Reflexiones

NADIE PUEDE SALVARTE

La mano que necesitamos es la nuestra. El amor que necesitamos es el nuestro. El salvador que necesitamos somos nosotros mismos.

Nadie puede hacer por ti lo que tú no haces. Te pueden aconsejar, recomendar, guiar… pero si pretendes que con sólo eso, obre el milagro, ¡buena suerte!

La experiencia de los demás no funciona. Sólo la tuya propia. La sabiduría de los demás no puede sustituir a la tuya.

Puedes realizar los talleres, los cursos, los retiros, las terapias, las meditaciones… que quieras que si no eres honesto contigo mismo, si no te escuchas, si no tomas decisiones, no te servirán de nada más que de montaña rusa emocional. Te darán un subidón momentáneo y poco más. Y te convertirás en un adicto a esa emoción que nada tiene que ver con la verdadera Paz.

Por eso, la mayoría se pasan años a las faldas de un Gurú, de un Maestro. Porque en el fondo, no se responsabilizan de sí mismos. En el fondo, no se atreven a mirar a sus miedos de frente. A reConocerlos. A estar con ellos mismos.

En el fondo, prefieren quedarse como están, aunque ese como están no les aporte Paz.

El Maestro debe tener sus días contados en tu vida. No puede ser alguien a quien acudas siempre que se te rompa una uña. Alguien que te tenga que dar continuamente las respuestas a tus preguntas. Porque si lo utilizas para eso, entonces es que no has aprendido nada de él. Es que sigues igual que al principio del camino.

Porque una de las cosas que enseña un Maestro de Verdad es a que no dependas de él. A que creas más en ti que en él. A que confíes más en ti que en él. A que te llames a ti y no a él. A que te retires contigo y no con él.

Los Maestros deben ser temporales y no eternos. Porque si se convierten en tu muleta, entonces te pasarás la vida cojeando. Y jamás DESCUBRIRÁS tu poder, la respuesta a “quién eres” y La Verdad de la Realidad.

Porque estas tres cosas sólo se descubren cuando saltas al Vacío de tu Oscuridad. Y cuando lo haces sólo, no acompañado por alguien más. Sea quien sea ese alguien más.

Hasta que no te quedas contigo cuando la Noche te Oscurece el Alma, no puedes caminar sola y ser totalmente independiente. Sin necesitar otros pies que no sean los tuyos.

Y hasta que no te abrazas de VERDAD en esos momentos en los que tienes el Corazón partido, en los que el Vacío te engulle y la Soledad te ahoga, siempre CREERÁS que necesitas a alguien más para que te saque de ahí.

Y cuando lo haces, cuando te quedas contigo cuando crees que más necesitas a los demás, entonces es cuando te das cuenta de que no necesitas a nadie y cuando empiezas a ELEGIR a los que te rodean para Amarlos, para Dar y no para que te Amen y para que te den lo que tú no te sabes dar.

Eso sí que es actuar en Libertad y desde la Libertad.

Mientras sigas acudiendo a un Maestro externo, seguirás ensombreciendo al tuyo Interno.

Porque mientras le escuchas a él, no puedes escuchar al tuyo.

Nadie puede salvarte, excepto Tú.

Y de ti.

Reflexiones

LIBRE DE TI MISMO

Liberarnos de nosotros mismos. De las ideas que desenfocan la Realidad. De las creencias que nos alejan de nuestro Hogar.

No hay nadie externo que nos dañe internamente. No son los juicios de otros los que nos impiden respirar en libertad, sino los nuestros propios. Lo que nos creemos de nosotros mismos, no lo que creen de nosotros los demás.

Las voces de los otros tienen la misma importancia que nuestra propia voz: ninguna. Pues esas voces (ambas) no son más que pensamientos que nuestra mente suelta por nuestra boca. Pensamientos que nada tienen que ver con La Verdad. Con lo Real.

La Verdad es Silencio. Y el Silencio no piensa. No dice. No garabatea la Vida. ES la Vida.

Creer que nuestro cuerpo es la vestimenta con el que lo adornamos es no saber “qué” es el cuerpo.

