Reflexiones

NUNCA VAS A PODER RESOLVER LA VIDA

Nunca vas a poder hacerlo porque la Vida ya está resuelta. Pero nos creemos que tenemos que hacer algo más que vivirla, que experimentarla, que SERla.

La mente del Ser Humano tiene mucha necesidad de conseguir cosas. De lograr objetivos. De alcanzar metas. Porque si no lo hace, se siente inútil. Insatisfecha. Siente que le falta algo. Y ese algo que siente simplemente es el Vacío que está vinculado a la Plenitud de nuestra existencia. Donde los opuestos bailan constantemente el uno con el otro.

Porque somos Todo. Y en ese Todo está tanto la Luz como la Oscuridad. Tanto el Cielo como el Infierno. Tanto la alegría como la pena. Tanto la compañía como la soledad. Tanto el ruido como el silencio. Tanto la salud como la enfermedad. Y tanto la separación como la Unidad.

Queremos deshacernos de una parte de nosotros. Luchamos para dejar de sentir esa otra cara que conforma la moneda que somos sin darnos cuenta de que también ES nosotros. De que no nos la podemos extirpar por mucho que lo intentemos. Por mucho que la disfracemos de otra cosa.

Entramos en una guerra interna donde el único enemigo que existe somos nosotros mismos. Anhelamos Regresar a nuestro Hogar por un camino que nos devuelve a la dualidad de la que queremos escapar. Nuestro Hogar es la Unidad de esa dualidad, de esa ambivalencia, y no su separación. Por eso nunca llegamos. Por eso siempre nos sentimos fuera de casa. Que no encajamos. Porque estamos rechazando una parte de nuestro Hogar, lo cuál hace que nos falte algo para sentirnos como en casa. Y no nos falta nada. Ya estamos completos. Ya somos completos. Pero nos estamos equivocando en el camino. En la interpretación de lo que es el Hogar y la Unidad. Y esta mala interpretación, ese error conceptual, esta creencia de lo que es y no es el Hogar y el Amor Incondicional, nos lleva a alejarnos de quién SOMOS en Realidad. A abandonarnos. Nos lleva a no sentirnos Libres. A no sentir Paz.

Y por muchos talleres, cursos y retiros que realicemos, por muchas meditaciones diarias que practiquemos, por muchos métodos, técnicas y herramientas que utilicemos, jamás conectaremos con ese Hogar que ya somos porque nos estaremos enfocando en un objetivo que nos hace huir de Él.

Si yo estoy intentando eliminar una parte de mí que considero errónea, nunca sentiré ese Amor, esa Luz, porque me la estaré apagando inconscientemente. Y esto es lo que no vemos. Creemos que tenemos que desprendernos de nuestras heridas para estar sanos, cuando ya lo SOMOS, con heridas o sin ellas.

No es cuestión de curar lo que somos sino de ACEPTAR lo que somos.

Pero todo el Mundo quiere que lleguemos a una Perfección que no es perfecta si excluye lo que consideramos imperfección. Si nos lleva a desterrar una parte que somos de nosotros. Algo que es imposible de realizar porque esa parte que no queremos ver está pegada a nuestros latidos y a nuestra piel.

COMPRENDER que no hay nada que resolver. Ni en la vida ni en ti. Que lo que ha pasado ya está resuelto. Que lo que está pasando, ya se está resolviendo por sí mismo. Y que lo que pasará, no se puede resolver porque aún no está sucediendo.

Comprender que sólo existe el Presente, este momento. Y que mientras estás respirando, lo único que puedes hacer es respirar.

COMPRENDER que la mano no está separada del antebrazo. Y que no es necesario realizar ninguna acción o inacción para que se UNAN, porque ya lo están.

COMPRENDER que a nuestra mente le encanta inventar propósitos que siempre habitan en el mañana. Pero que el propósito Real de la Vida está AQUÍ y AHORA. En todo aquello que estás experimentando en cada Instante. Y que no tiene nada que ver con ser de una manera o de otra, con tener esto o aquello, con sentir más o menos, con vibrar algo o bajo, con aumentar tu consciencia, con aprender o con servir a un bien mayor. Tiene que ver con SER. Y ya.

Demasiado sencillo para ser Verdad, ¿no?

Por eso no nos lo creemos. Porque a la mente le atrae lo complicado. Pero la Vida no es la mente, aunque también la incluya. Y nosotros tampoco somos esa mente enrevesada, aunque también nos forme parte.

El tema no es deshacernos de ella (como muchos pretenden), sino sencillamente (de nuevo) saber diferenciar una cosa de la otra. Diferenciar la ola del Mar. El Silencio del ruido. Lo relativo de lo Absoluto. El personaje (Emma) de Dios.

COMPRENDER que el personaje está lleno de emociones de todo tipo, de sentimientos de todo tipo, de pensamientos de todo tipo, que le hacen ser Humano. Perfectamente imperfecto.

COMPRENDER que somos tanto ese Silencio como ese ruido. Tanto ese humano como ese Dios. Que ambos cohabitan en esta Tierra nuestra. En nuestro Interior. Y que la UNIDAD no es la muerte del humano sino la fusión del humano (con todas sus partes) con Dios.

Y que pretender enDiosar al humano es como pretender humanizar a Dios. No es posible. Es como querer convertir las peras en olmo y al olmo en peras. El humano no puede dejar de ser humano. Y Dios no puede dejar de ser Dios.

La mente, ésa que está repleta de creencias, de ideologías, de etiquetas, de condiciones, de misiones, de objetivos, de mandamientos, de iluminaciones, de karmas, de evolucionaes, de leyes y de moralidad, no pertenece a Dios, sino al personaje que el humano ha creado. Y como no tenemos esa COMPRENSIÓN, se la hemos endosado (la mente) a Dios. Achacándole a él todas nuestras desgracias. Todos nuestros desastres. Todas nuestras heridas. Todas nuestras carencias. Todas nuestras guerras. Todos nuestros olvidos. Toda nuestra inconsciencia. Toda nuestra perdición. Y toda nuestra salvación. Como si él fuera un ser humano más. Un personaje más que está actuando en la película Humana

Dios (la Vida, el Silencio, el Amor, la Fuente, el Creador o blablablá) ES lo que ES. No juzga, no condena, no castiga. No quiere, no necesita, no pide, no reclama que nada cambie porque el bien y el mal, el mejor y el peor, lo correcto y lo incorrecto no forman parte de él sino de esa mente nuestra tan humana.

