Reflexiones

LA VERDAD SIEMPRE ESTÁ PRESENTE

Y en el Presente. Las respuestas siempre se encuentran en el mismo lugar en el que realizas las preguntas. Ni antes ni después. Ni ayer ni mañana. Pero no siempre las vemos porque las estamos buscando en un tiempo que no existe.

Los pasos que ya has dado, no los puedes volver a caminar. Las huellas podrán parecerse, podrán resultar similares, pero serán nuevas, COMPLETAmente diferentes. Con la piel con la que HOY te vistes. Con los latidos que HOY bombeas. Siendo hoy cada Instante que respiras.

Queremos buscar la Verdad en los libros, en las palabras de los “maestros”, como si la Vida no contase. Como si la Vida no hablase. Como si la Vida no se pronunciase continuamente, en cada esquina, en cada rincón, en cada calle que recorre nuestro Corazón.

La Verdad está en ti y ES en ti. Todo lo que ERES es Verdad porque es Vida. Y la Vida ni está muerta ni es mentira. Otra cosa es el juicio que hagamos de ella. La interpretación que le demos según nuestra moralidad y nuestras creencias. Ése es el manto con el cubrimos la Realidad. Es el velo con el que cegamos nuestro mirar. Es la oscuridad que nos impide VER la Verdad.

Y la Verdad es tan simple como que “Es lo que Es“, no lo que te gustaría que fuese o te dicen que tiene que ser.

Creemos que lo complicado es el camino correcto. Que si hay esfuerzo, hay premio. Cuando es en la sencillez donde habita la Paz que tanto anhelamos. Pero nos han dicho, nos dicen, que no puede ser tan fácil. Que tiene que haber “algo más”. Como si lo que ya hay no fuese suficiente. Como si Vivir, si estar Vivos, si SER VIDA, fuese algo mediocre. De baja estima. De un nivel inferior.

Cuanto más disfracemos la Realidad, menos conscientes seremos de ella. De nosotros. Del mismo modo que cuanto más nos maquillamos el rostro, menos reConocibles somos. Queremos “más”, cuando “menos, es más”. Cuanto menos ropa, más desnudez. Más piel. Más sensibilidad. Más transparencia. Más Verdad.

Quizás no estemos preparados para saber la Verdad. Para Verla con nuestros no-ojos. Se necesita mucha honestidad y valentía para soltar todo el conocimiento que hemos adquirido, todos los libros con los que nos hemos empapado y todos los talleres que hemos realizado, y admitir, asumir, que sólo servían para comprender que no servían. Para DESCUBRIR que la Verdad no puede ser descrita ni definida en un papel en el que llueve sobre mojado.

La Verdad es que Somos Vida, Consciencia, manifestándose de diferentes formas. Sin un por qué. Sin un para qué. Sin un destino. Sin un propósito. Sin una misión. Que nuestro lenguaje es el Silencio. Y que no existe la separación, aunque así la percibamos.

Siempre estamos y SOMOS Presente. No hay que hacer o dejar de hacer nada para ello. Nada ni nadie puede dejar de ser lo que es: VIDA.

Perfecta. Completa. Auténtica. Y Eterna.

Reflexiones

A TODOS NOS DUELE LO MISMO

Hay personas con las que te cruzas y piensas: “no tengo nada que ver con ella”, “somos totalmente opuestas”, “no tenemos nada en común”. Y es cierto si tenemos en cuenta únicamente nuestra personalidad, nuestras ideologías, nuestras creencias, nuestros gustos, nuestros valores y nuestras preferencias. Pero hay algo que está mucho más allá de todo nuestro envoltorio: lo que hay Dentro de él.

A todos nos duele lo mismo. Nos UNE nuestra Humanidad, nuestra sensibilidad, nuestra vulnerabilidad, nuestros latidos. ¿Quién no se ha sentido solo alguna vez? ¿Quién no ha sufrido por una separación? ¿Quién no ha sido traicionado en alguna ocasión? ¿A quién no se le ha muerto un ser querido? ¿Quién no ha sentido una tristeza profunda? ¿A quién no se le ha roto el corazón en mil pedazos?

Todos anhelamos lo mismo: el AMOR. El propio y el de los demás. A algunos se nos da peor que a otros lo de Amar. Algunos se quedan pegados a una piel, dependiendo de ésta, para no sentir esa Soledad que es tan humana. Y otros nos alejamos de esa piel por miedo a que la separación nos parta de nuevo el Alma.

Cada uno con nuestros muros, con nuestras protecciones, con nuestras heridas, con nuestras defensas. Pero TODOS intentando vivir lo que mejor que podemos y sabemos con ellas.

El Amor nos Une. El Miedo nos separa. Pero tanto el uno como el otro forman parte de la misma moneda humana. Pretender no sentir miedo es pretender ser un robot, una máquina. Otra cosa es lo que hagamos con él. Con lo que pensamos. Con lo que sentimos. El cómo proyectamos al Mundo nuestro mundo.

Por mucho que lo deseemos, no podemos pensar y sentir de manera “perfecta”. Con un positivo con el que hemos catalogado lo incatalogable: los pensamientos y las emociones. No depende de nuestra consciencia pensar y sentir lo que queremos. Cómo CREEMOS que debemos hacerlo. El desconocimiento del funcionamiento de nuestra mente nos lleva a intentar, con mucho esfuerzo, frustración y dolor, controlar algo que sucede de manera espontánea como es el pensar y el sentir.

La VIDA sucede con una espontaneidad prácticamente imperceptible. Nosotros, los seres humanos, Vida en una de sus expresiones, SOMOS también así. Y por mucho que nos planifiquemos, tanto por dentro como por fuera, seremos lo que tengamos que Ser, experimentaremos lo que tengamos que experimentar, independientemente de nuestros sueños.

