristeza, de la melancolía. A la capacidad de caminar a la vez sobre ambas caras de la moneda de la Vida. La de las lágrimas y la de las risas. Sabiendo ESTAR en cada una de ellas sin poseerlas. Y sin huirlas.

Sólo aquél que es capaz de permanecer en su oscuridad puede iluminarla

Y cuando digo permanecer, no digo regodearse. Aunque, en ocasiones, el regodeo es el que te harta de tanto fango. Y el que te empuja a salir de él con otra desnudez diferente a la que habías entrado.

Me he pasado más de la mitad de mi vida (bastante más) con una intensidad en mis venas que podrían haberme explotado en cualquier momento. No recuerdo temerle a nada. Es curioso cómo cuando más he sufrido, menos miedo tenía.

Hasta que llegó un momento que mi cuerpo, mi mente y mi corazón me dijeron Basta. Y empecé un camino “espiritual” en el que descubrí muchísimas cosas y me olvidé de otras tantas. Entre ellas, me olvidé de Vivir.

Vivir a lo bestia, con el Corazón abierto de par en par, me hizo sufrir mucho. Cuando no has sufrido lo suficiente, no le tienes miedo a sufrir. Los que tenemos miedo somos los que lo hemos dado todo. Los que nos hemos abalanzado al vacío sin paracaídas. Los que nos hemos enamorado, una y otra vez, sin medias tintas. Porque sólo cuando Sientes con cada poro de tu piel, como si entre el sentir y tú no hubiera ninguna barrera, es cuando puedes decir que has Vivido.

Y yo lo hice tanto que me agoté. Porque todo lo que sube, baja. Porque la intensidad no sólo es intensa para las alegrías, sino también para las penas. Es pura adrenalina.

Ya hace un tiempo que digo que ya me puedo morir en Paz. Y no porque AHORA tenga Paz, sino por la cantidad de veces que no la he tenido. Porque he sentido de menos y de más. Porque he amado como si no hubiera un mañana. Porque me han roto el corazón. Porque lo he roto yo. Porque he viajado a atardeceres de película. Porque me he fundido con la naturaleza más salvaje. Porque he tocado el Cielo. Porque he besado el Infierno. Porque he aprendido a disfrutar de una simple paseo por la playa, por la montaña o por mis sábanas. Porque ya no necesito chutarme montañas rusas emocionales. Porque me conozco la noche como si la hubiera parido. Y, desde hace unos años, también el día.

Porque he tenido tantas experiencias, unas muy agradables y otras lo contrario, que lo que me queda por respirar es un regalo de más.

Y no me arrepiento de ninguna pues cada pozo que toqué lo hice estando muy viva.

Me olvidé de Vivir porque le cogí miedo a la intensidad. Porque la desterré de mi hogar sin darme cuenta de que la Vida es intensa. Y que al desterrar esa intensidad, también me estaba desterrando a mí.

Es difícil salir ahí Fuera cuando has estado tanto tiempo Dentro. Es difícil acariciar otras pieles cuando te has pasado años acariciando únicamente la tuya. Porque tiemblas de miedo, aunque no lo sientas como tal. Porque esa intensidad que antes disfrutabas y amabas, ahora te ahoga. Por eso, hay que enseñar primero una patita y luego la otra. Ir a paso lento. A beso lento. A verso lento. Verso a verso, creando tu propia poesía.

Una Vida que es la que te avisa de que ya has descansado suficiente. Que es hora de Despertar y de reventar la burbuja en la que inconscientemente te habías escondido.

Porque no hay nada más hermoso que Sentirse Vivo. Que reír a lo grande. Que amar a lo grande. Y, por qué no, que también llorar como si jamás lo hubieras hecho antes.

Yo ya me he cansado de esperar a la Muerte. Prefiero que me pille vomitando quimeras que ahorrando latidos.

Prefiero que me pille Sintiendo, pues Sentir es sinónimo de seguir VIVO.