Y eso mismo creemos de nosotros mismos. Que somos la vestimenta con la que cubrimos la Existencia. Que somos el sexo que tenemos y con el que tanto nos identificamos. Que somos la tierra en la que nacimos y con la que tanto nos identificamos. Que somos la lengua que hablamos y con la que tanto nos identificamos. Que somos la profesión que tenemos y con la que tanto nos identificamos. Que somos la madre, la hija, la hermana, la pareja, la amiga…, papel con el que tanto nos identificamos. Que somos “algo” separado a Lo Que Es y con el que tanto nos identificamos.

Y con esa identificación, vamos con los puños alzados y con el pecho repleto de lazos. O de colgantes. O de tatuajes. O de símbolos. O de banderas. O de estampitas.

La Existencia, la Vida, el Silencio es desnudez. Es pureza. Es NATURALeza

No tiene adjetivos. No tiene definiciones. No tiene calificativos.

Es un “ES” que ya lo llena todo con su Nada.

No necesita de misiones, de versiones mejoradas, de por qués, de para qués, de objetivos, de propósitos, de destinos.

Su “Siendo” ya ES todo lo que necesita SER. Ya ES completo. Ya ES perfecto.

Nuestro “yo” se cree imperfecto y por eso se complementa la piel con mil y un ARREGLOS que nada tienen que ver con él. Y se deshace por las bravas de lo que considera una tara, una herida, un error. Metiéndolo todo en un abarrotado cajón.

Cajón que es un gran ventanal sombrío por el que brotan a la velocidad de la Luz las ramas que pretende, inútil-mente, ocultar.

Porque las mentiras, tanto externas como internas, tienen las patas muy cortas. Y llegan hasta donde pueden llegar. Que no es muy lejos.

Una cosa es no ser consciente de nuestra propia mentira y otra muy distinta que esa mentira no se manifieste.

¿Y cómo lo hace? Haciéndote sentir vacío, soledad, miedo y/o cualquier otro sentimiento-emoción que se aleje de tu Paz (que no de tu tranquilidad o de tu calma).

Cuando estás en Paz, en Silencio, no sientes “nada” porque no estás subida a ninguna montaña rusa emocional. Es otro estado en el que “tú”, con todas sus identificaciones-ideas-creencias, está como dormido. No está Presente.

Y con esto no estoy diciendo que el 100% del tiempo estés en ese espacio. Como seres humanos emocionales y mentales que somos, no lo considero posible. Pues no podemos controlar cuándo nos identificamos con algo y cuándo no. Se hace sólo. Sin poder evitarlo.

Únicamente estoy describiendo dos espacios en los que coHabitamos. El del Silencio es nuestro estado natural, donde reside nuestro Hogar y la Paz. Y el “yo” es nuestro disfraz, donde residen los pensamientos, los sentimientos y las emociones.

El Silencio es el más desconocido pues el “yo” hace mucho ruido y nos cuesta escucharlo pues nuestra Atención está enfocada en nuestra vestimenta, en lugar de en nuestra piel.

Al final, es una cuestión de Observación. Si no estás en Paz es que estás situado en el “yo”. Así de simple. Y no se trata de arreglar más a ese “yo”. De desaprender el “yo”. De sanar el “yo”. Se trata de DARSE CUENTA de que estás Viendo a través de sus ojos. Con sus filtros repletos de polvos ilusorios.

Cuando te das cuenta, cuando eres consciente de ello, puedes volver (decidiéndolo) a tu estado natural de Paz. Puedes decidir soltar tu “yo”. Puedes decidir no hacerle el caso que le estás haciendo. Puedes dejar de Creer lo que estás creyendo de él.

No se necesita ninguna acción más que ésa.

Liberarte de “ti” para volver a SER Lo Que Eres.

Así es cómo se Regresa al Hogar. Hogar que siempre ES. Que siempre Está. Aunque haya momentos que no lo escuchemos. Aunque haya momentos que no lo percibamos.

Nunca dejamos de Ser Lo que Somos. Lo que sucede es que, en ocasiones, nos cegamos de Lo Que Somos porque nos estamos identificando con el personaje creado y creído.

Pero poco más.