DIOS simplemente se dedica a SER. Cualquier añadidura a ese SER no le pertenece a ÉL sino a nuestra mente. Por lo tanto, no es Real aunque en apariencia lo sea para el personaje. Para el humano. Para el cuerpo. Para el vehículo. Para esa ola que se cree separada del Mar. De su Hogar.

La única vida que vas a poder resolver es la que se ha montado tu personaje. La que has montado en tu propia película. Película que no tiene nada que ver con una VIDA que se sigue sin COMPRENDER.

¿La Iluminación? SENCILLAMENTE un juego más de nuestra mente (disfrazada de espiritualidad). Otra película más que nos hemos creído. Otro propósito más. Otro mañana más. Nada que ver con la Realidad. Nada que ver con la VERDAD. Y nada que ver con el MAR.

Libros

NUEVO LIBRO, LA NOCHE OSCURA DEL ALMA

Ya está disponible en Amazon, para todo el mundo y por 0,99 euros, mi nuevo libro. En él relato de manera breve, pero muy profunda e intensa, una experiencia que tuve el verano del 2019, donde el vacío, la tristeza y la soledad se apoderaron de mí. Hablo del sufrimiento, de la vida, del silencio y del amor. De qué fue lo que sentí. De cómo reaccioné. Y de lo que esa Noche tan oscura se llevó de mí y me permitió Ver.

” Podía escuchar dos voces dentro de mí que me indicaban dos caminos muy distintos. Una me llevaba a huir de ese estado en el que me encontraba. A buscar una salvación. Algo para eliminar lo que sentía. Que me arrancara esa tristeza, ese vacío y esa soledad de cuajo. Y la otra me susurraba que confiara. Que aunque no entendiera nada, tuviera Fe. Que me quedara donde estaba. Que sintiera lo que sentía. Que no me rechazara. Que no me abandonara. Que me acompañara como semanas antes había acompañado a mi madre. Que abrazara mi dolor. Que me Amara sin condición…”

Reflexiones

UN ADULTO NO PUEDE VOLVER A SER NIÑO

Hay muchos mensajes enfocados en que los adultos volvamos a ser niños. No es posible porque tendríamos que eliminar de nuestra vida todas las experiencias dolorosas que hemos tenido.

Un niño nace inocente, puro. Por eso, es como es. Por eso, no tiene miedo a hacerse daño y se tira de cabeza a donde sea. Y mete los dedos en el enchufe. Y pone las manos sobre el fuego. Hasta que se electrocuta. Hasta que se quema.

Nunca ha sufrido. No sabe lo que es la sensación de vacío, de soledad, de dolor emocional… porque, para saberlo, antes tienes que haber amado y haber perdido lo amado. Y al niño, aún no le ha dado tiempo.

Los años pasan factura

Y esto es algo que no podemos negar. No podemos pretender ser la misma persona a los 20 años que a los 40, cuando ya tienes una carga emocional sobre tus espaldas y tu corazón que es imposible de olvidar. Quizás tu mente lo haga, pero tu piel se queda para siempre impregnada de ella.

Lo que quiero decir es que un niño es un niño y un adulto, un adulto, con todo lo que eso conlleva. Y querer ser lo que no eres siempre te va a traer sufrimiento porque es una lucha contra uno mismo.

El Amor implica apego. Implica tener un vínculo emocional que cuando se rompe, ya sea por fallecimiento o porque se acaba la relación, provoca sufrimiento. El grado de sufrimiento dependerá del grado del vínculo creado. No es lo mismo que se te muera un hijo que un amigo. El espacio interno que ocupa cada uno es inversamente proporcional al espacio que ocupará el Vacío cuando aquél se muera.

Y estamos intentando Amar excluyendo ese apego POR MIEDO al sufrimiento que le acompaña. No es posible. Igual que no es posible eliminar las tormentas de la faz de la Tierra. Igual que no es posible que un ser humano deje de sentir tristeza, inseguridad, vacío, soledad, miedo, frustración, decepción, impotencia, culpa o pena. A no ser que sea un ser humano disfrazado de robot. Y ni aún así porque la naturaleza prima por encima de lo que me gustaría ser y/o sentir.

Eso no significa que el adulto no se divierta, no se ría, no sea honesto ni espontáneo. Significa que, según lo experimentado, su Corazón se abrirá o cerrará a su antojo. Que no al antojo de la mente, que es lo que muchos hemos intentado, obviando de esta manera toda la vida que llevamos a cuestas.

Estamos maquillando constantemente nuestras arrugas y nuestras canas porque somos incapaces de ASUMIR nuestra madurez, nuestra vejez. Lo cuál nos hace nadar contracorriente en el ciclo de la vida, con el esfuerzo que se necesita y el agotamiento que deriva de ello.

Una vida humana que tiene un FIN llamado Muerte. Una Muerte que la mayoría tampoco quiere Asumir, pero que no por ello va a esquivar.

A mí me encanta hacer tonterías (como dice mi sobrina), pero no forzarme a hacerlas. Ni exigirme sentirme “como una niña” cuando siento el peso de mis años en mi mirada y en mis latidos.

Río cuando me apetece reír y lloro cuando me apetece llorar. No soy la misma que hace 30 años ni 20 ni 10 ni 5 ni 1 ni siquiera la misma que hace un mes o hace un día. Porque el tiempo está repleto de historias, de risas, de lágrimas, de soles, de lunas, de sueños y de pesadillas que van dibujando el lienzo de tu Vida.

Y así tiene que ser porque Así Es.

Siempre queremos ser lo que no somos y tener lo que no tenemos. Somos así de caprichosos y así de poco agradecidos para con nosotros mismos. Siempre buscando una supuesta perfección que nadie, excepto nosotros y la sociedad, nos impone. Siempre queriendo alcanzar un estado emocional diferente al que estamos sintiendo. Siempre condenándonos. Siempre castigándonos. Siempre rechazándonos. Siempre alejándonos del Presente. Del Aquí y Ahora. Del AMOR. Y del Hogar.

¿Cómo vamos a sentir PAZ si nos la estamos arrebatando constantemente?