Reflexiones

TRANQUILO, TODOS SOMOS RAROS

Acabo de escuchar en una película algo así como: “la Paz es algo que hay que cuidar, mimar, sembrar, alimentar. Y eso los hombres no saben hacerlo”. Es la respuesta de un Abad a un joven religioso de la época templaria que preguntaba si alguna vez hubo Paz en el Mundo.

Antes soñaba con ese Mundo de Paz donde nuestras diferencias nos igualaban. Donde nuestras rarezas no nos separaban. Donde el respeto estaba por encima de la razón. Donde el pasado no se utilizaba para mantenerse en una lucha que sólo daña. Donde las creencias y las ideologías no se subían a ningún altar para mirar por encima del hombro a las demás.

Ahora me dedico a intentar SER esa Paz. A no dejarme arrastrar por mis juicios. Por mi soberbia. Por mi “yo sé más que tú”. Y, sobre todo, por la ignorancia que me parió. ¿O fui yo la que la parí a ella…?

Y cuando no pretendo demostrar nada a nadie (incluida a mí), cuando me dejo llevar por el sonido de mis latidos en lugar de por mi ruido, cuando Contemplo la Vida sin mayor ánimo que el de Contemplarla, sentirla, vivirla y Serla…, entonces es cuando la Paz ES en mí. Y cuando yo la puedo transmitir.

Sólo hace falta un Instante para descansar en la Paz que descansa en cada uno de nosotros

Sólo hace falta una Intención. La Intención de decidir escoger la Paz antes que la Guerra.

Es tan simple. Tan sencillo. Caminar en lugar de correr. Disfrutar en lugar de esforzar. Sentir en lugar de rechazar. AHORA en lugar de ayer o de mañana…

Si estuviésemos más en Silencio podríamos escuchar que nuestros lamentos no son más que nubes de pensamientos que nada tienen que ver con la Realidad. Pero nos empeñamos en analizar, en buscar, en estudiar, en conocer, en conseguir, en lograr. Y en esa búsqueda perseguida, forzada, metódica, teñida, coloreada…, nos dejamos de Ver. Nos dejamos de Escuchar. Nos dejamos de Sentir. Nos dejamos de Saber.

Empezamos a ponerle normas, reglas, mandamientos, leyes, correcciones, incorrecciones, virtudes, defectos, sombras, iluminaciones… a la Vida. Siendo nuestra piel también una forma de esa Vida.

Y en ese lugar de ilusoria Perfección, perdemos la Paz. Pues la Paz está carente de “deberías”, de “tendrías” y de tanta teoría.

Tengo un peluche de E.T. al que, en ocasiones, le doy las buenas noches. Lo acuesto en el sofá, lo miro a unos ojos que parece que me están viendo y le beso en la frente. Me despierta una ternura increíble. Es tan bonito…

Hay personas que no me hacen sentir nada y un peluche me hace sentir Todo. Sí. Soy rara. ¿Y qué?

Quizás la mayor de las conquistas del Ser Humano sea la de asumir sus rarezas, en lugar de luchar contra ellas. De querer cambiarlas. Arreglarlas. Mejorarlas. Iluminarlas.

Quizás la Vida tan sólo consista en compartirlas. Una rareza, una poesía, un baile, una canción, una manta, una lágrima, una sonrisa y alguna que otra puesta de Sol.

Quizás la Vida se trate de vivirla. Y poco más.

Así que puedes estar tranquilo, pues todos somos raros. Aunque la mayoría sigan intentando fingir que no.

Poesía

LA VIDA MARCA EL RITMO

Es la Vida la que marca los tiempos.
Los ritmos.
De las tristezas y de las alegrías.
De los levantamientos y de las caídas.

Es la Vida la que nos hace hablar o callar.
La que nos quita y la que nos trae.
La que nos empuja y la que nos retiene.
La que nos mama y la que nos da de mamar.

Creemos que podemos adelantarnos a sus pasos.
O retrasarla a nuestro antojo.
Y no es posible porque nosotros somos Ella.
Porque no podemos no pensar lo que pensamos.
Porque no podemos no sentir lo que sentimos.