Reflexiones

EL PASADO NO SE PUEDE SANAR

Es tan simple como que el pasado no existe. Y, ¿cómo vas a sanar algo que no existe? ¿Cómo vas a estar herido por algo que no está sucediendo?

Lo único Real es el Presente. Es lo que AHORA estás sintiendo. Lo que AHORA estás pensando. Lo que AHORA estás experimentando.

A este AHORA es al que hay que atender (no existe otro), no al de hace “nosécuantosaños”.

Y aunque parezca una nimiedad, no es lo mismo creer que es el pasado el que te provoca tu dolor, que saber que es un pensamiento que estás teniendo TÚ ahora el que te lo está causando.

Si crees la primera opción, echarás la culpa a ese pasado (personas incluidas) y harás mil y una virguerías para transformar una experiencia que YA no es real. Que es tan sólo un recuerdo. Y un recuerdo no es más que un pensamiento que estás teniendo. Y un pensamiento es una falsedad. Lo que indica que estarás actuando sobre una falsedad para eliminar el dolor que AHORA tienes. Lo que indica que no funcionará, aunque percibas MOMENTÁNEAMENTE que sí lo hace.

Cualquier estado que no sea el de PAZ viene provocado por una interpretación errónea de la Realidad.

Es así de simple. Así de real. Y así de Humano.

No podemos controlar previamente a nuestra mente y sus interpretaciones porque las hace por sí misma. Son automáticas. Por eso, no podemos evitar (por muy iluminados que estemos y seamos) sentir emociones. Ser Humanos. No podemos programarnos para estar o no estar eternamente en “modo” Paz.

No es una cuestión de dejar de sentir lo que sentimos, de dejar de pensar lo que pensamos, sino de COMPRENDER cómo funcionamos. De COMPRENDER “qué” somos. Para quitarnos importancia. Para saber RENDIRNOS a Lo Que Es y a lo que no está en nuestra mano cambiar.

Si eres Consciente de que no estás en Paz, primero ríndete a esa experiencia. No la rechaces. No la interpretes. No la juzgues.

Y segundo, date cuenta de que tu estado proviene de un juicio que tu mente ha hecho AHORA. No necesitas cambiar nada de ayer. Ni analizar de dónde viene. Sólo ser consciente de ello. Porque una vez eres Consciente, ya estás fuera de ese juicio (sea el que sea). Lo estás Observando. Estás siendo “la observación”, no “lo observado” (pensamiento-emoción). Y ahí se corta la no-paz y vuelves a tu estado natural.

Otra cosa es que al instante siguiente tu mente vuelva a juzgar espontáneamente “lo que sea” y vuelvas a entrar en no-paz.

Ésta es la explicación a lo que ocurre en nuestra mente y lo que provoca esa alteración de nuestro estado natural. No tiene nada que ver con tus historias pasadas ni con tus traumas en la niñez ni con el karma ni el transgeneracional ni con tu memoria de “no sé qué”.

Es tan sencillo como estar juzgando la realidad. Como estar creyéndote un pensamiento que está juzgando “algo”. Y eso lo hacemos todos, en mayor o menor medida. La única diferencia es que no todos somos conscientes de ello una vez sucede.

Pasarte la vida desentrañando todos y cada uno de los pensamientos que juzgan es entrar en un laberinto sin salida. Es entrar en bucle con la mente. Es aferrarte a la Rueda de Samsara.

Sólo se necesita un segundo de Consciencia para que desenmascare al Instante TODOS esos pensamientos que nos estamos creyendo en ese instante. No hay que ir uno por uno pues lo importante es el estado de Consciencia no el “de qué” eres consciente. No hay que poner el foco de atención, de “curación”, en el pensamiento sino en la Consciencia.

No hay ningún pasado que se sane, hay una creencia errónea que estás teniendo AHORA, que te está alejando de la Paz AHORA.

No es la experiencia pasada la que te está hiriendo, es la creencia que estás teniendo AHORA la que lo hace. Que no es lo mismo.

Dentro de este “cómo funcionamos” está el no poder controlar nada. Siendo nada también nuestro estado de Consciencia, de Observación, de Rendición que es el que nos aleja-acerca a nuestro estado natural de Paz Interior. Y que es igual de espontáneo que esos pensamientos-creencias que tenemos.