Y nadie será mejor ni peor que el otro. Nada será mejor y peor que lo anterior o lo siguiente. Porque TODO, porque TODOS, formamos parte del mismo Todo. Porque aunque no lo veamos a través de nuestros ojos, de nuestros sentidos, somos “un cuerpo” común y no un brazo, una mano o un dedo que están separados del resto.

Nuestras diferencias, nuestras exclusiones, nuestras etiquetas, nuestras fronteras surgen del miedo de una mente posesiva, egoísta y ambiciosa que no quiere perder una identidad ilusoria que se ha creado para no sentir el vacío y la soledad de una Separación que desconoce que no es real. Que no existe.

Porque si supiésemos que las olas únicamente son formas del Mar a las que se les ha dado otro nombre y, con él, la creación de una nueva identidad por creerse que son “otra cosa” diferente, no habría conflicto entre ellas porque no habría un “ellas”. Sólo nos sentiríamos Mar aunque en apariencia fuésemos ola.

Muchos creen que cuando DESPIERTAS a este saber, dejas de sentir dolor y de tener según qué pensamientos. Y no es cierto. Convives con ambas realidades: con la relativa (ola) y con la Absoluta (mar). La ola no desaparece en el Mar. Ni tu personalidad con él. Sencillamente te das cuenta de que tú no eres ese personaje ilusorio que se cree el dueño y señor de la Vida sino que eres la misma Vida expresándose espontáneamente a través de ese cuerpo, de esa mente y de esa personalidad.

Pero sigues teniendo miedos, sigues riendo y llorando, sigues sintiendo como sentías y pensando como pensabas. Lo único que cambia es que hay una CONCIENCIA que se ha expandido completamente por cada poro de tu piel, por cada pensamiento que piensas y por cada emoción que sientes. Pero tus impulsos, tus pasiones, tus anhelos, tus principios, tus virtudes y tus defectos son los mismos, aunque AHORA los Ves desde otro lugar. Desde otra perspectiva. Sabiendo que esa identidad que sientes no es La Verdad. Que forma parte de un juego.

Pasas de sentirte humana a SER con tu Humanidad.

Algunos sólo son conscientes de su personaje, de su identidad. Y creen que tienen que luchar por ella. Por su supervivencia. Por sus “ideales”. Algunos creen que pueden cambiar las normas del juego cuando ellos mismos son el juego y, por lo tanto, no pueden ni modificarlo ni transformarlo.

El soñador no puede cambiar el sueño porque él es el sueño. Cuando COMPRENDES esto no dejas de soñar. DESPERTAR no significa salir del sueño, significa SER CONSCIENTE de él. Y ser consciente de él no te otorga ningún poder más que el de ser consciente.

Muchos quieren Iluminarse creyendo que su felicidad será absoluta y plena de por vida si lo logran. Este tipo de Iluminación que se vende es un engaño. Es sólo una zanahoria que te pone el “mundillo espiritual” para que corras tras ella igual que a otros “mundillos” les ponen la zanahoria de la riqueza, de la ambición profesional o de “lo que sea”. Todas son las mismas expresiones espontáneas de la Vida. Todas pantallas diferentes del mismo juego. Ni mejores ni peores. Ni más ni menos.

Nuestras raíces confluyen en una misma Raíz, idéntica para todos nosotros. Da igual el color de nuestra piel, nuestro sexo, nuestra bandera, nuestra religión o nuestra raza. Nos duele lo mismo. Amamos lo mismo. Porque SOMOS LO MISMO.

Y nuestro idioma también lo es: EL SILENCIO.

Poesía

QUE LLUEVA EL AMOR

Hacia arriba,
hacia abajo,
hacia la derecha,
hacia la izquierda
y, sobre todo,
que llueva hacia aDentro.

Sí. Que llueva mucho. Que lo necesitamos.
Que estamos hartos de no mirarnos a los ojos.
De pisarnos los unos a los otros.
De alzar muros.
De destender puentes.

Que llueva hasta empaparnos.
Hasta que la sequedad de nuestros corazones se arrugue de tanto abrazo.
Hasta que dejemos de abrirnos en canal las heridas que la falta de humanidad nos provocó.
Y nos sigue provocando.
Y sangrando.
Y llorando.

Que llueva. Pero que llueva de VERDAD.
Y con la Verdad.
Por delante.
Por detrás.
Y, sobre todo,
por la sangre que se quedó helada de tanta frialdad.

Que llegue a cada rincón de cada esquina de cada agujero negro donde el tiempo se quedó sin recuerdo.
Y sin sentimiento.
Y sin la pasión de los segundos que nos quedan para volvernos a VER.
Para volvernos a SENTIR.
Para volvernos a LATIR.
Y para volvernos a UNIR.

Sólo pido una gota de AMOR.
De AMOR INCONDICIONAL.
De AMOR verdadero.
Para cada Ser Humano que habita la Tierra por la que nuestros pies pisotean y pisan.
Para que cale hondo.
Muy hondo.
Y podamos,
así,
reconocernos como Hermanos.
En lugar de como opuestos.
En lugar de como rivales.
En lugar de como enemigos.
En lugar de como contrarios.
Y vivamos en Paz
desde la Paz.
Los unos con los otros.
Los otros con los unos.
Y cada uno
consigo mismo.

¡Sí!
¡Que llueva el AMOR!
Y, ¡que VIVA!
Hasta el infinito.
Hasta la eternidad.
Hasta el más acá
Hasta el más allá.

Que VIVA… hasta MORIR.
Que para convertirnos en cenizas
ya tendremos tiempo.

Que llueva. Que llueva. Que llueva.
Y, sobre todo,
que no nos pille
en la “cueva”.