La lucha finaliza cuando COMPRENDES quién eres y ASUMES tu realidad. Y con ese final, surge la Liberación. La de uno mismo sobre uno mismo, que es la única que hay. Sueltas las cadenas que te habías puesto y simplemente te dedicas a ser lo que eres en cada momento, a sentir lo que sientes en cada momento y a experimentar lo que experimentas en cada momento. Dejando atrás los juicios de mejor y peor. De correcto e incorrecto. Y de luz y de oscuridad.

Le das el Mando a la Vida y te dejas llevar por ella, del mismo modo que las hojas de otoño se dejan volar…

Al final, todo se resume en una DECISIÓN:

¿Prefieres tener “éxito” o tener Paz? ¿Tener razón o tener Paz? ¿Seguir luchando o tener Paz? ¿Alcanzar la perfección o tener Paz?

Yo lo tengo muy claro. Me quedo con mi Paz. Que el reconocimiento se lo lleven los demás.

Y RECUERDA:

Todo en esta vida tiene un precio. Tú eliges cuánto quieres pagar.

Reflexiones

NOS PREOCUPAMOS PORQUE NOS INVENTAMOS DESGRACIAS

La preocupación se crea cuando adelantamos un futuro que teñimos de desfavorable nosotros mismos. Es una simple cuestión de CREERNOS lo que nos estamos imaginando y que no es real.

El otro día conversaba con una conocida sobre esto. Sobre su tendencia a estar continuamente en el futuro y, además, de manera negativa. A su necesidad de control. De planear su vida. A cómo todo lo que daba por certero era pura invención.

Y de toda esa ilusión surgía un estado emocional de inquietud, malestar, inseguridad, miedo que le hacía querer tomar medidas, cambiar cosas y personas que la rodeaban para evitar que sucediera ese algo que había visto en su bola de cristal.

Yo le cuestionaba todas y cada una de las desgracias que me contaba que iban a suceder y ella me devolvía un “yo sé que será así”. A lo que yo le respondía: no lo sabes, sólo es lo que te da miedo y en lo que pones tu atención.

Pero no había manera de que lo viera, de que volviera al Presente, al lugar en el que estábamos las dos, por mucho que le preguntase: ¿Qué problema tienes en este momento en el que estamos caminado por la orilla del mar?, y que ella se fuera, de nuevo, a unos mañanas repletos de pesadillas.

La preocupación nunca tiene cabida si estás Aquí y Ahora

Y no me refiero físicamente, que siempre lo estamos, sino mentalmente. Y tampoco me refiero a no pensar, sino a no CREERTE, identificarte con lo que piensas.

Los problemas se solucionan cuando surgen, ni antes ni después. Pretender evitar la vida (porque los problemas también forman parte de la vida) nos provoca un sufrimiento extra. Una ansiedad que nos creamos gratuitamente nosotros mismos.

La mayoría de las veces por las que sufrimos no es por un hecho real que nos está ocurriendo sino por una película que nos estamos montando en la cabeza.

Aquí, el tema es PARAR cuando estemos sintiendo esa preocupación y desenmascararla. Volver al lugar en el que estamos, a la huella que estamos pisando y dejar ir esos futuros aterradores en los que nos encapsulamos (que son la mayoría).

Y la solución no radica en sustituirlos por futuros de Luz y de Fuegos Artificiales. Esta técnica positiva es la otra cara de la misma moneda. No funciona porque energéticamente “todo lo que sube, baja”. Te estás yendo del Presente también. Estamos queriendo controlar y haciéndolo desde un lugar de temor. Desde un lugar de rechazo de tu vida y de ti. De inseguridad, de absoluta falta de poder y de ausencia de confianza en uno mismo.

Y todo ese lugar desde el que te visualizas teniendo un futuro mágico y siendo tu mejor versión se caracteriza por sentir esas emociones que son las que te dan tanto temor sentir. Lo cuál es muy absurdo.

Lo primero es RENDIRNOS a la Verdad de que en la Vida nos puede suceder cualquier cosa. Nos guste o no. Que es ella la que manda y no nosotros. Y lo segundo es RENDIRNOS a la otra Verdad que es que somos Humanos y que, como tales, reímos, lloramos, nos caemos, nos levantamos, sufrimos y gozamos. Y que así será por siempre jamás y por mucho que intentes huir de tu humanidad.

No hay Paz sin Rendición

No es posible estar en Paz contigo mismo, con la Vida, si estás luchando por ser otra cosa que no eres. Parece muy conformista y derrotista, pero ¿sabes lo que hay detrás de esa Rendición a quien estás siendo (sintiendo) en cada momento? AMOR INCONDICIONAL.

Nos empujan a encontrar ese Amor Incondicional en una persona que AHORA no eres, con unas ciertas características que AHORA no tienes, con un trabajo apasionado que AHORA no tienes, con una cuenta corriente que AHORA no tienes, con una abundancia que AHORA no tienes, con un éxito que AHORA no tienes, con un poder que AHORA no tienes, con una iluminación que AHORA no tienes. Y que para alcanzarlos DEBES DE (obligación) realizar una serie de sanaciones internas, técnicas, meditaciones diarias o el truquillo que cada maestrillo venda.

¿No te resulta incoherente que el AMOR INCONDICIONAL tenga tantas condiciones y jamás se pueda obtener AQUÍ Y AHORA?

Lo es. Y es tan fácil como “soy como soy y a quien no le guste que no mire” (donde el quién es uno mismo).

Ni te imaginas cómo nos llegamos a complicar la vida. La cantidad de esfuerzo, sudor y lágrimas que le incorporamos.

El Amor ya nos ama seamos como seamos. No hay ningún Cielo, vibración, dimensión, iluminación, dharma, perfección que alcanzar. Es todo pura fantasía mental que antes se vestía de religión y ahora de espiritualidad. Fantasía que nos sigue cargando de frustración, de impotencia, de culpa, de castigo y de condena.

Y ni siquiera nos damos cuenta de ella…

Ninguna Vida es perdida. Es la que ha tenido que ser porque así ha sucedido. Esto ya la hace perfecta.

Suelta la Presión de que tenga que ser de una manera determinada para que sea merecedora de o digna de. Y haz lo mismo contigo. Manda a la mierda todas esas condiciones que no te permiten Amarte tal y como eres. LIBÉRATE de ti mismo.

La Vida ES. Yo SOY. No hay nada más que añadir.