Por eso siempre digo que “es la Vida la que manda” y no nosotros, como Seres Humanos en los que la Vida que Somos se está expresando.

¿Qué puedes hacer “tú” para estar en Paz? En Realidad, muy honestamente y de Absoluta Verdad, NADA. ¿Por qué? Porque NADIE puede evitar esa espontaneidad, pues es “obra de Dios” y no obra de humano. No se puede practicar. No se puede entrenar. No se puede controlar.

El pasado no puede ser sanado porque no existe. Y lo que no existe, no puede estar herido.

Siempre estamos viviendo el Presente. No se puede ni abandonar ni perder. Da igual lo que hagas o dejes de hacer para intentar vivir más en el Presente. No se puede vivir más el Presente de lo que ya se está viviendo. Es absurdo. Otra cosa… es que tu mente juzgue ese Presente. Pero ese juicio se está haciendo en el Presente, así que tampoco te has ido fuera de él.

Jamás puedes dejar de estar Presente pues el Presente es lo único que existe. Es lo único que Eres.

Por mucho que disfraces una mentira de verdad, seguirá siendo una mentira.

Por mucho que rechaces una verdad, seguirá siendo Verdad.

Reflexiones

LA VIDA ES LA QUE MANDA

La Vida no tienes planes. No tiene un diario en el que escribe cómo se va a manifestar. No tiene una mente pensante que imagine y cree. Y proyecte.

Es mucho más simple que todo eso que la mayoría cree. La Vida ES. Y Es espontáneamente. Sin que intervenga ningún por qué ni ningún para qué. Sin que haya una causa que provoque un efecto. Ni un karma. Ni un dharma.

No posee un ADN que la predisponga a ser o no ser de tal o cual manera.

¡No, no, no! La Vida no ES así. Es mucho más simple que todo eso…

Sólo hay que Observar el sol, la luna, las estrellas, el mar, la naturaleza… para COMPRENDER qué es la Vida. Qué es la Existencia.

SER. Sin las máscaras que nos ponemos. Sin los maquillajes con los que nos ocultamos. Sin los juicios con los que nos fragmentamos.

La Vida es la que manda, pues es Lo Que Todo Es.

Nos confundimos al creer que somos una piel que camina. O una mente que piensa. O un corazón que siente.

Y no somos nada que eso, aunque también lo seamos.

Cuando no hay piel, cuando no hay pensamientos, cuando no hay emociones ni sentimientos… ESO que queda, es lo que en Realidad Somos.

Hay algo que Existe más allá de TODOS nuestros sentidos. Algo que no es explicable. Algo que sólo puede ser Comprendido cuando se es comprendido. No antes ni al ser escuchado. Ni al ser memorizado. Ni al ser leído.

Nada sirve para Comprender lo que sólo se puede comprender al ser experimentado por uno mismo.

Ni el mejor taller. Ni el mejor libro. Ni el mejor retiro. Ni el mejor escrito.

Nada sirve. Nada sirve. Nada sirve para comprender “Qué Soy”.

La mayoría de personas quieren que los demás les den las respuestas. Las soluciones. Las señales. Las fórmulas mágicas. Las sanaciones. Las bendiciones.

Pero ignoran que nadie tiene esa capacidad de darte lo que sólo tú te puedes dar. Y aún así, se sigue dando. Y aún así, se sigue reclamando. Y aún así, se sigue vendiendo salvación. Y aún así, se sigue comprando “amor”.

Es absurdo hacer un curso sobre cómo vivir mejor. O cómo dejar de sufrir. O cómo aprender a sentir. O cómo ser tu mejor versión. Yo hice unos cuantos. De todo tipo. De todo color. Ninguno me sirvió de VERDAD.

Pues la Verdad está en la Vida misma. La Verdad está en cada Instante. En cada experiencia. Y no en una experiencia ajena. O en una voz ajena. O en una letra ajena. O en un latido ajeno. O en una piel ajena.

Pero para ENCONTRAR la Verdad tienes que estar abierta a ser una mentira. Tienes que cuestionar todas (y cuando digo todas, digo TODAS) las verdades que abanderas. Sobre todo, las que más te crees. A las que más te aferras.