Reflexiones

LA EXPERIENCIA ES LA QUE TE ENSEÑA

¿Cómo se aprende a nadar? Nadando. ¿Cómo se aprende a ser madre? Siendo madre. ¿Cómo se aprende a vivir? Viviendo. ¿Cómo se aprende a amar? Amando.

El único maestro que existe es la propia vida. Las experiencias que vamos teniendo cada uno de nosotros a lo largo de los años. Ésas que nos rompen el corazón. Ésas que nos lo recomponen. Las que nos hacen vibrar tan alto como las estrellas y las que nos hacen caer en picado.

Tanto el sufrimiento como su contrario forman parte de nuestra experiencia humana. Quizás llegue un momento en nuestra vida en el que, después de haber sufrido mucho, seamos capaces de ELEGIR lo que nos aporta Paz y lo que no. Por dónde caminar y por dónde no. Pero no es algo que podamos erradicar definitivamente porque no es algo que podamos controlar. No está en nuestra mano que todas las vivencias que tengamos vayan a ser gozosas. No lo sabemos. Y ése “no saber”, esa HUMILDAD, es la que me lleva a decir que en nuestra vida, en nuestro interior, en nuestra mente, puede ocurrir cualquier cosa. Entre ellas, bajar hasta lo más oscuro de uno mismo. Y también, la de subir a lo más luminoso. Porque ambas lo único que son es POSIBILIDADES.

Pasarte la vida temiendo el fracaso (tanto interno como externo) lo único que te lleva es a caminar de puntillas y con el corazón encorsetado.

Podemos realizar según qué actividades para sentirnos mejor, más tranquilos, más relajados. Podemos hacer cursos para conocernos, para entendernos, para ser más conscientes de cómo actuamos. Podemos adquirir unos hábitos saludables para prevenir la enfermedad. Podemos cuidarnos, tanto física como mentalmente, escogiendo las actividades que nos hacen sentir bien y echando a un lado las que nos provocan malestar. Podemos decidir rodearnos de personas que nos sumen, en lugar de que nos resten. Sí podemos elegir un camino u otro. Y es muy importante qué elegimos. Pero ninguno de los anteriores “podemos” descarta el dolor, la tristeza, el vacío, la soledad, el sufrimiento y la enfermedad.

Que yo me cuide mucho no significa que no vaya a enfermar. Porque elegir no enfermar no está en nuestra mano. No depende de nosotros, si no nadie enfermería. Nadie elige sufrir conscientemente. Y esto tan básico, no quiere ASUMIRSE porque implica que, en realidad, no tenemos libre albedrío. Implica que La Vida no depende de nosotros. Del ser humano. Un ser humano que, en un estado de prepotencia absoluta, ansía tener el control de todo. Ansía ser Dios sin darse cuenta de que jamás lo será por mucho que pida al Universo serlo. Por muy bien que se porte. Por mucho que se cuide. Y por muy evolucionado y consciente que sea o se crea.

No se puede tener Paz sin incluir la no-paz en ella. Cuando hablamos de UNIDAD hablamos de TODO. De todas las ideologías. De todas las banderas. De todas las razas. De todos los sexos. De todos los seres vivos. De todos los colores. De todos los pensamientos. De todas las emociones.

Hay personas que se creen que sólo pueden tener Paz cuando sienten según qué emociones catalogadas como positivas. Y se pasan la vida luchando para combatir las negativas, para erradicarlas de su vida, para que nada ni nadie les altere. Lo cuál es muy incoherente porque jamás se logra esa Paz Interna rechazando cualquier estado mental o emocional que consideres negativo.

Mientras se tenga esa IDEA tan condicional sobre la Paz y sobre el Amor, nunca se sentirá Paz y Amor. Porque siempre habrá partes de uno mismo, ya sea en pensamientos o emociones, que etiquetaremos como no pacíficos o no amorosos. Y en el mismo instante en que se activen, el juicio, el castigo y la condena se activarán con ellas. Pero no porque de VERDAD sean negativas sino únicamente porque nos han inculcado esa IDEA. Esa no-verdad.

Algunos pretenden volver a ser niños. A ser inocentes. A ser puros. No se puede volver atrás porque no se pueden borrar las experiencias que hemos tenido. Puedes comprenderlas. Puedes responsabilizarte de ellas. Puedes aprender de ellas. Pero no puedes volver a ser quien eras “antes de”. Porque las experiencias, del tipo que sean, te marcan. Y esas marcas, esas heridas, dejan secuelas. Por mucho que las sanes. Por mucho que las limpies.

Es como si la mariposa quisiera volver a ser crisálida. Del mismo modo que es imposible para ella, lo es para nosotros.

¿Por qué nos cuesta tanto aceptar que la vida es como es? ¿Que no la controlamos? ¿Que no siempre es como nos gustaría? ¿Que cuando Amas también sufres?

Hay muchos mensajes muy dañinos, muy poco realistas, con mucha ignorancia, que nos alejan de la Verdad. De esa Paz donde el Amor Incondicional hacia todo aquello que no nos gusta de nosotros mismos es imprescindible.

Pretender alcanzar el Amor a través de una lucha continua contra una parte de ti es absurdo. El Amor para que sea AMOR debe abarcarlo TODO. Desde los pensamientos negativos hasta los sentimientos más destructivos. El AMOR ama, no abandona ni excluye ni rechaza.

Y hasta que no tengamos claro lo que es de verdad el AMOR y que es la única “técnica” para vivir en paz con nosotros mismos y con los demás, seguiremos inmersos y perdidos en un laberinto cuya salida buscamos en la perfección del personaje que somos en lugar de en su COMPRENSIÓN (a nivel consciencial, no mental), en su aceptación y en el Amor a su Humanidad.

