Reflexiones

YO, ME, MI, CONMIGO

Una de las cosas más difíciles de VER es que todo aquello que sentimos es RESPONSABILIDAD nuestra. Y con esto no me refiero a causa sino a que culpar a los demás, a las experiencias que hemos tenido/tenemos, a nuestra cultura, a nuestra sociedad o a la Vida… es echar balones FUERA. Y reclamarles soluciones, una pérdida de tiempo. Porque nadie puede salvarte de ti.

Yo lo he hecho muchas veces. Inconscientemente. Ignorantemente… Hasta que, poco a poco, me he ido dando cuenta de que da igual qué o quién me haya hecho despertar las emociones en mí. Es irrelevante el otro. Lo importante es: ¿qué hago yo conmigo?

¿Qué hago con mi tristeza, con mi vacío, con mi soledad, con mi frustración, con mi miedo, con mi impotencia, con mi culpa, con mi ira, con mi rabia? Con MI, MI, MI.

Puedo distraerme para distraerla. Puedo taparme para taparla. Puedo huirme para huirla. Puedo negarme para negarla. Puedo rechazarme para rechazarla. Puedo lucharme para lucharla. También lo he intentando en múltiples ocasiones. Pero llegan unas alturas que al Corazón le dan vértigo… en que ya somos capaces de visualizar el cartel de “esto no funciona”. Y te PARAS. Y dejas de correr hacia otro lugar que no sea en el que estás sintiendo lo que sientes. Y dejas de poner tu esperanza en un futuro que no existe. En un mañana que no te quita la emoción de la que te quieres separar. Y te empiezas a cuestionar todo lo que la mayoría de maestros-gurús por los que has pasado (directa o indirectamente) han dicho y dicen. Y una pregunta asoma a tu ventana:

¿Y si de lo único que se trata es de AMAR lo que sientes?

Siendo Amar una aceptación, un asumir que no eres tú la que le sucede a la Vida sino que es la Vida la que sucede EN ti, un abrazar cada pensamiento, cada sentimiento, cada abandono, cada Instante que ES en TI.

¿Y si todo fuera tan simple como SER lo que estás siendo?

Y no me refiero a permitir que te falten al respeto, que te chantajeen, que no pongas límites o que abusen de ti. Hablo de lo interno. Hablo de lo profundo. Hablo de la sangre que hierve por tus venas. De los latidos que no te bombean. De las miradas que te tiemblan. De las soledades que te acompañan. Y de los vacíos que te llenan…

Hablo de lo que ocurre EN ti en cada momento. Eso que sólo tú sabes. Eso que sólo tú escuchas. Eso que nadie más puede entender porque nadie más lo está sintiendo.

Muchos hablan del AMOR INCONDICIONAL. Pocos son los que no le ponen ninguna condición.

Que si hay que vibrar más alto, que si hay que ser la mejor versión, que si hay que despertar, que si hay miedo no hay amor, que si la abundancia, que si el éxito, que si la plenitud, que si la felicidad, que si la paz, que si la iluminación, que si la mente en blanco, que si la expansión de la consciencia, que si la quinta dimensión, que si “no hemos venido para”, que si nuestra misión, que si deshacerse del ego, que si liberarte de ti, que si subir un escalón, que si trascender un patrón, que si limpiar el karma, que si sentir más, que si sentir menos, que si ser más, que si ser menos… Y un largo bla bla blá.

Cuantas condiciones, ¿no?

Cuanta exigencia, cuanta obligación, cuanto peso, cuanta culpa, cuanto castigo, cuanta frustración, cuanto tan poco AMOR.

Seguimos cayendo en la trampa. En la trampa de no responsabilizarnos de lo que somos en cada instante. En la trampa de no amarnos en cada instante. En la trampa de la SEPARACIÓN. De la separación de MÍ. Siendo MÍ todo aquello que pienso, siento, no pienso y no siento. Siendo MÍ tanto el ruido como el silencio. Tanto la Luz como la Oscuridad. Tanto el Amor como el Miedo. Tanto la ola como el Mar. Tanto la dualidad como la no-dualidad.