Si no es así; si no estás dispuesto a desprenderte de “ti” y de todo lo que “ti” conlleva, entonces sigue con tu máscara. Sigue con tu disfraz. Sigue con tu mentira. Sigue buscando otras verdades que otros abanderan de la misma manera que haces tú. Sigue ciego ante los Maestros Pedestales. Sigue anestesiado, adormecido y obnubilado ante sus supuestos logros materiales o espirituales. Sigue comprándoles las mentiras que ignoran que están siendo.

Sigue así si eso es lo que quieres; si así ya estás cómodo; pero no digas que buscas La Verdad. Pues la Verdad está en ti porque sólo puede SER en ti. Y en nadie más.

La Vida, la sutil Existencia que casi nadie puede percibir, es la que manda. Pues ES lo único que ES.

¿Lo demás? Humo.

Que tal como viene, así de veloz se va.

Reflexiones

TODO TIEMPO ES AQUÍ. TODO TIEMPO ES AHORA

Si creemos SER una persona o un alma individual, nos creeremos ser todo lo que esa persona y esa alma individual conlleva. Desde ideologías, filosofías, razas, profesiones, religiones, sexos, personalidades… hasta vibraciones, evoluciones, dimensiones, karmas y reencarnaciones.

MÁS ALLÁ de esa Separación que la persona o alma individual puede percibir, está “lo que no se ve”. Lo que no se piensa. Lo que no se siente. Lo que no se puede tocar. Lo que no se puede escuchar. Lo que no se puede conocer. Lo que no se puede saber.

Yo lo llamo EXISTENCIA. O Vida. Que no está fragmentada en infinitas personas, cosas o almas.

Algunos CREEN (porque se han creído ciertos pensamientos que han tenido o han tenido otros) que debemos pasar por un proceso de evolución, de transformación, de despertar… para que esa Unidad deje de estar separada.

Pero resulta que la separación sólo está en sus mentes y no en la Realidad. En lo que se han creído y no en LO QUE ES.

Así que es indiferente a dónde quieran llegar, a dónde quieran “Ser”, pues la UNIDAD ya ES. Pues todo tiempo es Aquí. Pues todo tiempo es Ahora.

No somos cuerpo. No somos mente. No somos alma. Somos EXISTENCIA. Somos Vida. Somos este momento que está latiendo.

Nuestra mente ve imágenes, no ve la Realidad. Y nos creemos esas imágenes. Nos creemos esos pensamientos que surgen espontáneamente en este momento.

Pero lo REAL no son ni las imágenes ni las emociones ni los pensamientos, sino “el momento”. LO que siempre ES. LO que permanece intacto. LO perfecto.

Y LO REAL no lo podemos alcanzar pues ES Lo Que Somos.

Es como si nos estuviésemos creyendo ser nubes. Y estuviésemos intentando ser el Cielo que ya somos pretendiendo ser la mejor versión de la nube que nos creemos ser. Sin darnos cuenta, sin COMPRENDER que somos el Cielo y no las nubes (pensamientos, personas, creencias, emociones, almas etc).

Por eso las nubes nunca alcanzan la zanahoria de la Iluminación. Por eso nunca se sienten “como en casa”. No porque las técnicas, los métodos, las meditaciones, las enseñanzas… no funcionen sino simplemente porque se están creyendo ser lo que no son. Y partiendo de esa creencia-error, nada de lo que practiquen puede funcionar.

Se están intentando perfeccionar, transformar, evolucionar, sanar, conocer unas nubes que no son Reales. Que son una Ilusión. Lo cuál es absurdo.

¿Qué sentido tiene mejorar una mentira? Por mucho que se mejore a sí misma, por mucho que se purifique, por mucho que se ilumine…, seguirá siendo una mentira.

No es cuestión de cómo vivir. De cómo pensar. De cómo sentir. De cómo ser. Si de esta forma es mejor o peor. Si así es más consciente o menos consciente. Si asá es con luz y no asá con oscuridad.

El cómo, el por qué, el para qué… son Ilusiones también. Juicios. Razones. Controles. Ignorancia de no darte cuenta de “qué” eres en realidad.