Son las experiencias las que te enseñan. Y en las experiencias están incluidos los fracasos y las caídas. Caídas que queremos evitar, pero que son inevitables. Emociones, sentires, que queremos evitar, pero que son inevitables.

TODO forma parte de la VIDA. Ninguna emoción es un error. Ningún pensamiento es un error. Ninguna forma de vivir es un error. Ningún “error” es un error.

Cuanto más intentes luchar contra ti mismo, más sufrirás.

Por muchos Sentidos que queramos atribuirla a la Vida, a nuestra vida, ésta exclusivamente existe para vivirla. Para experimentarla. Para sentirla. Para SERLA. Cualquier otra razón que nos saquemos de la manga o que diferentes “maestros-gurús” se hayan sacado de la suya, es sencillamente un necesidad imperiosa de nuestra mente de pretender man-Tener el control. Así de simple.

Como Ser Humano, tú eres el personaje del videojuego, no el que tiene el mando. Somos el vehículo, no el conductor. No somos nosotros los que elegimos DE VERDAD, es la Vida, Dios, el Jugador quien lo hace.

Estamos totalmente “guionizados” por ALGO que está mucho MÁS ALLÁ de nuestra insignificante, misteriosa y bella existencia humana.

Pero la mayoría se creen que un punto minúsculo del universo es el Universo entero. Y que todo gira a su alrededor, a su importancia, a su ombligo y a su ambición. Cuando tan solo somos una diminuta mota de Polvo de Estrellas que comparten un planeta al que han llamado Tierra.

Vivir la Vida, amándola tal cual es. Amándome tal cual soy.

Y poco más.

Reflexiones

TOCAR FONDO PARA PODER SUBIR

Todos pasamos por momentos difíciles en nuestra vida. Nadie puede librarse de ellos. Ya sea por una separación o desamor, por una muerte, por una crisis existencial, por falta de empleo o por una enfermedad. La tristeza, el vacío, la soledad, la inseguridad, la impaciencia, la impotencia, la frustración son las emociones que más presentes están. Y aunque sean las que menos nos gustan sentir, son las que más nos enseñan a valorar lo que antes pasábamos por alto. Lo IMPORTANTE.

A estas alturas de mi vida, después de haber tocado unos cuantos fondos, sé que nada puede impedir que nos metamos en ellos. Y tampoco, que necesitemos tocarlos para poder emerger de nuevo, con otra mirada, con otra piel.

Incluso por mucho que seamos conscientes de nuestra caída, de hacia dónde nos estamos arrastrando, no podemos evitar lo inevitable. Hay como una fuerza inconsciente que nos empuja a sentir lo que sentimos. Y a no poder dejar de sentirlo.

Es como si estuviera en nuestro mapa de vida recorrer ese sendero oscuro y que hagamos lo que hagamos nos fuera imposible esquivarlo.

Cada vez siento más que nuestra vida está fuera de nuestro control. De nuestros planes. De nuestra organización. De nuestros deseos. De nuestros sueños. Cada vez siento más que hay algo que mueve nuestros hilos y que por muchas técnicas que practiquemos para moverlos nosotros, no sirven de nada. Son un mero autoengaño.

Creer que por ser Consciente de que estoy enfermo voy a dejar de estarlo es absurdo. La Consciencia no te va a impedir transitar por esos fondos que “te tocan”. Lo que sí hará es que seas consciente en cada instante de cada paso que das. Lo cuál, si empiezas una lucha contra ti mismo, te resultará muy frustante. Porque querrás salir de ese pozo en el que te estás hundiendo y, a la vez, serás consciente de que no puedes.

Son momentos para RENDIRSE ante lo que ES (y así no sufrir más de lo que estás sufriendo). Para CONFIAR en que todo pasará, igual que en las anteriores ocasiones. Para RECORDAR que ‘Dios aprieta pero no ahoga’. Y para AMARSE incondicionalmente.

Es lo que hago yo cuando mi mente se acelera y mis pensamientos toman el mando. Ahí estoy perdida. Lo sé. Y también sé que en cualquier momento se desacelerará y la calma volverá. Siempre ocurre así. Y no pasa nada. “Es lo que hay”. Es lo que Es. Así de simple.

La experiencia es la única que nos aporta sabiduría.

Sólo COMPRENDEMOS una situación cuando hemos pasado por ella. Por eso, las palabras se las lleva el viento. No sirve de nada lo que los otros te puedan decir, advertir, aconsejar, porque tú irás directa a lo que sientes. Eso sí, la próxima vez, ante la misma situación, actuarás de diferente manera. Porque esos fondos nos dejan señales en el Alma que se activan con experiencias similares.

Y a lo que antes te tirabas de cabeza, ahora quizás ya no lo hagas. Al menos, de la misma manera.

Para eso sirve el sufrimiento, para eso sirve el dolor, para eso sirven las heridas. Para no tropezar de nuevo con la misma piedra. Para SABER (de verdad, no de boquilla) que por ahí, no. Aunque haya ocasiones en las que tengamos que tropezar más de una vez con esas piedras para que se nos quede bien clavado el aprendizaje en la piel en el Corazón.

¿Sabes qué es tocar fondo? Ir a lo más profundo e intenso de ti. Y esto, por muy jodido que sea, JAMÁS es perder el tiempo. Porque la madurez que sale de ahí, NADA ni NADIE más te la puede dar.

Que Sea lo que tenga que Ser. Que sólo Así Será.

A veces, arriba. A veces, abajo. SIEMPRE VIVOS.

Reflexiones

¿Y SI NO HUBIERA NADA A LO QUE DESPERTAR?

Se habla mucho del Despertar Espiritual. De un Despertar de ‘no sé qué’ a ‘no sé cuantos’. Como si el hecho de vivir de una determinada manera no fuese la correcta. Como si tuviésemos que sentir la vida desde un más allá que no se sabe ni dónde está.