Reflexiones

NO PODEMOS MATAR A LOS MUERTOS

Este fin de semana estuve en Madrid realizando un intensivo sobre el Duelo. Una de las frases que escuché y me encantó más fue:

Lo malo que tienen los muertos es que no hay forma de matarlos

No podemos deshacernos de los recuerdos. El amor implica apego, en un grado o en otro. Y el apego, sufrimiento. Es así. Yo he sufrido mucho porque he amado mucho. Lo que ocurre es que a medida que vamos acumulando “muertes” (con el consecuente sufrimiento posterior), nos vamos llenando la mochila de experiencias dolorosas. Y eso provoca, inconscientemente, que le cojamos miedo al apego, al vínculo, al Amor.

Es inevitable ese temor. Y hay dos posibles reacciones ante él: o te alejas del Amor evitando amar y que te amen (inconscientemente siempre) o te aferras a cualquier “amor” que te pase por delante para cubrir ese vacío que es propio del duelo. Saltando de una piel a otra por no saber sostener las emociones que surgen del propio duelo: soledad, vacío, culpa, rabia, remordimiento, perdición, tristeza, inseguridad…

Luego está la opción de pasar el duelo de cada muerte y volver a amar, pero en los casos que ha habido mucho sufrimiento y repetido, ésta no suele darse. A corto plazo, al menos.

La cuestión que te planteas en un momento determinado es:

¿Prefieres no sufrir o prefieres Amar, con todo lo que conlleva el amar?

Y no hay respuesta correcta o incorrecta. Cada uno somos libres de vivir nuestra vida como consideremos. A fecha de hoy, yo siento que puedo morirme tranquila porque he tenido muchísimas experiencias amorosas, de todo tipo. Llevo unos años “retirada del mercado” y me encantaría volver a enamorarme, a tener ese vínculo con alguien, ese apego, esa unidad, esa fusión. Ya no le tengo miedo al sufrimiento que conlleva el tener una relación, al posible abandono, a que no funcione, a la separación etc. Ha pasado tanto tiempo que ni me acuerdo de lo que es.

Pero no voy en busca y captura. Si aparece genial y si no, también genial. No es algo que se pueda forzar. No tengo una “necesidad de” aunque sí hay “ganas de”, que es muy distinto.

He aprendido a disfrutar de mi propia compañía, a que no se me caiga la casa encima, a dejar de correr, a deleitarme con el Silencio. Me he enamorado de mi Presencia y eso hace que no escoja a “cualquiera” para compartir mi vida. Y no hablo sólo de pareja sino también de amistad.

Cuanto mejor estás contigo misma, cuanto más plena te sientes (y no hablo del utópico SIEMPRE), más exigente te vuelves con los demás. Porque tu Paz está por encima de cualquier otra cosa que puedas alcanzar. Lo cuál también hace que te sea más difícil sentir esa chispa (que es energética y acorde a tu energía) que es la que verdaderamente te atrae hacia esa persona, independientemente de sus características físicas y no físicas.

El abanico de posibilidades se va volviendo cada vez más pequeño y más especial.

Cuando algo o alguien con el que tienes un vínculo emocional, que amas, se muere, empieza un proceso de duelo. Puede ser una separación, que se haya roto una amistad importante, el cese de un trabajo por circunstancias “X” en el que estabas como en casa… Se produce un vacío, una pérdida del Hogar.

Hay muy pocos duelos que sean patológicos; que necesiten un tratamiento terapéutico. Lo que pasa es que vivimos en una sociedad que está repleta de “herramientas para no sentir” a las que nos es muy fácil acceder. Y en lugar de darle espacio a todo ese vacío, a toda la soledad que nos invade en esos momentos, a esa “tierra de nadie” que pisamos, nos la tapamos y anestesiamos porque siempre hemos huido de esas emociones que somos incapaces de sostener.

Y si nos están repitiendo constantemente que TENEMOS QUE ser felices, estar alegres, ser positivos, que el sufrimiento es opcional, que no hay que vivir con sufrimiento blablabla pues más conflicto interno se produce al CREERTE que si no sientes todo eso, es que estás enfermo.

Cuando el duelo es algo natural y nos lo queremos quitar de encima enseguida (lo cuál es humano también) y eliminar de nuestra vidas.

¿Pero qué ocurre? Que no podemos matar a los muertos. Que hagamos lo que hagamos, van a estar dentro nuestro. Y que tarde o temprano saldrán para que les ofrezcamos el luto que se han ganado.

Digan lo que digan por ahí…, Amar implica sufrir. Y no pasa nada por sufrir. Significa que estás viviendo la 100%. Que lo estás dando todo. Que no te estás reservando. Que no te estás protegiendo. Que te has abierto en canal.

No somos robots. Llevamos a cuestas todo nuestro pasado con todas nuestras experiencias. Experiencias que por mucho que las comprendamos, entendamos, aceptemos, perdonemos, siguen estando ahí. Y no es cuestión de arrancárnoslas de nuestra mente y de nuestro corazón sino de aprender a convivir con ellas.

Los Muertos siempre van a estar vivos en nosotros.

Y cuanto más quieras negarlo, más quieras “sanarlos”, más estarás luchando contra ti y contra tu naturaleza Humana.

Libérate de la “obligación divina y espiritual” de no TENER QUE sufrir para así atraer una vida exitosa, amorosa y abundante. Es demasiada presión para un Ser Humano.

Descansa en la Paz de saber que pienses lo que pienses, sientas lo que sientas y hagas lo que hagas, eres merecedor del Amor por el simple hecho de estar vivo. Que no tienes que cumplir ninguna meta ni vibración para “ir al Cielo”. Que lo que ya eres y las experiencias que tienes, sean las que sean, ya son SAGRADAS. Que los “mandamientos”, los requisitos para tener una buena vida NO los ha mandado “Dios” sino un ser humano que desconocía que la Vida YA era “buena” de por si. Y él, también.

DESCANSA. DESCANSA. DESCANSA.

Y que Sea lo que tenga que Ser.

Reflexiones

¿POR QUIÉN DOBLAN LAS CAMPANAS?

Las campanas siempre doblan por ti. Por mí. Por uno mismo. Nos da la sensación de que la Vida sucede fuera de nosotros, pero si nos paramos un momento, observaremos que somos conscientes de ella por lo que sentimos DENTRO.