¿Que tus circunstancias externas son una mierda? Bienvenido a LO QUE ES. Bienvenido a la Verdad. Bienvenido a la Autenticidad. Bienvenido a una Realidad no maquillada. No falseada. No inventada.

Bienvenido a la Pura, Puta e Intensa Vida. Vida que no puedes controlar.

Y una vez asumido esto, ¿qué te queda? Asumirte a TI. Asumir que, quizás, en este momento, no puedes. Asumir que, quizás, en este momento, no eres feliz. Asumir que, quizás, en este momento, te sientes igual de mierda que esa circunstancia externa. Asumir que, quizás, en este momento, no eres como te gustaría ser.

Creo que lo llaman HONESTIDAD. Algo de lo que mucha gente también habla y de lo que muy poca gente ES.

Cada vez somos más los que apostamos por el AMOR en lugar de por el “mejor”. Cada vez somos más los que apostamos por el SOY en lugar de por el “me gustaría ser”. Cada vez somos más los que apostamos por el AHORA en lugar de por el mañana. Cada vez somos más los que Comprendemos que no hay nada ni nadie que alcanzar. Que ningún taller, ningún curso, ningún retiro, ninguna técnica, ninguna charla, ninguna herramienta, ningún libro, ningún camino… puede acercarte más a TI porque no puedes estar más cerca de ti de lo que YA y SIEMPRE estás. Que ese “ti”, ese “Hogar” del que hablan, que te indican, no tiene nada que ver conTIgo sino con su IDEA-PENSAMIENTO-CONCEPTO-CREENCIA de lo que TIENE QUE ser “ti” y “Hogar”.

Cada vez somos más los que Vivimos sin un por qué ni un para qué.

Cada vez somos más los que Comprendemos que Vivimos simplemente por el hecho de que Somos Vida.

YO, ME, MI, CONMIGO.

Y poco más.

Poesía

LIBÉRATE DE TUS CADENAS

No tienes ningún propósito que realizar.
Ninguna misión que cumplir.
Ningún estado que alcanzar.
Ningún lugar al que llegar.
Ningún éxito que lograr.
Ni siquiera la tan mal entendida
Paz y Felicidad.

Deja que la Vida te viva.
Que las emociones te sientan.
Que los pensamientos bailen en tu mente.

“LO QUE ES” ya está siendo.
En ti, en mí, en el Universo Entero.
Por lo tanto,
nada puedes hacer para impedirlo.
Por mucho que te creas,
que te hayan hecho creer,
que te hagan creer…
que puedes cambiar
lo que ni siquiera la Vida
puede predeterminar.

Porque la Vida
es espontánea.
Es incontrolable.
Es virgen.
Es auténtica y pura.
Ya que es parida
en cada momento.
En cada Instante.
En cada AQUÍ y AHORA.

Libérate de tus cadenas.
De las obligaciones,
de los “tengo que”,
y de los “debería”
vivir de tal o cual manera.

Porque todos son falsos.
Porque no tienes que ser
como alguien se ha inventado que seas.
Porque no tienes que seguir
ningún camino concreto
ya que el camino se está creando
momento a momento.

Lo que llaman Destino
ya lo Eres
porque se encuentra
en el Presente.
Donde YA estás.
Donde YA eres.

Libérate de tus cadenas.
Y ríe.
Y llora.
Y cáete.
Y levántate.
Porque TODO ESTÁ BIEN.
Porque TÚ YA ESTÁS Y ERES “BIEN”.

La Vida, la Realidad, es absolutamente NEUTRA.
No existe ni el bien ni el mal.
Ni el correcto ni el incorrecto.
Ni el acierto ni el error.
Ni el mejor ni el peor.
Sólo un MAR de Olas
que se creen separadas de sí mismas.
Que se han Olvidado
que ya SON el Mar
que anhelan alcanzar.

Libérate de la presión de tus cadenas.
Libérate del esfuerzo de liberarte de ellas.
Libérate de la Liberación…de tu propia prisión.