¿Te imaginas que todo formase parte del Juego? ¿Te imaginas que tal cosa como el Despertar no existiera y que ya estuviéramos todos despiertos siendo como somos y sintiendo como sentimos?

Yo soy la primera a la que según qué actitudes le parecen superficiales. La sociedad del selfie, del ‘estar y ser de moda’, del maquillaje, de los ‘me gustas’, del reconocimiento externo, de la apariencia etc me resultan muy indiferentes. Muy poco interesantes. Muy infantiles. Que no tienes por dónde agarrarlos cuando superas los 20 años. Y también soy la primera en que me reconozco, en muchas ocasiones, soberbia ante esa forma de vivir que no tiene nada que ver con la mía.

Pero, a la vez, no considero que ninguna de esas personas sea rara. Ni mejor ni peor que yo. No considero que tengan que ser de otra manera de la que son. No considero que tengan que despertar a nada. No considero que su vida no tenga sentido. Ni que la estén tirando a la basura. Ni perdiendo el tiempo. Simplemente, es muy distinta a la mía. Tenemos otras prioridades. Otros valores. Otras sensibilidades. Otras miradas.

E igual que nadie es alguien para decirme a mí cómo vivir mi vida, yo tampoco lo soy. Que coincida o no, eso ya es otra cosa.

Cada uno es feliz con lo suyo. Con lo que a su personalidad, a su personaje, le hace ser y sentir disfrute. Goce. A unos les gusta bailar, a otros hacer yoga, a otros ir a la biblioteca y a otros quedarse en el sofá viendo series.

¿Quién es nadie para juzgar a los demás?

Despertar. ¿Despertar a qué? ¿A la Vida? Si ya estamos viviendo. Si ya estamos latiendo. Si ya estamos donde tenemos que estar.

No existe tal cosa como la Espiritualidad. Sólo es un concepto que el ser humano se ha inventado para diferenciarse de otros. Antes me hacía llamar espiritual. Muchos me lo llaman porque me gusta reflexionar sobre la vida. Ahora no entiendo qué es eso. No sé definirlo porque en mi mente ya no existe esa separación. Porque para mí sólo existe la Vida. Una Vida que lo engloba todo y que no juzga, no excluye nada.

Lo que se llama Despertar es simplemente una forma distinta de sentir la vida, como miles hay. Ni mejor ni peor. No es un estado especial ni más evolucionado ni más consciente. Sólo es un término más que nos hemos sacado de la manga para, de nuevo, crear más separación entre nosotros.

Para Despertar tienes que estar dormido. Y creer que alguien vive dormido no significa que lo esté. Sólo es tu juicio. ¿Cómo vas a estar dormido si estás sintiendo, viviendo? Es absurdo cuando lo observas.

Nuestra supremacía humana nos lleva a mirar por encima del hombro a aquellos que no son como nosotros. Yo la siento muchas veces. Y no pasa nada por sentirla. Es algo automático. Algo en lo que todos hemos sido educados, en un ámbito o en otro. Creer que yo soy más por meditar es absurdo. Creer que yo soy más por ser vegano es absurdo. Creer que yo soy más por tener un cuerpo perfecto es absurdo. Creer que yo soy más por ganar mucho dinero es absurdo. Creer que yo soy más por tener mucho conocimiento es absurdo. Creer que yo soy más por vender muchos libros es absurdo. Creer que yo soy más por tener mucho seguidores es absurdo. Creer que yo soy más por ser más inteligente es absurdo. Creer que yo soy más por ‘SER más’ es absurdo.

Y es el DARSE CUENTA de esta absurdez que todos, en algún momento, sentimos lo que nos lleva a no expresarle al otro dicha absurdez. La ‘Consciencia de’ es la que permite a ese pensamiento quedarse en un simple pensamiento y no hacerse realidad.

¿Te imaginas que tuviésemos que sentir y vivir la vida de una determinada manera para creernos COMPLETOS? ¿Para creernos que vivir así la vida es la única manera de vivirla para que valga la pena?

Seríamos robots, máquinas, en lugar de humanos. Cada uno tiene su manera porque cada uno es único en su especie.

Ya estamos completos. Ya somos completos. Sintamos como sintamos. Vivamos como vivamos. En compañía o en soledad. Felices o infelices. Alegres o tristes.

¿Alguna vez te has parado a pensar que quizás la vida quiera manifestarse a través de ti mediante el sufrimiento?

No estoy haciendo una apología a él. Simplemente, intento quitarle esa etiqueta tan negativa que le hemos puesto y que tanto sufrimiento nos provoca al pretender no sufrir cuando estamos sufriendo. Al pretender evitar por toda costa no ser una persona que sufre o que siente tristeza o vacío o soledad.

¿Eres consciente del dolor emocional tan grande que provoca esa presión de no sentir según que emociones que son tan humanas?

Es como creer que una tormenta, un tornado, un tsunami, una erupción de un volcán, son errores de la naturaleza cuando sencillamente son otra forma intensa de expresión de ella.

Le tenemos tanto pánico a esa intensidad que hemos etiquetado como oscura que nos pasamos la vida controlando nuestra vida (tanto interna como externa). Para que nada se desequilibre. Para que el caos no nos alcance. Para que la comodidad no nos abandone. Y perdemos de vista que no controlamos nada. Que lo único que está en nuestra mano es abrirnos a sentir lo que sentimos. Que por muchos talleres y cursos que hagamos para tener una vida equilibrada, la vida es la que manda. Y que el miedo a esa intensidad es el que nos mantiene prisioneros, esclavos de un estado Zen utópico que está muy fuera del alcance de nuestro estado humano emocional. El que es Real.