Es muy sencillo: EXISTENCIA. “Eso” es lo que Somos. Y no tenemos que hacer ni dejar de hacer nada para Serlo, pues el más y el menos tan sólo forman parte del mundo ilusorio de los pensamientos.

Todo tiempo es Aquí. Todo tiempo es Ahora.

Poco más… que decir.

Poesía

NO ME INTERESA CONOCER LA VIDA

NO ME INTERESA CONOCER LA VIDA.

No me interesan los pensamientos que tengo.
Ni de mí.
Ni de ti.
Ni del Universo entero.

No me interesan los juicios con los que coloreo una Realidad que es Neutra.

No me interesa si mi cara es bonita o fea.
Si mi “piel” es dura o es tersa.
Si mis palabras se las lleva el viento o se las queda el silencio.

No me interesa conocer a un “quién” que no soy,
pues no es Lo Que Soy.
De la misma manera, no me interesa sanar una supuesta herida de un “quién” que no soy,
pues significa, entonces, que tampoco estoy ni puedo SER herida.

No me interesa cambiar lo que continuamente ES cambio.
No me interesa perfeccionar lo que YA es Perfección.
No me interesa Regresar a un Hogar que nunca fue abandonado.
No me interesa UNIR(me) a lo que jamás se separó.

No, no me interesa.

No me interesa conocer la Vida,
tan sólo SERla.
Pues tan sólo aquel que no sabe “quién/qué” ES,
está en la búsqueda de su Saber.

Reflexiones

EL PERSONAJE NO PUEDE ILUMINARSE

Somos vulnerables. Forma parte de nuestra humanidad. De nuestra Sensibilidad.

Yo era de las que huía de mi Vulnerabilidad. De las que CREÍA que era sinónimo de debilidad. De las que lloraba por la noche, cuando sólo mi almohada me veía.

Tuve que tropezar con muchas experiencias hasta descubrir su Belleza.
Hasta darme cuenta de que el problema no era mi sensibilidad, mi vulnerabilidad, sino el juicio que hacía de ella.
Sino mi ignorancia a la hora de vivir la Vida, de SER la Vida, con TODO lo que la Vida implica.

Llené mi mente de tantas razones, de tantas ideas, de tantas teorías, de tantos “por qués”, de tantos “para qués”, de tantas historias, de tantas heridas… que me separé de MÍ.

Me analicé tanto, me estudié tanto, me definí tanto, me acoté tanto, me limité tanto… que acabé con los latidos encorsetados y respirando mente, en lugar de Vida.

Es lo que solemos hacer la mayoría.

Quería llenar el Vacío y la Soledad que sentía de conocimiento. Y cuanto más me autoconocía, menos sabía de Mí, más vacía me sentía y menos Paz tenía.
Porque la Paz no estaba allí.

Hasta que poco a poco, frustración tras frustración, y tras una Noche Oscura del Alma que me despojó por completo de ese “yo”, fui Consciente de que no había un “Quién era” sino un “Qué era”.

Y Soy nada más y nada menos que Existencia.

Y lo que Soy, lo Somos todos, aunque pocos se den cuenta.

La mayoría siguen perdidos en el laberinto en el que yo me encontraba hace un tiempo. Intentando perfeccionar su personaje, intentando sanar su identidad, intentando ser y sentir de una manera determinada para así poder Regresar a un Hogar del que jamás se han ido. Con el esfuerzo, la tristeza y el agotamiento que eso supone.

Ya estamos donde tenemos que estar.
Ya somos lo que tenemos que ser.

No hay separación. Hay percepción de separación

Nuestra mente juzga porque funciona de forma dual.
Bien, mal. Bonito, feo. Correcto, incorrecto. Espiritual, terrenal. Consciente, inconsciente. Cobarde, valiente.

Pero tales juicios sólo existen para nuestro personaje. Para nuestro disfraz.

La Vida no juzga. La Vida no tiene pensamientos. La Vida no tiene emociones ni sentimientos.

La Vida simplemente ES.