Y no me refiero a los 5 sentidos, sino al Sentir del Corazón. A las emociones. A los sentimientos. A eso que nos hace temblar y nos remueve las entrañas.

Hay personas que CREEN que no están viviendo la vida o que estando al borde de la muerte sienten que “no he vivido”. Pero eso sólo es un pensamiento sobre “cómo creo que debería sentirse la vida”. Es una creencia más que surge de nuestros condicionamientos. De lo que nos han dicho que TIENE QUE ser la vida.

Mientras estemos vivos, siempre estamos viviendo

Es una obviedad de la que nos olvidamos. El juzgar CÓMO la estamos viviendo no tiene nada que ver con Vivir. El bien y el mal, el mejor y el peor, el correcto y el incorrecto, son interpretaciones que nuestra mente realiza y que provienen de la educación que hemos tenido, de nuestra cultura, del conocimiento y teorías con las que hemos “amueblado” nuestra cabeza etcétera. Y que suponen un peso enorme sobre nuestras espaldas que tenemos que arrastrar día a día. De ahí tanta espalda jodida y tanta migraña…

Pero esa misma cabeza, cuando nace, es una hoja en blanco. Es SILENCIO. No está vestida de personajes. Eso lo vamos haciendo, inconscientemente, a medida que vamos viviendo.

¿Si estás sufriendo significa que no estás viviendo? ¿Que no hayas viajado y visto mundo significa que no has vivido? ¿Si no has amado nunca es que has estado muerto?

Claro que no. La Vida es simplemente vida. No existe tal cosa como una “buena vida” ni una “mala vida”. Te puedes sentir más o menos satisfecho, pero ni tu termómetro de satisfacción ni el mío tienen el poder de arrebatarle a la Vida su “vida”. Su pureza. Su perfección.

Lo que son impuras son las etiquetas que le colgamos, no sólo a ella sino también a nosotros mismos. Caminamos con la piel repleta de TENGO QUE, DEBO DE. Nos convertimos en un traje de objetivos, de restricciones, de diagnósticos, de identidades, de imperfecciones, de pecados, de mandamientos, de mordazas, de miedos… Y acabamos creyéndonos que ese traje es nuestra verdadera piel. Cuando La Piel está “desnuda de”.

Y queremos convertir ese traje que nos guía en la piel que nos parió. E intentamos por todos los REMEDIOS arreglarlo, sanarlo, curarlo, positivizarlo, mejorarlo, conscienciarlo, perfeccionarlo, iluminarlo, empoderarlo… Pero no funciona. Siempre hay un ‘algo’ que coser, que cambiar, que elevar.

¿Sabes por qué es y será una batalla perdida? Porque un traje jamás se puede convertir en piel, por mucho que lo disfraces de ella. Y eso es lo que la mayoría están pretendiendo hacer, con la frustración, impotencia, rabia, tristeza, vacío, soledad, sufrimiento e infelicidad que ello conlleva.

¿Significa eso que lo que TENGO QUE hacer es ir quitándome poco a poco esas etiquetas, ese traje? ¡No! Estaríamos realizando un traje de no-traje, que vendría a ser lo mismo que el traje que ya llevamos puesto.

Es una cuestión de DARSE CUENTA. De ser consciente del traje con el que nos hemos vestido y de diferenciar lo que es La Piel del Vestido.

El Traje ya está pegado a nosotros. Forma parte de nuestra Humanidad. No nos lo podemos arrebatar. No es posible. Lo que ocurre es que cuando te haces consciente de lo que es el personaje y lo que no, de lo que son las nubes y lo que es el cielo, el traje pierde fuerza. Y ya no te guía tanto como lo hacía antes. Pero NO desaparece como indican muchos o pretende la mayoría.

Y como sabes que es sólo una “paja mental” muy bien elaborada desde que naciste, dejas de intentar transformarla en lo que no se puede transformar. Aceptas que ES LO QUE ES y convives con ella sin reclamarle más de lo que te puede ofrecer.

Dejas de pedirle peras al olmo

Y ahí se acaba la lucha. Y con ella el sufrimiento que proviene de luchar contra todo ese sufrimiento que acarrea el no rendirnos ante nuestra vulnerabilidad, nuestra sensibilidad y nuestra humanidad (ego incluido).

¿Significa eso que desde ese momento ya no sientes tristeza, vacío, enfermedad, soledad, ira, perdición, inseguridad, miedo, dolor…? No. Significa que te abres a SENTIR lo que sea, desde el más absoluto gozo hasta el más absoluto sufrimiento. Porque COMPRENDES que la Vida lo es TODO y que es tu mente con sus condicionamientos la que la juzga como correcta o incorrecta.

Que HOY no sufras y seas supermegafeliz no significa que mañana no vayas a hacerlo (y viceversa). Y cuando vuelvas a sufrir, cuando te vuelva a embargar el vacío y la soledad, los sentirás de igual manera que la primera vez (por muchos talleres, cursos y libros de los que te hayas empapado). Porque no se puede sentir menos soledad de la que sientes cuando la estás sintiendo. Igual que si te rompes la cadera, te dolerá igual tanto si has hecho un curso de “cómo evitar el dolor de cadera” como si no lo has hecho.

Esto también parece obvio y también lo olvidamos.

Lo llaman: no controlamos nada. Y en ese nada también habitan los pensamientos, los sentimientos y las emociones.

Nos creemos que podemos evitar los dolores de la Vida porque somos tan prepotentes que seguimos creyendo que controlamos algo de ella. Queremos esquivarla. Taparla. Anestesiarla. Cambiarle el color. El olor. Y el tiempo.

Que nos creamos Dioses, no significa que lo seamos. Y es la misma Vida la que se encarga de recordárnoslo y de ponernos en nuestro lugar.

Para mí, de ahí surge la verdadera Libertad. La verdadera Paz. De no tenerle miedo a SENTIR, que viene a ser lo mismo que el no tener miedo a Vivir.

Y no es lo mismo no tener miedo a sentir que no sentir miedo

¿Que por quién doblan las campanas? Por ti, cariño. Aunque el muerto sea otro, siempre doblan por ti.

Reflexiones

CÓMO DEJAR DE BUSCAR LA FELICIDAD

Buscar y felicidad son incompatibles de por si. La búsqueda, del tipo que sea, requiere un movimiento (interno o externo) que te desplaza de donde estás. Del Presente. Del Aquí y Ahora. De lo que está sucediendo en este instante. De la Vida. De ti. Lo cual ya es indicativo de que no la vas a encontrar.