Porque tu mente, con sus pensamientos, con sus emociones, con sus subidas y bajadas, con sus aceleraciones y desaceleraciones, viajan contigo allá a donde vas. Allá a donde estás. No podemos controlarla. No podemos manejarla. Pero sí podemos entenderla. Sí podemos observarla. Sí podemos aceptarla tal y como es y no tal y como nos gustaría que fuera.

Algunos creen que pueden ser más Conscientes a través de su mente. Algunos creen que pueden despertar la Conciencia a través de su mente. Algunos creen que existen prácticas mentales para volverse más Conscientes.

Pocos saben que es la Consciencia Universal (por llamarla de alguna manera) la que hace que tú seas más consciente. Es Ella la que te elige a ti, no tú a ella. Es la Vida la que se expresa a través de ti, no tú a través de ella.

Y casi nadie sabe que ya está todo como tiene que estar. Que si hay algo que cambiar no es porque se tenga que cambiar, porque esté mal, sino porque Dios, La Vida, la Consciencia, se expresa a través de ese cambio. Sin ninguna razón. Sin un por qué. Sin un para qué. Sólo porque ASÍ ES.

A los seres humanos nos cuesta mucho asumir que las cosas son como son. Que la vida es como es. Que nosotros somos como somos. Siempre desde la OPCIÓN de cambiar el Mundo en lugar de desde la opción de Vivir el Mundo. De sentir el Mundo, la Vida, a nosotros.

No hay nada a lo que Despertar, porque aunque no te lo CREAS no estás dormido. Pero si estás en ese camino, adelante. También es perfecto. También es lo que la Vida te lleva a experimentar.

¿Para qué? Para nada.

¿Puedes vivir asumiendo que nuestras experiencias de vida no sirven para nada más que para vivirlas? ¿Puedes asumir que eres igual de perfecta que una rosa, que el sol, que un huracán, que un cactus o que un mineral?

¿Te imaginas que todo fuese así de fácil…?

Dejaríamos de buscar lo que ya somos. Dejaríamos de buscar nuestro Hogar.

Reflexiones

NO HAY NADA QUE ESTÉ FUERA DE LUGAR

Estuve muchos años queriendo que mi vida fuese de otra manera. Queriendo que yo fuese de otra manera. Queriendo que otras personas fuesen de otra manera. Y no sólo queriéndolo, también intentándolo. Hasta que comprendí que no tenía ese poder. El poder de cambiar lo que estaba sucediendo. El poder de dejar de sentir como sentía. El poder de tocar con la varita al mundo que me rodeaba y pintarlo del color que más creía que me convenía.

Y para llegar a esa RENDICIÓN total y absoluta de LO QUE ES, he tenido que luchar mucho. Luchar contra mí. Contra los demás. Contra el Presente. Contra la Realidad. Una lucha que me suponía un desgaste energético y emocional infinito. Una lucha que CREÍA que era mi deber. Mi obligación. Una lucha de supuestos valientes, de supuestos inconformistas, de supuestos héroes…

Nos venden (compramos) que si luchas por tus sueños, los alcanzarás. Algunos lo hacen. Otros no. Y no porque hayan luchado menos, sino porque no todos los sueños se cumplen. No todos los amores son para siempre. Y no todas las enfermedades se curan. Por muchas ganas que tengas de ello.

Muchos hablan de cómo alcanzar tus sueños, pero pocos hablan de qué pasa luego….

Luchar contra lo que sientes, contra lo que se está dando, jamás, jamás, jamás, te va a dar PAZ. Porque lucha y Paz son incompatibles. Porque si luchas, no Amas (lo que ahora Es). Y si no Amas, ¿qué más da por lo que luchas?

Las respuestas están en tu Vida de Aquí y de Ahora, no en la de ayer ni en la de mañana. Porque la Vida sólo se está dando Aquí y Ahora. El pasado y el futuro son ilusiones que crea nuestra mente. Y una ilusión es una mentira.

CREEMOS que hay situaciones, experiencias, que están fuera de lugar. Que no deberían estar sucediendo. Que no son correctas. Y yo me pregunto: ¿Quienes somos nosotros para juzgarlas? ¿Quienes somos nosotros para decir que esa emoción que sientes no deberías sentirla? ¿Que ese sufrimiento no es normal? ¿Que ese vacío es un síntoma de que algo en ti está mal?

¿De dónde salen esas interpretaciones? ¿Esas percepciones? ¿Esas creencias?

Nada ni nadie puede estar fuera de lugar porque está SIENDO justo en el único lugar que existe: el Presente. Que me guste más o menos no tiene nada que ver con la Realidad sino con mi moralidad. Moralidad que tampoco tiene nada que ver con esa VERDAD que se escribe en mayúsculas y de la que tan poco se habla porque tan poco se SABE.

La mayoría de personas basan la Verdad en sus propios pensamientos. En sus razones. En su lógica. En sus creencias. En el personaje que son. Y la Verdad habita en la Consciencia, no en la mente. Habita más allá de nuestro cuerpo. De nuestras neuronas. De nuestra cultura. De nuestra inteligencia. De nuestros conceptos espirituales y hormonales…

Hay mucha gente que nunca se ha preguntado quién es el que es consciente de los pensamientos que tiene. Se creen que el pensamiento y la Consciencia son lo mismo. Que su identidad y la Consciencia son lo mismo. Y sin esta base tan básica no puedes llegar a Comprender de dónde viene tu lucha (sea la que sea) y el sufrimiento consecuente de ella.

Si no eres consciente de que tú no eres tus pensamientos ni tus ideologías ni tus creencias ni tus sentires, vivirás guiados por ellos. Manipulados por ellos. Oprimidos por ellos. Encarcelados por ellos. Esclavizados por ellos. Agredidos por ellos. Y reaccionarás creyendo que quienes te causan esa falta de libertad y de paz que sientes son “fulanito o menganito”, cuando en Realidad, eres tú mismo, creyéndote tus propios pensamientos ilusorios (todos los pensamientos lo son), el que te la está “provocando”.