Es el “yo”, el alguien que nos hemos inventado cada uno de nosotros, el que quiere arreglarse a sí mismo. El que quiere cambiarse a sí mismo porque se ve y se cree imperfecto. Porque se cree herido.

Y no es cuestión de hacerle creer otra cosa, de rechazar lo que cree, sino de Observarlo. De darle el sentido que tiene. Y no otro.

Algunos creen que cuando se Iluminen van a dejar de sentirse vulnerables. Van a dejar de Sentir.
Lo que desconocen es que el personaje no puede Iluminarse. No puede trascenderse.

“Lo Iluminado” no es el disfraz, sino “la piel” que lo abarca a él.

No es LO que existe, es LA EXISTENCIA.

No es el observador ni lo observado, es LA OBSERVACIÓN.

Nuestro personaje no tiene ninguna importancia. Es irrelevante. Tal como viene, se va. Da igual lo que sienta. Da igual su moralidad. Eso es ruido. No permanece. Nace y muere. Y poco más.

Lo que es eterno, lo que siempre ES, es el Silencio. Es el “espacio” entre dos notas musicales. Entre dos voces. Entre dos letras. Entre dos besos. Entre dos versos.

Aunque la piel muera, la Vida sigue en pie. Pues es Existencia. Y la Existencia no puede dejar de Existir.

Ser Vulnerable implica Rendirte a tu Humanidad. A todo aquello que sientes, que piensas, que eres. Una Humanidad de la que muchos se quieren desprender. De la que muchos se quieren deshacer.
Una Humanidad que también ES, pues no hay nada que esté fuera de “Lo Que Es”. Pues no hay nada que exista que esté fuera de la Existencia.

Una cosa es que el personaje no sea Real y otra muy distinta que no Exista.

La películas existen, pero no son reales.

Hay personajes cuyo papel es despertar conciencias. Pero sigue siendo un papel dentro de la película no Real.

La Consciencia no está dormida. No hay nada a lo que despertar. Es la mente del personaje la que así lo interpreta.

¿Entonces la Espiritualidad es una Ilusión más? Sí.

¿Entonces no hay nada a lo que Despertar? No.

Lo que Somos ya es Perfecto. Ya ES despierto.

Otra cosa es que haya un escenario dentro de la película en el que se juegue a eso.

¿Entonces tengo que dejar de jugar…? No, si lo que tienes que hacer es seguir jugando pues es tu papel (un papel que tú como personaje no decides) o jugar a que ya no juegas más en ese escenario (lo cuál también es otro papel que tampoco decides tú, aunque aparente que intervienes en algo).

TODOS los escenarios son Perfectos, pues nada está Fuera de la Perfección.
TODOS somos Perfectos, independientemente de nuestro juicio y de nuestra percepción.

La Vida, la Existencia es como mis escritos. Yo no sé lo que voy a escribir hasta que lo estoy escribiendo.

Yo no sé lo que voy a Vivir (con TODO lo que vivir implica) hasta que lo estoy viviendo.

No existe el Saber pues cada Instante es nuevo. Y si es nuevo, nada puedes saber de él.
Y si nosotros somos Instantes Infinitos de Vida (que SON UNO aunque se perciban como infinitos) tampoco podemos sabernos por mucho que nos autoconozcamos.

¿Entonces no sirve de nada autoconocerse? No. Porque lo que puedo saber, conocer de mí o de ti o del mundo o de la vida AHORA… ya ha caducado.

¿Entonces qué hago? SER. EXISTIR. Igual que hacen las flores. Igual que hacen los vientos, los mares y los soles.

¿Te parece poco?

El Arte de Ser Vulnerable.
El Arte de SER.

Muchos veneran su humanidad y reniegan de su divinidad.
Otros muchos veneran su divinidad y reniegan de su humanidad.

Hay otro camino: LA UNIÓN DE AMBAS.
Llamado Unidad.
Llamado Hogar, dulce Hogar.

Poesía

TE LO DIGO A MÍ

A Mí,
que te crees sabedora de la Vida,
como si no existieran más latidos por descubrir.
A Mí,
que te crees mejor que la Existencia,
como si fueses tú la que la hubiese parido a Ella.