Porque desde Aquí y Ahora
te afirmo con total certeza
que pienses lo que pienses,
vivas como vivas
y sientas lo que sientas,
ya eres PERFECTA.

Aunque tu mente
no lo crea.

Reflexiones

MI VULNERABILIDAD Y YO

Hace unos años escribí un artículo que se titulaba “De mayor quiero ser vulnerable”. Pues ya soy mayor. Muy mayor… Mi Sensibilidad va aumentando a la velocidad de la Intimidad que tengo conmigo misma. A medida que me voy Viendo, capas de creencias van cayendo. Y con ellas, muros que fueron alzados para mi protección, pero que ya no son necesarios.

Va mostrándose, poco a poco, esa piel que estaba oculta entre tanta máscara, tanto disfraz, tanta mentira. Y a esa piel, que no es nueva sino la mía, me tengo que amoldar. Es curioso eso de tener que amoldarse a lo que uno Es. Implica que has estado habitando en un Hogar que no era el tuyo. Uno que fue creado a base de dolor y de miedo. Con paredes de hormigón en lugar de con latidos de Corazón…

Me declaro extremadamente Sensible. Lo cuál me hace muy vulnerable. Lo de sentir lo que el Mundo siente es complicado (por no decir jodido). Y cuando digo Mundo lo englobo todo: personas, animales, lugares, energías… Sentir las soledades ajenas, los vacíos ajenos, los sufrimientos ajenos, las mentiras ajenas, los odios ajenos, las amarguras ajenas… como si fueran tuyas no es agradable. Da una sensación de desprotección increíble. Y de que “tú” no existes. De que nada de lo que percibes es REALmente tuyo.

Por otra parte, puedes sentir que tal cosa como la separación no existe. Que Todo es Uno. Que lo que llamamos Luz y lo que llamamos Oscuridad, femenino y masculino, cielo y tierra, espiritualidad y terrenalidad, Dios y hombre… SON la misma cosa. Son meras etiquetas, conceptos, ideas ilusorias que nuestra mente ha diferenciado entre sí.

Te sientes indefensa ante tanta intensidad, tanto estímulo, tanta información porque nadie te ha enseñado a Ser Sensible. Porque el Mundo en el que vivimos es poco apto para personas con este Don. Por eso somos más solitarias y necesitamos de nuestro Templo-cueva para aislarnos cuando nos saturamos. Por eso debemos seleccionar muy bien de qué nos rodeamos y de quién, para no estar continuamente bañándonos de dolor, de lágrimas y de pena. Por eso nos encanta la naturaleza, el mar, el desierto, el Silencio. Los lugares limpios y puros que también sentimos con esa misma Unidad. Donde no hay ruido que enmudezca nuestro sonido particular. Porque escuchamos a un volumen muchísimo más alto del que lo hace la mayoría.

Todo DON implica un precio a pagar

El DON de Sentir la Vida tan intensamente se paga con sentir lo que a nadie le gusta sentir. No puedes elegir no-sentir. Eres como una esponja absorbiendo todo aquello con lo que entras en contacto. Sea lo que sea. Sea de quien o qué sea.

Útimamente estoy on fire. Se me ha caído otra armadura y mi sensibilidad ha aumentado de nuevo. Estoy en proceso de adaptación. En ocasiones, voy por la calle y ya puedo sentir la “calidad” de la energía de alguien cuando está a varios metros. Y tengo que desviar la mirada de esa persona porque es al mirar a los ojos cuando todo su sentir te impacta a ti y se te cuela dentro. Y cuando ocurre con quien “no se cuida”, se te revuelve el estómago y se te encoje el alma. Esto sólo en el segundo que dura el verle y con un desconocido. Imagínate cuando estás más tiempo y con alguien con quien tienes un vínculo.

Aprender a poner límites, a saber decir NO, a cuidarnos, es imprescindible si no queremos acabar totalmente hundidos y descentrados. Si no queremos convertirnos en lo que no somos. Y si queremos ser felices y estar en Paz con nuestra sensibilidad.

Esto nos lo enseña la vida misma. La práctica del vivir. La escucha de nuestra voz.