La Consciencia te lleva a darte cuenta de que la Libertad y la Paz están en tu mano. Te abre una puerta a ser salvado de ti mismo. De la falta de conocimiento que tienes sobre el funcionamiento de la mente y sobre la existencia de la Consciencia. Te lleva a DESPERTAR de tu propia ignorancia y a hacerte RESPONSABLE de ella. De ti.

La Consciencia no piensa. No cree. Sólo es Consciente. Sólo ES. Por lo tanto, cualquier pensamiento que tengas de la índole que sea no es Verdad. Por muy “iluminado” que éste sea. Por muy de moda que esté. Por muy consciente y evolucionado que digan que es.

¿Entonces todo lo que pensamos es mentira? ¡¡Sí!! Todo lo que piensas sobre ti es mentira. Todo lo que piensas sobre tus padres es mentira. Todo lo que piensas sobre el cambio climático es mentira. Todo lo que piensas sobre los políticos es mentira. Todo lo que piensas sobre tu pareja es mentira. Todo lo que piensas sobre el amor es mentira. Todo lo que piensas sobre la iluminación es mentira. Todo lo que piensas sobre el éxito es mentira. Todo lo que piensas sobre el propósito de vida es mentira. Todo lo que piensas sobre el sufrimiento es mentira. Todo lo que piensas sobre todo lo que piensas… es mentira. Porque sólo son pensamientos, opiniones, creencias, que no tienen nada que ver con LA VERDAD.

Entonces, ¿qué es Verdad? La Consciencia que es consciente de todos esos pensamientos, opiniones, identidades, reacciones, emociones, sentires y creencias.

Porque la Verdad es neutra. La Consciencia es neutra. Sólo observa. No juzga. No clasifica. No etiqueta. No excluye. NO SEPARA, porque para ella TODO ES UNIDAD. Porque Ella Es Unidad.

Pero no tenemos que olvidar que aunque seamos conscientes de que somos esa Consciencia y no aquello de lo que somos conscientes, también pensamos. También sentimos. También somos Humanos. Y esto nada ni nadie nos lo que puede arrebatar. Ni siquiera el pensamiento de querer hacerlo. Recuerda que la Consciencia no piensa, así que “quien” quiere mejorarse, cambiarse, evolucionarse e iluminarse es un simple pensamiento. Pensamiento que, igual que el resto, no es VERDAD.

¿Alguna vez te has preguntado QUIÉN, dentro de ti, quiere ser más de lo que es?

Porque he visto durante mucho tiempo, a mí incluida, como alumnos-maestros-gurús espirituales repiten por activa y por pasiva que “no somos nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestro ego”, pero que son fervientes seguidores de sus pensamientos, de sus emociones y de su ego. Me pregunto si alguna vez se han cuestionado de dónde viene ese impulso, esa necesidad de mejorarse, de perfeccionarse, de “exitarse”, de “extasiarse”, de “abundarse”, de iluminarse. Y si alguno se ha dado cuenta de que viene de la misma mente que enseñan a los demás que no son.

Es una trampa en la que caemos la mayoría. La de pretender cambiar un pensamiento por otro cuando el pensamiento, sea el que sea, no es real. Por lo tanto, es absurdo intentar cambiar algo que no existe (por mucho que parezca que sí).

Es como si el pensamiento “el elefante puede volar” me causara tristeza. Y utilizara una herramienta-técnica-método para modificar ese pensamiento por el de “el elefante no puede volar” y así dejar de sentirme triste.

¿Te imaginas pasarnos la vida cambiándonos todos aquellos pensamientos que nos creemos y que nos provocan sufrimiento? Sería agotador y nunca acabaríamos. Porque estaríamos cortando ramas que vuelven a crecer en lugar de ir a la raíz.

Y la Raíz es tan simple como COMPRENDER que cualquier pensamiento, te lo creas o no, es una ilusión.

Es en la Consciencia donde habita la Paz y no en la corrección de tus pensamientos o de tu ego.

No tienes ni que hacer el ejercicio de dejar de creer en tus pensamientos. Es tan sencillo como ser Consciente de tus creencias, de tus pensamientos, de lo que te remueve esto y aquello. Esta persona o aquella. Y punto. No es ni bueno ni malo tener según qué creencias. No las podemos evitar. Hemos sido educados en ellas. No podemos controlar nuestras pasiones. Nuestros ascos. Nuestros gustos. Nuestros disgustos…

Ni siquiera podemos aprender a ser conscientes. Porque no es algo que se aprenda. Es algo que se ES. No hay técnicas para ello.

¿Cómo te observas a ti mismo cuando no te estás observando a ti mismo?

No es posible no ser lo que estás siendo ni ser lo que no estás siendo. No es aprendible ni desaprendible conscientemente. Otra cosa es que la Vida te lleve a percibir esa Consciencia. Pero es la Vida la que lo hace, no tú.

El gusano no se transforma conscientemente en mariposa. ¿Sabes por qué? Porque no sabe que se va a transformar en mariposa. No sabe lo que está ocurriendo ahí. Así que no sabe cómo hacerlo. Cómo sucederlo. Es un proceso en el que no interviene. Simplemente, ES así.

A nosotros nos ocurre lo mismo. Algunos tendrán cierta Consciencia y otros no. Y ni los que la tienen ni los que no, pueden hacer algo por evitarlo. No está en su mano. Y ninguno de ellos es mejor o peor que el otro. Ambos son perfectos tal cual son porque ambos son igual de VIDA. Ni menos ni más (este juicio procede de la mente, no de la VERDAD).