No es lo mismo CREER que te falta algo que que te falte algo. Y en esta pequeña gran diferencia es donde nos perdemos la mayoría. Porque necesitar, lo que es necesitar de verdad, necesitamos muy muy poquitas cosas (externas e internas). El resto, nos las inventamos al considerar que llenarán el vacío que sentimos, del que huimos constantemente y que somos incapaces de sostener y Amar.

Necesidad de ser mejor persona, más abundante, más exitosa, más delgada, más saludable, más valiente, más consciente, más evolucionada, más ecológica, más tántrica, más femenina, más pasional, más independiente, más desapegada, más positiva, más sociable, más iluminada. Éste es el objetivo real por el que lucha (porque, aunque lo queramos negar, es una lucha contra uno mismo) gran parte de la sociedad: SER MÁS Y MEJOR. Donde SER y “más y mejor” también son incompatibles porque no puedes ser más y mejor de lo que estás siendo. A no ser que te CREAS que haciendo tal o cual cosa, MAÑANA sí lo serás. Lo cual, de nuevo, indica que HOY jamás estarás feliz contigo misma, siendo como seas. Y vuelta al conflicto. Y vuelta a la lucha. Y vuelta al rechazo. Y vuelta al esfuerzo.

Si hoy no lo estás, ¿qué importa ese mañana que no existe?

Se inicia un camino de búsqueda de la felicidad para descubrir que no tienes nada que buscar. Que no tienes nada que mejorar. Que no tienes nada que cambiar. Que no tienes nada a lo que evolucionar. Que TÚ, tal y como estás siendo, ya eres lo que tanto buscas y anhelas.

Es como la parábola del hijo pródigo, que se va de casa en busca de su sitio en el Mundo y regresa cuando entiende que ese mundo es Él y que siempre estuvo en casa. Lo único que ha cambiado ha sido la COMPRENSIÓN y aceptación de LO QUE ES.

Pues en ese camino de buscar para dejar de buscar, de preguntarse para dejar de preguntarse, coincidimos con personas, experiencias, que nos empujan a alejarnos de casa, de nosotros mismos, de una manera muy sutil (o no tan sutil).

Y lo hacemos. Y entramos en una dinámica de cada vez necesitar más mejora, más cambio, más esa sensación que se produce cuando te metes un chute de ‘iluminación’. Nunca estamos conformes con lo que somos (por mucho que hayamos “mejorado”).

Y a ese no-Amor evidente hacia nosotros mismos lo llamamos “no te rindas”, “no te conformes con menos”, “tienes más heridas que sanar”, “no seas un mediocre”, “sigue evolucionando”, “sube tu vibración”, “aún no has regresado a tu Hogar” o mil y una excusas más para no ASUMIR y AMAR quienes somos en realidad en cada momento.

Seguimos creyendo que necesitamos ser felices para ser felices

Lo cual, de nuevo, vuelve a ser incompatible. Porque si hay algo que la felicidad, la Paz, no implica es NECESIDAD.

Nos creemos todo lo que nos cuentan. Todo lo que leemos. Todo lo que escuchamos. Ya sea en un libro, en una revista, en las noticias o de la boca de un maestro-sabio-gurú. Estamos tan cegados por esa búsqueda, tan enganchados a ese maestro, a esa droga, que somos incapaces de cuestionar lo que es tan cuestionable.

La Verdad está enfrente de nuestras narices. Hasta nos la dicen a la cara ellos mismos. Nos la repiten hasta la saciedad. Pero no la escuchamos (ni ellos tampoco) porque nos estamos quedando con la anécdota. Porque nuestros oídos están desesperados por meterse en vena discursos donde tu felicidad, tu PAZ, siempre es alcanzable mañana. Nunca la tienes ya. Nunca tienes que dejar de buscar, de ser mejor y más. Siempre puedes (necesitas) más y más y más.

¿Sabes por qué esta charla, este libro, esta técnica, esta herramienta, este discurso no se da? Porque entonces se acaba el chollo espiritual. Adiós al negocio del crecimiento personal.

Y para los negociantes, para los empresarios (del ámbito que sean y salvo excepciones), en el fondo, es más importante el dinero, el poder, que la verdad. Sobre todo, cuando empiezan a tener éxito y su ambición arrasa con su Alma.

Aunque cierto es que prácticamente todos los negociantes espirituales están también ciegos a esa Verdad y siguen siendo igual de buscadores que los buscadores que les pagan por dejar de buscar. Lo cuál, de nuevo, no hace falta que explique lo incompatible, absurdo y sinsentido que es que alguien que aún no sabe cómo dejar de buscar le explique a otros cómo hacerlo. Cómo alguien que aún no ha “Regresado al Hogar”, a sí mismo, puede indicar cómo regresar.

Dejarás de buscar la felicidad (o como sea que la llames; para mí es Paz) cuando descubras que ese tipo de felicidad PERFECTA, iluminada, que buscas es una mera fantasía y que mientras la estás buscando, te estás alejando del único lugar en el que se encuentra la Real. En el que TE encuentras: AQUÍ Y AHORA Y EN TI.

RECUERDA:

Si sigues buscando(te) es que aún no lo (te) has encontrado. Y si aún no lo (te) has encontrado es que nada de lo que has aprendido es VERDAD.

Reflexiones

EL ESFUERZO TE ACABA AGOTANDO

La Vida no requiere de ningún esfuerzo. Son nuestras creencias sobre cómo debemos sentir, pensar, hacer y ser las que nos llevan a esforzarnos para lograr esa perfección tan poco humana. Tan irreal.

Es nuestra resistencia a LO QUE ES la que nos lleva a arrastrarnos tanto.

Si tú CREES que en la Felicidad, en la Paz, en la Abundancia, en el Éxito…. no cabe sentir tristeza, vacío, soledad, miedo, impotencia, rabia e inseguridad, te pasarás la vida esforzándote en crear una mente sin pensamientos negativos, sin los recuerdos más dolorosos de tu pasado que te puedan generar esas emociones de las que tanto quieres huir.

Vivirás una vida DESDE EL MIEDO a no ser ese personaje idílico, CREYÉNDOTE (de nuevo) que si no lo eres, serás esa persona mediocre y fracasada a la que tanto condena la sociedad.