Habrá momentos en los que la culpa por tomar según qué decisiones, por plantar esos NO (lo más amorosamente posible que podamos), nos coma. Nos hiera. Que se produzca una lucha entre lo que nos conviene a nosotros, a nuestra salud física, mental y emocional, y los deberías sociales con los que nos presiona nuestra mente. Y tendremos que decidir si nos elegimos a nosotros o a los otros, siendo conscientes de que no siempre llueve a gusto de todos y de las consecuencias en las que pueden derivar nuestras acciones. Ya sean hacia un lado o hacia el otro.

Quizás la soledad se convierta en tu mejor compañera durante un tiempo. Pero te aseguro que no hay mayor soledad, mayor dolor, que el abandono de uno mismo. Que la sordera hacia tus latidos.

A veces, es necesario soltar todo y a todos los que te impiden ser quien eres, a los que ya no vibran en tu sintonía, a los que te dañan (aunque sea inconscientemente y por mucho amor que les profeses), quedarte sola y dejar espacio para que lo nuevo llegue a ti. Y eso no siempre se da de un día para otro.

Por eso es tan importante saber ESTAR con uno mismo. Saber SER no sólo fuerte sino también vulnerable. Sin huir de tu inseguridad, de tus miedos, de tus heridas, de tus vacíos. Porque si no acabas compartiendo tu piel con quien no sabe acariciarla, mimarla, respetarla y amarla. Y esto te acaba hundiendo, tarde o temprano, en tu propia miseria.

Debemos RESPONSABILIZARNOS de nuestra manera de Sentir. De nuestros Dones. Y dejar de culpar al Mundo, a la familia, a la pareja, a las amistades, al trabajo… de lo que nosotros no nos atrevemos a hacer. De los miedos que tenemos. De las elecciones que tomamos.

No podemos cambiar a los otros, pero sí podemos escoger quién sí y quién no. Qué hábitos sí y qué hábitos no. Qué lugares sí y qué lugares no. Ésa es nuestra Libertad. La Libertad de SER lo que soy o de ser lo que los demás quieran que sea.

Algunos lo llamarán egoísmo. Yo lo llamo AMOR.

Ya soy mayor. Muy mayor. Y mi Sensibilidad, mi Vulnerabilidad no me hace débil. Me hace humana. Muy humana. Tanto, que no sé dónde empiezas “tú” y donde acabo “yo”.

Reflexiones

EL ARTE DE ESTAR CON UNO MISMO

¿Sabes cuál es el mejor curso, taller, retiro, libro… para enseñarte a estar contigo? La VIDA. Una Vida que solemos rechazar sin tener en cuenta lo que nos está aportando. Sin ser conscientes de lo que hay más allá de la propia experiencia.

Queremos vivir “a lo grande”, olvidando que lo pequeño también late con fuerza. Queremos lo que no tenemos, olvidando lo que YA está en nuestra mano. Queremos un mañana luchado, olvidando que la Paz sólo podemos encontrarla HOY.

Y así vamos caminando, sin percibir los pasos que damos. Mirando hacia abajo para no tropezarnos. O hacia arriba por si nos cae algo del cielo… ¿Y qué pasa con lo Presente? ¿Qué pasa con lo que mis oídos escuchan Ahora, con lo que mis manos acarician Ahora, con lo que mis labios saborean Ahora, con lo que mis ojos ven Ahora, con lo que mi Corazón siente Ahora?

Estamos más pendientes de lo que ocurrió ayer o de lo que ocurrirá mañana que de lo que está sucediendo en este Instante, que es lo único Real. El único lugar, el espacio, el HOGAR donde se halla la Verdad. Pero ni siquiera le prestamos atención porque nuestra mente está divagando por otros tiempos ficticios. Por otros sueños ilusorios. Por otros objetivos. Por otras metas. Por otros… por otros… que no son Lo que ES.