Un color es un color independientemente del color que sea.

Sólo SABES lo que sabes cuando lo sabes. Ni antes ni después.

Por eso, no hay nada ni nadie que esté fuera de lugar. Todos SOMOS y ESTAMOS en el preciso lugar, en el momento exacto y Perfecto para SER lo que somos: VIDA.

Reflexiones

LA MENTIRA TIENE MIEDO, LA VERDAD CAMINO

Siempre que (nos) mentimos lo hacemos por miedo. Al qué dirán o al qué nos diremos. Yo siempre prefiero el dolor que me pueda causar una verdad a la desconfianza y deshonestidad que provoca una mentira.

Al final, siempre acaba pasando factura. Una relación con alguien en quien no confías, para mí, no tiene ningún sentido. Vas a estar continuamente con la lupa, aunque no quieras. Por ello, a mi vera quiero a personas que tengan la valentía de decirme la verdad, me pese lo que me pese. Y con la verdad no me refiero a los “te queda mal ese peinado o esa camiseta”. No me refiero a los gustos, que cada uno tiene los suyos.

Para que alguien sea honesto con los demás, debe atreverse a ser honesto consigo mismo. Una no se da sin la otra. Admiro a aquellos que se miran al espejo y asumen sus supuestas debilidades, sus supuestos defectos, sus supuestas imperfecciones, sus supuestas rarezas. Y caminan con ellas, agarrados de la mano, sin maquillarlas para que el mundo no las vea.

Me encantan esas mujeres que van con su verdad por delante. Que las gritan a los cuatro vientos con el silencio de su SER y de su ESTAR. Que no necesitan que nadie les dé palmaditas en la espalda o les llenen el ego de “me gustas” y de trofeos. Esas mujeres independientes de Verdad que pasan desapercibidas porque no dependen de la percepción de los demás. Esas mujeres que también tienen miedos, inseguridades, que lloran, que se caen, que se pierden y que se atreven a caminar por la oscuridad de su desierto para ser fieles a sí mismas.

Me enamoran todas y cada una de ellas sin importarme una mierda los kilos supuestos de más que tengan en su cuerpo y los euros de menos que supuestamente les falten a sus bolsillos.

Me enamora la inteligencia emocional, la rapidez mental, la ironía, la sabiduría, la valentía, la sensibilidad, el principio de lealtad, de dignidad, de responsabilidad, de respeto y de honestidad. Me ponen las que leen, las que debaten , las que reflexionan, las que se cuestionan, las que dicen No aunque el resto digan SÍ, las que miran directas a los ojos y no directas al selfie, las que prefieren quedarse solas que mal acompañadas, las que no abanderan banderas que luego pisotean en su día a día. Me enamoran las que se atienden a sí mismas y no las que necesitan atención continua.

Hay miedo. Mucho miedo. A no ser amados. A nos ser queridos. A ser abandonados. Un miedo que no existiría si dejáramos de contarnos tantas mentiras. Si nos asumiéramos tal y como somos. Si en lugar de llenarnos la piel de tantos disfraces nos vistiéramos con nuestra propia desnudez. Para que los demás nos vieran así de auténticos. Así de naturales. Así de humanos. Sin pintarnos los ojos para cambiarnos la mirada. Sin ponernos tacones para estar a la altura de una sociedad que se mide por su superficialidad.

Nos estamos continuamente mintiendo. Por dentro y por fuera. Por delante y por detrás. A nosotros mismo y a los demás. Y así, pretendemos dormir en Paz.

No tienes que ser perfecta. No tienes que llegar a ninguna meta. No tienes que estar delgada ni ser rica. No tienes que ser la más rápida ni la más exitosa ni la más seguida. Ni siquiera tienes que ser conocida ni reconocida. Sólo tienes que ser TÚ. Con tus arrugas, con tus grasas, con tus dientes torcidos, con tus manías, con tus entradas y con tus salidas.

¿Sabes quién es la persona más evolucionada, más consciente, más sabia y más iluminada? Aquella que al despertarse, se mira al espejo, tanto por dentro como por fuera, y no tiene ninguna necesidad de ser otra. De pensar de otra manera. De sentir de otra manera. Ni de tener una vida diferente a la que ya tiene.

¿Y eso cómo se logra? Dejando de CREER que tienes que alcanzar lo que en este momento no eres ni tienes PARA sentirte mejor de lo que AHORA te sientes.

Es decir, RINDIÉNDOTE a lo que la Vida, en éste y en cada Instante, te está Siendo. Es así de simple. Es así de sencillo. Así de VERDAD.

Repito:

El problema no es lo que eres (ni cómo eres), lo que te sucede, lo que piensas o lo que sientes. El problema es CREER que eso es un problema. Esa creencia de “no estoy siendo, pensando y sintiendo correcto” es la que te lleva a juzgarte, a condenarte, a castigarte, a no aceptarte, a no amarte y a desear corregirte, arreglarte y mejorarte. Con todo el dolor que esto conlleva.

Y con esta mentira se CREAN el resto de las ramas que cortamos y cortamos y cortamos, una y otra vez, creyéndolas la raíz.

Sólo COMPRENDIENDO que la Vida ya es perfecta, que tú ya eres perfecta, y que no TIENES QUE cambiar nada de ella ni de ti, podrás vivir en Paz. En esa PAZ tan expansiva, tan amplia, que también incluye la tristeza, el sufrimiento, el vacío, la rabia, el conflicto y la soledad. Porque cuando te ASUMES, cuando te aceptas, cuando te amas, lo haces con TODO lo que eres. Sin excepciones. Sin exclusiones.

Lo llaman AMOR INCONDICIONAL.

No se trata de perfumar nuestra mierda. Se trata de no rechazar su olor.

Y poco más.