El esfuerzo te acaba agotando

Te aleja de tu Paz Interna, que es lo que en realidad anhelas. ¿Cómo vas a dejar espacio para que esa Paz aparezca si la estás aplastando continuamente contra el fango? ¿Cómo te vas a sentir en Paz contigo mismo si te estás repitiendo constantemente que ‘no vales nada’?

Un ‘no vales nada’ que el mundillo actual de la autoayuda, crecimiento personal, autonocimiento, consciencia y espiritualidad, en su inmensa mayoría, te está metiendo en vena. Nos la cuelan en bandeja con un mensaje totalmente autodestructivo hacia uno mismo. Pero es un mensaje perfumado de divinidad, angelical, de rosas, de éxtasis, de luz, de Hogar, de subidón emocional, de fuegos artificiales que no VEMOS porque hace que pongamos nuestra atención en el envoltorio y no en el mensaje-caramelo del que nuestra mente se está alimentando.

Te lleva a mirar al Cielo en lugar de a la Tierra que pisas instante a instante. Hace que sustituyas a un personaje por otro personaje aparentemente más evolucionado. Que te quites unos miedos y te pongas otros. Que intentes ser quién no eres, rechazando de este modo quién eres.

Al principio no te das cuenta. Todo es novedad. Es intenso, bonito, radiante. Sientes Ilusión porque tienes un nuevo objetivo, un “sentido de”: Iluminarte (también llamado: ser tu mejor versión). Parece que funciona. Que te hace flotar. Pero en cuanto vas rascando un poco, en cuanto pasa el tiempo y te das cuenta de que EN EL FONDO todo sigue igual, que sigues sintiendo las mismas emociones que antes, que lo único que has hecho es llenarte la cabeza de más ideas, más conceptos y más creencias, que has cambiado de ropa pero tú piel sigue siendo la misma…., entonces ves la mentira que hay detrás de las bambalinas. El chiringuito tan bien montado que tienen, la Inconsciencia tan enorme que hay tanto en maestros como en adeptos y el negocio empresarial que lo mantiene vivo. Que le interesa, para su propia economía, que sigas siendo una víctima, arrebatándote el Poder que habita en lo que YA ERES.

Y como mezclan mentiras con verdades (para que te ciegues poco a poco), te acabas haciendo adicto a sus cursos, talleres, herramientas, técnicas y retiros. Es otro forma de huida, de droga, que nos ofrece la sociedad pero con aires de espiritualidad. Así de simple.

Entramos porque estamos desesperados. Porque no aceptamos nuestra Vida. Porque estamos cansados de sufrir. De tanto peso en la mochila. Porque buscamos un lugar que nos acepte tal y como somos. Que nos abrace. Que nos acoja. Que nos Ame (algo que sólo podemos hacer nosotros). Y creemos que ese mundillo está a salvo de esa sociedad de la que queremos escapar. Pero no lo está porque forma parte de ella. Con los mismos engaños, los mismos chantajes emocionales, los mismos abusos y los mismos cánones estrictivos de belleza. Aunque en este caso, en lugar de físicos, “álmicos”.

Y pasas a tener dos “cánones” contra los que luchar.

Funcionan de la misma manera. A través de la disciplina, la exigencia y el esfuerzo. Unos lucrándose de las miserias de otros. Y ‘otros’ venerándoles y agradeciéndoles que sigan empastillándoles la cabeza. Y no se hacen llamar religión ni secta pero su mecanismo de captación es idéntico.

Somos así de facilones.

Preferimos estar drogados que Sentir la completitud de la Vida

Hay profesionales, psicólogos, que no han sido “formados” en este mundillo y que son los que están capacitados DE VERDAD para ayudarte en un momento de crisis vital determinado sin que te indigesten con ese caramelo-mensaje tan tóxico. Evidentemente, en todas las casas cuecen habas.

Nos creamos problemas donde no los hay. Queriendo ser mejores de lo que somos. Siempre más. Siempre más. Siempre más. Contaminando nuestra mente y nuestro Corazón de absurdas exigencias ‘personales’ a las que nos encadenamos. Pretendiendo adelantarnos a la vida. Como si pudiésemos controlar algo.

¡Somos tan prepotentes!

La Vida Misma, tal y como sucede, es la única maestra. Es el Milagro. Es el Hogar que tanto buscamos. Nada ni nadie más.

¡ABRE LO OJOS! Y deja de esforzarte tanto por ser, de nuevo, quien no eres. ASÚMETE. Ríndete a los pies que te permiten caminar en lugar de idolatrar a una alas que jamás te harán volar (porque por mucho que te las imagines, que las visualices, ni las tienes ni las tendrás).

Reflexiones

UN MUNDO DE HUMANOS PARABLES

Algunos quieren crear un mundo de Almas imparables. Yo prefiero un Mundo donde la Humanidad deje de correr hacia el mañana y se PARE en este Instante. Donde asuman lo que SON en lugar de luchar por cambiarse.

Ya sé que mi propuesta no está de moda. Que para negociar con ella, no funciona. Que lo que se lleva es generar insatisfacción, miedos y creencias para poder así vender su solución. Se me da fatal el marketing comercial. Me da mucha pereza lo de proyectar una imagen que no tiene nada que ver conmigo. Soy demasiado honesta para ello.

La gente quiere milagros. Quiere sensaciones. Quiere subidones. Quiere maestros-gurús a los que seguir. Quiere escapar de su realidad. De su oscuridad. Quiere distraerse del marrón que tiene en casa. Quiere que otros se carguen con su responsabilidad: padres, madres, parejas, jefes, políticos, religión, sociedad. Quiere una droga espiritual con la que evadirse de la Vida. Quiere que el Universo tome decisiones por ellos. Quiere que un libro le diga lo que tiene o no tiene que hacer. Quiere que una técnica, una herramienta, elimine de su día a día la tristeza, el vacío, la soledad, la rabia y cualquier otra emoción que le incomode. Quiere reconocimiento externo. Quiere medallas. Quiere palmaditas en la espalda. Quiere trofeos.

Y yo no ofrezco eso. Mi mensaje no es “sé mejor de lo que eres”. El mío es “sé lo que estás siendo“. No hay producto ahí. No me puedo inventar un curso, un taller, un retiro que te enseñe a ser lo que ya eres porque YA lo eres. Casi nadie me compra porque todo el mundo quiere ser otra cosa diferente a la que es. Quiere pensar lo que no piensa. Y sentir lo que no siente.