Así que sólo nos queda Vivirla.
Ya sea cuando la Noche nos oscurece el Alma
o cuando el Día nos la Ilumina.
Tanto monta monta tanto.
Pues tanto el monta como el tanto SON la misma Vida.

¡Vivamos!
Ya sea con risas o con llantos.
Que para estar Muertos…
ya tendremos tiempo.

Reflexiones

¿A QUÉ LE ESTÁS PRESTANDO ATENCIÓN?

Todos queremos Paz. Seguramente es el mayor anhelo de la Humanidad. Y, sin embargo, seguimos prestando atención a aquello que nos aleja de ella. Seguimos compartiendo nuestra vida con personas que no nos la despiertan. Ya sean parejas, amantes, familias o amistades.

Nos quejamos de las noticias, pero las compartimos en nuestras redes. Nos quejamos de las críticas, pero criticamos a quienes critican. Nos quejamos de los que juzgan, pero les juzgamos con toda nuestra artillería.

La mayoría actuamos con mucha incoherencia. Yo, la primera. Me observo diciéndole a “quién sea” que su decisión no es la más correcta o dando una opinión que no me han pedido de un suceso concreto, entrando en una lucha de razón absurda (por muy sutil que sea) que me provoca incomodidad, molestia, dolor. Y me pregunto, ¿pero para qué te metes donde no te llaman? ¿A ti qué te importa? ¡Que cada uno haga lo que le dé la gana! Y me digo que no lo volveré a hacer más porque no me aporta Paz. Hasta que vuelvo a caer en mi propia trampa.

Y así, una y otra vez. Cierto es que cada vez el malestar es más agudo, más fuerte, lo cual me hace recordar más a menudo que “por ahí, no”.

En muchas ocasiones, soy consciente de ello, de esa inercia. Y la paro antes de que salga a la luz. Y en lugar de hablar, de opinar, de marcar territorio e identidad, ESCUCHO. Pero no un escuchar para responder y ganar… (eso no es escuchar), sino un ESCUCHAR de Verdad. Donde simplemente ESTÁS. Donde tu Presencia Silenciosa es lo mejor que puedes ofrecer y dar. Donde las palabras se quedan mudas. Donde el Amor basta para Amar…

Ahí sí que hay Paz. Ahí es donde la re-Encuentro. Ahí es donde vuelvo a casa. Donde Regreso al Hogar.

Escuchar la Vida. Escuchar lo que está sucediendo Aquí y Ahora, sin que el filtro de tus creencias, de tus historias, de tus heridas… ciegue la Verdad.

Escuchar a la otra persona, o a ti misma, sin que tus opiniones, sin que tus juicios la pinten del color que a ellos más les conviene. Sin que tus pensamientos enturbien su transparencia y su pureza. Sin que la veas como tú te proyectas en ella, en lugar de verla tal y como ES en ese preciso Instante.

Todos llevamos Dentro las mismas emociones. Los mismos sentimientos. Los mismos dolores. Las mismas penas. Las mismas frustraciones. Y hay personas que nos despiertan nuestra Paz y otras que nos despiertan nuestra No-Paz. Hay alimentos que a algunos nos sientan bien y a otros mal. Hay aficiones que a algunos nos apasionan y a otros les son indiferentes.

Cada uno de nosotros tenemos la LIBERTAD de elegir con quién compartimos nuestro espacio, nuestro tiempo, nuestra piel. Qué comemos. Cómo nos divertimos. Qué leemos. Qué escuchamos. Y qué vemos.

Si algo no le sienta bien a mi cuerpo, no lo tomo. Si alguien no le sienta bien a mi corazón, no me acerco. Es así de sencillo.

Somos nosotros mismos, con nuestras Elecciones, los que nos intoxicamos, no los demás. No lo demás.