Te digo…,
con un “me” por delante
y otro “me” por detrás,
que Descanses… de ti.
Que tu cuerpo está agotado de tanto huir.
Que tu Soledad anhela tu compañía.
Que tu Vacío echa de menos tu Presencia.
Que tu máscara está desHecha… de tanto mentir.

A Mí,
que construyes muros entre “tú” y “yo”,
como si una simple costilla te pudiera decir “Quién Soy”.
A Mí,
que juzgas lo que está bien y lo que está mal,
como si en tus manos se hallara un poder redentor.

Te digo…,
con un “me” por delante
y otro “me” por detrás,
que te acunes en tu regazo.
Que tu Corazón ya no sabe cómo reclamar tu propio… Amor.
Que tu piel tiembla de lo fría que eres con Ella.
Que tu Mirada se ciega porque no le prestas Atención… a su Luz.
Que tus labios se secan de tanto silenciar tu Voz.

A Mí,
que te buscas y no te encuentras,
como si te hubieses perdido entre las tinieblas.
A Mí,
que no te reconoces cuando miras al Cielo,
como si tú no perteNacieras en el firmamento.

Sí, cariño.
Te lo digo a Mí.
Que eres quien me respira.
Que eres quien me habita.
Aunque te creas Separada…de ti.

Fdo:
La Vida.

Reflexiones

¿QUÉ PENSAMIENTOS TE ESTÁS CREYENDO?

La mayoría de personas luchan por lograr libertades externas porque creen que ahí habita su poder y su seguridad.

Pocas son conscientes de que la mayor de las libertades es la Interna. Y ésta se haya en la Paz, no en la batalla, en la lucha, en el rechazo, en la guerra o en la vanidad.

La mayoría de personas prefieren tener la razón que tener Paz. Y en cuanto la Vida les arrebata sus razones, sus libertades externas, se les cae la casa encima… y, con ella, su falsa sensación de seguridad y de paz.

Porque la Paz que el Ser Humano anhela no depende de ninguna circunstancia externa, de ninguna opinión externa, de ninguna idea externa, de ninguna solución-milagro externo.

La Paz que anhela el Ser Humano habita en el interior de cada uno de nosotros.
En la Rendición ante Lo Que Es.
En la capacidad de adaptación a los cambios que suceden en la Vida.
En la observación de tus pensamientos y no en sus juicios.
En el Amor hacia cada parte de ti mismo.
En la Comprensión de Quién Eres en realidad.

Cuando sientes esa Paz Interna, te es indiferente lo que suceda fuera de ti.
No tienes ninguna necesidad de cambiar la Vida. De cambiarte a Ti, pues ya estás en Paz contigo mismo. Con la Vida.

La Paz es el Hogar que tanto buscas.
Y no está Fuera, sino Dentro de ti.

Lo que nos esclaviza, lo que nos quita la libertad y la Paz es la creencia de nuestros propios pensamientos.
Y de esa CREENCIA, los únicos responsables y salvadores somos nosotros mismos.

¿Qué te estás contando que te estás creyendo y te aleja de la Paz?

Reflexiones

A LO MEJOR, LA VIDA SABE MÁS QUE NOSOTROS

A lo mejor, lo que sobran son Maestros, Gurús, Sanadores Espirituales, Terapeutas y Despertadores de Consciencia que impiden con su papel de Salvador que cada Ser Humano Despierte a su Maestro Interior.
Algo que sólo uno puede hacer por sí mismo.

A lo mejor, la Vida está Retirando… “lo que sobra” para que lo Esencial salga a la Luz.

A lo mejor, los que más se quejan, los que más en contra están de esta increíble experiencia que estamos viviendo son los que más miedo tienen a ser despojados de su Pedestal Salvador.

A lo mejor, son “los que sobran” los que están manipulando simplemente porque se han quedado sin ingresos y no, como se excusan, por haberse quedado sin su supuesta libertad.

A lo mejor, “los Maestros que sobran” carecían de la Paz Interna que presumían y es Ahora cuando la Vida les está Retirando… el disfraz.

A lo mejor, la Vida sabe más que nosotros.
A lo mejor, Todo es Perfecto.
A lo mejor, Todo YA está bien.

Pero sólo es… a lo mejor.