Estar con uno mismo se ha convertido en un Arte que pocos practican. Porque, para ello, deben atreverse a mirar de frente todos esos tiempos que aparecen y desaparecen a su antojo. Tiempos repletos de historias. Algunas de cuento de hadas. Otras para no dormir… Y con todas y cada una de ellas necesitamos ESTAR. Y digo necesitar porque lo contrario es huir. Lo contrario es guerrear. Lo contrario es rechazar. Lo contrario es abandonar. Lo contrario es miedo. Lo contrario es no-amor. Lo contrario es no-paz.

Luchar contra uno mismo es una batalla perdida de antemano

Intentamos por todos los medios y miedos… cambiarnos, mejorarnos. Ya sea a golpes de exigencia o de bisturí. Y no estoy hablando de cuidarse. Hablo de no aceptar lo que soy en cada momento. Hablo de mirarme al espejo y darme asco, no de ir al gimnasio. Hablo de lo que pienso de mí, de cómo me trato y de cómo actúo en base a esas creencias.

La mayoría anhelan ser otra cosa de lo que son creyendo que cuando lo logren se sentirán mejor. Cuando la clave está en Amar cada cosa que eres (Aquí y Ahora) en lugar de pasarte la vida intentando ser lo que no eres (mañana).

Esforzarse por no ser uno mismo es agotador. Y ese esfuerzo constante, ese auto-rechazo, ese auto-abandono, está sostenido por una creencia que no es verdadera, pero que asumimos como tal en nuestra infancia. Ya sea por la educación que recibimos en casa o en el colegio o por tratarse de una imposición cultural.

Da igual de dónde viene. Lo importante es darse cuenta de lo absurdo que es ir en contra de mí porque en mi casa, en mi país, en mi religión, en mi espiritualidad, en mi moda… es lo que se dicta.

Actuamos, decidimos, como si no tuviéramos ni voz ni voto ni opción. Como si fuéramos esclavos de esa colectividad que es, a la vez, esclava de sí misma. Nos excusamos en nuestra época, en lo manipulados que estamos, para no asumir nuestra Responsabilidad. La Responsabilidad de Amarnos tal y como somos. La Responsabilidad de no poner más leña en el fuego. La Responsabilidad de no entrar al trapo ni de jugar a no ser libres.

Le echamos la culpa al machismo, al patriarcado, a los medios de comunicación, al sistema, a las redes sociales, pero somos nosotros, nosotras, las que decidimos ver lo que vemos, hacer lo que hacemos, estar con quien estamos, taparnos las arrugas, llenarnos la cara de botox, seguir dietas milagrosas, maquillarnos las canas, las tristezas, las inseguridades y las penas.

No nos atrevemos a ESTAR con nosotros mismos porque este Estar requiere total y absoluta desnudez e intimidad. A la Soledad le importa tres pimientos tu físico, tu inteligencia, tu cultura, tu edad, tu raza, tu cuenta corriente y tu estatus social. Para ella todos somos IGUALES. Y esa Igualdad quizás es la que no deseamos ver. Ver que mis lágrimas mojan igual que las tuyas. Que mis heridas escuecen igual que las tuyas. Que mi vacío grita igual que el tuyo. Que no soy especial. Que no estoy subida a ningún altar. Que no estoy por encima de nadie. Ni tampoco por debajo. Que no soy ni víctima ni verdugo ni salvador. Que mi piel se estremece. Y que mis miedos también tiemblan, IGUAL que los tuyos.

Quizás nos dé pánico asumir que no somos nada de lo que creíamos ser. Quizás nos aterre congelarnos si nos quitamos nuestro disfraz. Quizás a lo único que temamos es a nosotros mismos. Y por eso nos silenciamos tanto. Nos ocultamos tanto. Nos agrupamos tanto. Para no Escuchar que nuestro enemigo no está fuera, sino dentro. Que somos nuestro único carcelero. Que nos insultamos. Nos maltratamos. Nos faltamos al respeto como nadie es capaz de hacerlo.

Quizás sólo nos dé miedo la Muerte. La muerte de una mentira que hemos creado desde que nacimos. Y que seguimos re-Creando día tras día.