Es nuestra Responsabilidad crear un Espacio, tanto interno como externo, donde la Paz Sea

No me sirve echarle la culpa a la familia, a los amigos, a los jefes, a los compañeros de trabajo, a los políticos, a los vecinos, a la sociedad, a los Illuminati, a las conspiraciones o a la “manipulación”.

Está únicamente en nuestra mano que esa Paz que todos anhelamos esté más Presente en la Vida.

Si quieres Paz y compartes lucha, enfrentamiento, crítica, juicio o queja, es evidente que ni tú ni el que recibe la obtendrá.

¿A qué les estás prestando atención? ¿Qué estás compartiendo? Porque aquello a lo que prestas atención, aquello que compartes… está hablando de ti, no del otro.

CON EL AMOR BASTA. Y con la ESCUCHA, también.

Reflexiones

HAZLO CON MIEDO

Si hay algo que la Vida me ha enseñado es a hacer “siempre” aquello que siento. El arrepentimiento por no haber hecho o dicho “lo que sea” por miedo a la respuesta, a las consecuencias, es lo que peor he podido llevar.

Así que un día decidí ir a por todas, asumiendo la posibilidad de no lograr lo que quería.

Lo importante es intentarlo, no conseguirlo.
Lo importante es el camino, no el objetivo.

El miedo es Humano. No es cuestión de dejar de sentirlo sino de Comprender lo que somos y de seguir caminando con toda nuestra Humanidad de la mano.

Sea lo que sea, hazlo. Aunque estés cagado de miedo. Para que en tu último día no digas lo que dice la mayoría:
“Tendría que haberlo hecho”

Poesía

DISFRUTAR DE LA VIDA

Llega un momento, para algunas personas, en que decides enfocarte en lo que despierta en ti alegría, amor y paz. Y todo lo demás, no es que no lo veas, es que no pierdes ni un solo segundo en ello. No te apetece su regodear.

Quizás sea tan fácil como rodearte de gente que te suma, hacer aquello que disfrutas, dejar de darle tantas vueltas al pasado y al futuro, y asumir que la Vida, en ocasiones, también es jodida.

Así de sencillo como dar un paseo con una amiga mientras charláis de la vida. Compartir una paella, las arrugas y las canas con tu familia. Escuchar el canto de los pájaros, las risas de los niños, el ritmo de tus latidos, el sonido del silencio o el vaivén de las olas del mar. Anochecer con la luna. Amanecer con el sol. Atardecer en tu sofá.

Quizás sea así de fácil. Quizás no se trate de nada más.

Poesía

AMO EL CONFINAMIENTO

Amo el confinamiento… porque nadie me toca. Porque nada me toca.
Y si nada ni nadie me toca, nada ni nadie me puede ensuciar.

Amo el confinamiento… porque no me quita de mis casillas. Porque mi casilla la tengo muy conocida.
Y lo que conozco me asegura comodidad.

Amo el confinamiento… porque tengo una excusa para estar encerrada en mi casa.
Y si tengo una excusa, no tengo culpa.

Amo el confinamiento… porque nada me diferencia del resto.
Y si nada me diferencia, tampoco nada me destaca.

Amo el confinamiento porque retirada no tengo que amar a nadie más.
Y si no tengo a nadie más a quien amar, no tengo nadie que me pueda abandonar.

Amo el confinamiento… porque me mantengo alejada de la puta vida.
Y si me mantengo alejada de la puta vida, ninguna putada se me puede de nuevo tatuar.

Amo el confinamiento porque encarcelada no siento miedo.
Y si no siento miedo, puedo respirar en paz.

Aunque sea ese miedo el que más Ame mi confinamiento.
Aunque el precio a pagar sea el de no vivir a lo grande nunca más.

Amo el confinamiento…
porque, en Realidad,
la Vida me caga de miedo.

Y toda esa apariencia que me viste
tan sólo es una razón de menos.
Tan sólo es una excusa de más
para que el Amor
no vuelva a penetrar en mis entrañas.
Para que el Amor
no me recuerde
el significado de la palabra Temblar.