Quieren Amarse, pero no Ahora que es cuando más lo (se) necesitan sino cuando se conviertan en esos humanos aparentemente perfectos con vidas perfectas, salud perfecta, mente perfecta, familia perfecta, pareja perfecta y cuenta corriente perfecta.

Amarse a medias no es amarse

Nos avasallan a mensajes que rechazan nuestro presente, nuestra humanidad, nuestra vida por completo. Y nos los creemos. Y los compramos porque estamos desesperados, no porque sean ciertos. Y entramos en un mundo espiritual, de crecimiento personal, de autoayuda, repleto de mentiras, de “maestros” que están hechos polvo por dentro, cuyo único objetivo (consciente o inconsciente) es ser un bestseller y cuya Paz interna brilla por su ausencia. Porque para ello venden esa Alma de la que tanto hablan. Para conseguir el Poder que no se creen tener y ese éxito externo tan efímero que buscan alcanzar para dejar de escuchar la voz de sus heridas (lo siento por vosotros, pero este truco no funciona. Seguid probando…).

No tienes nada que mejorar. Nada que arreglar. Nada que sanar. Nada que limpiar. Nada a lo que evolucionar. Nada que trabajar. Nada que iluminar. Está todo bien en ti. Lo único que te ocurre es que no te aceptas tal y como eres. Que NO TE ASUMES. Que quieres controlarte. Planearte. Programarte. Como si fueras un robot. Y no eres un robot, eres un ser humano emocional (como todos) que SIENTE lo que siente, no lo que le gustaría sentir.

Y si te crees que por pasarte 1, 2, 3 o 7 años de terapias o de “trabajo interior” o cumpliendo a rajatabla los mandamientos de un libro vas a lograr la felicidad eterna y dejar de sentir y de sufrir, te vas a llevar un chasco tras otro de mil pares de cojones porque la Vida no funciona así. Y hará que te caigas de tu fantasía espiritual para que aprendas a PARAR. A desnudarte de tanto rollo mental, de tanta creencia espiritual, te mires al espejo y te rindas a tu realidad. No a la Divina, sino a la HUMANA, que es la que eres de verdad.

Y te Ames así. Tan bella como fea. Tan gloriosa como echa una mierda. Y puedas sostener todas y cada una de las emociones que sientas. Y ser el HOGAR en el que abrazarlas y acogerlas, sin ningún otro análisis mental más.

¡PARA ya de rechazarte! ¡De luchar contra ti! ¡De disfrazarte de otra persona! ¡De esconder tus sombras!

¿No estás cansado de ser tan esclavo de ese idílico mañana?

¿Cómo puedes caminar cargando tanto peso sobre tus espaldas?

Es agotador, en serio. Yo he estado ahí y te suda sangre el Corazón de tanto esfuerzo. De tanta disciplina. De tanta exigencia.

¿Para qué? Para nada. Porque todo lo que alcanzas es una sensación que te dura lo que una respiración. Y luego se pasa. Y quieres alcanzar otra. Y luego otra. Y luego otra. Sólo por sentir ese subidón emocional que no tiene nada que ver con la PAZ. Con la verdadera Libertad.

¿Y a eso lo llamas Éxito? ¡Venga, no me jodas! Un poco de seriedad.

¿Cómo vas a tener Éxito si tienes tanta necesidad de él? ¿Si dependes tanto de las ventas de tus libros, de los seguidores de tus redes, de la cantidad de público que acude a tus talleres y retiros y del éxtasis de tu piel?

No os volváis IMPARABLES. Que cansa mucho estar corriendo siempre hacia ningún sitio. Que si estás mirando tanto hacia delante y hacia arriba, no puedes VER DÓNDE ESTÁS y por dónde caminas. Y si no puedes ver el lugar en el que TE ENCUENTRAS, te vas a perder. Y no te vas a Disfrutar ni a ti ni a lo que te rodea.

Cuidado con los falsos gurús que te empujan a que compres y dependas de sus milagros en lugar de señalarte que el Milagro YA ERES TÚ y que no los necesitas a ellos para nada.

Confía en ti. Y si no lo haces, como mínimo, cuestiónatelo TODO y a todos. Por muy sabios que parezcan.

Y RECUERDA que antes que ser un Alma, eres un Ser Humano. Y ser humano implica no ser ni poder ser perfecto.

Te propongo una cosa:

¿Qué tal si en lugar de jugar a ser Dios juegas a ser Tú?

Quizás descubras que la Vida es mucho más sencilla de lo que nos cuentan. Y que el único problema que tienes es CREER que tienes un problema.

Poesía

ME ARDEN LAS LETRAS

Las Letras arden.
Me queman por dentro.
No puedo resistirme.
No puedo contenerlas.
No puedo enfriarlas.
No puedo calmarlas.
Me empujan desde las tripas para que las vomite sobre mis dedos.
Son más fuertes. Más poderosas. Más enérgicas.
Sólo me queda rendirme.
Rendirme a su fiereza.

Desaparezco del teclado. Y ‘algo’ me mueve hacia las teclas.
Es como si me hubiera depilado la lengua.
Y escupiera. Y escupiera. Y escupiera.
La mordaza que mantiene a mi libertad
tan exhausta como prisionera.

No más control. No más censura. No más represión.
Aunque hayan susceptibilidades que se hieran.
Aunque a algún que otro corazón se le hinchen las venas.
Y se le atraganten las penas.

Las Letras me arden.
Y no, no puedo. Y tampoco quiero.

He descubierto unas Alas nuevas
que se las sopla el viento
y que vuelan por los aires
cada uno de mis remordimientos.
Arrancan, de un plumazo,
de mis sesos
los conceptos del bien y del mal.
De lo correcto y de lo incorrecto.
De lo moral y lo amoral.
Y me permiten flotar
sobre un espacio vacío
de reglas
de normas
y de castidad intelectual.

Me arden las letras.
Y si no las hago bailar
sobre una pista de papel
me incineran la Vida
el Alma
y la Piel.

Y aunque mi mirada
está ya muy quemada,
aún me quedan restos de Inocencia
que deseo conservar
antes de que me hallen
LITERALMENTE
muerta.