¿Quieres ser Libre? Practica el Arte de estar contigo mismo. Para que COMPRENDAS que de lo único que te tienes que liberar es de “ti”. Que ya eres Perfecto. Que TODO es perfecto. Y que es un sólo pensamiento que te crees el que te hace sentir que estás SEPARADO del resto. Que ERES otra cosa distinta al resto.

ÁMATE. Con tu vulnerabilidad, tu fortaleza, tu inseguridad, tu alegría, tu melancolía. Con tu perfume y con tu mierda. Con tus secretos, tus errores, tus fracasos, tus éxitos, tus desafinos, tus aciertos, tus vicios y tus adicciones. Con los abrazos que no te llegaron. Con los “te quiero” que se perdieron en el desierto y los besos que jamás te dieron.

ÁMATE así. Así de COMPLETA. Porque no existe otra forma de Amarse más que ésta.

Reflexiones

TODO LO QUE PIENSO DE TI ES MENTIRA

“Todo lo que he pensado de ti hasta ahora es mentira”. Ésta es una invitación de Sergi Torres a decir (internamente) a cada persona con la que tengamos un encuentro. Yo le añado: principalmente, a nosotros mismos.

El otro no es lo que nuestros pensamientos dicen que Es. Y nosotros no somos lo que nuestros pensamientos dicen que Somos. La mente se reCrea en historias pasadas que han sido interpretadas. Lo cuál indica que no son verdad. La Realidad, la experiencia, no es interpretable. No es juzgable. No es condenable. Eso lo realiza nuestro sistema mental. El de todos, sin excepción.

Ser Consciente de ello es lo importante para poder “elegir” PARAR y no reaccionar ante las emociones que nos generan esos pensamientos que tenemos sobre los demás y sobre nosotros. Que no son más que opiniones. Y las opiniones, opiniones son…

Muchas veces se confunde Consciencia con nulidad emocional. Se CREE que cuanto más Consciente eres, menos sientes. Lo cual es una incoherencia porque tu Expansión de la Consciencia abarca más (como el nombre indica) no menos. Y ese más lo incluye todo, no sólo lo agradable para nuestro Corazón.

Cuando COMPRENDES el Juego de la Ilusión te das cuenta de que nada es lo que decimos que es. Ni tú ni yo ni el Cielo ni la Tierra ni el Alma ni Dios. Te das cuenta de cómo hemos generado una Identidad “yo” que no tiene nada de Verdad aunque se sienta muy real. Te das cuenta de que por mucho que hagas, no puedes hacer nada ante tu Humanidad. Que no puedes salirte del Juego. Que el famoso Despertar es una toma de Conciencia y poco más. Que no te puedes librar de tu personalidad, con sus dones y sus no-dones. Que no hay nada ni nadie que Iluminar. Que lo que vemos no es “Lo que Es”, pero eso no significa que no te toque. Que no te penetre hasta las entrañas. Que no te duela. Que no podemos separar lo que no somos de lo que somos. Que el SER engloba ambos seres. Por eso se llama UNIDAD. No-dualidad.

Las películas no son reales pero existen como “películas” que son. Lo que percibimos, tanto por nuestros sentidos como por nuestra mente, es esa película. Nuestra identidad, nuestro nombre, nuestras creencias, nuestras ilusiones, nuestros objetivos, nuestras reencarnaciones, nuestra búsqueda espiritual, nuestra “mejor versión”, nuestro destino, muestra misión, nuestra evolución, nuestro Regreso al Hogar, nuestro “yo”…. es una película. No es REAL, pero existe. No estamos separados de ella, pero tampoco SOMOS ella.

Todo lo que pienso de ti es mentira. Todo lo que pienso de mí es mentira. Entonces, ¿qué es VERDAD?

VERDAD es el SILENCIO. Lo que no juzga. Lo que no habla. Lo que no etiqueta. Lo que no excluye. Lo que permanece. Lo que no cambia.

El Silencio es el idioma del Vacío. Creemos, pensamos…, que en el Vacío no hay nada. Y no lo hay. Sin embargo, es el espacio donde surge, sucede TODO. El sonido, la música, las palabras… surgen desde el Silencio. Desde “lo que hay antes de” que se cree una voz.

Antes del Nacimiento, la Existencia ya existía. La NADA ya existía. La Vida, antes de ser vida, ya latía

Ninguno de nuestros pensamientos es real, aunque existan como tal. Como la película. Pero les entregamos todo el poder de la Realidad. De la Verdad. Y en ellos basamos nuestras ideologías, nuestras filosofías, nuestros caminos de vida.

Se habla mucho de Espiritualidad, pero ésta sólo es un concepto más. Un pensamiento más que genera una separación más. Una Forma más dentro de la película del mundo de las formas.

Muchos siguen creyendo que la Espiritualidad está fuera de ese mundo. Pocos COMPRENDEN que forma… parte del mismo Juego. Del mismo Sueño. Y muchos también creen que la Eternidad es temporal. Y pocos Comprenden que la Eternidad no es “todo el pasado, el presente y el futuro”. La Eternidad es AQUÍ Y AHORA. Es un único Instante, no un conjunto infinito de instantes.

No hay ningún lugar al que llegar. No hay ningún Hogar al que Regresar. No hay ningún ego que trascender. No hay ningún Alma que evolucionar. No hay ningún cuerpo que mejorar. No hay ninguna Comprensión que comprender… Todos esos destinos, todas esas Iluminaciones, son meros pensamientos-teorías que nos hemos creído. Así de simple. Así de sencillo.

La VIDA ya ES. El Ser Humano (ni no humano ni no-ser) no tiene que hacer ni dejar de hacer nada porque Lo que Es ya está SIENDO, independientemente de nuestro movimiento, de nuestra voluntad y de lo que creemos de DEBEMOS y no debemos ser.

Nosotros, nuestra identidad, nuestro “yo”, no es relevante para la VERDAD. Somos así de insignificantes. Así de poco importantes en la “Creación”. Nuestra mente se cree Dios, pero ignora que Dios la creó a ella.

En el Silencio, en el Vacío, no hay ningún “yo” controlador. No hay ninguna mente que ordene y mande. Simplemente, hay Existencia siendo lo que Es.

Es el ruido el que aparece y desaparece. El SILENCIO es eterno. Siempre ES, ha sido y será.

Y entendamos ruido no sólo como sonido sino también como pensamiento, como emoción, como sentimiento, como olor, como imagen, como objeto, como forma, como tú, como yo.

Todo lo que pienso de ti es mentira. Todo lo que pienso de mí es mentira. TODO LO QUE PIENSO… es mentira.

Y poco más.

Reflexiones

NO RENIEGUES DE TI POR MIEDO A LA SOLEDAD

Este año pasado ha sido demoledor. Poco a poco me fui acercando a mi querida Soledad. Primero se fue mi trabajo, luego mis amistades y, sin darme cuenta, me vi más sola que nunca. Un “vi” de sentirme más que de estar. Una Soledad que inconscientemente elegí para que me enseñara que por muy sola que me sintiera siempre me tendría a mí. Y que ese “mí” era mucho más importante que un “otro” que en lugar de sumarte, te resta.

Me quedé sola porque me ELEGÍ a mí. Dejé un trabajo que no me llenaba y una amistad que no estaba equilibrada en el dar y el recibir. Y me sigo eligiendo a mí, día a día. Instante a instante.

Porque no hay mayor soledad que la de abandonarse a uno mismo

Que el permanecer al lado de una persona que te ignora, que no te escucha, que te falta al respeto, que no te comprende, que te vomita toda su toxicidad cada vez que la ves, que no te elige, que no te prioriza.

No escogemos a nuestra familia. Es la que nos toca. Y hay como una creencia insana colectiva de obligatoriedad en permanecer vinculados a ella. Como es tu madre, tu padre, tu abuelo, tu hermano , tu prima o “lo que sea” tenemos que mantener una relación continua con ellos sí o sí. Y esto es absurdo.

Los lazos familiares son muy difíciles de romper, pero cuando te hacen daño (por el motivo que sea) la distancia es una opción.

La culpa hará acto de presencia, seguro. Igual que aparece cuando te separas de tu pareja teniendo hijos en común. Pero NADA ni NADIE es más importante que tu Felicidad. Que tu salud emocional.

Yo quiero mucho a mi familia, pero no tengo nada que ver con ellos. Soy de esas “raritas” que cayeron ahí en medio. No tenemos nada en común (excepto nuestro amor, que no es poco). Nuestras formas de sentir la vida, nuestras prioridades, nuestros hábitos, nuestras creencias, nuestros valores, nuestras aficiones, nuestras inquietudes, nuestra actitud, nuestra energía… es opuesta. No los elegiría como amigos, pero el Amor que siento por ellos es inmensamente superior al que siento por cualquier otra persona.

Por eso, la familia es lo que más nos duele. Porque es donde se fraguaron nuestras heridas y los que tienen el poder de reabrirlas con facilidad.

Pero que yo Ame a alguien no significa que me haga bien. Y tampoco que deba permanecer con él. Esto es algo que se confunde mucho y da la sensación de que porque estés enamorada debes “ser pareja de”, por mucho que sufras.

Hay un Amor que sí que se DECIDE y es el Amor hacia uno mismo. Porque implica tomar ciertas decisiones, ciertas acciones, ciertos “Noes” muy valientes que pueden no gustar a quien te rodea. Que pueden sentar mal. Que pueden resultar incomprensibles. Que puedan hacer que te quedes sola-sin-ellos, pero no-sola-contigo.

Ese NO al otro que te perjudica se transforma en un SÍ hacia ti. Un Sí a la plenitud, a la paz, a la abundancia, a la independencia, al respeto, al honor, a la dignidad. Un Sí a ser tú misma. Un Sí a la Honestidad. Un Sí a la Vida. A una Vida que aunque temporalmente te deje a oscuras, estará iluminada por tu propia Luz y abierta a que Luces similares a la tuya entren en ella.

Llega un momento en que es necesario ROMPER. Romper con lo que no te permite avanzar. Con lo que te mantiene encadenada a un pasado que “ya no es”. Con un lugar que ya no sientes como Hogar.

Y la ruptura siempre trae dolor, pero también libertad, paz e ilusión. Es como si volvieras a nacer y abrazaras de nuevo la Vida. Una Vida que se escribe con tu nombre y no con el de los demás. Una Vida sin normas, sin mandamientos, sin reglas. Una Vida Completa porque AHORA estás TÚ en ella.

Es difícil dar según qué pasos, pero te aseguro que es mucho peor quedarte donde estás cuando ese “donde” sólo te aporta frustración, apatia, vacío, dolor, inseguridad, aburrimiento, malestar, tristeza y soledad.

Soledad no es estar sola, es sentirte sola. Y cuando SABES disfrutar de ti, ESTAR contigo, escucharte, respetarte, tratarte con amabilidad y cariño, sostener todas y cada una de las emociones; cuando te ELIGES A TI, de igual modo, ELIGES a tus compañías.

De ahí que: Si quieres saber cómo te tratas a ti misma, observa con quién duermes y qué amistades tienes.

Porque quien se respeta, no permite que alguien no lo haga. Ni lo más mínimo. Y no lo escoge ni como pareja ni como amante ni como amigo. Es así de simple.

No podemos culpar al otro de lo que es nuestra RESPONSABILIDAD. Si no te gusta con quién estás, atrévete a dejarlo. Pero estar continuamente criticándolo es muy inmaduro y muy cobarde.

Queremos a alguien que nos Ame como merecemos, pero no somos conscientes de lo poco merecedores que nos creemos y de lo mal que amamos nosotros. A nosotros mismos y a los demás.

Se confunde soportar, aguantar, con AMAR. El Amor no se soporta ni se aguanta, se COMPARTE. Y para compartir antes tienes que tenerlo tú, si no, ¿qué se supone que vas a dar? Y, ¿qué vas a permitir recibir?

No reniegues de ti por miedo a la soledad o te sentirás solo el resto de tu vida. Por muy acompañado que estés….